Una vida normal

- No puedo continuar así -Sabía que pasaría otra maravillosa noche entre sus brazos para despertar, al día siguiente, a la indiferente realidad. Si continuaba así, interiorizaría tanto estos momentos de ficticia compenetración que cuando, con una nueva amenaza, él mostrara sus auténticos colores, ella moriría en vida y nunca más se sentiría capaz de volver a amar a nadie más. Si él no podía ofrecerle esa correspondencia, lo mejor era acabar con lo que fuera que tuvieran.

- No estoy hablando de continuar con el sexo -Volvió a sorprenderla él. Su corazón se aceleró, como ya lo hiciera en la cocina, cuando él le respondiera que solo le importaba estar con ella. Aquello podía interpretarse de tantas formas, era tan tentador dejarse llevar y soñar que él se refería a todos los aspectos, no solo del momento sexual. Lo había hecho, se había dejado llevar y había imaginado, por un tiempo, que él la amaba. Por eso era tan peligroso continuar. Pero ahora le estaba pidiendo que se quedara ¿Por su compañía? Nunca se lo había pedido. Tampoco había sido necesario. Con él siempre se quedaba hasta la hora de despertar a Trunks.

En la semi oscuridad trató de leer su rostro, tenuemente visible por una indiscreta luz exterior. Estaba serio pero sin su eterno gesto de enojo. Pudo intuir que él también parecía tratar de leerla.

- Vegeta, ... Yo... ¿Por qué? -"Tú no me quieres ¿Por qué me haces esto?" pensó ella a punto de llorar-. No... -La voz se le ahogó por el nudo de la garganta y la rebelde lágrima logró escapar. Boqueó, tratando de pronunciar. Fue inútil. Le faltaba el aire. Sus latidos le retumbaban en los oídos.

- Solo quiero estar contigo un poco más -Notó como acariciaba su mejilla, atrayendo sus frentes mientras volvía a atraerla hacia él con el otro brazo, bajo su cintura-. Sé que no puedo ofrecerte lo que necesitas. Nunca podría ser como tus amigos -Ella deseó poderle decir que ella no quería eso pero sus cuerdas seguían sin responder. Correspondió a su gesto, sin separar sus frentes, tanteando, torpe y temblorosa, para encontrar su rostro. Él respondió con otra caricia de su pulgar, secando parte de las lágrimas que aún fluían-. Yo no sé amar -Pausó, como buscando las palabras-. Solo sé que no quiero estar lejos de ti o de Trunks -Cuando creía que no se le podía acelerar más el corazón, lo sintió casi estallar y tuvo que separarse para volverlo a mirar. No, no se estaba burlando de ella-. No puedo ofrecerte nada. No me queda nada. Tan solo puedo prometerte que, cuando esté en mi mano, no volveré a permitir que nada ponga en peligro vuestras vidas y que no me volveré a ir, si tú no me echas.

Solo un resuello logró escapar de su tenaz garganta, a diferencia de sus lágrimas, que, ahora, fluían con total libertad. Reforzando el agarre de su cara, Bulma solo alcanzó a asentir con la cabeza, para acabar besándolo, ya sin contención-. No importa, yo amaré por los dos.

Continuará...