Una vida normal

Por lo visto, el guerrero no había logrado convencer a su pequeña. El muchacho iba mirando fotos en la pantalla, mientras ella le leía la descripción de las características de las casas. Tenían al pequeño con ellos, que también daba su opinión para la nueva casa de su padre.

- Esta tiene bastante jardín y podrías instalar tu cámara de gravedad y un poco más acá, la zona de juegos de los niños -Señalaba Bulma en la pantalla-. Además, tiene piscina y en verano nunca está de más. El interior también es muy espacioso, con línias límpias. También hay una buena arboleda y eso siempre da mayor privacidad frente a vecinos demasiado curiosos ¿Y has visto la cocina? ¡El equipamiento es excelente! Se puede cocinar para un regimiento entero.

- ¿Y la orientación de las ventanas? -preguntó el joven.

- La mayoría dan al sur, así que es bastante luminosa -contestó sonriente su hija.

- ¡Hump! Está bien, me gusta -el joven cruzó los brazos, decidido.

- Y tú Trunks ¿Qué dices? ¿Te gusta esa casa?

- ¡Hump! ¡me gusta! -imitó el gesto de su padre.

- Bueno, pues solo queda contactar con ellos y realizar la oferta. Luego un poco de papeleo para el cambio de nombres y ya estará -Sonrió Bulma.

Parecía que la cosa iba en serio. Bulma lo estaba ayudando a buscar casa. Iban a añorarle mucho, a pesar de su carácter taciturno. El Sr. Briefs esperaba que quisiera seguir trabajando con ellos. La Sra. Briefs, que se quedara a comer la mayoría de los días. Ninguno de los dos había tirado la toalla aún, para conseguir que la pareja acabara junta. Se miraron entre ellos preocupados y, con gestos, decidieron buscar otro lugar para hablar.

- Es una pena ¿No crees? -comentó el Sr. Briefs-. Me va a costar no verlo tanto.

- Sí, además, siempre se lo come todo ¡Da gusto verle comer! -contestó la Sra. Briefs-. Solo espero que ahora no vuelva con el alelado de Yamcha.

- ¿Tú crees?

- No sé, siguen saliendo mucho a comer.

- Sí, eso puede ser un problema. Y él pareció ponerse celoso por el cumpleaños de Bulma, pero claro, si no está por aquí y no los ve, va a ser difícil que vuelva a reaccionar. Te juro que no lo entiendo.

- Yo tampoco. Hablé con él y me pareció que quizás habría reaccionado. Se quedó muy pensativo ¡Incluso me reconoció que no quería dejar de verla! No sé qué puede haber salido mal.

- No sé, quizás no sea lo suficiente romántico para ella -comentó pensativo el Sr. Briefs.

Bunny, de pronto, tuvo una inspiración- Se me acaba de ocurrir algo ¿Y si le empezamos a enviar regalos, de su parte, a Bulma? Aunque él no los reconozca como suyos, si ella nos pregunta, siempre podemos convencerla de que es porque es demasiado tímido.

- ¡Sí! ¡Me gusta la idea! ¿Qué te parece si empezamos ya?

- ¿Ya? ¿Cómo?

- Con unas flores de agradecimiento por ayudarle a buscar casa ¿Por ejemplo? -Sonrió victorioso el Dr. Briefs.

- ¡Genial! ¡Mira que eres listo! ¡Si por algo me enamoré de ti!

Continuará...