Curiosidades: sobre este capítulo. al principio quería omitir lo. ya que es bastante tranquilo y creí que los lectores se aburrirían con el, pero al final decidí que si publicarlo, ya que, serviría. ha que los personajes, interactuaran entre ellos. bueno sin más que de agregar, los dejó, para que puedan leerlo.Muchas gracias y nos leemos luego bye bye .


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El sol matutino iluminaba, al mismo tiempo, que una fresca brisa soplaba en el campo verde y fragante, meciendo a las flores que crecían, sobre sus tallos.

Dentro del bosque ocurría algo similar con los árboles éstos se entre abrían sus hinchadas yemas y asomando se, por ellas las tiernas esmaltadas hojas, que se estremecían y se desplegaban al sentir, por primera vez el calor de los rayos del sol vivificante, también se escuchaban las sonoras voces de las aves, llenando de armonía su entorno.

Los 2 chicos, del pequeño grupo de jóvenes, observaron con una chispa de esperanza reflejada en sus ojos.

Era una valiosa oportunidad de poder salir de este bosque ambos llegaron a pensar; que la suerte les volvía a sonreír una vez más, al ver.

A una distancia de uno ó tal vez dos kilómetros, por debajo de su mirador, se podía ver lo que parecía ser un puesto de observación de la estación del guardabosques, está se encontraba, se mí oculta entre los árboles.

Los chicos comenzaron a andar dirigiéndose, hacia una ligera pendiente, que descendía entre los árboles; mientras caminaban Gaia observaba a su pequeño compañero, que descansaba dentro de su bolsillo izquierdo de su pecho. aún vestían las ropas blancas, que les habían hecho que usarán, aquellos hombres.

Su compañero parecía agotado, hacé ya un par de horas sus sables habían vuelto a ser aquel animalito redondo, aún sé preguntaba cuál era la causa, por la cual se transformó y sí todas las criaturas lo podían hacer, entre ocasiones se giraba, para ver a los otros chicos sí lo seguían siguiendo; también se preguntó sí ellos, tenían idea de que los puercoespines, podían cambiar de forma.

Después sólo agitó su cabeza, para dejar de pensar en cosas absurdas para seguir avanzando.

Zuno comenzó a caminar entre aquel bosque, paso trás paso, panorama trás panorama siguiendo aquel chico albino que caminaba frente a él.

Luego recordó a la chica así que sé detuvo, para después girarse para ver si le seguía, y en efecto ella continuaba siguiéndole, como si sé tratará de un perrito.

Ya que la joven se detenía cuando el se detenía, prosiguiendo cuando el proseguía, ninguno decía nada, por un corto espacio de tiempo, en el cual perdieron la noción del tiempo mismo.

Zuno se sentía un poco incómodo con esta extraña situacion, tanto que no sabía cómo dirigirse a la chica ya que anteriormente ella, había ignorado sus palabras y tal vez está vez también lo haría, ésa era la razón, por la cual había guardado silencio, todo esté tiempo.

Al cabo de unos cuantos minutos, al fin habían llegado a su destino, la torre de observación del guardabosques de la zona.

Los chicos pisaron los primeros viejos escalones, éstos emitieron un sonido rechinante al pisar la madera, hasta subirlos todos, llegando hasta la cima de la construcción.

Al frente de la entrada Zuno, se acercó a la puerta principal en silencio, pero antes de tocar la.

Esté sé giró para ver a sus compañeros; Gaia permanecía detrás de él con los brazos cruzados, con una expresión como malhumorada, mientras que la jovencita, se encontraba a un lado de este, con la mirada fija solo en él, en completo silencio como lo había hecho antes.

Aquella mirada brillante comenzaba a incomodar lo un poco, así que sé giró de nuevo, centrándo su mirada en aquella madera vieja; pudiendo sentir un ligero calentamiento en sus mejillas, ya que estás se habían ligeramente teñido.

Para después agitar su cabeza ligeramente, para que así la incomodidad lo abandonará un poco y lo dejará concentrarse.

Para después proseguir, a comprobar si había alguien dentro de la caseta, en la cima de la torre.

Dando 3 golpeteos en la puerta de madera, sin recibir alguna respuesta, después se acercó a los cristales de las ventanas, estás estaban cubiertas por persianas, para así evitar los molestos rayos solares

Él chico se acercó, para ver si podía ver a alguien dentro, limpiando un poco el cristal antes, con el contorno de su brazo, para ver mejor y como auto reflejó colocó sus dos manos con las palmas extendidas cercas de su cara, a la altura de sus ojos, para ver dentro, por una de las rendijas de las persianas, pero no parecía estar habitado.

