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Sonó el despertador a las 6:00 AM lo apago con un trancazo en el botón rojo, que se encontraba arriba del aparato, ya mencionado.

Me quedé unos minutos recostado en mi cama viendo el techo de mi habitación, para después desviar la mirada hacia el marco de la ventana, las cortinas estaban entreabiertas, así que sé podía ver el exterior, esté se encontraba oscuro, como siempre en esta ciudad de mierda, eso pensé.

— Ahhh...

suspiré cansado.

Decidiendo al fin levantarme, para hacer mi rutina diaria, así que caminé rumbo al lavabo, abriendo la llave del agua caliente, dejándola que corriera; el vapor inundó el cuarto de baño.

Me recargue en el lavabo, colocando en cada extremo una mano, en la pieza de cerámica.

Agaché mi cabeza, para refreccionar un poco, y de nuevo vinieron a mi, pequeños fragmentos de aquellos recuerdos.

Ví a mi tío intoxicar se, con jugó de toxivan una vez más...ya no se cuántas ya van hasta ahora.

Porque ya había perdido la cuenta, pero lo que aún recuerdo claramente es ésa sensación de ardor, y insoportable dolor en mi piel, de aquellos golpes que se negaban a irse de mi ser, reviviendo aquella escena en mi mente.

Flashback*

Parecía una tranquila tarde para la mayoría. pero claro yo era la excepción.

Y como siempre estaba oscuro, en la maravillosa City Center, era por qué estaba protegida por un domo blindado, con una capa que nos protege de los molestos rayos uv que son causados, por nuestros dos astros reyes.

Según los líderes estamos en esta jaula, para nuestra protección de ataques de enemigos o de los efectos del mundo exterior.

(...)

Y dentro de la casa de mi tío.

Se escuchaban fuertes ruidos de gritos demandantes, de un hombre de 29 años, algo robusto, acompañados, por sollozos y suplicas, de un yo más joven; que balbucea va, para que se detuviera..caían las lágrimas como cascadas con cada azote, de aquél hombre que se hacía llamar mi tío.

El recuerdo del hombre intoxicado, que culpaba al pequeñito niño de 6 años, por haber causado la muerte de su hermana, al darle a luz.

Según ésa era la causa de los fuertes azotes que me daba; él decía que ése era mi pecado.

Que no debería, a ver nacido, y que siempre que veía mí cara le recordaba, al asqueroso hombre que fue mi padre.

Aquel hombre que le había apartado a su hermana de su lado: ésas fueron sus escusas.

Tío: — !!Eres el fruto asqueroso de aquél desgraciado hombre!!

Ésas palabras resonaron, en el interior de aquél niñito.

Fin del Flashback*

(...)

Suspiré cansado, y al fin coloque un poco de jabón en mis manos, comenzando a frotar todo mi rostro, para después a enjuagar lo, con el agua tibia, aliviando un poco mis penas, cogí una toalla cercana, secando mi cara con ella.

Y me dí cuenta de que, el espejo se había empañado con el vapor, pasé la palma de mi mano en el cristal, y al fin pude ver mi propio reflejo.

Que todavía aún no. me acostumbro a verlo, porque cuando me veo en el, no puedo reconocerme.

Pelo semi platiado con unos toques de lavanda; con unos ojos de colores inusual: púrpura arriba color miel abajo, y en el centro un rubí intenso.

Un par de orejas puntiagudas, como de animal del mismo color de mi cabello, excepto las puntas, que eran de color negro que salen de mi cabeza.

Unos colmillos; como de perro o lobo y garras, para hacerle juego.

Dotado con una fuerza sobre humana, y cada día aprendo algo nuevo de mi estado.

— ¿Parezco una bestia?

Me dije a mi mismo, cuando escucho a mi tío toser, para después gritar con una voz áspera y ronca.

Tío: — !Gaia donde está mi desayuno rápido mocoso de mierda!?

Tío: — !Que muero de hambre!

Escuché a mi tío maldecir unas cuantas palabras más hacia mi persona.

Gaia: — Lo único bueno de está apariencia es que ya no se mete con migo.

