La tierra estaba mojada, y costaba más el correr sobre ella, ya que cuando pisaba sobre está hacía que uno se resbalara, por ello me costaba más el andar sobre está, y a la vez mantener el equilibrio.
Sumado con qué continuaba lloviendo sobre el bosque, mientras violentos vientos zumbaban a través de las copas y ramas de los árboles. más furiosos relámpagos se unían haciendo que aquel cielo nublado retumbará.
Lo único bueno que podía agradecer, era que aún no había caído la noche, porque eso viera representado otro obstáculo más, de los que por si ya estábamos pasando.
Una vez más, una carrera alocada por salvar nuestros pellejos, es lo único que pude pensar, mientras me acomodaba mejor a la débil chica silenciosa sobre mi espalda; y continuaba corriendo a todo lo que mis cansadas piernas podían dar.
En ocasiones daba pequeños brincos, para tratar de esquivar algunos obstáculos que caían y obstruian nuestro escapé, éstos obstáculos eran aquellas ramas que fueron cortadas por ése pesado monstruo, que continuaba pisando nuestros talones, mientras continuaba maldiciendo en mis adentros.
Otra cosa que podía agradecer, era que aquel chico llamado Zuno, estaba siguiéndome bastante bien mi ritmo, y parecía no quejarse tanto al momento de emprender está...bueno yo quisiera decirle, retirada estratégica, pero viendo desde un punto de vista desde afuera, sería mejor decirle, una penosa huída.
— Ah!...¡Rayos!
Me cuesta mucho admitir esté sentimiento de debilidad, pero después de todo, quién se esperaría que escapariamos de un verdadero monstruo. como ésos que aparecen en las películas de ciencia ficción ó terror.
La lluvia continuaba cayendo sobre nosotros, haciendo que nuestras temperaturas bajarán y tuviéramos frío.
Pero como yo llevaba a la chica silenciosa, estaba experimentando un extraño ardor, que atravesaba hasta las prendas que vestía, tanto que ahora ya estaban secas.
Debo confesar, que al principio fué agradable la sensación del calor sobre mi espalda, pero ahora era, como sí me estuviera quemando lentamente.
¿En verdad era posible? que un ser humano podría alcanzar temperaturas tan altas, sin llegar a convulsionarse en el proceso.
Fué lo que pensé, mientras seguimos, con está atropellada huida a través del bosque.
Mis inquietudes, no me abandonaron, así que intenté algo, para saber si seguía consiente decidí hablarle, pero como no hubo respuesta, intenté moverla un poco sin mucho éxito, ella parecía seguir en aquel colapso.
Por lo menos no estaba muerta, de eso podía estar seguro, ya que podía sentir en mi nuca su respiración cortante casi desesperada.
— ¡Rayos!
— ¡¡Tenemos que salir de esta situación!!
Grité desde lo más profundo de mis pulmones, para así tratar de liberar un poco mí frustración y irá.
Unas nas horas atrás de la huida.
Se podía escuchar el fuerte sonido de las hélices, al momento de propulsar al vehículo aéreo, mientras el helicóptero sobre volaba a una altura de unos 6.000 metros sobre el nivel del bosque.
En el interior del vehículo, se estaba abriendo una escotilla en la parte de atrás de la aeronave, unos soldados dejaron caer un contenedor, que era un High Cube que caía rápidamente.
Aproximadamente a unos 1.500 metros de altura se abrieron los paracaídas, quedando entre 10 y 20 minutos de vuelo para aterrizar.
Al momento de aterrizar el contenedor destruyó, varias ramas de los árboles, también desgarrando gran parte de la tela de los paracaídas.
Cuando al fin, el contenedor tocó el suelo, el panel de control se activo, en él se podía ver una leyenda escrita en inglés que era Lock, para después cambiar a Open.
Así abriendo sus compuertas, del oscuro contenedor, salía un extraño vapor, también se podía escuchar un chillido corto y agudo, como si alguien le hincara algo muy punzante alguna criatura; mientras aún continuaba lloviendo.
