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La máxima Diosa Nada, cansada ya de sus constantes peleas, decidió crear a un tercer Dios que pusiera orden entre los dos Dioses existentes.
Usando tanto como luz y oscuridad, para su creación este nuevo ser, era más brillante que el mismo amanecer, y contaba con una piel escamosa de color plateado, Su forma era la de una bestia en forma de serpiente marina como en las leyendas orientales, también conocida como dragones.
En su cabeza contaba con dos pares de cuernos con un color lavanda, y una melena de cabellos de platino, en su rostro tenía como una media máscara al rededor de sus ojos hecha de oró puro, en sus extremidades y pecho estaba adornado con una armadura y unas hombreras con diseño moderno hechas del mismo material ya mencionado, cuál era el oró, y equipado con unas poderosas garras de plata en cada uno de sus brazos y patas, también contaba con una gran quijada, en su interior albergaba una tenebrosa hilera de colmillos afilados, poseía tres hermosos ojos y muy brillantes como las mismas estrellas.
Su nueva creación obedecía en todo lo que decía la Diosa Nada, al contrario de sus dos hermanos, La Diosa se dirigió a su nueva creación el Dios Dragón.
— Mi querido hijo quiero que detengas la riña de tus
hermanos mayores, puedes usar el método que tu creas conveniente.
Así el nuevo Dios acató las órdenes de su madre, reflexionando cuál sería el mejor método, pero se dió cuenta que el único lenguaje que escuchaban era el de la batalla.
El Dios Dragón se presentó en medio de la batalla de los dos, proclamándose que él era mejor que los dos, que podría enfrentar a los dos Dioses al mismo tiempo.
— Pero que arrogancia quien se a creído.
Dijo el Dios Oscuridad, con un tono de voz hostil y con gran enfado.
— Tú no eres nadie, para proclamar te mejor que nosotros.
Dijo el Dios Luz, con un tono de superioridad y a la vez que observaba cuidadosamente, al nuevo ser, para luego añadir otro comentario ofensivo.
— Además tú eres un ser impuro, por qué eres una mezcla.
Éso último lo dijo con cierto tono de asco.
— Entonces sí creen que soy un mentiroso, y solo estoy alardeando...
— ¿Por qué no, intentan vencerme en una batalla, a menos que me tengan miedo?
El nuevo Dios lo dijo con un tono en su voz, como burlona y retadora.
Los dos Dioses no dudaron ni un segundo en atacarlo, claro que cada uno en forma individual.
El Dios titán con forma de ángel resplandeciente, atacó con sólo un ágil movimiento de su brazo, aparecieron unas poderosas oleadas de lanzas de luz, dispuestas atravesar la piel escamosa del nuevo Dios, pero no pudieron completar su propósito, por qué hábilmente el dragón contrata atacó con su poderoso aliento de fuego esmeralda, con un movimiento zigzagueante logrando neutralizar su ataque.
Pero un peligroso rayo de energía, color rojizo con unas tonalidades negras se impacta contra el Dios dragón, desatando una tremenda explosión destructiva, que levanta una ligera cortina de humo.
— ¡¡MUAHAHAHAHA!! Eh ganado, no eras tan fuerte como afirmabas ser, verdad.
Se regocijo él Dios con ojos de rubí por su gran hazaña.
— Es una verdadera desgracia que mí ataque, no te haya alcanzado Luz.
Se dirigió con gran sarcasmo, en su voz malévola, al Dios con forma de ángel.
Éste sólo le dió una mirada de profundo enfado, pero su júbilo no le duró mucho tiempo, por qué el humo que se había generado de la explosión se estaba disipando, para mostrar que el Dios Dragón, no había recibido ningún daño, por qué antes que el ataque de ojos de rubí lo impactará, creo un campo energético, era un halo luminoso que rodeaba todo su cuerpo, para luego dedicarles una mirá da retadora.
— ¿Bueno sí esto es todo lo que pueden hacer, creó que ahora es mi turno no lo creen?
El nuevo Dios les dedicó unas palabras, con un tono suave y burlona en su voz
Para luego rápidamente proseguir, con gran agresividad con un ataque.
La inmensa serpiente hacía movimientos repetitivos y serpenteantes, para luego alzar su pecho y abrir sus fauces emitiendo un rugido, y mostrando su boca llena de sus temibles colmillos; en lo más profundo de su garganta podía verse un pequeño resplandor, que pareció aumentar, con creciente intensidad, para transformarse en una esfera de energía.
Repentinamente apareció un círculo mágico, que sirvió para amplificar su ataque, para convertirse en tres rayos de colores distintos éstos eran blanco, negro y gris, éstos atravesaron el círculo mágico, para luego disparar a los dos necios Dioses que osaron oponer sele.
Con suma velocidad, el primer rayo de color blanco atravesó el hombro izquierdo del Dios de ojos de rubí, y al mismo tiempo el segundo rayo de color negro, atravesó el hombro derecho del Dios titán resplandeciente, y por último el de color gris, creo una explosión en forma de columna, con un poder descomunal, que atrapó ambos en ella.
Los Dioses quedaron sumamente heridos, aún que ellos eran inmortales y sus heridas sanaban casi al instante; pero como bien sabrán solo un dios es capaz de herir a otro dios, hasta lograr aniquilarlo completamente.
Quedando así incapacitados, para seguir en la batalla, pero no les importaba su grave estado, aún continuaban con ésa determinación de querer acabar con el contrario.
~ Ahhhhh. Con un exasperante suspiro, emergió el Dios Dragón, para luego dirigirles unas palabras, a sus hermanos mayores.
— Jamas lograrán vencer me a esté paso, si siguen luchando individualmente, sí de verdad desean derrotarme algún día, lo que deben hacer es unir fuerzas, para conseguir su objetivo.
Los rostros de los dos Dioses se endurecían, con cada palabra que salía del nuevo Dios, y lo miraban con gran odió en sus ojos, para luego dirigirse un brevísima mirada a su contrario, para rápidamente girar con una cara de aborrecimiento.
— ¿¡A que estás esperando, por qué no terminas ya, y nos das el golpe de gracia, de una vez por todas!?