Zuno volvió a repetir la acción tocando de nuevo, como cualquier persona educada lo viera hecho, también alzó la voz, para después preguntar si alguien se encontraba en casa, para finalmente agarrar la manija del picaporte, comprobando que está estuviera cerrada, y en efecto lo estaba.

Gaia parecía impacientarse, cada vez más y más, con cada acción del chico peliazul hasta al fin estallar.

— ¡Basta tuviste tú oportunidad ahora lo haremos a mi manera!

— ¡Así que hazte a un lado!

Quitando a Zuno de un tirón con brusquedad de la entrada, para después destrozar la puerta con una tremenda patada, justo en la madera gastada.

Después sólo le dió un empujón con su hombro, para que sé abriera la puerta, dejando así el acceso libre para que entraran

— Ya está abierto, creé me si hubiera estado alguien dentro ya lo viéramos sabido

Después de pronunciar aquellas palabras, tan llenas de sarcasmo, por parte del chico albino, que eran especialmente dirigidas a su compañero Zuno

A Zuno le pareció la acción de su compañero albino demasiado bárbara, y aún más sus comentarios mordaces, pero para evitar más conflicto con él decidió guardar silencio.

Así los 3 jóvenes ingresaron al interior, este estaba muy oscuro, ya que las ventanas estaban cubiertas por las persianas, así que lo primero que hizo Zuno fue alzar las persianas, hacia arriba de todas las ventanas, para que pudiera entrar la luz del exterior.

Cuando por fin, toda la habitación había sido bañada, por los suaves rayos solares de la mañana.

Los 3 jóvenes, comenzaron a analizar cada objeto, con sumo detenimiento, mientras ingresaban cada vez más en su interior, cuando Gaia vió él radio, se emocionó pensando que con el solucionaría sus problemas.

— Éso es una radio de comunicaciones, con ella podremos llamar a las autoridades cercanas, para que nos saquen de este paraje inhóspito.

Gaia comenzó atentar el aparato, presionando varios botones, para poder prenderlo, ya que él nunca había utilizado un radio de comunicaciones.

Al final encontró como encenderlo. nada más necesitaba una frecuencia que lo escuchara, moviendo la manecilla, para buscar el canal apropiado.

Zuno observó cómo Gaia manipulaba el aparato como en cámara lenta, ya que repentinamente vino a él, aquel recuerdo de su madre, para ser exactos sus últimos consejos, que le había dirigido a él, las cuáles fueron.

{ — Pero escúchame bien Zuno, no confíes en nadie porque pueden ser ellos, ni en la policía debes confiar te, porque puede que ya los hayan comprado }

Al terminar de recordar las palabras de su madre, Zuno emitió su inquietud, con su compañero albino.

— ¡Espera un minuto! ¿En verdad crees, que es una buena idea?

Gaia respondió a su interlocutor con cierto desasosiego.

— ¿Que quieres decir?

Zuno comenzó, con su monólogo, que irritaba más al chico albino.

— Bueno cuando a mí me secuestraron aquellos sujetos, de ésa instalación extraña, a la cual nos llevaron...

Gaia enarcó las cejas, para después exclamar tajantemente.

— ¡Ve directo al punto!

— Ok lo que quiero decir, es que los que me llevaron ahí en primer lugar era militares.

— ¿Y a ti quiénes te llevaron seguro también era alguna fuerza de la ley ó autoridad, verdad?

— ¿Corrígeme si me equivoco, por favor?

Gaia guardó silencio un momento, con los brazos cruzados, recargando se en la mesa que tenía el radio de comunicaciones, para después reflexionar, sobre la información importante, que su compañero le había revelado. el radio estaba aún encendido en algún canal, que sólo captaba estática.

Era cierto lo que el joven decía, no podía negarlo, los hombres que lo habían atrapado, eran las fuerzas especiales de la ciudad, eran algo así como la élite de la policía.

— Rayos...

— Ok tienes un punto.

Gaia se dió vuelta para apagar el radio, para después llevarse una mano a su cabeza, rascándose un poco su cuero cabelludo, en una clara señal de frustración, para en seguida continuar con su conversación

— ¿Bueno y ahora que hacemos, cuál es el plan B?

Mientras los dos jóvenes hombres dialogaban, la jovencita se paseaba por la pequeña cabaña de la torre, con ojos brillantes y curiosos.

