Una vida normal
El trabajo de laboratorio la dejaba reventada últimamente. Se debía de haber quedado dormida justo antes de ir a buscar a Trunks para ir a comprarle ropa. Su madre se había ofrecido a llevarlo ella. Le dijo que no. Ella creía en el equilibrio y no pensaba dejar que el trabajo tomara más importancia que su hijo. Hacía demasiado tiempo que no lo llevaba ella. Miró el reloj y vio que ya eran las doce del mediodía. Genial! Ahora lo tendría que dejar para el día siguiente...
Aquella cabezada la había dejado más derrengada ¡Qué sueño más extraño! ¿Quizás su subconsciente le estaba tratando de decir algo? Seguramente, la debía estar enfrentando a un miedo que no quería reconocer. Su hijo era medio extraterrestre y esto no lo podía cambiar. Ella había leído muchos libros de pedagogía mientras estaba embarazada. Pero si para cualquier padre ya era difícil con el primer hijo... Había empezado a tener sus dudas al comprobar la complicidad entre padre e hijo, que aumentaba cada día. No eran celos. Ella era la primera que quería que su hijo pudiera disfrutar de su padre. Era preocupación porque los rasgos saiyajins no se sobrepusieran demasiado a los humanos.
Con Vegeta podía hablar de cualquier tema del laboratorio o de combates, pero entrar en términos más personales era complicado. Tenía que hacerle entender que este no era su planeta, pero sí que era el de su hijo, su gente, con la que tendría que convivir y con la que tendría que construir su futuro, algún día. Aunque a él no le gustaran todos los temas de emotividad y sentimentalismo, estos serían fundamentales para su hijo y no los podía ignorar.
Se volvió a duchar. El calor era insoportable. Quizás tenía fiebre. Bajó hacia la cocina y encontró a su madre preparando ya la comida.
- ¡Hola mamá! ¿Dónde es Trunks? -preguntó mientras revolvía un cajón buscando el termómetro.
- ¡Oh! Está entrenando con su padre. Como no bajabas... -Le sonrió-. ¿Te encuentras mal princesa? -preguntó preocupada.
- Umm, no sé, tengo mucho calor y dolor de cabeza y quedarme dormida no me ha ayudado para nada. Lo siento mamá, quizás sí que lo tendrías que haber llevado tú esta vez. Supongo que mi cuerpo me está avisando que me tome las cosas con más calma.
Su madre se le acercó y le tocó el frente con los labios, dándole un beso, algo que siempre había hecho para tomarle la temperatura de pequeña- Sí que estás un poco caliente.
Se puso el termómetro, dejó pasar un minuto y lo miró. Sí que tenía un poco de fiebre, no demasiada pero suficiente para explicar por qué se sentía de aquella manera.
- Quizás tendré que llamar a A18 y pedirle que lo dejemos para otro día. Si me pongo peor, todo se retrasará más.
- Sí, tienes razón. Reina ¿No estarás embarazada de nuevo? -Le preguntó con ojos de cordero.
- ¡Mama! -Su madre en este aspecto era exasperante. Ni el hecho de saber que Trunks había sido un accidente le hacía perder la esperanza de volver a ser abuela-. ¡Claro que no! He usado los preservativos que me enseñaste.
- ¡Maamaaaaaaa! -Su hijo se le vino de repente encima, sin darle tiempo a reaccionar, mientras el padre entraba más calmado, mirándola de una forma extraña.
Continuará...
