Una vida normal

Escucharon un estruendo, como una explosión que parecía venir del edificio residencial. Estaban aprovechando uno de esos pocos momentos en los que podían compartir trabajo juntos. De inmediato pensaron en aquel joven y su nieto. Salieron corriendo del laboratorio. A medio camino, en el jardín, encontraron un panorama peor. Vegeta, arrodillado, entre un montón de escombros, sosteniendo el cuerpo inerte de su hija. Tras la pareja, en el interior la casa, el pequeño Trunks, aún perplejo. Se abandonó al llanto al verles.

Ella fue corriendo a calmar al pequeño mientras él se dirigía, casi como un autómata, hasta su peor pesadilla. El saiyajin, lo miró inexpresivo y se alzó con el cuerpo.

Aquella misma tarde la enterraron en el jardín. No llamaron a nadie. El muchacho realizó la mayoría del trabajo, sin necesidad de pedírselo, cosa que él agradeció. Cuando su nieto se calmó les explicó con sus palabras lo ocurrido. Él se había enfadado. Nunca había pasado algo así cuando se enfadaba antes. Él no quería que eso pasara. No entendía porqué había pasado. Él miró al adulto, pero este seguía sin hablar, solo les observaba, y él no tenía fuerza para interrogarlo. Su nieto no se inventaría algo así y la forma del impacto indicaba que decía la verdad.

Solo una pregunta se negaba a escapar de su mente ¿Vegeta no podría haberlo impedido? Aquellos seres tenían una capacidad de reacción en lucha de microsegundos. Se calmava argumentándose que necesitaba responsabilizar a alguien que no fuera su nieto. Que seguramente, también había sido algo inesperado para él.

Oficiaron una pequeña ceremonia entre ellos. Él estaba aturdido pero sabía que aquello no tenía porque ser definitivo. Esta vez deberían partir ellos en busca de las bolas de dragón, tantas veces buscadas por su hija. El problema era que hasta dentro de unos meses no volverían a activarse para poder localizarlas. En ese momento deberían darse prisa y evitar que nadie más las obtuviera. No podían fallar. Tenían que hacerlo antes de tres meses, antes de que su pequeña llevara más de un año muerta. Si no lo lograban, su muerte sería definitiva, con o sin bolas.

Continuará...