Mientras en el interior del bosque, Zuno se encontraba al frente guiando a su pequeño grupo, para después detenerse un minuto tratando de direccionarse, sintiéndose un poco confuso, ya que la lluvia no estaba ayudando para nada, la búsqueda del camino correcto, a la cabaña de sus padres.
— ¿¡Oye estás completamente seguro que sabés a dónde nos dirigimos!?
Zuno se giró, para después contestarle que sí, solo necesitaba unos minutos, al mismo tiempo que pasaba la palma de su mano por su rostro, ya que las gotas estaban mojando demasiado su cara, no le permitían verlo bien, mientras hablaban, y si suma la miopía que padecía ya era decir mucho.
Pero como era de esperarse, su compañero albino no le daría la ansiada calma, ya que continúo recalcando lo obvio.
— Porque esté clima no parece que vaya a mejorar.
— Es más parece que está empeorando...y quiero recordarte que la joven silenciosa que estoy llevando en mi espalda, también lo está haciendo.
— No me contesta cuando le hablo solo se queja, y también me entierra sus uñas en mis hombros.
— Y el único quién habla, es está cosa blanca, por ella.
Gaia hizo un gesto rápido con su mano derecha, señalando hacía arriba, más específico sobre su cabeza.
Luego se escuchó la vocecita de la pelusa blanca, decir un comentario, que no ayudo a la situación.
— Creo que a mí pequeña no le agradas, por eso te araña mucho.
Gaia le contesto con cierto tono molesto en su voz, mandando a callar al pequeño septem.
— ¿Que? No digas estupideces.
— Y mejor quédate calladito.
Zuno escuchó toda la conversación, desde su posición con un expresión algo irritada, y aún que había decidido que no iba confrontar a su compañero antes, por algún motivo ahora no podía quedarse callado, tal vez se debía al mal tiempo o a las constantes quejas del chico albino, que habían agotado su paciencia.
— ¿¡Sabes tal vez yo debería llevarla por un rato!?
— Ya que le incomodas a ella y a su pequeño amigo.
Gaia arremetió en contra de Zuno, manifestando su enfado en palabras.
— ¿Que?...¿¡Yo opino que al único que le incomoda mi presencia es a tí!?
El momento estaba tenso, entre los dos jóvenes varones, que parecían retar se con la mirada, sin decir ninguna palabra.
Un aullido inhumano, repleto de violenta ferocidad, resonó en el tenso silencio, que saco a los jóvenes de su repentina disputa, dejando los con cierto temor.
Los chicos no estaban muy dispuestos, ni mucho menos deseosos, para encontrarse cara a cara con él ser, que había lanzado aquel aullido tan espantoso.
Así que avanzaron, más rápido con su andar por el bosque. mientras un ser como salido de una película de terror, saltaba de rama en rama a gran velocidad, para cortarles el camino.
Los jóvenes se detuvieron en secó, al escuchar un tremendo crujido, provocado por las ramas de los árboles al astillar se.
Gaia miró instintivamente hacía arriba; cuál fué su sorpresa al ver una espantosa criatura sobre el tronco del árbol, esté tenía una forma humanoide que jamás hubieran visto antes.
Su cuerpo era proporcionado, por lo que su tamaño era enorme. Con un tipo de arma blanca, que sostenía en su mano izquierda en forma de estrella, con filos cortantes y de un tamaño lo bastante grande, también parecía portar un estuche de metal en su espalda, con más refracciones, para su arma, que se podría decir que es un shuriken enorme.
Los jóvenes sintieron la violencia que emanaba de él en oleadas invisibles, viendo su cara de tez grisácea y enfermiza. su sonrisa de carnívoro perturbadora, y su cráneo que carecía de cabello.
Pero lo que de verdad transmitía aquel sentimiento de temor, era aquella mirada asesina en sus ojos, eran como pozos repletos de lava, rodeados por un peñasco negro, desigual sin expresión.
Mientras que Zuno estaba con la mirada atónita, ante el inestable monstruo.
