Una vida normal

El traslado se produjo de un día para otro. Él no tenía demasiado que empaquetar; su ropa, la cámara de gravedad y la zona de juegos para Trunks y sus amigos. Con un par de minutos tuvo tiempo de sobras. La mujer, a pesar de tener un montón de cosas en su dormitorio, tampoco demoró mucho utilizando varias cápsulas para guardarlo todo. Los viejos habían salido a comer fuera, como si quisieran darles intimidad para despedirse.

Después de descubrir su treta, él ya desconfiaba de cualquiera de sus movimientos. No se sentía tranquilo en aquella casa. Le recordaba los tiempos en los que debía vigilar su espalda continuamente. Algo que no añoraba en absoluto. Decidió encargarse de encapsular también las cosas del crío.

Cuando acabaron, tan solo quedaban los muebles. Bulma se había encargado de comprar aquellos que necesitarían, una vez formalizada la compra. La casa estaba lo suficiente cerca como para que no tuvieran que utilizar ningún vehículo, pero lo suficientemente lejos como para que caminaran un rato. De hecho, si lo desearan, no tendrían ningún problema para continuar trabajando en el laboratorio del Dr. Briefs, pero Bulma estaba muy ilusionada con la idea de tener el suyo propio.

Era una tontería, pero la idea había sido suya y no podía dejar de sentirse orgulloso de que a ella le hubiera gustado tanto. Él repartiría tiempo en ambos laboratorios. En el del Dr. Briefs tenía todo el proyecto de estudio y aplicaciones biotecnológicas. Con su mujer continuaría colaborando, como ayudante, cuando ella lo necesitara. Ella quería trasladar, también, sus proyectos de robótica pero había tenido alguna desavenencia con la lata andante.

Con la excusa de ayudarlo a acondicionar la casa, habían tenido bastante tiempo para hablar en privado, antes del traslado. En casa de sus padres desconfiaban hasta de las paredes. Además, ella había empezado a recibir regalos como si fueran de él y estaba un poco mosqueado. Incluso llegó a pensar que no fuera cosa de aquel idiota de Yamcha. Pero analizándolo no tenía sentido que los enviara de su parte. Lo cierto es que al final decidió no desmentirlo porque la mujer se mostraba más activa sexualmente y ¿Para qué desperdiciar el ánimo poniéndola de mal humor?

A él le resultaba extremadamente atractiva cuando se enfadaba. Lo malo era que no siempre funcionaba como le habían explicado que pasaba con las hembras saiyajin. Con las humanas, una discusión no siempre era sinónimo de preliminares. Con Bulma, a menos que fuera una discusión sin importancia o ella claramente no tuviera razón, más bien era todo lo contrario. Si se enojaba realmente con él, podría llegar a evitarlo o ignorarlo durante varios días. Ya lo había comprobado en el pasado. No estaba seguro a qué categoría pertenecería el tema de los regalos.

Dedicaron el resto del día a acondicionar todo. Avisaron a Gohan y Goten para que fuesen a la nueva dirección a entrenar con Trunks. Bulma expresó su deseo de seguir recibiendo a sus amigos en la nueva casa. De hecho, planificó una fiesta para celebrar esta nueva etapa. Invitó a todo el grupo, excepto a Goku que seguía en el limbo.

Cada vez que pensaba en él se ponía de mal humor ¿Cuándo pensaba regresar aquel imbécil? Y hablando de imbéciles, la mujer también invitó a su ex, pese a sus protestas. Ella le argumentó que siempre iban a ser amigos le gustara o no, que si se seguía comportando así, asumiría que en realidad tenía miedo que Yamcha pudiera recuperarla. Aquello le tocó la fibra ¿Miedo él? ¿De aquel inútil? ¡Ja! Al final, tuvo que prometerle que no le causaría daño alguno cuando viniera... Por dentro pensó que siempre podría tener accidentes. También tuvo que prometerle que dejaría de insultar a A18... decidió que con no dirigirle la palabra tendría bastante.

Por supuesto, enviaron una invitación a sus padres. En esta, Bulma insertó un detonador con sensor que activaría la cámara de vigilancia más próxima y la enfocaría hacia donde se encontrará la invitación. Tenía el sistema de seguridad de sus padres hackeado, no querían perderse el momento. Era lo menos que se merecían por tener un hijo sin su conocimiento ni consentimiento. Cuando su mujer tenía este tipo de ideas conseguía ponerlo cachondo de verdad. Aún no entendía como la habían enviado al Paraíso cuando murió.

Continuará...