EL MISTERIO DEL AMOR

Los personajes de La Leyenda de Korra no me pertenecen cada uno corresponde a sus

Creadores: Michael Dante DiMartino Bryan Konietzko.

El secreto

El reloj de la pared parecía no querer avanzar, aún era temprano para ir a dormir.

Opal miraba con preocupación a Asami, que desde que había vuelto, tenía una actitud extraña.

Asami se encontraba leyendo un libro, del cual no había pasado de la segunda hoja, ya que su pensamiento aún estaba en lo que acababa de suceder, aun podía sentir el cuerpo de Korra, su olor, el calor que irradiaba, algo que sin duda aun la tenía incomoda.

-¿Vas a decirme que te pasa o sigues practicando como sacar las letras de la página?- Opal rompía el silencio con cierto tono de desesperación.

-Casi lo he conseguido de aquí a cinco horas más, tendré mi propio ejército para matar a Ginger- una sonrisa malvada se dibujó en la cara de Asami.

La almohada de Opal fue a parar a la cabeza de Asami.

-Es algo que pasó con Korra, no es nada importante- dijo restándole importancia Asami.

- Solo se me ocurren dos cosas por las que estarías así; o la quitaste la ropa con la boca o la mataste y la descuartizaste.- Después de decir eso Opal se puso seria, mientras su cara se ponía cada vez más pálida.

-¿Dónde la enterraste? Seguro Azula la tiene en su congelador ¿Cómo has podido?-Opal sonaba nerviosa con cada pregunta.

-¿Lo dices en serio? ¿Solo se te ocurren esas dos cosas y piensas que la mataría?-Asami levanto una ceja mostrando su cara de confusión.

-La otra opción era… ¿Lo hiciste? ¿Has mancillado el honor de Korra?, ahora tendrás que casarte con ella, seréis la familia Draculina- Lo dijo con todo dramático y con fingidas lágrimas en los ojos.

Asami le devolvió la almohada, impactando en la cara de ésta, haciéndola tambalearse.

-¡Eres una exagerada! Lo único que ocurrió fue que me acerque a ella para indicarla como utilizar la física en el entrenamiento de atletismo, y me acalore un poco… no quiero que lo malinterprete.

Opal saco su cámara de fotos del cajón y tomo una foto de Asami.

-Hoy es el día que me demuestras que eres humana, estoy tan orgullosa de ti-abrazó con lágrimas en los ojos a Asami.

-Sabes, tú me conoces, no soy una persona vengativa, pero los accidentes ocurren-La amenaza de Asami hizo templar a la otra chica.

-Deberías de hablar con Korra mañana, pero estoy segura que no tendrás nada de qué preocuparte, es demasiado despistada y lo sabes- ambas chicas rieron y Asami por fin comenzaba a relajarse.

Los rayos del sol se filtraban por la ventana, despertando a Opal, se levantó lentamente, miro a su alrededor buscando a su amiga, pero ésta se había ido dejando únicamente una nota encima de su cama.

"Opal he salido temprano para ver si puedo encontrar a Korra antes de las clases, por cierto esta mañana me sentía creativa, como sé que te gustan tanto los colores, he decidido teñirte un gorro de lana con todos los colores que encontré y pegártelo a la cabeza mientras dormías, no te molestes en intentar quitártelo use suficiente pegamento para un día entero, así iremos conjuntadas. Besos"

Opal corrió al espejo más cercano ahogando un grito al ver su reflejo.

Asami decidido madrugar para intentar encontrar a Korra en la cafetería, ya pasado una semana desde la última vez que la vio, la había buscado para hablar de lo que paso, la había esperado para las clases e incluso iba a los entrenamientos con la esperanza de encontrarla.

El pensamiento de Asami se debatía entre el enfado de que hubiese malinterpretado la situación evitándola, y la preocupación de que se encontrase en problemas.

Bolin iba distraído de camino a la cafetería, cuando tiraron de su brazo, arrastrándolo a un lugar apartado.