Gaia vió, como él ser monstruoso, se inclinaba peligrosamente hacia abajo, con las cuchillas enfrente de el, listo para dejarse caer, en la dirección de Zuno.
Gaia reaccionó rápido, y con la suficiente fuerza patio a Zuno en uno de sus costados de su estómago, para apartarlo lejos del letal ataque. y tan rápido como una exhalación, paso el monstruo a su lado, quedando atascado, su enorme shuriken sobre el barro.
Todo aquel movimiento, sólo había durado unos segundos, pero parece que el tiempo se hubiera detenido.
Las pulsaciones del corazón de Zuno latían a tal velocidad, que todo lo demás parecía que ocurría en camara lenta, incluso la caída de la criatura al suelo, girando en mitad del aire, para aterrizar en una postura agachada sobre su arma.
Todos los instintos de Zuno le gritaban que se echará a correr, que no le importará nada, que no fuera el correr más rápido. pero al mismo tiempo su parte racional le recordaba, que no podía hacer, tal acto tan cobarde. ya que dejaría a sus compañeros al acecho de la criatura.
Todavía, Zuno estaba sobre el barro, mientras se mordió el labio inferior, contemplando a la increíble criatura, para después dejar escapar unas palabras.
— Díos ¿Qué es eso?
Su compañero le contesto rápidamente, para poner fin a está conversación, que ahora no venía al caso.
— ¡Éso no importa tú corre!
Sin pensarlo dos veces Zuno se levantó, pero una punzada de dolor lo hizo contraerse un poco.
A la mente del joven vino un pensamiento, que tal vez se debía a la anterior patada de Gaia.
Pero aún así se enderezó, para después echarse a correr hacia adelante, sin ningún destino aparente, que no fuera alejarse lo más posible del monstruo, rápidamente Gaia también se le unió.
Intentando no oír, los inconfundibles ruidos de movimientos a su espalda, cuando la criatura tiró de su shuriken del fango, para después arrojarla hacía la dirección de los jóvenes, pero gracias algún acto divino; las ramas de los árboles frenaron su ataque, interponiéndo se en su objetivo.
«¿¡Ésa cosa pronto nos va dar alcance no podemos seguir huyendo!?» Gaia reflexionó mentalmente
Para después, hablar con voz alta y firmé a su compañero, que se encontraba a su lado, mientras los dos continuaban desplazando se rápidamente, con pasos largos por el bosque húmedo.
— Escucha voy a intentar enfrentarme a esa cosa, en el primer claro que encontremos.
— Y quiero que tú tomes a la chica, para que escapen juntos.
Zuno le reprochó a su compañero.
— ¿Que?...¿Estás loco o que?
¿Cómo piensas pelear, si no tienes armás?
Gaia prosiguió con su conversación.
— No tienes porqué preocuparte, por ése detalle, porque yo, tengo un as bajo la manga, ó para ser más específico en mi bolsillo de mi pecho.
Gaia estaba depositando toda su confianza en aquel pequeño roedor, que lo había salvado antes.
Un poco atrás de los jóvenes, él monstruo se estaba desplazando sobre los troncos de los árboles, con gran rapidez; mientras continuaba arrojando sus letales y enormes shurikens, que estaban quitando las ramas superfluas de los árboles, en su alocado podar, por alcanzar a su objetivo.
Al fin llegaron a un prado de hierba baja, entre tanto dosel de árboles.
Gaia se agachó rápidamente, para bajar a la chica, mientras Zuno la sostenía, por detrás de la espalda del joven.
Después de haberse quitado un peso de encima, Gaia saco de su bolsillo al animalito, y ya de pie, le suplico que...— ¡Por favor, vuélveme a prestar un poco de tu poder, para así poder pelear!
La criatura solo asintió, para después cambiar de forma con una brillante luz, tomando de nuevo la forma de aquellos dos sables, que había usado antes en las instalaciones.
Estaba listo, para la siguiente batalla que tendría que enfrentar.