Lo dije a mi reflejo, con una sonrisa picarona, para después bajar las escaleras

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El desayuno transcurrió con normalidad, después subí las escaleras de nuevo, para ir a tomar una ducha rápida de 28 minutos.

saliendo de la regadera envuelto con mi toalla, mucho más relajado y fresco, para después dirigirme a mi dormitorio.

Y ya ahí me cambié de ropa por unos pantalones de color gris un poco rasgados, para después ponerme un cinturón azul celeste con una cadena, y me puse una camiseta de color azul cobalto, con un estampado que era como una pintura moderna, de ésas que les arrojaz gotas de pintura de diferentes colores.

También me coloque una camisola encima de color rojo, con diseño a cuadros la dejé abierta, para que luciera la primera. Combiné mi vestimenta con unas botas negras con un fabuloso diseño.

Decidí colocarme unos últimos accesorios, cojí una medalla para después ponerme la en mi cuello, luego puse un par de anillos, en cada mano y una pulsera, para así completar mi imagen de chico rebelde, que según palabras de mí tío.

Agarre del interior de un cajón mi billetera, las llaves y un gorro de lana que usaba mucho últimamente: de echo para ser específicos hace unos 3 meses desde que mi apariencia cambio a la de una bestia; en realidad mi cabello era de color castaño oscuro, mis ojos solo de color café un poco rojizo, y claro obvio, no tenía unas orejas de animal.

En fin. miré el reloj, ya se había hecho tardé, y me disponía a cerrar el cajón, cuando mi mirada se centró en un objeto cuadrado, era una pequeña caja de color rojo de terciopelo.

La cojí entre mis manos, para abrirla y puede ver su interior; mi expresión cambio un poco a la de una nostálgica, y tomé entre mis dedos una sortija de plata, con una pequeña piedra brillante, era un diamante que le había pertenecido a mi madre: según mi tío me contó, en una de sus tantos estados de intoxicación, se le había ido la lengua de más.

Mi padre se lo dió a mi madre, cuando le pidió que se casará con el, y juntos formarán una familia.

Después que terminó la historia, mí tío lanzó un par de insultos más al aire, un buen rato, hasta quedarse completamente dormido en el sillón, sosteniendo con su mano derecha el jugo de toxivan y en la mano izquierda, se encontraba la caja la tenía colgando, y casi podía tocar el piso, yo me acerque a el sigilosamente, para después quitársela, y así fue como la había guardado todo esté tiempo.

Busqué una vez más, en el cajón y encontré una cadena, después las uni, para formar una gargantilla; que decidí usar con migo: quien sabe tal vez me traiga suerte.

Salí a toda prisa de la casa del tío; en el trayecto al colegio me encontré con Álex, es mi mejor amigo, desde que puedo recordar.

Caminamos juntos, mientras charla vamos sobre cosas triviales del colegio, como me iba en el trabajo, y también como iba marchando mi relación con mi novia Lyla.

Gaia: — Creo que no está funcionando muy bien?

Álex: — ¿¡hum!? ¿por que lo dices?

Gaia: — Es sólo que no siento nada especial, cuando estoy con ella o cuándo nos besamos...

Álex se detuvo un momento, yo me gire hacía el, para saber que le pasaba.

Mi amigo tenía los ojos cerrados, para después abrirlos con una cara de aceptación, dirigiéndose a mí con unas palabras, que me comprendía y me apoyaría en cualquier asunto o problema que tuviera; ése gestó me hizo muy feliz en verdad es mi mejor amigo.

En el aula todo transcurrió con normalidad, con los profesores virtuales dando sus clases, por mi parte no ponía mucha atención que digamos.

Desvíe mi mirada hacia el pupitre de Álex y comencé a pensar sobre el tema de esta mañana que tuve con él.

Creó que Álex se sentía culpable por qué el me había presentado a Lyla y que lo nuestro no estuviera funcionando le afectaba mucho más a Álex que a mí supongo...

Suspiré cansado...

El día transcurrió monótona mente, al fin terminaron las clases; me despedí de Álex como siempre, para después dirigirme a mi trabajo en la panadería del señor Toño.