Viendo y tentando con sus manos, algunos objetos pequeños que se encontraban en toda la caseta, cómo lo eran notas viejas, libros, carteles en las paredes, hasta dibujos y fotos de animales salvajes.

Se podía notar trastes, con algunos restos olvidados de comida, que descansaban en un escritorio, también una botella de tequila y a su lado de esta, había un pequeño vaso vacío de cristal.

Su pequeño amiguito redondo, seguía en su hombro y el también recorría, con la mirada él lugar, hasta que algo llamó su atención.

— ¿¡Mirá eso, mí pequeña!?

Señalando con su pequeña patita, el objeto que quería que viera, eran varios rollos, tal vez eran más carteles ó tal vez se tratasen de pergaminos, éstos estaban sujetos arriba de una de las ventanas, por unas cuerdas.

La bajita chica se subió en una silla, para alcanzarlos tirando de una de las cuerdas que los mantenía amarrados, ocacionando que por aplicar demasiada fuerza, este se rompiera y tirará todos al suelo.

Se escuchó, como los rollos caían y seguido por la suave vocecita que poseía la tierna criatura blanca, llamando la atención de sus compañeros masculinos.

— "Oops" Se cayeron...

Uno de los rollos rodó, por el suelo desenrollando se, por el camino, revelando que se trataban de mapas de la zona forestal

Zuno se acercó, para ayudar a la chica a recoger el pequeño desastre, que había echo, mientras se agachaba para volver a enrrollar el mapa, se dió cuenta que reconocía el lugar.

— Este lugar...

— Ya lo había visto antes.

Y entonces sé le prendió el foco.

— ¡Lo tengo, ya sé que podemos hacer por ahora!

Los ojos de Zuno tenían un brillo en ellos, ya que tenía una nueva esperanza, decidiendo compartir la, con sus compañeros.

— Mirá Gaia acércate

Gaia hizo lo que dijo, pero sin mucho interés por saber, cual era el motivo de su compañero menor, que le resultaba tan interesante de aquel viejo mapa.

— Y bien que quieres que vea, aparte de árboles y rocas...

— ¡Ya se! quieres que vea a los lindos animalitos del bosque, cierto.

Nuevamente apareció su sarcasmo, que al parecer es parte de la personalidad de Gaia, pensó Zuno.

— Éso no, esté mapa es del bosque colinas verdes.

Una vez más Gaia le contesto, sin mucho afán.

— ¿Y eso que?

— Verás mí familia y yo íbamos una vez al año, para pescar en el lago de las colinas verdes, antes solíamos rentar una cabaña por la zona, que resultaba muy costoso, así que mis padres cansados ya de pagarle a alguien más, decidieron mandar a construir una cabaña para nosotros.

Nuevamente la paciencia de Gaia estalló.

— ¿Rayos en verdad tengo que escuchar lo bien, que la pasaste en tú infancia, por ser un niño rico?

Zuno tubo que exponer su punto, ante la poca tolerancia que parecía tener, su compañero albino

— Lo que quiero decir es que podemos pasar la noche en la cabaña de mis padres, en vez del bosque y también tomarnos un tiempo, para pensar cuál será nuestro siguiente movimiento.

— ¿Y bien que opinan?

Como siempre Gaia fue el primero en comentar lo que opinaba.

— ¡Nos vieras ahorrado la anécdota de niño rico y vieras ido directo al punto! ¿sabes?

— ¿Pero sabes genio que ahí hay una cama y en aquella esquina también hay una estufa para cocinar y tal parece que hasta agua potable pose está torre?

Mientras Gaia expresaba su opinión, iba haciendo movimientos con sus brazos, para después ir señalando los objetos a los cuales se refería

— ¿Y bien podemos pasar la noche aquí; sin tener la necesidad que caminar más, por el bosque, para llegar hasta aquella cabaña, para ricos?

Zuno se molestó, por el énfasis en cuál su compañero recalcaba, su riqueza.

Una vez más Gaia volvió a tomar la palabra.

— ¡Ya se lo que podemos hacer!¿por qué no votamos?

— ¿Eso sería lo más justo no lo crees chico rico?

Al final de la frase del "chico rico" Gaia enarca una de sus cejas, seguido de una sonrisa descarada, para tomar la palabra de nuevo y dar su voto, levantando ligeramente su mano derecha.

— Yo votó, por quedarnos aquí a pasar la noche

Era obvio que Zuno votaría, en contra del deseo de Gaia, y a favor de la cabaña de sus padres, así que el chico levantó su mano de igual forma que Gaia lo había echo.