-¡Korra! Me alegra tanto verte, te extrañe-Bolin estrujaba a Korra entre sus brazos.

-Yo también a ti Bolin- Korra se separaba de Bolin, tenía una expresión cansada sin duda por falta de sueño.

-¿Dónde has estado? ¿Qué te ha pasado? ¿Por qué desapareciste?-zarandeaba a la chica, sin dejar que ella respondiera.

-De una en una, primero siempre estuve aquí, segundo no me ha pasado nada, tercero no puedo contártelo.-Korra se sentía mal por no contárselo, pero sabía que la única diferencia que existía entre contárselo a él y escribirlo con letras de colores en el cielo, era el precio del avión.

-¿Un secreto? Me gustan los secretos.-dijo esto acercándose a Korra con tono cómplice.

-Tengo algo importante que pedirte, necesito que des dos mensajes- el tono que utilizaba Korra era pausado y tranquilo para asegurarse que Bolin lo entendiera correctamente.

-El primero es para Ginger, tenemos que entregar un trabajo la semana que viene y aun no lo terminamos, necesito que le digas, que termine la parte del trabajo por su cuenta, yo hare la mía y la semana que viene en clase compartimos información.-Korra miro a los ojos a Bolin esperando confirmación de que lo había entendido.

-Por supuesto que lo entendí Korra y ¿El otro mensaje?

-El otro mensaje es para Yasuko.

Un leve sonrojo involuntario apareció en el rostro de Korra, la había extrañado durante esa semana, si en alguien podía confiar su secreto sin duda era ella.

-A ella dile que venga a mi habitación, sobre las 8 de la noche.

A esa hora Korra sabía que Yasuko ya habría terminado su sesión de estudio, era lo primero que hacía nada más terminar las clases, sabía que si la dejaba terminar sus obligaciones estaría más relajada y sería más sencillo hablar con ella.

-De acuerdo, entendido –Bolin levanto su pulgar para dar su aprobación.

-Bolin, ¿Estás seguro?

-Claro, confía en el poder de Bolin, nunca falla.

Unos minutos después Bolin se encontraba en la cafetería bebiendo su tan ansiado café.

-¡Buenos días!- Asami despeino levemente el pelo de Bolin

-¡Buenos días Yasuko!-Le devolvió el saludo con una amplia sonrisa.

Un escalofrió recorrió la espalda de Asami, eso solo podía significa una cosa, ella lo sabía pero aun así no pudo evitar el retortijón en el estómago al escuchar esa molesta voz.

-¡Buenos días Bolincito!- Ginger decía esto mientras estiraba las mejillas de Bolin distorsionando su cara.

-¡Buenos días a ti también! Estaba hablando con Yasuko.

Como si la hubieran dado una descarga eléctrica, Ginger se giró, para mirar a Asami y con una sonrisa falsa se dirigió a ella.

-Tesoro ¿Por qué no buscas alguien que te entierre y dejas de molestarme?-dijo esto lanzándola un beso.

-Eres tan egocéntrica, que cuando te miras al espejo, le pegas para que no haya dos personas más en la habitación-Asami le devolvió una amplia sonrisa falsa.

-No tengo tiempo para tus tonterías Draculina, Bolin ¿Dónde está Korra?

Asami se sorprendió, pensó que ella si sabría donde esta Korra.

Bolin ante la pregunta, le recorrió un sudor frio, tenía a las dos personas que tenían que recibir los mensajes justo delante, pero era incapaz de recordar, para quien era cada mensaje.

-¿Estas bien?-Asami se acercó a él, al verle un algo pálido.

-Si, si –Intentaba recordar lo que Korra le dijo, pero era imposible.