Pero a pesar que se había mostrado tan valiente antes, cuando le dijo a Zuno que el se haría cargo, sus manos no dejaban de estremecerse espasmódicamente, mientras intentaba agarrar con más fuerza la empuñadura de los sables, tenía que admitirlo el tenía miedo.
Se mordió el labio inferior con cierta fuerza, hasta que pudo sentir el sabor de su propia sangre, mezclado con las gotas de la lluvia, hizo está acción, para si poder disipar un poco su temor.
Se oyó, por todo el bosque otro tremendo rugido de la criatura.
El joven se fijó, que el oscilante monstruo, al fin los había alcanzado y ahora se encontraba de pie en una de las ramas de los árboles, a una distancia no muy lejana de donde ellos se encontraban.
El monstruo lanzó otro aullido poderoso y salvaje, mientras dió un tremendo saltó, hacía la dirección de Gaia, con sus brazos extendidos hacia arriba de su cabeza, éstos sostenían con firmeza su shuriken.
Ya sin ninguna duda, Gaia corrió hacia delante para plantarle cara al miedo, que en éste caso, había tomado la forma de aquel monstruo grisáceo.
Así corrió hasta detenerse, adoptando una posición de pelea, separando las piernas como un metro, inclinándose flexionando las rodillas solo un poco, para mantener la estabilidad y proteger las rodillas (al estar flexionadas pueden resistir más) también mantenía una buena postura, con la espalda erguida, para así poder recibir el brutal impacto.
Se escuchó el chirriante sonido del metal contra metal, al momento que ambas armas chocaron con violencia, quedando ligeramente unidas mientras cada uno ejercía más presión, hacia adelante.
El monstruo con su enorme shuriken, tratando de atravesar la defensa del chico, mientras que Gaia había quedado en una posición como en forma de X con ambos sables hacia delante de él...aún conservando la postura de combate que adoptó con su cuerpo antes.
Fue tal cuál, lo esperaba Gaia, quedando cara a cara, con aquel aborto andante.
A quellos ojos como de lava se encontraron con los suyos, mientras continuaba rugiendo salvajemente.
— ¡¡¡No voy a retroceder!!!
¡¡¡Me oyes!!! Gaia lanzó un grito al monstruo, para que supiera que no lo intimida.
Zuno cargo a la chica sobre su espalda, como lo había hecho antes su compañero, pero como lo había previsto Gaia antes. a Zuno le costaba un poco más de trabajo llevarla.
Así que Zuno, aprovecho la oportunidad, que le estaba brindando su compañero, para poder ir de nuevo al bosque y lograr escapar del monstruo.
La criatura ligeramente se hizo para atrás, momento que no desaprovechó Gaia, para acertar un ataque, desplazando sus piernas así adelante, mientras que sus brazos se extendieron rápidamente como en un abrazo mortal, ya que continuaba agarrando los filosos sables.
El ser humanoide dió un saltó hacía arriba, para esquivar el mortal ataque del chico, quedando en una posición como de cabeza, con la espalda curvada, girando en el aire aún portando su shuriken.
Aquel salto acrobático continúo con varios giros más alrededor, para quedar a espaldas de Gaia, confundiendo lo, hasta volver a su posición inicial, pero antes que tocarán sus pies de nuevo el suelo lodoso, lanzó con violencia su shuriken a la dirección de Zuno.
Cortándole el pasó.
Zuno se quedó de piedra, cada músculo de su cuerpo se congeló, mientras su cerebro trataba de procesar lo ocurrido.
«Si no me hubiera detenido a tiempo, ésa cosa, nos viera partido.»
Cuando al fin el monstruo tocó el suelo lodoso, salió disparado a la dirección de Zuno y la chica silenciosa, olvidándose de Gaia.
— ¡Rayos!
— ¿¡Que crees que haces!?
— ¡Al darme la espalda!
Gaia le grito, para así captar su atención en un tono muy molesto, pero no estaba funcionando; para después desplazarse con pasos muy largos hacía dónde ellos estaban.