Nuevamente Gaia volvió a dirigir la palabra

— Tal parece, que esto no nos está llevando, a ningún lado, ya que tenemos un empate.

— ¿Así que, porque no dejamos que la chica silenciosa decida, cuál de las dos opciones prefiere?

Zuno escucho las palabras de Gaia asintiendo levemente, en un gesto con la cabeza, claramente estando de acuerdo con ello.

Los dos varones, fijaron sus miradas en la chica de una forma sería, esperando su respuesta.

La pequeña pelusa, fue quien tomó la palabra, desde arriba de la cabeza de la joven

— Yo opinó, que nos quedemos donde, hay comida.

Después se escuchó unos rugidos, que provenían del diminuto estómago del animalito redondo

En está ocasión a la chica no le importó, que su pequeño amigo hablará, ya que antes ya lo había echo, cuando se le cayeron los rollos de los mapas, pensando que a estas alturas, sus dos acompañantes varones, ya sabían su secreto, de que su pequeño Septem, tenía la capacidad de hablar, con el lenguaje humano.

— ¿Acaso ese animalito acaba de hablar?

Gaia sé quedó pasmado, mientras pronunciaba su confusión en voz alta, ya que él había pensado que la voz, que había escuchado antes le pertenecía a la bajita chica, y no se imaginó que era del animalito.

Por parte de Zuno ni se inmutó, ya que al contrario de Gaia, ya había tenido la oportunidad de escucharla hablar, mucho antes de llegar a la torre de observación; Así que no fue una sorpresa, para él.

Zuno volvió a tomar la palabra, para dirigirse a su bajita acompañante.

— ¿Estás de cuerdo, con lo que dijo tú amigo?

La joven sólo asintió con su cabeza, en una forma de expresar un "sí"

sin decirlo con palabras.

Zuno sólo la vió a los ojos un momento, para después sólo decir un...— Ok

Para después, dirigirse a la despensa de la cabaña, para encontrarse con algunos alimentos enlatados, observando los cuidadosamente, para darse cuenta que la caducidad, ya había expirado.

— Tal parece que en este lugar, no hay comestibles, pero les puedo asegurar que en la cabaña de mis padres sí los hay.

— Y bien Gaia, vas a respetar la decisión ó tienes más argumentos que agregar, a esta discusión.

Gaia frunció el seño, por aquella actitud del joven peliazul, pero después de meditar un poco sus palabras, decidió que no tenía otra opción más que aceptar las.

— Bien tú ganas, vamos a ésa cabaña de ricos, antes que anochezca.

(...)


Los chicos emprendieron, su viaje una vez más, por el bosque, mientras marchaban entre arbustos y matas, también las enormes copas de los árboles altos los rodeaban, alzándose sobre sus cabezas, mientras los pájaros del bosque cantaban alegremente; las ardillas, castigando el aire con el esplendor de sus colas, chillaban y corrían de árbol en árbol, ignorando a los 3 jóvenes que caminaban por el bosque.

En alguna parte, muy lejos, gruñía un trueno, extraño y sordo que solo podría presagiar una tormenta no muy lejana.

Mientras caminaban una nueva queja, se estaba desarrollando de parte del chico albino

— ¿Oye estás completamente seguro, hacia donde vamos, ó es acaso que ya nos hemos perdido?

Gaia miraba hacia su alrededor, para después expresar su inconformidad, con palabras.

— ¡Ya que, para mí todo, se ve igual!

Zuno trató de reconfortar, a sus compañeros, mientras seguían avanzando, por el frondoso bosque.

— No deben preocuparse; sé perfectamente cuál dirección debemos seguir.

— Como les había comentado antes; todos los años renta vamos una cabaña, para ir a pescar en el lago, y también solía acampar en el bosque con mi padre, el me enseñó diferentes cosas útiles.

— Y también si llegara en dado caso, a perderme en el bosque, pudiera sobrevivir.

— Ya que mí padre me enseñó desde los 8 años, como leer un mapa, y como guiarme con la ayuda de una brújula, por sí se llegará, a presentar una situacion, como está.

Gaia sólo lo miraba con el ceño fruncido en una clara molestia porque una vez más expresaba una anécdota que para él no venía al caso ya que no era de su interés.

« — En serio tengo que aguantar todo esto»

Gaia pensó, mientras seguía caminando por el bosque mientras pequeñas gotas de lluvia comenzaban a caer en su rostro.

« — ¡Qué bien! ¡Lo que faltaba!»

