Una vida normal
Cuando volvió a la corporación para la siguiente sesión de reestructuración, percibió algo extraño. Entró en el laboratorio y solo encontró al científico y al hombre mono trabajando en el otro proyecto paralelo... al menos lo hacía el hombre mono. El Dr. parecía medio ido.
- ¿Dónde está Bulma? -preguntó al ver que nadie le prestaba atención. Por fin, el hombre mono reaccionó, dejando aparcada la prueba que estaba realizando.
- Ella no está aquí -Se la quedó mirando como si la analizara, cosa que no apreció positivamente-. Tardará algún tiempo en volver. El Dr. Briefs y yo continuaremos con tu proyecto -Lo vio dirigirse a la estancia donde se guardaban los componentes que se utilizaban con ella.
- La quiero a ella. No pienso dejar que me pongas la mano encima, mono -Lo desafió.
- Creía que querías recuperar tu humanidad, no que buscabas pelea -Se mofó él aumentando su ki, demostrándole que él no tendría ningún impedimento, si eso era lo que quería.
- Quiero a Bulma. Ella sabe lo que deseo.
- Bulma está muerta -Intervino al fin el Dr. -. Está muerta y hasta dentro de unos meses no podría ayudarte. Así que, por la memoria de mi hija te lo pido. Si quieres que sigamos ayudándote, lo haremos. Bulma lo documentaba todo y podemos continuar. Si no quieres, deberás esperar a que se vuelvan a activar las bolas de dragón. En ese caso, agradeceré si, llegado el momento, nos ayudas con eso. Así todos tendremos lo que queremos. Tú podrás continuar tu proceso con ella y yo recuperaré a mi hija. Pero no quiero más escombros ni peleas en esta casa -Nunca se había puesto tan serio. Era como si fuera otra persona-. ¡Y eso también va por ti muchacho!
El hombre mono volvió a bajar su ki y esperó cruzado de brazos a que ella diera su veredicto. No era una posibilidad que hubiera contemplado y en ese momento se sintió perdida, como otras veces, pero también sintió algo más, tristeza. Su sistema lo reconocía como tristeza y le resultó desconcertante, como si en cualquier momento se fuera a dar una excepción o se fuera a colgar. Pero, a diferencia de otras veces, no pasó. El proyecto con Bulma había empezado a dar sus frutos justo ahora. Y justo ahora, había desaparecido.
Calculó probabilidades y tomó una decisión- Esperaré. Cuando llegue el momento os ayudaré a encontrar esas bolas. Llamadme donde Krilín -El Dr. asintió, conforme y agradecido, y el hombre mono retornó a su anterior proyecto. Ella salió volando hacia lo que había empezado a considerar su nuevo hogar.
Ella calculaba que no dejaba de ser un riesgo continuar sin Bulma. Si algo fallaba podía dejar de funcionar. Si esperaba a recuperar a Bulma y algo fallaba, sabía que la humana haría todo lo posible por volver a reinicializarla. Si fallaba antes y ellos solos no eran capaces de recuperar las bolas, no tendría esa segunda oportunidad. Podía esperar. Era la opción con más probabilidades de éxito.
Continuará...
