Una vida normal
A pesar de que Bulma se había enfadado bastante con él, recordándole algo que había olvidado, cuando la chica volvió a casa la siguiente vez, las cosas empezaron a ir mucho mejor entre ellos. Ella empezó a explicarle más cosas y a preguntarle por su día y sus gustos. Empezaron a salir juntos como amigos. La llevó al cine, a un parque de atracciones, a bailar, a conciertos de jazz, de excursión recorriendo cuevas y parajes ocultos, invisibles desde el cielo y que él había descubierto durante todos sus años de aventuras.
Ella empezó a hacer algo que no había hecho antes de empezar con aquel proyecto. Reía de sus chistes y sus torpezas. No de forma maléfica, sino sincera, divertida y ayudándolo cuando hacía falta. A veces ella se lo quedaba mirando de una forma muy enigmática que le aceleraba el corazón y él no podía evitar sentirse cada vez más enamorado.
De hecho, se había enamorado la primera vez que la vio pero ahora iba sintiendo que se transformaba en algo más profundo. Ella también le mostraba partes de ella desconocidas por el resto del mundo. Descubrió que le gustaba cantar que y tenía una voz preciosa. Lo sorprendente era la forma en como su tonalidad iba cambiando con los meses. Las primeras veces que la escuchó, la ejecución era perfecta, pero al repetir canciones empezó a hacer variaciones, que cada vez transmitían más sentimientos y emociones... al menos para él. Quizás todo era subjetivo. Fruto de sus inocentes esperanzas en que algún día ella lo pudiera llegar a amar del mismo modo.
Pero le extrañaba que no hubiera vuelto a ir al laboratorio. Hacía casi nueve meses. Cuando le preguntó, ella le dijo que se estaban tomando un descanso porque Bulma estaba con otro proyecto más urgente, pero que de hecho la siguiente semana volvería a ir. También le comentó que este tiempo estaba sirviendo para observar los primeros resultados y que estaba bastante satisfecha. Todavía quedaban cosas para pulir pero tenía bastante esperanza en conseguir del todo lo qué quería.
- ¿Volver a ser humana? -Preguntó. Él había creído, inicialmente, que lo qué quería ella era mejorar diferentes partes de ella misma que encontraba limitadas. Por eso se sorprendió al hablar con Bulma.
- ¿Te lo dijo ella? -Parecía molesta-. Me prometió no decir nada.
- Bien, en realidad fui yo que le insistí con la idea de pedirlo al dragón Sheron...
- Que más te dijo? -Ahora se la veía realmente enfadada.
- ¡Nada más, nada más! -Agitó las manos adelante suyo para calmarla-. De hecho no me lo acabó de decir. Lo deduje y no me lo desmintió -No quería poner a Bulma en ningún aprieto. No sabía exactamente el pacto entre las dos mujeres.
- ¡Es una bocazas! No volveré a confiarle ningún secreto.
- Bueno, tampoco es como que sea algo tan difícil de deducir ¿No...? -Se acarició la calva.
- Me estás diciendo que vosotros sois más perfectos ¿Con todas vuestras debilidades?
- No, no, no estoy diciendo nada de esto... Tú... tú eres perfecta tal como eres... -susurró rojo como un tomate, juntando los índices delante de él. De repente, le pareció tener unas manos inmensas y no sabía qué hacer con ellas. También le daba vergüenza mirarla a la cara y que ella creyera que la estaba presionando o que persistía en su intento de conquistarla... que no dejaba de ser cierto, pero él tampoco podía evitar sentir lo qué sentía por ella... Ya había pasado casi un año desde que la conoció y no había dejado de sentirlo.
- ¿No? ¿Y qué querías decir entonces? -Lo continuó acusando.
- Quería decir que, vosotros siempre habéis expresado vuestro resentimiento contra el Dr. Gero por lo qué os hizo. Cómo si en cierta forma os hubiera robado algo vuestro. Y de hecho es así. Aunque después os integrara mejoras... -Por fin levantó la mirada, mirándola entristecido.
- ¿Sientes pena por mí? -La vio muy enojada. Tenía la sensación que cuanto más abría la boca más lo empeoraba todo ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado entre ellos? Era como dar dos pasos adelante y una hacia atrás. Ahora que todo parecía empezar a fluir entre ellos.
- No... sí... en parte... no sé... A18, por favor, no te lo tomes mal -Le suplicó.
- No quiero que me tengas lástima. No la necesito. A17 y yo nos hemos espabilado juntos siempre sin la necesidad de vuestra pena ¡Y menos la tuya! -le gritó.
- A18, yo... no es eso...
- ¿Y entonces?
- Si te lo digo te enojarás todavía más y no quiero -Se sintió desesperado.
- Ya estoy enojada. Has interrogado a Bulma sobre un asunto que es personal. Que solo me corresponde a mí. ¿Con qué derecho?
- A18, yo...
- Tú ¿Qué? ¿Quién te has creído que eres para interferir en mis cosas? -Le gritó todavía más fuerte-. ¿Por qué no me dejas en paz?
- Porque te amo ¡Joder! -gritó finalmente sin poder contenerse más-. Y por mucho que tú no lo quieras tampoco puedes pretender controlar lo que yo siento. Y no te quiero presionar. Solo quiero que seas feliz...
- Yo no te amo.
- Lo sé -susurró sintiendo una puñalada en el corazón-. Y no te pido que lo hagas, pero déjame intentar ayudarte...
- Seguramente nunca lo haré. ¿Por qué no lo entiendes?
- Lo entiendo. Eres tú la que no entiendes que no puedo evitar sentir, del mismo modo que tú no puedes evitar no sentir...
Se lo quedó mirando cómo si lo estudiara- No quiero pertenecer en nadie. Nunca más. No seré nunca más de nadie. Ni siquiera tuya -Se dio la vuelta para salir por una ventana-. No me busques -Y emprendió el vuelo sin volver a mirar atrás.
Continuará...