Una vez más Gaia se quejó mentalmente


Mientras tanto en las instalaciones, las mismas cuales los jóvenes habían escapado antes, tenían una conversación de sus siguientes movimientos, con su jefe a cargó.

— ¿Ya han puesto los retenes en las carreteras de los pueblos cercanos a la zona forestal?

Preguntó Lyzerg a uno de sus empleados con una expresión en su rostro que reflejaba cierto enfadado.

— Sí señor Lyzerg

— También ya han avisado a las autoridades locales de los pueblos para que estén atentos a un grupo de 3 jóvenes adolescentes con las características de ellos.

— si señor, ya sé a hecho.

— ¿¡Quiero que tomen una captura de las cámaras donde salen sus rostros para así hacer unas fotos, después dencelas a las autoridades locales, para que así les resulte más fácil identificar les, no quiero que pierdan tiempo con falsas identificaciones!?

— sí señor a la orden.

Después de dar instrucciones a sus empleados, Lyzerg abandono la habitación, para dirigirse a una sala completamente nueva, donde se reunirá con Wizard.

Justo al momento de entrar a la habitación, hizo su pregunta, con muy poca paciencia en su voz.

— ¿Todavía no, haz podido aún sentir su esencia, con tu hechizo de localización?

El joven, sólo le contesto, con un simple "No" para después contestarle sus dudas.

— Tal parece qué hay algo, que está interfiriendo, con mí hechizo, que no permite sentir les

Lyzerg se mostró antipático y con el ceño fruncido, pero de todos modos, procedió a decir un comentario.

— ¿algo ó alguien está interfiriendo?

El joven de cabellera rosácea, sólo pudo contestarle, que no tenía idea.

Lyzerg volvió a tomar la palabra.

— ¿tampoco podremos usar la máquina, para localizar les verdad?

Wizard le contesto con una voz suave y tranquila.

— Me temo que no señor, ya lo he intentado antes de que usted llegará, y tampoco está funcionando.

— Ciertamente no hay explicación, para lo que está ocurriendo.

(...)


allá lo lejos en el horizonte, las nubes viajaban, por los cielos en montones, arrastradas por los fuertes sacudimientos de los vientos, en la atmósfera.

El bello cielo azúl, ahora había tomado un color grisáceo, mientras era azotado por los relámpagos que cruzaban, como latigazos en todas direcciones, mientras el agua caía a torrentes.

El cielo tronaba y el viento mecía las ramas de los árboles, mientras los jóvenes daban grandes zancadas, para tratar inútilmente de escapar de la tormenta; se podía percibir en el aire, un olor a tierra mojada.

Mientras corrían los chicos, se cubría con sus brazos inútilmente, como tratando de detener la caída de las gotas de agua, sobre sus cuerpos empapados y fríos.

Así siguieron con su tremenda carrera, por escapar un par de horas, hasta que el torrente que caía poco a poco, se convertía en una simple lluvia.

Zuno les informo a sus compañeros, que ya faltaba poco, para llegar a su destino.

No faltaron ciertos, comentarios de desagradó de parte de Gaia, a la vez que continuaban con su andar, mientras discutían Gaia y Zuno no se dieron cuenta, que cierta personita, se estaba quedando rezagada.

La chica silenciosa comenzó andar, cada vez más lento, con torpes pasos, cómo sí sus pies le pesaran, también podía sentir, como todos sus músculos le dolían.

Mientras respiraba cortada mente, tenía una sensación por todo su cuerpo de terribles escalofríos, ella creía que está sensación de frío, se debía a causa de la lluvia, así que no le había dado mucha importancia, creyendo qué se le quitaría una vez, que llegaran a su destino, podría secarse y cambiarse de ropa, así que continúo caminando.

Pero no obstante cada vez más, se sentía más débil, mientras se abrazaba, a sí misma tratando de generar algún calor, y a la vez de conservar el cuál ya poseía.

Percatandose, también de que se le estaban entumiendo las piernas, impidiendo que avanzará más, con su andar.

Agotada, la pobre chica se recargó en un tronco viejo de un árbol, que estaba en su camino, para tratar de recuperar un poco de sus fuerzas, ya que le costaba mucho el permanecer de pié.

La joven chica cerró, sus pesados párpados un instante, para así tratar de calmar se un momento, mientras continuaba apoyada sobre el grueso tronco, para después enseguida abrir sus ojos.

Mirando a su alrededor, una vez más, notando como su entorno daba vueltas, comenzando a marear se, y perder el equilibrio en sus piernas.