Mi trabajo consistía, en cargar los grandes sacos de harina, y en encargarme del mostrador, atendiendo a los clientes que entraban y salían.

Las horas transcurrieron y pronto dieron las 9:30 pm hora en la que termina mí turno y se cierra la tienda; la jornada fue bastante productiva si me lo preguntan, después de cambiar el letrero de abierto a cerrado me reuní con mi jefe el Sr Toño.

Para así contar las ganancias del día con mi jefe el señor don Toño: para algunos de sus conocidos.

Toño: — Muy bien Gaia fue un excelente día.

— Sin tú ayuda, esto no viera sido posible!

— ¡Muchas gracias muchacho!

— ¡Toma ésto como muestra de mi gratitud y por todo tú apoyo!

Él señor Toño me entrego una bolsa de papel, con el nombre ilustrado de la tienda en el.

Dentro de la bolsa, contenía una deliciosa variedad de panes de dulce, más una generosa suma de dinero, que me entrego en mano como pago.

Gaia: — ¡Es demasiado señor!

Toño: — ¡Por supuesto que no!

— ¡Te lo mereces, lo haz ganado con el sudor de tu frente!

— ¡Y no aceptaré un no como respuesta!

Gaia: — ¡Ok gracias jefe!

Toño: — ¡Así me gusta chico y ahora ve con cuidado!

Y sin más que decir me retiré, guardando mi dinero en mi billetera, y tomando la bolsa de papel en mis manos.

Cuando salí de la tienda, me golpeó un viento frío, justo en el rostro me acurruque más en mi chaqueta, para protegerme un poco más del frío; caminé un par de cuadras hasta llegar a la estación del metro, para poder abordar la línea verde que me llevaría, hacia la casa de mi tío.

El trayecto fue como de costumbre en mi rutina del día al día; pero eso cambio cuando casi llegaba a la casa de mi tío.

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Al doblar una esquina ¿¡alguien me jaló contra el muro y me cubrió la boca con la palma de su mano, eso hizo que me alarmara, un poco!?...pero después me relajé casi de inmediato, al ver de quién se trataba, era Álex.

Álex: — shhh~...

¿¡Al parecer no sean dado cuenta aún de nosotros!?

Ésas palabras las dijo, mientras fijaba su mirada en dirección, hacia la casa de mi tío; luego su mirada se centro, en mis ojos, para derijirme unas palabras más, casi en un susurro...

Álex: — Gaia no pongas resistencia y por favor baja la voz.

— Te prometo que te contaré todo...

Me lo dijo con una mirada suplicante para después retirar su mano de mi boca.

Yo aproveché ésa oportunidad, para saber, que rayos estaba pasando.

Gaia: — ¿!Que rayos te ocurre Álex!?

Le reclamé en voz baja, mientras coloque una de mis manos en su pecho, para apartarlo con un leve empujón, para después caminar unos pasos en dirección hacia la casa...pero Álex me sujeto de nuevo, pero ahora fue mí mano, me gire, para mirarlo.

Álex: — Ok ven Gaia...

Mi amigo me guío con cuidado hacía atrás de la casa, para después asomarnos en una de las ventanas, que daba hacia la sala.

En el interior se podía ver a mi tío sentado en un sofá, y frente a él a un misterioso hombre, también sentado en una silla con las piernas cruzadas, y varios hombres bien vestidos con trajes de color negro con camisas rojas y corbatas de color púrpura; parecían hombres de negocios de la alta sociedad.

Eso era realmente extraño.

— ¿Porque? ¿¡Qué rayos!?

De mis labios escaparon unas palabras, en voz baja, para después reflexionar mejor en mí mente.

Que harían aquí, unos hombres de la alta sociedad, en la parte más baja, también con la más alta delincuencia, de la hermosa City Center...y aún más extraño, con la escoria, de mi tío.

¿Porque aún que, la ciudad se hubiera modernizado en la mayor parte? aún existían sitios donde se, refugiaban la gente más pobre, y aquellos que no quería la sociedad.


Aquel hombre bien vestido que acompañaba a mi tío, era quien más resaltaba de los demás ¿porque, en parte su traje era diferente de los demás, y parecía ser su líder o quizás su jefe?

