Cansada.
Kagome estaba tan cansada de cómo era tratada por inuyasha, ella sólo lo había tratado bien todo el tiempo.
Bueno, tal vez algunas veces abusaba del "siéntate ", pero es que la sacaba de sus casillas tantas pero tantas veces al día, no hacía más que enfurecerla.
Si bien ella había aceptado que su corazón era de alguien más, y dolía, también era su amigo, su confidente, él daba la vida por ella, él era muy importante para ella.
Por lo tanto tenía que hablar con él, tenía que aclarar que estaba harta de que le dijera "perra", ella sólo quería respeto, ella lo trataba con respeto y así quería ser tratada.
Independientemente de que quisiera que fueran una pareja, eran primero amigos, y cualquier tipo de relación estaba basada en respeto, ella con ninguno de sus amigos se hablaba o trataba así.
Su madre la educó para tratar a las personas con respeto, de una manera amable.
Entendía muy bien que inuyasha creció de una manera poco civilizada, a costa de la marginación y el rechazo, entendía que era difícil entrar en las normas morales y de educación.
Pero ella era su amiga y le diría que no estaba bien, y que por lo menos quería que cambiará esa parte de ser con ella, no le importaba si se enojaba o no, ella le diría al medio demonio cómo se sentía.
Llevaba unas cuántas porciones de ramen sin picante extras, para calmar su mal humor en caso de ser necesario.
Decidida a no dar marcha atrás se despidió de su madre, abuelo y sota y emprendió el camino hacia el comedor de huesos.
Al poner un pie en la era feudal se dio cuenta de que algo andaba mal, su poder espiritual detectaba un youki demoníaco.
No lo pensó dos veces y corrió hacia la aldea de kaede, llevaba dentro de su mochila su arco y flechas, ya no quería ser la damisela en peligro, si bien le pediría respeto a inuyasha, también se lo ganaría, no sólo se lo demostraría a él, su no a ella misma.
Cuando llegó a la aldea vió una gran cantidad de demonios atacando, había un demonio que se acercó peligrosamente a una mujer con su bebé en brazos.
Lanzó una flecha y lo purificó, siguió con los que se atravesaban en su camino mientras buscaba a sus amigos, hasta que vió a sango teniendo dificultades con un demonio, su hiraikotzu estaba lejos de su alcance, definitivamente estaba en problemas.
Kagome actuó rápido y con una flecha destruyó al demonio, cuando cruzaron miradas su amiga le dio una sonrisa de agradecimiento.
Estaba feliz, aunque aún no había rastro de inuyasha, miroku o shippou.
Kagome se acercó a sango y juntas siguieron luchando hasta acabar con los demonios no eran muy poderosos, pero había sido un problema el número de ellos.
Jadeante kagome le preguntó por inuyasha, miroku y shippou a sango.
-inuyasha y miroku se fueron en kirara detrás de una extensión de narsku, ni lo podían dejar escapar, shippou esta con kaede llevando a un lugar seguro a los aldeanos y yo me quedé luchando.
-amiga, que valiente eres, pero fue muy peligroso que te quedaras sóla.
-lo sé, gracias a ti pudimos derrotarlos.
-vamos a ver los daños y ayudar a kaede en lo que se pueda
-sí
Las dos chicas se dirigieron a ver el daño que se había causado, encontraron a shippou con kaede viendo heridas y ayudaron en lo que podían, kagome auxilio a kaede cuidando y sanando personas.
El sol comenzaba a ocultarse y sango y kagome se estaban poniendo nerviosas, estaban preocupadas por los hombres que amaban.
Escucharon a kirara aterrizar, inuyasha estaba bañado en sudor, sucio y con restos de sangre seca, pero nads grave.
Miroku estaba en las mismas condiciones pero con la mirada en el piso.
Estaba muy angustiado.
Hola, vengo con ésta historia, espero les guste y me dejen sus comentarios.