Zuno fue el primero, en darse cuenta, que hacía falta la presencia de la chica.

Dándose la vuelta, para poder verla muy atrás de ellos, apoyada en el tronco con una expresión de aflicción. él corrió instintivamente hacía ella, para poder auxiliarla y casi en seguida hablarle, con cierta preocupación en su voz.

— ¿Te encuentras bien?

— ¿¡oye no tienes buena cara!?

Después de expresar, su preocupación en palabras, el joven Zuno, tocó la cara de la chica, dándose cuenta de la causa, y con cierto temor.

— ¡Oh dios! Estás ardiendo en fiebre

Zuno trató de pensar algo en está situación, mientras continuaba lloviendo, pero no pudo pensar algo por sí mismo, así que mejor decidió consultar con Gaia.

— ¡Gaia por favor, acércate tenemos un grave problema...!

Gaia sólo se había volteado, para ver qué sucedía, pero sin moverse de su sitio; y como tenía un gran sentido del oído, había escuchado, todo lo que Zuno dijo.

Así que sólo expresó, su frustración dejando salir un suspiro, para después acercarse a sus compañeros.

— Ok. ¡No digas más yá estoy enterado!

— ¡Yo la llevaré, cargando en mi espalda!

— ¡¿Sólo ayúdame a subirla con cuidado, bien?!

Mientras lo decía, se rasco un poco el cabello, para después agacharse ante ellos, dándole la espalda al chico peliazul, para que subiera a la chica silenciosa, mientras agregaba otro comentario mordaz, como que no tenía todo el día, y que se apurará, antes que se arrepienta.

Zuno dudó un poco de sus buenas intenciones, y a la vez que sentía una extraña emoción, con la sóla idea de que Gaia llevará a la débil chica, tan pegada a su espalda.

— Ah...Ok pero...¿talvez yo debería llevarla sabes...?

La mente de Zuno empezó a trabajar, con pensamientos un poco paranoicos. después de todo no conocía bien, aquel chico grosero de carácter fuerte, y bién podría llegar a propasarse, con la joven.

— ¿¡Qué!?

— ¿No te vayas a ofender, pero no creo que tengas la suficiente fuerza, para llevarla por un largo tiempo?

Mientras Gaia hablaba, le echo una rápida mirada al chico, hacía arriba y hacia abajo, formando su opinión.

— ¿Ya sabes, tomando en cuenta tu condición física.?

Zuno trató de defenderse, a tales comentarios.

— ¿¡Oye no, por qué te veas un poco, más fuerte que yo; no quiere decir que lo seas!?

Gaia le contesto, con una sonrisa de lado.

— ¿¡La verdad no es por presumir, pero no solo mí apariencia física cambio, si no que también, soy por mucho más fuerte que tú.!?

— ¿¡Y creo que lo sabes, sólo que tus celos, no te dejan verlo!?

Al momento que dijo ésas palabras, la expresión de Zuno cambio a una apenada, y a la vez, que sus mejillas tomaban un color rojo.

Gaia aprovechó su confusión, para acomodar a la chica silenciosa en su espalda, mientras Zuno continúo hablando al aire, ya que el joven albino, ya no le estaba prestando atención.

— Ah no seas ridículo...

— ¿¡Pero que!?

Zuno se dió cuenta, que el chico albino, había aprovechado su falta de claridad, para salirse con la suya.

— Bueno, ya acabaste con tú monólogo, entonces podemos ponernos en marcha, una vez más.

A Zuno no le dió de otra, que aceptar las acciones que había hecho Gaia, mientras solo veía como el chico albino, se ponía en marcha.

El joven Zuno solo suspiro cansado, para después alzar la mirada al cielo, dejando que las gotas de la lluvia se llevarán un poco su frustración, que estaba sintiendo.

Ya un poco más calmado, se dió cuenta que no era el momento ni el lugar, para una mala discusión, por ahora, pero mantendría un ojo puesto en él, por si acaso, y también el clima no era muy favorable, para empezar.

Así que, solo decidió continuar, con su travesía.

(...)


Los jóvenes no se imaginaron lo que vendría después, ya que los terribles hombres, no se quedarían con los brazos cruzados, por más tiempo.

Un helicóptero de transporte, estaba sobre volando la zona forestal, este vehículo aéreo era un Mi-8T que es capaz de transportar, hasta 24 soldados a la vez, también iba armado con cohetes y misiles guiados antitanques.

Dentro de el había un grupo de militares, y un enorme contenedor, con un pequeño panel de control, para poder abrirlo.

...Continuará.