Bolin se debatía consigo mismo, en sus pensamientos "Bien, si alguna vez has necesitado tu poder es ahora, pensemos con quien tendría algo que hablar, con Yasuko tiene el tema de las clases ese sería un buen tema para que hablaran, punto para Yasuko, pero Ginger ha ido antes a la habitación de Korra, sin duda eso es punto para Ginger, cuando me lo dijo se sonrojo, Korrano pensaría que me daría cuenta pero soy siempre tan observador, que me sorprende que aún no trabaje de detective, céntrate Bolin, la única de las dos que podría hacerla sonrojar seria Ginger, tenemos ganadora". Se sentía satisfecho por su poder deductivo.

-Korra se encuentra bien, me dio mensajes para ambas.-Primero se dirigió Asami.-Yasuko termina tu parte del trabajo que ella terminara el suyo y os veréis en clase.- se aclaró la voz y se dirigió a Ginger- a ti te espera en su habitación a las 8 de la tarde.

Asami sintió un molesto sentimiento, después de una semana sin verla y faltando a sus clases, sin avisar, su único mensaje, era que siguiera preparándole ejercicios, que los haría por su cuenta, y ya los corregirían en clase, pero sin embargo, si tenía tiempo para quedar con Ginger.

-¡Tu monstruo sin sentimientos! ¿Qué le has hecho a mi pelo?-Opal aparecía por la espalda de Asami

-Hola Opal, no te hice nada, me hacía tanta pero tanta ilusión que fuéramos conjuntadas, pero supongo que no te gusto- Asami puso un puchero, mirando con fingido dolor a Opal.

-Estas preciosa Opal, muy original- Bolin se acercó besando dulcemente los labios de Opal.

-Ves, a Bolin le gusta- Asami saco la lengua a Opal, que tan solo respondió con aire resignado.

-Te odio Yasuko.

-Me voy, parece que la fealdad de Draculina es contagiosa, y no quiero que se me pegue, además tengo que elegir algo sexy para Korra, tiene que estar muy ansiosa para que me haga ir tan tarde.-Ginger soltó un suspiro, tenía mucha lencería que probarse antes de su cita.

-Ni que nos importara, las clases va a empezar, vámonos.-Sin esperar confirmación de nadie Asami después decirlo abandonaba el lugar a grandes zancadas y con los puños apretados.

La molestia de Asami crecía por momentos, en sus pensamientos no entendía, que después de todo lo que le había dicho Korra, de lo importante que era su ayuda para ella, simplemente la dejara de lado por Ginger. Se sentía traicionada, no consideraba que fueran amigas, pero tampoco creía que Korra pudiera ser tan desconsiderada.

Desde que había entrado en clase de Varrick, no había escuchado ni una sola palabra.

-¿Yasuko, te resulta aburrida mi clase o tanto extrañas al espantapájaros que se sienta detrás de ti, que no estas prestando atención a mi sensual persona? –Dijo Varrick parando la clase para regañarla.

-¡¿Qué?!¿A Korra?! ¡Jamas!- Asami se encontraba avergonzada y enfadada consigo misma, como había llegado a descuidarse así.

-Es culpa mía, no pensé que Korra podría pegarte la estupidez, dime que te recuperaras, dime que no te he perdido-Dijo Varrick arrodillado delante de Asami, con lágrimas en los ojos.

-No exageres, solo me despiste un poco y la única diferencia en que ella este o no, es el frio en mi espalda.-el tono de Asami quería sonar indiferente pero salió más molesto de lo que pretendía.

-Tengo una idea – Varrick se levantó y salió con paso apremiante del lugar.

Mientras tanto Opal con una sonrisa maliciosa le entregaba un papel, Asami quien desenvolvió el papel con tranquilidad, conociendo a su querida amiga nada bueno se podría leer en él.

Asi que Korra te da "calor", bien por ella, debe serla única persona en el mundo que te de "calor".

Asami con la calma que la caracterizaba volvió a doblar con cuidado de nuevo el papel y con puntería milimétrica le lanzó de vuelta el papel directo a su cabeza.

-Eres muy agresiva Yasuko-Opal se quejaba palpándose la cabeza con pequeños quejidos.

