Han pasado ya dos semanas en las que no paras de ignorar a Thomas y Thomas no para de ignorar a Brenda, lo que por dentro te hace sonreír con una enorme satisfacción. No te gusta que nadie se acerque a tu hombre... ¿Tu hombre? ¡¿En serio pensaste eso?!, te recriminas mentalmente, aún que no sonó mal admites.
Estas sentado ligeramente alejado del campamento, juegas con las ramitas del suelo cuando ves como Minho se sienta a tu lado. No dices nada porque sabes que él no te escucha ni te ve, suspiras cansado de ser invisible... Y evitar a Thomas no te sube para nada el animo.
-Newt... -Susurra Minho al borde de las lagrimas, nunca lo habías visto así. -Te extraño...-Continua Minho- Lamento mucho no haberme dado cuenta de tu estado... o al menos haberte ayudado, culpo a Thomas de todo, más de tu muerte- Miras como toma una piedra y la lanza lejos mientras sus lagrimas corren por sus mejillas, quieres secar las, pero no puedes, sientes demasiada impotencia dentro de ti.- Se que el no tiene la culpa, se que quiso ayudarte hasta el final... Que hizo lo correcto librándote de tu sufrimiento, se como le esta afectando haberte perdido. No para de decir que estas aquí, que estas enfadado y no paras de evitarlo.- Minho se sorbe los mocos, con el dorso de su mano limpia sus lagrimas, te duele ver a tu mejor amigo llorar, cuando él jamás se había mostrado nada débil ante nadie, ni si quiera cuando lo alcanzo un rayo. Siempre tan fuerte, siempre valiente, así era Minho.- Por favor Newt... -Pasas tu mano suavemente por su espalda, su cuerpo tiembla.- Perdonanos Newt... perdoname.
Lo abrazas, puedes tocarlo, tu corazón comienza a recomponerse poco a poco, Lloras junto a Minho sintiendote impotente y miserable, te sientes un completo inútil que no puede hacer nada para hacer sentir bien a tu mejor amigo. No sabes si él te siente o si quiera te ve, pero no dejas de abrazarlo, de llorar con él, buscas consolarlo y hacerlo sonreír al menos un poquito, extrañas ver su rostro alegre. Después de varios minutos decides hablar.
-Te perdono Minho- Le susurras mientras lo abrazas más, atrayendo lo más a ti.- Los perdono a ambos... jamás dejare de cuidarlos.
Tu voz suena suave y acaramelada, le hablas con cariño buscando calmarlo. Minho se relaja poco a poco mientras lo abrazas, acaricias su cabello. Poco a poco tu destrozado corazón comienza a recomponerse, vuelves a sentirte ligeramente feliz y piensas en perdonar a Thomas, el pobre ya ha sufrido mucho como para hacerle más daño. Te levantas cuando Minho lo hace, lo notas más tranquilo aún que aún se lee la tristeza y desolación en su asiático rostro. Marchas en busca de Thomas cuando tu asiático amigo se ha ido. Empiezas a pensar en que le dirás, como le pedirás disculpas por las dos semanas ignorándolo... Y consideras declararle tu sentimientos, explicarle que siempre lo amaste. Repasas tu guión mientras entras en la cabaña donde duerme Thomas.
Lo que miras te deja congelado y sin habla en tu lugar, ya no sabes que sentir, ya no sabes nada. Sales de la cabaña con el corazón en el puño y los ojos inundados en lagrimas, te sientas fuera de la cabaña, ya no tienes ni fuerzas para continuar caminando o si quiera huir. Sientes demasiado dolor, mucho dolor, un vació enorme en tu interior y aún que no tienes intestinos o estomago también sientes un enorme nudo en el. Desde que despertaste no paras de seguir la misma formula; te emocionas, la alegría te invade, sientes que vuelas en un mundo colo rosa donde nada puede salir mal, la esperanza te hace saltar y querer seguir, luego ves a Thomas y todo se va a la maldita mierda; te quiebres como una frágil figurilla de porcelana que se a caído mientras el niño pequeño de la casa intenta alcanzarla para jugar con ella, lloras, sientes que todo tu cuerpo te duele, te duele tu alma, te arden los ojos de tanto llorar, te llenas de un irremediable odio hacia Thomas, lo maldices, te calmas, lo perdonas y luego repites todo el mismo procedimiento. ¿Qué más puedes hacer? No sabes como irte y no sabes que hace ahí, quieres descubrir como irte pero a la vez no quieres... Aún no estas nada preparado para soltar a Minho... a Thomas, aún que a veces sea un idiota no puedes dejarlo, no puedes y obviamente no quieres.