Pero la criatura le llevaba mucha ventaja, así que en una medida desesperada, lanzó con tanta fuerza una de sus espadas, hacía el ser humanoide; con una poca de suerte se le encajaría y detendría su avance, eso pensó el chico.
Pero no fue así, porque la criatura velozmente saco varias refacciones de su espalda, para después unirlas dando así un nuevo shuriken, para inmediatamente darse media vuelta y arrojarlo. frustrando nuevamente su intento de ataque, cuando las dos armas chocaron una contra otra.
Zuno vió, como avanza velozmente el monstruo hacía ellos, así que bajo a la chica, para enseguida correr a otra dirección, gritando palabras groseras y armando mucho alboroto, arrojándole bolas de lodo que tomaba del suelo, para que su atención se dirigiera hacia él, y no a la chica silenciosa.
Y al parecer estaba funcionando, ya que cambio velozmente de dirección hacía su destino, así que, se dió la vuelta, para no verlo más, y solo dedicarse a correr más rápido, oyendo otro tremendo rugido de la criatura a sus espaldas, cada vez más cercas.
Estaba sintiendo temor y ansiedad, su ritmo cardíaco se estaba elevando, cada vez más, conforme se acercaba más a él.
Solo pudo sentir un dolor agudo, cuando la criatura lo golpeó, en la parte superior de su espalda, que lo tumbó, palideciendo, para después poner los ojos en blanco y, ¡pum!, se fue de bruces contra el suelo lodoso.
Inmediatamente algo, agarró su tobillo, que lo apretó con tanta fuerza que oyó como crujían sus huesos; sintiendo un dolor agudo que subía por su pierna; su grito aterrorizado y lastimero no se hizo esperar.
El monstruo con forma humanoide, lo levanto de cabeza, mientras lo mantenía firmemente sujeto por su tobillo; Zuno gritaba y suplicaba entre sollozos, sin poder, hacer nada más.
Gaia fue testigo, de aquella escena, quedando se, un momento petrificado, por los penetrantes sonidos incapaz de moverse, mientras los sentimientos de asombro, miedo y irá recorrían simultáneamente su cuerpo.
Aquel sentimiento último, lo hizo salir de su petrificación momentánea, saliendo disparado como una bola curva, para enseguida dar un gran saltó atlético.
Dejando aterrizar, violentamente su brazo izquierdo, con la palma extendida y todo su peso en el proceso, en la cabeza del ser, esté movimiento inclinado tan brusco, ocasionó una luxación cervical a la criatura.
Pero todavía no terminaba el movimiento del joven, ya que en el mismo momento que dejó aterrizar su brazo, con su otra mano libre, blandio uno de los sables que aún conservaba, encajando la hoja en el cuello grueso de la criatura, que le permitió realizar un corte.
El monstruo dió un grito de sorpresa, que dejó caer a Zuno, que hasta hora estaba siendo sostenido por la criatura.
Pero como la carne del ser grisáceo era tan gruesa, para la desgracia del chico, su hoja se atoró en el cuello del ser.
Gaia intentaba, con desesperación extraer su sable de la carne sangrante de la criatura; era tanta su concentración, que no se dió cuenta, hasta que fue golpeado por el brutal puño del monstruo, justo en el rostro que lo tumbó al lodo.
Gaia intentaba incorporarse de nuevo, pero el golpe lo había dejado algo confundido, mientras con una de sus manos presionaba su nariz, ya que está estaba sangrando mucho.
El ser humanoide, extrallo el sable de su cuello, con un alarido de dolor, para después, él blandir el arma en una actitud amenazadora, hacía el chico, con intención de hacerle más daño, con su propia arma.
La criatura lo remataría con una estocada certera, en el hombro del chico...pero sus intenciones no se llevaron acabo, porque en el momento de la acción, un fuerte chillido se escuchó, que provenía del interior del sable.
Seguidamente de una brillante luz, que cada vez más se hacía más grande, que segó momentáneamente, a todos los presentes, para después hacer explosión.