¿¡Los hombres hablan con mi tío, sobre mi!?

Tío: — ¡Ahora que hizo ése mocoso! — ¿En que aprietó se metió?

— !Y lo más importante cuanto me va salir a mí, su gracia!

Hombre extraño 1: — Mi estimado señor Howlett me temo que esa información no puedo revelarle a usted, Es confidencial...

— Pero lo que sí puedo revelarle es que usted no saldrá afectado al contrario...

El hombre, bien vestido hizo un chasquido con los dedos, y en un rápido movimiento, se acercó otro hombre de traje, con un maletín de color platinado, que colocó sobre una mesita, para el café que está, en medio de mi tío, y el hombre misterioso.

Aquel hombre, se encontraba con una expresión calmado, mientras abría el maletín, en su interior se encontraba una jugosa suma de efectivo.

Él hombre prosiguió, con su charla con aquella voz tan tajante.

Hombre extraño 1: — Nosotros estamos dispuestos a pagar una considerable suma, por la información que pueda darnos de su sobrino...

— Por ejemplo donde sé encuentra ahora y algunos detalles nuevos, sobre su estado actual...

— Nos sería de mucha ayuda, sí usted nos podría ayudar con esa información señor Howlett...

Mi tío abrió los ojos como platos, cuando vió semejante cantidad de dinero, y también podía ver ése brilló en sus ojos era la avaricia pura.

Por mi parte; yo no me lo podía creer, casi podría decirse que me estaba vendiendo, sabía que a mí tío no le agradaba, mi presencia, pero nunca pensé que me vendería, como un objeto.

Sentía una extraña, mezcla de sentimientos, entre molestó y algo melancólico.

Luego escuché la voz de Álex susurrante, que me saco de mis pensamientos.

Álex: — Aquellos hombres se presentaron hace un par de horas antes, de que llegarás...

— A mí también me hicieron muchas preguntas sobre tí, que me parecieron muy extrañas y personales.

—¿Sabés será mejor que desaparezcas un tiempo...?

En el momento, que dijo ésas palabras, me tomo de la muñeca de nuevo, para arrastrarme lejos de la casa, luego de cerciorarse que nadie nos vió; buscó algo en su bolsillo, para después dármelo y continuar.

Álex: — Toma esté dinero que estado ahorrando...

— Ahora ve te Gaia...

Me dijo eso último, con una cara llena de dolor y angustia, todavía en voz baja.

Gaia: — ¿¡Pero que dices Álex!?

Álex: — ¡No seas necio, tómalo, y ve te yá!...antes que se den cuenta de nosotros.

— ¿Por que esos tipos me dan un mal rollo sabes?

Gaia: — Ok lo tomaré, pero tú toma ésto a cambio...

Yo le dí la bolsa de papel que me dió el señor Toño, para después darle un fuerte abrazo.

Gaia: — Gracias Álex.

Mientras estaba abrasado a mi amigo, me dí cuenta que no traía el gorro, por qué sentí frío en mis orejas de animal...¿no se cuándo, se me había caído?

Cuando nos separamos Álex tenía un ligero tono rojo en sus mejillas, se me hizo extraño, pero no me dió tiempo, para preguntarle, por qué tuve que salir corriendo, ya que se habían dado cuenta de mi presencia, aquellos hombres misteriosos.

Hombre extraño 4:

— ¡¡Ahí está el chico!!

Hombre extraño 1: — ¡¡¡Vayan por el!!!

— ¡¡¡Pero que esperan!!!

Corrí como nunca, por el barrio tratando de perderlos, pero rápidamente, me siguieron en su vehículo, ví como uno de los hombres bajaba una de las ventanillas, para después asomarse por ella, para comenzar a disparar me.

Yo corrí en zigzag, para que no pudiera darme.

Así seguí un buen estrecho, hasta que fuí a parar a la ciudad.

Decidí ocultar me entré la multitud, para poder al fin perderlos, cuando ya no los ví más, me refugié en una construcción abandonada, de lo que parecía ser un rascacielos.

