Una vida normal

Había estado muy equivocado en la valoración de los habitantes de aquella casa. Nunca había entendido de donde sacaba las agallas la mujer hasta ese día. Las había sacado de su madre, a la que, la mayoría, tomaban como a una rubia de pocas luces, cuando era todo lo contrario. Lo único cierto en su primera impresión era que era rubia natural... Lo sabía por un pequeño accidente durante los primeros días. Todo lo demás era un artificio que había creado ella misma para salirse con la suya.

Ninguno de los guerreros había osado echarle en cara lo que aquella mujer insignificante. Kakaroto debió irse de la lengua. Había creído que nadie más lo sabía y en realidad, seguramente, lo debían saber todos. Sus lágrimas por la impotencia y el deshonor de no haber podido vengar a su raza. Sintió una rabia inmensa pero no contra ella sino contra su congénere, por delatarle. Luego, cuando le tiró en cara lo de Trunks, era absurdo negarlo, así que solo la amenazó, esperando que se callara y parara de dejarlo en evidencia ante su propio hijo.

Lo siguiente, fue como recibir una tanda de hostias sin tiempo a reaccionar ¿Cómo podían dolerle más las palabras que los golpes? Puso la primera excusa que le vino a la cabeza para pararla. De poco sirvió. La respuesta de la mujer fue mordaz e, inicialmente, se lo tomó como una amenaza, sin comprender realmente lo que pretendía la mujer. Hasta su hijo paró de comer, comprometiéndolo y enojándolo aún más.

Finalmente ,ella se centró en una sola pregunta "¿Estaba dispuesto a dejar de ver a Bulma?" y se puso a comer, habiéndole robado su apetito. Nunca se había planteado esa posibilidad. Lo más cercano era la opción de matarla. Algo que nunca había deseado hacer realmente. La Sra. Briefs le había sugerido que se engañaba a sí mismo respecto a sus sentimientos. En ese momento, se planteó la posibilidad real y se percató de que no quería. De hecho le pasaba todo lo contrario. Le molestaba que ella lo evitara, que prefiriera quedar con sus amigos y no se hubiera planteado, siquiera, hacerlo del mismo modo con él.

Aún no estaba seguro si se debía a lo que la Sra. Briefs le reclamaba o si era parte del vínculo saiyajin que seguía su proceso natural. Fuera como fuera, no, no estaba dispuesto a dejar de ver a Bulma. Y así se lo confirmó. Cuando ella le descubrió las posibles intenciones de su mujer, lo dejó helado, como ni el mismo Freezer había logrado nunca ¿La mujer quería echarlo de casa?

Continuará...