La puerta del aula se abrió dando paso a Varrick, que había traído de clase de costura una tela azul y unas lanas marrones anudadas con forma de peluca, se dirigió a la silla de Korra, lo coloco todo imitando a una persona.

-Mucho mejor, debo de reconocer que la clase no parecía completa, es como ese mueble que no se sabe para qué sirve pero que echas de menos el hueco que ocupa-Varrick dijo esto con tono lastimero y continuo con la lección.

El resto del día trascurrió sin incidentes, pero Asami había llegado al límite de su paciencia, no podía dejar las cosas como estaban, se encamino con paso firme y decidido a la habitación de Korra, era consciente que hasta dentro de un par de horas, la chica morena no tendría su cita con cierta pelirroja, pero esperaba encontrarla en su habitación, necesitaba dejar claro que a partir de eso momento no contara con ella para ningún asunto, con cada paso que daba, el enfado de Asami iba aumentando.

Llego a la puerta de la habitación de Korra, antes de lo que esperaba, golpeó la puerta con fuerza y los golpes resonaron en el pasillo, la puerta se abrió tímidamente, apareciendo la morena detrás de ella.

-¿Yasuko? ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Ya son las ocho?- El tono de Korra era animado.

-¿Qué? ¿Es todo lo que tienes que decir? Son las seis, aun te queda tiempo, no te preocupes no estaré mucho aquí-dijo a Asami empujando bruscamente la puerta para abrirla completamente, pero sin entrar en la habitación.

-Siento no haberte avisado antes, pero no pude salir de la habitación-la voz de la morena sonaba arrepentida.

-¡¿Qué lo sientes?! Ni tan siquiera me lo dijiste tú, mandaste a Bolin-El tono de Asami, se volvió más alto de lo habitual en ella.

-Por favor, baja la voz no quiero que nadie se acerque-Korra intentaba tranquilizarla sin mucho éxito.

-Es verdad, los gritos son reservas para cuando venga Ginger a las ocho.- El tono de Asami era irónico y más elevado que el anterior.

Llegados a este punto Korra era consciente de que no la dejaría explicarse, por lo que la agarró del brazo derecho y con un rápido movimiento la arrastro dentro de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.

-Suéltame ahora mismo.-Era una clara advertencia.

-No, hasta que me escuches-La morena lo dijo con seguridad y convicción, nada la haría soltarla.

En menos de cinco segundos Korra se encontraba boca abajo en el suelo, su brazo derecho retorcido en su espalda, su hombro derecho dolorido y una rodilla clavada en su columna.

-Te advertí que me soltaras…-

No pudo terminar la frase cuando un cachorrito blanco, se apenas dos meses se abalanzaba sobre ella, soltó inmediatamente a Korra para tomar entre sus brazos a su nuevo amiguito.

La bolita blanca se dejaba mimar entre los brazos de Asami, que se levantó permitiendo a la morena incorporarse y colocarse frente a ella.

-Se llama Naga, hace una semana que la encontré, justo después de nuestra clase, parecía que alguien la había abandonado, no podía dejarla, se lo que vas a decir, la universidad no permite animales en las habitaciones, si Unalaq se entera me expulsara, me quitaran la beca y no poder competir, lo sé, pero no la dejare, soy aún más tonta de lo que pensabas- la voz de Korra sonaba triste pero con determinación.

-No esperaba menos de ti, eres aún mejor de lo que pensaba, esta bolita de pelo ha tenido mucha suerte de encontrarte-Asami le dedico una sonrisa sincera y cálida.

-¿Dónde la encontraste?- Naga aprisionaba la mano de mano de Asami con sus patas delanteras.

-En un arbusto camino a los dormitorios, de alguna forma se lastimo la pata izquierda trasera y no podía caminar, he estado toda la semana cuidando de ella.

Un cómodo silencio lleno la habitación mientras jugaban con la pequeña.

