Una vida normal
- ¡Bienvenida! Te estaba esperando -la saludó con su sonrisa de siempre.
- ¿Goku? ¿Pero, cuándo has vuelto?
- No he vuelto.
- Pero si estabas muerto... -dijo aún confusa.
- Y así es ¿Qué es lo último que recuerdas?
- Yo iba a llevar a Trunks a comprarle ropa, porque no para de crecer. Fui a cogerlo en brazos y entonces... -Ella se quedó pensando. Empezó a entender-. ¡No! ¡No! ... ¡No! ¡No! ¡NO!... ¡NO PUEDO ESTAR MUERTA!
- Me temo que sí. Sabía que esto podía pasar, aunque no esperaba que en tu caso fuera tan pronto. Pero supongo que Vegeta se toma mucho más en serio el entrenamiento de Trunks que lo que yo lo hacía con Son Gohan... -Rio rascándose la cabeza.
- ¿Qué quieres decir con que sabías que esto podía pasar? ¿Y dónde estamos? No veo a los guerreros con los que se supone que deberías estar entrenando -lo interrogó molesta. Parecía que no fuera capaz de tomarse nunca nada en serio y eso la exasperaba.
- ¡Oh! no estamos allí, estamos en el Paraíso pero, en cuanto noté que venías, pedí una excedencia para poder recibirte y bueno, intentar ayudarte en lo que pueda -Volvió a sonreírle sin hacer caso de su enfado.
- ¿Pero por qué dices que sabías que podía pasar? -insistió.
- Bueno, a nosotros nos pasó lo mismo con Son Gohan. Nosotros, los saiyajins podemos enseñarles a controlar su poder pero no podemos enseñarles a controlar sus emociones porque es algo que escapa a nuestra manera de ser. Pero eso lo comprendí cuando descubrí que no era de este planeta y conocí a los otros saiyajins.
- Pero, pero Milk está viva... ¿Cómo?
- Con las bolas de dragón.
- Pero no me dijiste nada.
-Fui capaz de encontrarlas solo y resucitar a Milk y decidimos que no merecía la pena explicarlo. Fue un accidente y no queríamos que pensarais que había algo malo en Son Gohan.
- Entonces me estás diciendo que la culpa, de que Trunks me haya matado, es mía, porque ¿Es medio humano? Y ¿No se te pasó por la cabeza advertirme para, no sé, quizás intentar otra forma de educarlo? -Acabó por gritarle. En aquel momento si hubiera podido le habría pateado el culo ella misma. A veces entendía perfectamente a Vegeta en este aspecto
- Lo siento. Tampoco creo que hubieras podido hacer mucho. Trunks aprenderá de esta experiencia...
- Sí ¿A qué precio? ¡A costa de perder a su madre! -Siguió gritándole con los brazos en jarra-. Y ahora ¿Qué se supone que he de hacer? ¿Ya está? ¿Esto ha sido mi vida? -Quería llorar de rabia pero no podía. En el Paraíso las lágrimas ya no existían.
- Tranquila, estoy seguro de que Vegeta buscará...
- ¿Vegeta? ¿Te crees que le importo lo más mínimo? ¡Se acabó! ¡Me voy a quedar muerta! ¡Con todo lo que me queda por hacer! ¡Y todo por culpa de un par de imbéciles venidos de otro planeta!
- Bulma, tranquilízate.
- ¡Tranquilízate tú! ¿Pero qué estoy diciendo? ¡Si eres la persona más tranquila que conozco! ¡El universo entero podría irse al carajo y tú seguirías con tu estúpida sonrisa!
- Bulma, eso no es cierto y lo sabes -Parecía genuinamente dolido-. Pero no se consigue nada por gritar o enfadarse más. Solo nos queda esperar y confiar en aquellos que nos quieren. Dices que a Vegeta no le importas pero no es la única persona en el mundo que puede buscar las bolas. Y desde luego, sabes que tenemos otros amigos a los que les importas y también están tus padres.
- Aun así. Hace apenas tres meses que pedimos los deseos... Como mínimos serán nueve meses más de espera -Rio amarga-. Y yo sin querer quedarme embarazada... Esto va a ser peor... suponiendo que alguien me quiera resucitar.
- Lo harán Bulma. Confía.
Ella lo miró nada convencida ¿Qué iba a hacer allí durante nueve jodidos meses? Se iba a perder un montón de tiempo con Trunks y seguramente, cuando volviera, ni se acordaría de ella. Sí volvía.
Continuará...