Me senté en el suelo, agarrando mis rodillas en la fría oscuridad; no se cuando me quedé dormido, pero me despertó un ruido, de un crujido en el suelo, eran unos pasos que se acercaban a mi, seguido por el sonido de unas voces.

Eran aquellos hombres, me levanté de golpe, y volví a correr subiendo unas escaleras, hasta llegar al techo .

Me dí cuenta, ya demasiado tarde: que no había sido una buena idea, por qué me habían acorralado.

No me, quedaba de otra, que, pelar, para defenderme.

Trate de animarme un poco.

¡Claro que!...ellos son más, y también tienen armas, pero yo tengo una gran fuerza sobre humana: que había adquirido, hace unos días atrás, y hasta ahora no hay, quien pueda ganarme, en una batalla cuerpo a cuerpo.

Con ésa idea en mente, me arrojé sobre uno de los hombres, para primero desarmarlo, fue bastante fácil quitarle su arma de las manos, para después pasar arrojarla muy lejos de el; continúe con mi ataque, aplicando le un gancho, al hombre.

Yo me paré, frente al hombre desarmado, subiendo mi brazo izquierdo, para poder atraer su atención y también, para poder bloquear su golpe, que planeaba realizar.

Llevé rápidamente, mi mano derecha hacia el mentón del hombre; mi mano dominante se encontraba, con los dedos ligeramente doblados.

Cuando al fin, pude hacer contacto, yo expandi la palma de mi mano, hacia la cara del hombre.

Mi golpe de palma hizo, que el hombre, sacudiera bruscamente la cabeza, hacia atrás, ocasionando le que perdiera el conocimiento.

Otro hombre se me acercó, por detrás, yo rápidamente raxione.

Levanté mi brazo doblando mi codo, que choca contra su cara, gire mi torso, para dirigir mi codo hacia su nariz, haciéndole una fuerte presión en ella.

Pude escuchar, clara mente, como los huesos de la nariz, hicieron click: le había roto su nariz.

El fuerte golpe, que le había hecho, lo hizo caer inconsciente de inmediato.

Así seguí, noqueando a otros dos más sujetos; parecía que tenía la situacion, bajo control.

Pero no, contaba que habían solicitado refuerzos, a las mismísima fuerzas especiales los "Bluster - X" su nave apareció en el cielo, no muy lejos del rascacielos donde me encontraba.

Los Bluster - X descendieron de la nave, con la ayuda de unos Packs en su espalda, que les ayudó amortiguar su descenso; sacando casi de inmediato sus rifles tranquilizadores, que al disparar sus armas salían unos rayos, que al tocar una parte del cuerpo, daba una terrible descarga que paralizaba la zona del impacto...o eso era lo que yo tenía entendido.

Y rápidamente, se pusieron en posición de combate.

Uno de los hombres de las fuerzas especiales, se me acercó, con mucha autoridad

Soldado 1: — ¡Pon las manos donde pueda verlas!

— ¡Es una orden!

— ¡O me veré obligado a disparar!

«¿Pero que, no hablará enserio?»

«¿¡Sí...solo está tratando de intimidarme, porque ellos no le disparan a civiles, y mucho menos a un adolescente de 15 años!?»

Con esos, pensamientos, decidí acercarme a ellos, alzando los brazos, para que supieran que iba desarmado, y yo no era un riesgo, para ellos, al contrario yo estaba de su parte.

Gaia: — ¿Por qué no?

— ¿Nos calmemos un poco señores?

¡Yo no soy un criminal, al contrario yo estoy de su lado, y ah demás a quienes de verdad deberían, apresar son aquellos homb...

No pude terminar la frase, y ni decir nada más, porque repentinamente, sentí una sensación de un ligero hormigueo, seguido por un agudo dolor, como un calambrazo muy doloroso.

Pose mí mirada en la zona del dolor, para abrir mis ojos como platos, y pegar un grito; que me pareció que desgarro mi voz, por el aire fresco en esta noche.

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El soldado, me había disparado con su rifle.

Presencié como perdí el control de los músculos de mi brazo.

