Una vida normal

Todavía no la había perdonado del todo pero, a su manera, la consideraba su única amiga. Igual que Krilin la había ayudado. Después de él, había sido la persona que menos la había juzgado. Incluso el hombre mono estaba siempre a la defensiva. Los Sres. Briefs también la trataban bien pero con ellos se veía más distante por la diferencia de edad. Bulma se había convertido casi en su confidente. Ella la estaba ayudando a entender todo lo que había vuelto a sentir y a desactivar todas las trampas que le había introducido el Dr. Gero. Juntas habían podido redirigir las reconexiones neuronales a partir del material replicado de A16.

Aquellas extrañas sensaciones que había empezado a experimentar apenas al morir su amiga, ahora sabía, gracias a ella, eran emociones y sentimientos que tenía que aprender a identificar. En esto habían estado trabajando desde que resucitó. De hecho el proceso tecnológico ya había concluido antes de su muerte. En aquel momento iban a empezar con la evaluación de los resultados y a planificar nuevas correcciones, si hacía falta. Finalmente no fue necesario. No en el aspecto tecnológico.

En el aspecto emotivo la tarea estaba siendo mucho más ardua. Bulma le proponía cada semana una serie de ejercicios sensoriales y después, entre las dos, evaluaban como los interpretaba ella misma. Se estaba dando cuenta que era bastante complejo, porque a diferencia de las decisiones informáticas, las emociones y sentimientos humanos eran, a menudo, contradictorios y no por eso menos acertados. Lo que más le estaba costando era como se sentía hacia Krillin.

- ¿Piensas volver a hablar con él? -le preguntó la científica.

- Tengo ganas de volverlo a ver. Creo que lo que siento por él es más que agradecimiento. Pero por lo que he ido comprendiendo durante estos meses, quizás él ya no siente lo que creía. O quizás ahora ya no le guste como soy. O...

- O quizás podrías dejar de buscar excusas e irlo a ver y salir de dudas -la interrumpió su amiga-. ¡Venga! Llevas ya más de dos meses estando segura de lo que sientes por él. No pierdes nada hablándolo con él.

- ¿Y si ya no siente el mismo? ¿Y si ha encontrado a otra persona?

- En este caso, si no tomas la iniciativa, te condenas a vivir con la duda y, sinceramente, creo que será mucho peor -Le sonrió-. Pero una cosa sí que te puedo decir, en todo caso, eres la chica que más tiempo le ha gustado a mi amigo. Me extrañaría si estuviera con otra ¡Venga! ¡Eres una gran luchadora! ¡No puedes dejar que el miedo a tus sentimientos te paralice!

Ella se quedó pensando y llegó a la conclusión de que Bulma tenía razón. Pero entonces pensó en lo que la otra le había explicado sobre ella misma- ¿Y tú? -le preguntó refiriéndose al hombre mono-. Me dices esto pero no veo que hagas lo qué me recomiendas.

-¿Qué? ¡No es el mismo!

- ¿Como que no?

- A ver, para empezar, ya estoy cansada de qué todo el mundo crea que somos pareja. No hay nada entre nosotros.

- Pero tú lo amas -Se la miró de lado.

- ¡Eso no es verdad! ¡No sé de donde te lo sacas!

- Pues solo has estado con él desde que volviste -le dijo refiriéndose al sexo. Cuando esto pasaba su amiga siempre se comportaba de una forma bastante graciosa. Por un lado se la veía pletórica y de la otra, se pasaba todo el día maldiciendo y hablando sola. Y ella la había llegado a escuchar en una de las discusiones que mantenía la científica con ella misma sobre sus sentimientos y la inconveniencia de estos.

- A18, el sexo no tiene que implicar sentimientos necesariamente...

- En tu caso, en este caso, sí.

- No

- Sí, te he escuchado hablando sola.

- ¡Mierda!

- ¿Y pues?

- Esto no cambia nada. Él no siente nada por mí.

- Pero quiere que seas su mujer.

- No quiere que sea su mujer, ÉL, considera que soy su mujer... que es muy diferente.

- ¿Estás segura? De que no lo quiere realmente? -Ella también se había fijado en las reacciones del hombre mono y tenía en cuenta que su cultura era diferente y la forma en qué ella misma, antes de la reestructuración, analizaba los sentimientos y emociones, y había llegado a la conclusión que alguna importancia, más allá del sexo, tenía Bulma para él. Lo primero que se lo hizo pensar era la forma como reaccionó la primera vez que vino a hablar con la humana y la amenazó. Él subió su ki justo en aquel momento, y estaba segura de que aquello fue una advertencia para que no osara a hacer daño a Bulma.

- Lo sé, él mismo me lo confirmó cuando me declaró su mujer.

- Quizás ni él mismo es consciente de lo que realmente siente -le sugirió ella-. Los sentimientos pueden ser muy traicioneros en la lucha y creo que, él, esto lo puede tener muy interiorizado. Como una forma de autoprotección.

- No creo que Vegeta sea capaz de tener este tipo de sentimientos. Vegeta es incapaz de amar.

- ¿Entonces me estás diciendo que tampoco aprecia a Trunks? -Por primera vez acalló a Bulma.

Continuarà...