Se escuchó otro alarido angustioso, acompañado por dos gritos más, que les pertenecían a los jóvenes, cuando todos fueron alcanzados, por el rango de la explosión.
o0o
La chica permanecía acostada en una posición vertical, mientras sentía un calor abrumador, como si fueran brasas ardientes, que recorrían cada músculo de su cuerpo, ni siquiera la lluvia era capaz de apagarlas.
Su respiración se había convertido en un fuerte jadeó y tenía constantes espasmos persistentes.
En un intento por apaciguar el dolor, se rodó sobre su costado, de cara contra el barro, cuál tuvo un efecto refrescante, durante un corto tiempo, hasta que de nuevo la fiebre la consumió.
En aquel estado semi inconsciente, pudo escuchar diversos sonidos, como voces, sonidos fuertes, que no estaba segura, de que objetos emitían tal sonido, y por último, muchos gritos y aullidos como de un animal ó bestia.
Pero todos ellos, se escuchaban como si estuvieran muy lejos de ella.
De nuevo escuchó aquella vocecita dulce y suave, en toda está oscuridad, mientras continuaba repitiendo, aquel mensaje en un tono suplicante.
— Mi pequeña... Mi pequeña...¡Tienes que despertar!
— Abre tus ojos...¿Tienes que abrirlos?
— ¡Los chicos corren un grave peligro!
— ¿¡Oh no!? ¡Gaia acaba de caer!
— ¡Te necesitan!
— Yo te necesito...
Sus últimas palabras, tocaron una fibra sentimental, en lo más profundo de su corazón, que la hicieron querer llorar, para después cuestionarse a si misma.
— ¿¡Pero yo!? ¿que podría hacer?
— ¿En qué, marcaría la diferencia, mi presencia?
— ¿¡No tiene caso!?
Sintiendo como, cada vez más se hundía en aquella oscuridad de dolor, pero su pequeño Septem no se dió por vencido, aún que, ella lo estuviera haciendo.
— ¿¡Aún que tú no te valores!?
— ¡Yo sí lo hago!
— ¿¡Yo sé que tú, eres más grande!?
— ¿¡Como lo sé, porque tú ahora eres parte de mí, por ello, te defenderé y honraré!?
— ¡Tu y yo somos más grandes!
Vió un pequeño rayo de luz, que pronto se volvió, cada vez más grande en toda su oscuridad, escuchando sus palabras, que la motivaron abrir sus pesados párpados.
Vió a su pequeño amigo redondo, que también la miraba con felicidad.
Mientras ella continuaba tendida horizontalmente, para después darle un abrazo improvisado, con todo su afecto.
Cuando se levantó, se dió cuenta que la fiebre no se había ido, pero esta vez, no se dejaría vencer tan fácil, ya que si no, hubiera intervenido su Pelusa, seguro viera perdido la voluntad de seguir viviendo.
La explosión provocó una liberación brusca de energía, que incremento rápidamente la presión, está desprendió calor y una luz que venía acompañada con un fuerte estruendo.
Después solo quedó la combustión gaseosa, que se desprendió en forma de vapor cubriendo todo el terreno.
Que se levanto, como una cortina de vapores, impidiendo ver la gravedad de los daños que había causado la explosión.
Gaia estaba seguro de que estaba sintiendo una arritmia, por las constantes palpitaciones de su corazón, gracias a la anterior conmoción que había sufrido.
Lo más sorprendente, era que aún siguiera con vida, ya que estaba seguro, que la explosión lo había alcanzado.
Así que bajo la vista, para contemplar sus manos.
Estás estaban, temblando sin poder tener control sobre sus nervios, también se encontraban con restos de suciedad y humedad, causados por la lluvia y la tierra mojada.
Para después examinarse rápido, encontrando que no tenía ninguna herida nueva, a parte de las que ya le había echo la criatura antes.
Era en verdad extraño.
Luego de ése pensamiento, fijo su mirada al frente de él, percatando se, de que su compañero había vuelto a ser otra vez, aquel roedor redondo y estaba inconsciente.
