Una vida normal
El resto del día se lo pasó con sus padres y Trunks. Ellos la habían añorado mucho y ella, aunque el tiempo no transcurrió del mismo modo, no quería hacer nada más. Sus padres la pusieron al día de las novedades más importantes en el mundo y su hijo de todos los avances hechos con su padre.
Después de cenar se duchó, dispuesta a leerle el cuento de cada noche a Trunks pero al entrar en la habitación se lo encontró leyendo con su padre a la cama. Se quedó paralizada a la puerta con sentimientos contrapuestos. La escena le resultaba de lo más enternecedora y surrealista, teniendo en cuenta quién era el padre. Por contra, también se sintió desplazada de un momento que siempre había sido solo de ellos dos. Dudó entre dejarlos continuar o entrar. Finalmente decidió que no se trataba de ninguna competición y entró.
- Qué estáis leyendo? -pidió sentándose en la cama en lado opuesto a Vegeta, al lado de su hijo -Se agachó hacia delante para leer la portada- ¿"Un mago de Terramar"*? Este es nuevo ¿no? -les preguntó a los dos.
- Sí, es un regalo de la abuela -contestó ilusionado el pequeño.
Vegeta hizo el gesto de irse a levantar pero ella fue más rápida, posando levemente su mano en el brazo de él- Por favor, no hace falta que te vayas ¿No lo podríamos continuar leyendo juntos?
- ¡Sí! ¡Padre! ¡Será más divertido! -Se giró Trunks hacia el lado de su padre, cogiéndolo también para que no se fuera. Vegeta los miró a los dos y volvió a apoyarse contra la cabecera de la cama.
- ¿Por dónde vayáis? -preguntó ella, poniéndose cómoda, sin llegar a tocar al padre, con una mano sobre una de las piernas del pequeño.
- Íbamos a empezar La liberación de la sombra -contestó el pequeño, animado por tener sus dos padres con él.
- ¿Y a quién le toca?
- ¡Tú primero madre! -le dijo alegre-, la siguiente media página yo y después padre -Acabó organizándolos a todos.
Finalmente, él solo leyó un párrafo de la página que le tocaba, porque todavía le costaba. Además, les iba preguntando todo aquello que no acababa de entender y que, generalmente, contestaba ella. Así que la lectura de las tres páginas se alargó bastante, a pesar de que acabó dormido con la voz de su padre. Los dos se levantaron y salieron juntos de la habitación.
- Trunks me ha explicado, esta tarde, que le habías estado leyendo tú cada día ¡Muchas gracias! -Sentía la necesidad de agradecerle aunque fuera su padre. Si él hubiera sido Yamxa o cualquier otro humano no le habría dado ninguna importancia ¡Que menos! Pero sabiendo como era él y conociendo cómo había sido parte de su vida, se imaginaba que no era una cosa que le resultara natural. Que Trunks hubiera podido contar con él y que a pesar de haber vuelto ella, él se hubiera olvidado que, en teoría, ya no hacía falta que lo continuara haciendo, la hizo sentir un nuevo respeto hacia él. Impulsivamente, le dio un beso en la mejilla y le deseó buenas noches, desapareciendo en su habitación.
Continuará...
Un Mago de Terramar - de Ursula K. Le Guin