-Aaaaagggggghhhhh- Te jalas el cabello suavemente, estas frustrado, incomodo pero sobre todas las cosas, estas extremadamente dolido, comienzas a odiar como te sientes, odias no saber ni que putas quieres en tu maldita vida. Sientes como tus ojos pican queriendo liberar todas tus lagrimas contenidas así que con las palmas de tus manos aprietas suavemente tus ojos, ya no puedes más con todo lo que pasa, has pasado por mucho sin tener tiempo de derramar una sola lagrima, así que decides soltarlo bien, liberar ya tu torturada alma.
Escuchas como algo dentro de la cabaña de Thomas se rompe.
Escuchas gritos.
-¡Solo piensas en él!- Escuchas que gritan- ¡Preferiría que pensaras en ella que en él!
Te apartas cuando escuchas como una muy cabreada Brenda abre la puerta -tal vez no puedas tocar a las personas pero si los objetos y cielo... duele como cuando estabas vivo- con Thomas siguiéndola. Te escondes rápidamente cuando lo ves a él salir.
-Brenda, por favor...- Intenta calmarla, Thomas nunca fue muy bueno para calmar o hablar con la gente, por lo general se metía en más problemas.
-¡Nada de Brenda, Thomas!- Sus ojos están llenos de lagrimas y su cara ligeramente roja por la furia. -¡Se que te duele, pero debes dejar que se vaya!
-Eso lo se pero...
-¡Está muerto Thomas! ¡Tu mismo le disparaste!- Le grita... Estabas cabreado, nadie más que tu podías recalcar le a Thomas todos y cada uno de sus errores. Ella no estaba ni autorizada a alzarle la voz a tu amado Thomas, tenías ganas -por primera vez en tu vida - de romperle la maldita nariz a Brenda, querías destrozarse la con fuerza, era demasiado obvio que sentías celos de ella... de ella y de Teresa, nunca confiaste en ninguna de las dos, sabias que ellas siempre iban a traicionar a Thomas... Pero claro, eso a el jamás le importo, es tan estúpido, te dices.
Thomas ya no dice nada más en unos cuantos minutos que se hacen eternos para ti, miras que el rostro de Brenda se relaja un poco, tan solo un poco, aún sigue rojo, pero su ceño ya no esta tan fruncido, tiene los labios entre abiertos y su cabello -siempre sujeto en una coleta- esta suelto.
-Thomas... -Comienza ella,.
-Vete, dejame solo...- Le dice Thomas.
-Vamos, Thomas...- Vuelve a intentar.
-¡Te dije que te fueras!- Le grita Thomas. Tiene la cara completamente rojo de la furia, sus nudillos están blancos de tan fuerte que esta apretando sus puños, sus ojos se inundan de lagrimas. A pesar de estar molesto le dolió mucho lo que ella le dijo.
Brenda se va igual de molesta que Thomas, intentas irte pero tropiezas llamando la atención de él que te mira rápidamente. No puedes levantarte, estas desesperado por ponerte en pie, quieres irte para que no descubra que escuchaste y viste toda la escena de celos que Brenda monto y lo dolido que se veía Thomas discutiendo con ella.
-Newt- Te llama, te intentas calmar.- ¿Qué escuchaste?- Mierda. Ya estas más calmado así que te levantas pero evitando el contacto visual. No lo vas a decir que sabes todo.
-Lo escuche y vi todo...- O tal vez si se lo dirás, eres muy tonto para ocultar le secretos a Thomas, tu voz es un hilo cuando le respondes. Sientes como tus mejillas son acariciadas por las lagrimas que escapan impacientes de tus ojos miel.- Thomas... lo siento mucho.- Te disculpas - Por haberte dejado una enorme carga, por culparte por todo, por torturarte con mi recuerdo, la verdad es que no quiero hacerlo... pero no se como irme.- Sientes como Thomas te jala a la cabaña, una vez dentro, te abraza con fuerza, aferrándose a ti. Sientes como todo su cuerpo tiembla entre tus brazos, escuchas como solloza y ya sabes que esta llorando, tu hombro siente la humedad de sus lagrimas, lo abrazas buscando consolarlo, tu también lloras, los dos lloran, ambos lo necesitan.
-No quiero dejarte..- Susurra Thomas contra tu ya muy húmedo hombro- Quiero que sigas junto a mi para siempre.
Por un momento reconsideras decirle tus sentimientos pero rechazas la idea apenas llega. No quieres atarlo a tus sentimientos a pesar de que quieres saber si él también te quiere de la misma manera. Apartas la idea de tu cabeza, te mantendrás callado hasta averiguar como irte.
-Siempre estaré contigo Thomas... - Le dices con ese tono que solo usas con él- No pienso abandonarte nunca.
Thomas se relaja entre tus brazos, ya no llora tanto y tu corazón se recupera de nuevo.
