La cabeza le daba mil vueltas, no estaba seguro si alguna vez había pensado tantas cosas en tan poco tiempo, él era un tipo más de actuar.

Desde que kagome habló con él estaba bastante confundido y algo ansioso, claro que entendió lo que ella le dijo, claro que sabía que eran amigos, pero escuchar esas palabras le dolió, le dolió porque significaba que ella ¿nunca lo querría cómo algo más?, ¿se había cansado de él?, cómo una mierda, jodida vida.

Siempre que algo bueno pasaba, algo peor aparecía.

Primero con su madre, la mujer que más amaba y lo amaba en el mundo, su muerte y luego estar sólo.

¿Acaso sabían lo que era ser un marginado y repudiado y que tu único hermano te tratara como estúpida basura?

Peor que basura, sólo se acercó a él para quitarle el único legado de su padre, con el que podía defenderse mejor por primera vez.

Jodida mierda.

Muchos años después alguien lo trató bien, después claro de intentar matarlo.

Kikyo

Él se enamoró de ella.

Aunque bueno, siendo sincero no estaba seguro ahora, ¿qué era el amor?, él no sabía mucho de amor a lo largo de su existencia.

Tal vez sólo se conformó con algo de migajas de atención, él la seguía como perro faldero a todos lados, bueno sí, era un mitad perro demonio, pero a eso no se refería.

Iba a dejar de ser mitad bestia para convertirse en humano

¿Cómo se iba a sentir con eso?, no lo diría pero muchos años luchó con una autoestima hecha pedazos, no dudaba que kikyo tuviera buenas intenciones pero eso no resolvía el problema.

A la mierda, lo hacía más grande.

¿Cómo iba a defender a su futura esposa sin sus garras?, ¿o la posibilidad de sanar más rápido que simples humanos? , ¿y ella sin sus poderes de sacerdotisa cómo se defendería?, no era sólo dejar atrás la estúpida joya y ser una mujer normal, también había bandidos, violadores, asesinos y demonios.

Pensándolo bien tal vez no hubiera funcionado.

Pero no pudo saberlo porque el estúpido destino y el hijo de puta de naraku le quitó esa oportunidad de ver si podía ser feliz.

¿Por qué lo jodian siempre con sus preguntas y regaños cuando veía a kikyo?, su historia se quedó en puntos suspensivos, kikyo murió pensando que él la había matado y el fue sellado pensando que lo había traicionado

Nunca confiaron plenamente en el otro.

Y fue tan jodido doloroso.

Después llega kagome, una mujer increíble, hermosa y sexy, claro que era sexy con esa falda que mostraba sus piernas torneadas por las largas caminatas que tenían que hacer.

Pero no sólo era hermosa, tenía un corazón tan puro, lo había tratado como nadie nunca lo había hecho, ella tenía razón, no debía decirle perra, pero él no lo decía en ofensa, el era un perro y más bien se sentía orgulloso de serlo aunque fuera sólo la mitad.

Ella le enseñó también a confiar en él mismo, reforzó su autoestima, al tener algo que proteger y no sólo pensar en sobrevivir se hizo más fuerte sólo por ella.

¿Por qué mierda no lo entendía?, él daría siempre su vida por ella.

Bueno sí, era su culpa, nunca le había dicho.

Pero tenía que pensar, y pensar le dolía la cabeza, no quería afrontar la realidad, una realidad cruel.

También estaba la familia de kagome, no tenía una familia con quien comparar pero ellos compartían sus alimentos con él y lo querían, nunca se había sentido tan aceptado, ellos no le temían o escupían, ellos le invitaban un trozo de carne.

Por ella conoció el ramen, una Jodida delicia, siempre amaría el ramen.

Tenía que hablar con kikyo, y es que ellos no hablaban de ellos ya, esa mujer de barro con ojos fríos no era la que conoció, tenían que hablar y aclarar cosas, tal vez pedirse disculpas y perdonarse para poder dejarse ir, una parte de su corazón siempre estaría agradecido con ella, pero si no funcionó en un pasado, menos ahora.

Después hablaría con kagome, a él le gustaba ser su amigo, esa palabra ni siquiera estaba antes en su vocabulario.

Vocabulario keh! Que palabra tan grande

Sonrió, kagome también le enseñaba palabras.

Kagome también estaba extraña, después de su platica con sango había regresado contenta y emocionada y luego sonreía.

¿Por qué carajos sonreía?, ¿en qué pensaba?

¿Pensaba en ese humano de su época?, ¿en el lobo rabioso?, por eso le dijo que era su amigo, se había cansado de esperar.

No por favor kagome.

La angustia se reflejaba en su cara, apretó con fuerza a tessaiga, pero ella no lo notó, ella seguía sonriendo pensando en no sé qué.

Que hermosa se veía sonriendo, que mujer tan linda por fuera y por dentro.

Su angustia se calmó un poco, él lucharía por kagome.

En la noche algo cambió, él vigilaba sus sueños y admiraba su calma.

Pero kagome se empezó a agitar, soltó un gemido, kagome olía a exitación.

Olía Jodidamente bien.

¿Con qué soñaba?

Por favor, mierda, que no sea alguien más, el quería ser su compañero, el que la hiciera sentir y vibrar así, pasar la noche sin dormir y despertar con ella acurrucada en sus brazos.

Shippou saltó y olió otro aroma, olía a miedo y soledad, miroku estaba temblando también.

Tenían que despertarlos y arreglar todo.

La mierda de naraku y su demonio iban a arrepentirse.

Inuyasha los iba a matar.

-kagome, kagome despierta!!