Una vida normal

Cuando su hija le comentó la posibilidad de buscarle una casa, decidió que hablaría con él. Su marido le había pedido, tiempo atrás, que no interviniera pero cada vez le costaba más. Aquel mediodía encontró la ocasión ideal. Su marido y la niña estarían fuera todo el día por una negociación.

- Así pues, tú y mi hija, ¿Estáis juntos o no? -Decidió que lo mejor con él era ir directamente al grano. Si se tenían que separar que fuera por los motivos adecuados. Él la miró sorprendido. Aquella mujer siempre lo descolocaba.

- ¿Juntos?

- Sí, como pareja -insistió ella mientras le ponía la comida-. Tú ¿Qué sientes por ella? -Aquel era uno de los pocos días que Bunny no se sentía con suficiente paciencia.

- Los saiyajins no sentimos -contestó antes de empezar a comer.

- ¿Ah, no? Pues a mí me llegaron rumores que le habías pedido a Goku, llorando, que vengara a vuestra raza, matando a Freezer en Namec -le espetó.

- Sra. Briefs -contestó áspero.

- Y por la televisión, tu reacción cuando Célula mató mi nieto del futuro, tampoco parecía de alguien sin sentimientos.

- Sra. Briefs -repitió más amenazadoramente.

- ¡Ah a! Jovencito, a mí no me vengas con "Sra. Briefs" -lo cortó imitando su entonación-. Nunca me he tragado esta historia de los "no sentimientos". Si no los tienes ¿por qué te preocupas de entrenar a tu hijo? ¿Por qué no te fuiste después de la muerte de Célula? ¿Por qué plantaste a aquel zoquete de Yamcha en el jardín del vecino hace unos meses? -A estas alturas el saiyajin había perdido el hambre.

- Son cosas muy diferentes -intentó defenderse.

- ¿De verdad? ¿Esto te dices a ti mismo? -No hacía burla, lo decía en serio y él, aunque era evidente que estaba molesto, no consiguió contestarle nada- Te lo volveré a preguntar, porque a pesar de que me caes muy bien, quién me preocupa es mi hija ¿Qué sientes por ella? ¿Qué esperas de ella? ¿Qué le puedes ofrecer? Y si es cierto que no sientes nada ¿Estarías dispuesto a no verla más? -Trunks levantó la cabeza del plato, interesado. Ver así a la yaya no era algo habitual.

- ¿Me está pidiendo que me vaya y no la vuelva a ver? -Finalmente cortó él la batería de preguntas, medio enfadado.

- No, te estoy preguntando si serías capaz de hacerlo -No estaba dispuesta a dejarse intimidar. Tampoco lo creía capaz de hacerle ningún daño delante de Trunks. Personalmente creía que a aquel chico se le notaba que había subido sin una madre que le hubiera clavado un par de collejas cuando tocaba, por cosas realmente importantes. Lo habían educado, primero, para creerse que todo el mundo tenía que estar a su entera disposición porque algún día sería el gobernante de su pueblo. Y después, se encontró que le arrebataron todo, absolutamente todo y pasó a ser, casi, un esclavo de otra especie. Para ella estaba claro que él intentaba compensar constantemente esta pérdida con autoengaños. Quizás sí que su especie era un poco despistada con el tema de los sentimientos, Goku mismo era un caso andante, pero esto de no tener sentimientos... ¡Ha! No se lo tragaba lo más mínimo-. ¿Estás dispuesto a dejarla de ver?

Él se la quedó mirando sin contestar, meditando y ella empezó a comer tranquilamente su propio plato, como si no lo hubiera estado interrogando hacía un momento. Cuando Bunny ya estaba a punto de acabar su plato, contestó- No, no quiero dejar de verla.

Bunny recogió su plato sin prisa y una vez dejado en el lavaplatos, añadió- Pues ya hace falta que espabiles, majo, porque yo no te pediré que te vayas pero quizás mi hija sí. Así que más vale que te aclares si tienes nada para ofrecerle que la pueda hacer cambiar de idea -dicho esto, dejó, padre e hijo, para que acabaran de comer solos.

Continuará...