Lo mantuvo firmemente sujetado
entre sus manos, y de forma protectora lo acercó a su pecho.
— Lo haz hecho muy bien...Ahora descansa...Yo me encargo del resto. Para después dedicarle una sonrisa fugas a su Septem.
Y justo en ése instante, apareció ante su atónita mirada, medio ocultó, por las escasas volutas de humo que quedaban en el aire, vió la carne sonrosada e hinchada del rostro de la criatura.
Gaia se levantó sin darse cuenta, tratando de mirarlo, pero no podía verlo con claridad debido al humo, y también el ángulo, en cuál se encontraba, pero lo que vió fue más que suficiente, pudiendo sentir que había algo muy malo y extraño en la criatura.
El chico trago pesadamente, para después darse cuenta de que...
Dónde debería estar su brazo izquierdo, ahora sólo había horribles agujeros de tejidos que colgaban, y gruesos hilos de sangre salían de ellas, salpicando en los charcos de la lluvia al caer.
Y con su brazo sanó que le quedaba, tomó la correa quemada de su pecho, está le ayudaba a sostener su estuche, que ahora se encontraba dañado en su espalda, para después dejarlo caer.
La criatura echo hacía atrás su redondeada cabeza, abriendo su amplia mandíbula, para chillar con aquel grito agudo.
Lanzándose, hacía adelante, con un saltó, para después avanzar corriendo hacia Gaia, mientras continuaba chillando.
Fue muy tarde pensó el chico, ya que lo había pillado con la guardia baja, cuando la criatura se lanzó contra él; tirando de su brazo izquierdo, que lo inclinó ligeramente hacía adelante, para después darle un brutal rodillazo en el estómago, justo por debajo de su centro de gravedad.
Lo cuál, hizo que se arquease, por el dolor hacia adelante, queriendo caer de cara, pero está acción le permitió a la criatura, darle una sesión continua de golpes, del mismo modo, que el primero.
Para después, alzar con fuerza su rodilla, golpeando la parte superior de su cara, causando le una grabé contusión cerebral, que lo hizo perder sus sentidos, también le causó algunas, fracturas en su nariz, mandíbula, y entre otras más como su torso.
La criatura había utilizado el cuerpo del joven, como su sacó de boxeo personal, para haci descargar todo su enojo, y cuando al fin acabo, con la serie numerosa de golpes, que le había propinado.
Le dió una última patada, para lanzarlo en la dirección, donde se hallaba inconsciente Zuno.
Este estaba, todavía con vida y sin ningún rastro de lesión, por la terrible explosión.
Él había sobrevivido gracias, a qué su propio Septem lo protegió con su poder, pero este echo lo dejo realmente agotado, así que ahora estaba también inconsciente sobre el pecho de su joven amó.
Gaia se quejó de dolor, al caer sobre el barro, tosiendo una mezcla de saliva y sangre.
El chico se sentía mareado y veía todo borroso, sintiendo como las gotas de agua continuaban callendo, haciendo que se ahogase más en sus propios fluidos.
Giró su cabeza hacia los lados en repetidas ocasiones, tratando de enfocar su vista mejor en aquellos borrones, hasta que pudo distinguir una figura pequeña, y delgada que se acercaba con movimientos tambaleantes, también sintió un repentino calor, que emanaba de la figura en oleadas invisibles.
Entonces supo a quién pertenecía la silueta, se trataba de la chica silenciosa.
Se puso peor la situación, cuando vió la borrosa silueta de la criatura oscilante, que obstaculizaba su pobre campo de visión, para después escucharlo aullar y ver cómo se alejaba, como una bala, con dirección hacía la joven silenciosa, sin ser capaz de levantarse.
Gaia intentó llamar la atención de la criatura — ¡Eh Tú!...¡Pedazo de escoria aún no hemos terminado!
