Una vida normal

- ... Sí, aún no me lo puedo creer -Aún sentía el corazón acelerado por todas emociones, pero cuando él la rodeó con sus brazos fue como un bálsamo, que le duró hasta que él nombró a sus padres. Durante casi cuatro años, se había estado preguntando cómo habría sucedido. Nunca había pensado que él la hubiera forzado, pero al final se hizo evidente que él tampoco tenía ni idea de lo sucedido. Tomó a Trunks como un accidente que le había descubierto una nueva felicidad. Hubiera deseado tenerlo de otra manera. Con una pareja estable, en el momento que ambos decidieran. Toda la adrenalina que había surgido en su enojo con Vegeta se dirigió hacia sus propios padres.

- Deberíamos darles una lección... pero no quiero matarlos...

- No, todavía no estoy preparada para asumir la dirección total de Capsule Corp -Él se la quedó mirando como si creyera que hablaba en serio-. ¡Oh, Vegeta! Claro que no quiero matar a mis padres... -No pudo evitar reír al ver que Vegeta pudiera escandalizarse un poco con la idea. Precisamente él que no había tenido reparos en matar durante su vida. Se dio cuenta de que él había llegado a apreciarlos en cierto modo. Y por primera vez se preguntó, si podría llegar a haber alguna posibilidad de redención para él. Quizás sí que debería matar a sus padres para asegurarse ir con él al infierno. Volvió a reír con más fuerza ante el absurdo.

- Vale, si se te ha ocurrido algún plan maléfico, por lo menos compártelo ¿No? -Medio rio él, contagiado.

- Debería echarles a ellos en vez de a ti, como había pensado. El problema es que la casa es suya -Por lo que había escuchado, sus padres habían deseado que les diera un nieto y parecían esperar que les diera más. Empezó a atar cabos con otros comportamientos extraños de sus padres. Les encantaba estar con Trunks e, incluso, que vinieran los hijos de Son Goku. Un buen escarmiento sería que tuvieran que vivir en casas separadas y se tuvieran que desplazar expresamente para verlos.

- Pues, marchemos nosotros, los tres -Sugirió Vegeta, como si le hubiera leído la mente-. ¿No decías que habías estado mirando varias casas cercanas para mí? Busquemos una para los tres. La cámara de gravedad y la de juegos de los niños se pueden transportar y podrías montar tu propio laboratorio.

- ¿Me estás pidiendo que vivamos los tres juntos? -Nunca se lo había planteado con él. Sí que se lo había planteado en su adolescencia con una futura pareja, incluso con Yamcha. Pero que se lo pidiera Vegeta, era lo más parecido a que le pidiera formar una familia en serio.

- Mujer, ya vivimos los tres juntos. Te estoy diciendo que vivamos los tres solos y que se fastidien tus viejos -Despreocupado, le acarició un brazo-. Al menos nos aseguraremos de que cuando tengamos más hijos sea cuando decidamos nosotros.

- ¿Quieres tener más hijos? ¿Conmigo? -Aquello acabó de dejarla sin aliento. Hacía ya casi más de un año, cuando creyó estar en peligro de haberse vuelto a quedar de él, la sola idea le producía pánico. Pero entonces creía que tendría que volver a pasar por aquello sola otra vez. Si él permanecía con ella, tal y como le había prometido, la idea no la asustaba tanto. Lo miró directamente para comprobar si hablaba en serio.

- Bueno, no sé, algún día supongo. Mi gente solía tener un par como mínimo -Sin poder contener su euforia se abalanzó sobre él, besándolo llena de pasión. Él respondió torpemente, tomado por sorpresa, hasta que consiguió separarla un poco-. Mujer, he dicho algún día, no ahora -Cuando vio su sonrisa supo que estaba bromeando.

- ¡Hagámoslo! -dijo ella asiéndole la cara y mirándolo de frente.

- ¿Tener otro hijo? -Ahora el asustado contra el cabecero parecía él.

- No, buscar otra casa e irnos los tres. Eso les fastidiará más que cualquier otra cosa que podamos hacer... Bueno, excepto si decidiéramos irnos al espacio... pero eso, creo que los mataría -Le sonrió.

Él asintió- ¡Hagámoslo! Busquemos otra casa. Una con una caja de esas llenas de fundas como la que me enseñó tu padre.

Bulma seguía sin dar crédito. A ella se la había enseñado su madre y a él su padre, pero seguían tramando con la esperanza de que acabaran juntos, para darles más nietos. Desde luego se merecían un castigo.

- Mañana podemos revisar la lista que tenía seleccionada. Creo que eran lo bastante grandes para los tres -Volvió a besarlo-. Y si no tienen caja de fundas podemos instalar una. Con eso no habrá problema.

- ¡Hump! -Vegeta hacía un rato que había empezado a juguetear con sus pechos despistadamente.

- Respecto a lo de tener más hijos. No hace falta que los tengamos ahora pero nada nos impide seguir practicando... -le dijo sugerentemente mientras se deshacía del camisón.

Continuará...