-Siento lo de tu hombro, bueno lo de tirarte al suelo y esas cosas- Bajo la mirada avergonzada

-Veo que sabes defenderte- la morena se tocaba su hombro dolorido.

-Mi padre siempre ha insistido en que debo ser capaz de defenderme.

-Dile de mi parte que hizo un buen trabajo, mi hombro es testigo- ambas chicas se miraron y rieron.

-Yasuko, creo que deberías compensarme, dentro de poco será la hora de cenar y seria molesto cocinar con el hombro así ¿Podrías cocinar para mi hoy?

-¿Estas segura de esa petición? No suelo cocinar a menudo-Asami levanto una ceja esperando que cambiara de opinión.

-Tengo un estomago fuerte, puedes hacer cualquier cosa no me quejare- una sonrisa dulce ilumino la cara de la morena.

Asami se dispuso a cocinar, no tenía el valor para negarle la petición después del incidente, había visto a Opal hacer esa receta millones de veces estaba convencida que no podía ser algo tan complicado o eso pensaba.

Korra miraba con curiosidad a su improvisada cocinera, mientras acariciaba la cabeza del pequeño animal sentada en el suelo. Cuando vio salir humo negro de su cocina se empezó a preguntar si había sido una buena idea.

La morena se levantó de un salto aproximándose para apagar el fuego que comenzó en lo que iba a ser su cena.

-Nunca había visto a nadie que consiguiera sacar fuego de unas verduras, no sabía que eran inflamables.-lo dijo con sorpresa y diversión en la voz mirando a la cocinera.

-Ya te dije que no cocino muy a menudo.-Levanto la ceja mientras decía la frase indicando que era tan obvio que no entendía la sorpresa de Korra.

-Define muy a menudo-Korra levanto la ceja imitando el gesto anterior de la otra chica.

-Nunca, Opal es la encargada de la cocina.-ambas chicas se miraron unos instantes para poco después romper el silencio con risas.

-De que te quejas, tienes un estomago fuerte ¿No? –decía Asami mientras daba pequeños golpes con la palma de la mano en el abdomen de Korra.

-No creo que nadie tenga el estómago tan fuerte como para esto-La chica aun miraba el trozo carbonizado –A partir de ahora se acabó la cocina para ti Yasuko.

Unos golpes en la puerta interrumpieron el momento con una voz algo aguda que ambas chicas reconocieron enseguida.

La chica de ojos verdes recordó que la morena tenía una cita a las ocho con su persona menos favorita de la universidad, se iba a disculpar para salir lo antes posible de la habitación pero la morena hablo antes que ella.

-Yasuko ¿Sabes que puede querer Ginger? Sera un problema si le abro la puerta con Naga en la habitación.-Hablaba visiblemente preocupada.

-Tú la pediste que viniera a las ocho ¿No lo recuerdas?-la molestia aún permanecía en ella por el tema de Ginger.

-¡¿Yo?! Es imposible, yo le dije a Bolin que tú vendrías a las ocho y a ella la vería la semana que viene.

-¡Bolin!-Exclamaron ambas chicas.

-Que podemos hacer Yasuko? Ginger no puede ver a Naga- Korra daba vueltas por la habitación alterada.

-Tal vez si no hacemos ruido se canse y se vaya.

La voz aguda aun elevaba más el tono.

-Korra sé que estás ahí, tengo un regalo para ti, no me iré hasta que lo veas y lo disfrutemos las dos.

-De acuerdo, parece que el silencio no es una opción Yasuko.

-Tengo una idea, pero no va a ser divertido.

Minutos después la puerta de la habitación se abrió, Korra apareció ante Ginger con el abdomen bastante abultado vestida una camisa azul suelta y unos vaqueros, tenía los brazos cruzados a la altura de su estómago y emitía pequeños quejidos de dolor, Asami la seguía muy de cerca.

-¿Qué te ha pasado Korra?-Ginger se acercó rápidamente a la morena.- ¿Draculina intento matarte?

