Una vida normal

Él no quería perderse su juego con su padre. Se había acostumbrado a que ese rato era para ellos dos. Y quería mucho a su madre, pero ir a comprar ropa era muy aburrido ¡Y encima en el rato que le tocaba estar con papá! Mamá le había dicho que era porque las tiendas solo abrían en ese horario, que otro día jugaría el doble con papá. Pero es que cada día era más emocionante que el anterior y no se lo quería perder.

- ¡No quiero! -Se sentó en el suelo con los brazos y las piernas cruzados.

- Trunks, tengo que comprarte ropa. Lo que tienes está muy pequeño.

- ¡Que no!

- Trunks, mira, vamos a ir quieras o no -Su madre se puso sería. Otras veces lo hubiera asustado. Pero ahora sabía que su madre, si él no se dejaba, no tenía suficiente fuerza para obligarlo.

- ¡Que no! -Sabía que su padre estaba cerca. Quizás si él veía su decisión a jugar con él le ayudaría a convencer a mamá.

Su madre se agachó para cogerlo por la fuerza. Antes de empezar a entrenar con su padre tan solo se habría puesto a patalear y a llorar. Ahora era capaz de mucho más. Como cualquier niño pequeño humano aun era incapaz de controlar sus emociones. Elevó de golpe su ki y en un segundo su madre salió disparada atravesando la pared. El tiempo pareció detenerse. Dejó de sentir el ki de su madre. Su padre reaccionó a los tres segundos, acudiendo a desenterrarla de debajo de los muros que le habían caído encima. Sacó su cuerpo de los escombros, ya sin vida.

Continuará...