Una vida normal

A pesar de la sorpresa del descubrimiento, el deseo por permanecer unido a ella se antepuso, sin importarle como hubiera comenzado todo aquel embrollo. La besó intentando mantener el fuego ardiendo. Ella lo apartó ligeramente- ¿Acaso no te molesta lo que acaban de decir? -Parecía molesta con ellos pero continuaba sin bajarse de su agarre.

- Ahora mismo, solo me importa estar contigo -Ella lo miró raro pero no estaba dispuesto a que los viejos le echaran a perder el momento. La volvió a besar con mayor vehemencia y, al fin, lo correspondió sin reservas, retomando el vaivén acrobático que habían interrumpido, hasta llegar al orgasmo escalonado. Sujetando la lánguida mujer con un brazo, manteniéndola en pie, se quitó el preservativo con la otra, para tirarlo a una papelera próxima.

Bulma se había quedado medio adormilada tras el esfuerzo y la cargó, como ya lo hiciera el día de su resurrección, el día que completaron el ritual, recordó. Esta vez se la llevó a su propia habitación. Deseaba pasar todo el tiempo que pudiera con ella, si después debía abandonar aquel lugar, que así fuera. Puede que para ella, él debiera dejar de formar parte de su vida pero, para él, ella siempre formaría parte de la suya.

Se pasó gran parte de la noche pensando en qué podría ofrecerle, como le reclamara la Sra. Briefs. Por más que lo pensara, no se le ocurría absolutamente nada que pudiera ofrecer o decir para conservarla. Seguramente ella esperaba o necesitaba que él se comportara como su estúpido ex o el calvorota. Pero eso sería fingir y tampoco creía que fuera lo que ella deseara. Solo estaba seguro de que Bulma y Trunks eran lo único realmente bueno y puro que le había pasado en toda su vida. Estuvo observando su perfecta imperfección hasta quedarse dormido, abrazándola.

Un par de horas más tarde notó como se despertaba e intentaba levantarse- No te vayas, quédate el resto de la noche -pidió por primera vez.

Continuará...