Una vida normal
- ¿Cómo? ¿Qué te vas a vivir con él? ¡Pero si es un cretino!
- ¿Perdona? Te has pasado meses dándome la lata con que hablara con él y aclarara las cosas ¿Y ahora me sales con estas? ¡Pero a ti qué te pasa! -Le gritó Bulma.
- ¡Porque creía que hablarías con él y te darías cuenta, al fin, de lo imbécil que es! Y ahora ¿Qué se supone que debo hacer yo?
- ¿Cómo que se supone que debes hacer tú? ¡Esto no tiene nada que ver contigo! -Volvió a gritarle-. ¡Por todos los dioses! ¡Es mi vida! ¡Nuestra, vida!
- ¡Y la mía!
- ¿La tuya? ¿En qué modo tiene todo esto que ver con tu vida?
- ¿Se supone que ahora tendré que ir hasta vuestra casa? ¡Si no me traga! Y aquí no puede decirme nada, pero si es su casa...
- También será la mía. Y a malas, si lo prefieres, siempre puedes quedarte trabajando con mi padre.
- Creía que éramos amigas -No se imaginaba visitar o charlar con Bulma tranquilamente, si la casa también era del hombre mono.
- Y lo somos ¿Pero no veo porqué eso ha de cambiar?... Allí tendré mi propio laboratorio. Puedes seguir trabajando conmigo.
Ella había esperado que Bulma se hubiera abierto totalmente y que él le mostrara que, aunque ella le importaba, no era lo que realmente necesitaba. Romperían por completo y Bulma lo expulsaría de su vida y así no tendría que seguir soportándole.
Ahora sería peor. No solo seguiría viéndole sino que, además, él estaría en su casa y podría decidir respecto a cosas que hasta entonces tenía que aguantarse, para empezar, llamarla "tostadora".
- Sabes que no me traga.
- Ni tú a él y no veo que eso nos haya impedido trabajar juntas y ser amigas -Le sonrió Bulma.
- No soporto que me trate como una cosa -protestó.
- Sabés que yo siempre le reto. Aunque la casa sea de ambos no voy a dejar que te insulte.
- Sí, claro, cuando estés delante. Pero cuando no estés, lo hará con total impunidad.
- Cualquiera diría que le tienes miedo.
- ¡Claro que no le tengo miedo! ¡Le pateé su real culo, recuerdas! si me toca las narices, no puedo garantizarte que no le rompa yo las suyas -Cruzó sus brazos tozuda-. Nunca entenderé qué le ves.
Bulma rio e intentó abrazar a su amiga que la esquivó, manteniendo su cara de enojo.
Continuará...