Era una terrible sensación, que se produjo ante mis ojos, mis músculos, se contraían involuntariamente

El terrible dolor, que venía de mi brazo y rápidamente tocó cada uno de mis nervios de mi cuerpo, me obligó a caer de rodillas pesadamente en el duró y frío suelo.

Mí respiración era entre cortante y jadeante, mientras me quejaba, sumergido en mi dolor.

El mismo soldado se me acercó, golpeando me el rostro con su rifle, no pude reaccionar a tiempo, así que mi cara besó el pavimento.

Pude sentir el sabor de la sangre, dentro de mí boca, ¿Creo que el cabrón me había roto un diente?...¡O en mi caso un colmillo!

Ya no pude, soportar más, tal humillación y violencia hacia mi persona.

Me reincorpore cómo pude; ya no me importaba el dolor de mi mallugado cuerpo.

Con una velocidad sobre humana, me arrojé sobre los soldados, golpeando sus rostros con mi brazo sanó, y usando mis piernas, para así acertar un golpe contundente que los noqueó.

Y al mismo tiempo, que esquivaba sus ataques, con sus armas, y ataques cercanos de cuerpo a cuerpo.

Todos sus intentos de ataques, eran inútiles contra a mi.

Podía sentir una sensación extraña, que parecía venir del interior de mi pecho, que me daba más energía, para continuar moliendo les a golpes, en verdad era misteriosa; tanto que me estaba dando cierto miedo.

Y solo puedo expresar está sensación, como que yo en verdad, me había convertido en una bestia.

Yo había derribado a uno de esos hombres de trajes, ahora se encontraba tirado en el suelo, boca abajo.

El hombre en cuestión, gateaba con desesperación, para así alejarse de mi.

Yo comencé a atacarlo de nuevo, dándole un fuerte pisotón, para detener su inútil avance, por alejarse de mi persona.

El hombre se quejó debajo de mi pie...pero no me importó, decidí patear le su estómago una y otra vez.

El hombre suplico, por su patética existencia.

Hombre extraño: — ¡Por favor detente!...

— ¡Detente!

— ¡¡Para ya!!

Yo tenía, mi mirada fija en el suelo, donde se encontraba el hombre, viendo cómo tosía, y trataba de articular unas palabras.

Hombre extraño: — Lo siento...

— Yo solo cumplía órdenes...

Yo seguía como en un especie de trance, pude ver cómo volvía a toser, y de su boca salía un hilo de sangre, continuando con sus súplicas, en un jadeó.

— Por favor no quiero morir...

Esas palabras, me hicieron reaccionar y abrir mis ojos.

Una oleada de pensamientos y reflexiones me cubrió.

«¿En que rayos, estaba pensando...yo estaba a punto de matar a un hombre, sin ninguna piedad?»

Miré la palma de mi mano sana.

Me quedé un momento, en estado shock, por lo que mis ojos veían.

Está estaba cubierta con rastros de sangre seca, y mis garras estaban más alargadas y afiladas, de como normalmente solían estarlo.

Sentía mi garganta un poco seca, así que trague saliva, pero todavía me sabía a sangre mí boca.

Yo seguía confundido, después me sentí mal, con unas repentinas náuseas y de querer devolver, lo que había ingerido hoy en el almuerzo.

Me gire, para mirar a los demás hombres y soldados, que había atacado rabiosamente.

Y luego de la nada, salió una corriente eléctrica, que golpeó en mi pecho, desprevenido.

Aquella descarga, provocó un fuerte dolor agudo, que fluía por mi pecho, donde había impactado con violencia.

Luego sentía, como me costaba el respirar, y me ahogaba.

Al mismo tiempo, sentí como se contraen mis músculos...era una sensación en verdad horrible.

Luego caí al suelo, con violencia, boca arriba.

Tratando de procesar lo que había ocurrido.

Todo se estaba volviendo difuso, mientras me ahogaba, con cada intento inútil, por tratar de llevar aire a mis pulmones.

Lo último que ví, antes de perder la consciencia, fue a un soldado mallugado, que portaba una arma en sus manos, que había sido usada recientemente y llamaba, por medio de su intercomunicador a la nave, para que se aproximará, y que trajeran al servicio médico rápido.

Luego todo se volvió negro...

Continuará.

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