No estaba dando resultados, trató de ponerse de pie, pero su cuerpo herido no se lo permitió, así que sólo levantó un poco su brazo tratando como de alcanzar los, eran inútiles todos sus intentos, por llamar la atención de la criatura.
Solo pudo presenciar, como él ser monstruoso se abalanzó con violencia, hacia la chica silenciosa.
Está solo alcanzó a gritar un jadeó, antes de que fuera apresado su cuello, por aquel robusto brazo sanó que se extendió sobre ella.
— ¡Alto suéltala bestia estúpida!
Gaia grito una vez más, mientras se arrastraba boca abajo, sobre el lodo, tratando de ayudarle, pero dolorosas punzadas de dolor lo estaban paralizando.
Con frustración se giró atrás, viendo a Zuno inconsciente.
— ¡Rayos que esperás vamos levántate...tú amiga tiene dificultades!
— ¿¡A casó no eres un hombre, vamos levántate!?
Gaia gritaba con desesperación, mientras le dió una patada a Zuno, para ver si con eso recobraba la conciencia, pero no tuvo ningún efecto.
Ya malhumorado, le grito a su compañero inconsciente.
— ¡Maldición! ¡Está bien quédate ahí sí quieres...Yo tendré que hacer algo...¡gahh!
Gaia continúo avanzando a rastras, pero sus heridas, solo estaban complicando más está acción.
También entre más, se aproximaba a dónde estaban la chica, y el fenómeno que la mantenía sujetada, se podía sentir en el ambiente, como la temperatura se elevaba, cada vez más, era sumamente extraño.
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La joven se levantó con dificultad, con pasos tambaleantes, avanzó hacía sus compañeros, hasta que pudo verlos tendidos sobre el barro, con múltiples heridas, y al lado de ellos, se encontraba una criatura de tez grisácea y enfermiza, que imitaba la forma de un ser humano, pero al parecer no lo era.
— ¡¡Gaia Zuno!!
Se escuchó el grito de preocupación de la pelusa, que parecía que no se inmutó, ante la semejante presencia del ser.
— ¡Mi pequeña, tú déjalos en mis manos yo los curaré!
Después de decir ésas palabras hacía su ama, el pequeño Septem saltó del hombro de esta, para después correr por la hierba, perdiéndose de la vista.
Era en verdad increíble, como podía mantener la calma en esta situación, ya que ella se había quedado estática, ante la atónita mirada de la criatura.
Que parecía escudriñar la con la mirada, éso llegaba a atemorizar le. fuera un fenómeno ó otra cosa, era lo bastante grande, y poseía una atmósfera amenazante.
también tenía un negro, húmedo agujero, donde le colgaba tejido y carne ensangrentada, en el lugar dónde debería estar su brazo izquierdo.
Fue otra clara muestra de su falta de condición humana, que le indico que estaba en presencia de un monstruo.
La amplia mandíbula del ser se abrió, dejando ver una atemorizante hilera de caninos amarillentos, y un grueso hiló de baba rojiza salía de ella, está cayó al suelo húmedo.
Después, se escuchó un aullido repleto de violencia y ferocidad, que resonó en el tenso silencio.
El monstruo se lanzó, hacía adelante, dando inmensas zancadas, hasta llegar a dónde estaba ella parada.
Aquel ataque fue tan repentino...y durante un segundo se dió cuenta, de que no podía moverse, le entró pánico.
La criatura aulló nuevamente, pero está vez, fue mucho más violento, y mucho más cercano, e incluso mucho más inhumano, que antes.
Ella cerró sus párpados hinchados, y su respiración se hizo aún más débil, trató de gritar, pero solo pudo emitir un jadeó...cuando la enorme mano del monstruo tomó su garganta.
[Continuará.]
¡Si has llegado a este punto de la historia te felicito! ¿Y yo les pregunto, cómo les está pareciendo la trama y sus personajes hasta ahora?los invito a comentar, ya que éso sería de mucha ayuda, para mí, por qué así sabría, si lo estoy, haciendo bien, o tengo que pulir más puntos importantes de la trama, o acaso la caligrafía.