-No te preocupes fue un malentendido, comí unas galletas de cacahuetes y soy alérgica, le pedí a Yasuko que me llevara al hospital, porque no quería que me vieras así.- Korra bajo la cabeza.

-Sí, y vamos tarde.-tomo el brazo de Korra, llevándola lejos de la pelirroja todo lo rápido que pudo con dirección al estacionamiento.

Korra vio cómo su acompañante la arrastro hasta quedar delante de un volkswagen beetle rojo, si bien el modelo era antiguo parecía haberse restaurado recientemente.

Asami saco las llaves, abrió la puerta del copiloto para que la morena entrase en el vehículo, ella ocupo el asiento del conductor.

Naga se abrió paso entre la camisa de la morena, quien la sostuvo entre sus brazos, mientras Asami conducía sin rumbo aparente.

-¿Alguna idea de dónde ir ahora?-la chica de ojos verdes miro a la morena de reojo, mientras esta jugaba con Naga.

-Tú decides Yasuko, pero te recuerdo que aún me debes una cena, estoy tan hambrienta que estoy empezando a ver a Naga deliciosa-El pequeño animal blanco ladro en protesta para liberarse de los brazos de Korra.

Las dos chicas comenzaron a reír, el ambiente era relajado, fuera estaba oscureciendo, Asami miro de nuevo a Korra que se palpaba el hombro, Asami volvió a sentirse culpable, se había equivocado con ella. Tendría que hacer algo especial para compensarla, no es que quisiera ser su amiga pero al menos no estaría en deuda con ella.

De repente tuvo una idea, dio un cambio de sentido, dirigiéndose a una pizzería cercana, pregunto a su acompañante como le gustaba la pizza, compro un par, las dejo en el asiento trasero y continuo conduciendo cuarenta minutos más.

El paisaje había cambiado, ya no se apreciaban las luces de la ciudad, lo único que se veía a lo lejos era una antigua pista de carreras.

Korra se sorprendió, cuando se acercaron a ese lugar, se sorprendió aún más, cuando su acompañante abrió el candado de la verja con un pasador.

-No conocía tus habilidades de ladrona Yasuko- dijo con tono divertido.

-Hay muchas cosas que no sabes de mí-Le devolvió una sonrisa.

Entraron en la pista con el coche, el lugar estaba oscuro y solitario, Asami hizo indicaciones a Korra para que saliera, el pequeño animal al verse liberado del abrazo de la morena corrió hacia las gradas, donde ambas esperaron a que su acompañante regresara.

Los focos iluminaron todo el recinto, el lugar era incluso mejor de lo que parecía en un principio, no era demasiado grande, es posible que por eso se dejase de utilizar, pero aun así no se veía descuidada, alguien segaba el césped de la zona central, las gradas estaban en buen estado incluso se notaba que habían sido pintadas hace poco tiempo.

Después de encender las luces del recinto Asami llevo el volkswagen beetle a la línea de salida, abrió la puerta del copiloto.

-¿Quieres saber lo que es la velocidad? Sube.-Asami palmeo el asiento como invitación.

Korra estaba convencida de que ese coche no podría llegar a grandes velocidades, por lo que solamente se rio irónicamente y se montó en el auto.

-Estas segura que este cacharro puede correr.- el tono de burla no paso desapercibido para la conductora que solo sonrió de medio lado y levanto un ceja.

-No hay que fiarse de lo que se ve en el exterior, hay que levantar el capo.- Diciendo esto, arranco y acelero, dejando a Korra pegada al asiento.

Asami había dedicado horas a restaurarlo, era como su hijo, conocía cada centímetro de ese auto y toda la capacidad que tenía, había diseñado el motor pieza por pieza, introducido seis marchas manuales en lugar de cinco, y mejorado la aceleración.

Korra por otro lado estaba emocionada, bajo la ventanilla, saco la cabeza y dejo que el aire golpeara su rostro, se sorprendió cuando Asami derrapo en la primera curva, estaba claro que iban a una gran velocidad, se sentía emocionada, nunca pensó que podría experimentar algo así, el corazón le palpitaba más rápido que nunca y tenía la sensación de que apenas tocaban la pista, cerró los ojos y disfruto cada instante, se lamentó cuando su conductora comenzó a bajar la velocidad para detenerse.

La morena abrió los ojos con una sonrisa en los labios, salió del vehículo, espero a que Asami hiciese lo mismo y se lanzó a sus brazos, el gesto tomo desprevenida a la otra chica que solo pudo responder al mismo.

-¡Gracias! Nunca pensé experimentar algo así, eres fantástica, no imagine que tu…, eres increíble.- A Korra parecía faltarle las palabras para describir la emoción que sentía, cuando se percató del tiempo que la estaba abrazando se separó, casi de inmediato.

-¿Pasaste miedo?

-Ni por un momento confié plenamente en mi conductora, ¿Dónde has aprendido a manejar así?

-Mi madre me enseño, creo que aprendí antes a conducir que andar.-Dijo con tono divertido, la chica de ojos verdes sacando las pizzas del coche, seguramente ya se encontrarían frías.

Fueron junto a Naga que esperaba pacientemente en las gradas, se sentaron una al lado de la otra y repartieron las pizzas, con su correspondiente parte para la pequeña cachorra.

A los pocos minutos ya había terminado todo, el aire se había vuelto frio, pero ninguna de las presentes parecía tener ganas de regresar aun.

-Yasuko, ¿Cómo encontraste este lugar? Es maravilloso.

-Venía con mi madre, cuando era pequeña, fue aquí donde aprendí a conducir, es uno de mis preciados recuerdos de ella.-Una sombra de tristeza apareció en el rostro de Asami.

Korra se percató del cambio de humor de Asami, noto como se estremecía, la morena rodeo con su brazo derecho, la cintura de la chica de ojos verdes, atrayéndola a su pecho, Asami se tensó de inmediato, al notar el cálido cuerpo de Korra junto a ella e intento soltarse del fuerte agarre, sin mucho éxito, ya que no quería volver a lastimarla.

-¡Suéltame!-su tono de voz era lloroso, recordar a su madre seguía siendo doloroso para ella.

-No, hace frio Yasuko, de esta forma estaremos cómodas las dos, además si sigues revolviéndote me harás daño en el hombro.-Korra mintió, sintió la tristeza de Asami, quería abrazarla, consolarla, pero sabía demasiado bien que no se dejaría, por orgullo, así que de esta forma mantendría su orgullo intacto.

-Está bien, pero solo porque de verdad hace frio.- Asami agradecía el calor del cuerpo de Korra, se acurruco, se sentía segura y tranquila en el abrazo de la morena.

Paso una media hora y ninguna de las dos mostraba signos de querer moverse del lugar, disfrutaban del silencio, ninguna de las dos decía nada, la chica de ojos verdes se estaba quedando dormida, se sentía realmente cómoda.

La morena la abrazaba cariñosamente, mientras una idea hacia unos minutos rondaba su cabeza, no quería interrumpir el momento, pero tenía que sacar esa idea.

-Yasuko, Naga va a pasar mucho tiempo sola, además tus clases me ayudan mucho y siento que te robo tiempo mientras me esperas, además yo podría cocinar siempre, cocinaría solo lo que te gusta, puedes seguir teniendo tus cosas en la habitación de Opal.

-¿Qué estas intentado decirme?

-¿Te gustaría vivir conmigo?


N/A: Tuve algunos problemillas, para poder actualizar antes, espero que no se repita y pueda actualizar un poco más seguido, gracias por seguir la historia y por todos los comentarios, animan mucho a seguir escribiendo 3. Alguien puso que sería interesante que Korra conozca a "Asami Sato", puede que algo de eso pase, quien sabe…