Nacida de la tormenta
Disclaimer: Todo pertenece a George R. R. Martin.
Esta historia participa en el reto Sangre azul del foro Alas negras, palabras negras.
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Rhaella grita. La tormenta ruge en el exterior. Es como si el cielo intentara competir en ruido con sus gritos. Quizá en otro momento eso le hubiera parecido gracioso, muy dramático y épico, pero está demasiado asustada.
Rhaella ha parido otras veces y sabe el dolor que se siente, pero nunca se ha sentido como en esta ocasión. Es como si la vida se le escapara poco a poco, como si con cada empujón perdiera un poco más de fuerza.
Sus ojos insisten en cerrarse, agotados, pero Rhaella no se lo permite. Quiere ver salir a su bebé. Quiere ver como lo sacan de ella porque teme que eso sea lo único que pueda ver de su hijo o hija antes de que las fuerzas se le vayan del todo.
Si es un niño lo llamará Daeron, como el rey que por fin trajo la paz con Dorne. Si es una niña la llamará Daenerys, como la princesa que ayudó a traer esa paz. Lo hará en honor de Elia, cuya muerte le ha dolido como si fuera la de una hija, y de Rhaenys y Aegon, sus queridos nietos.
A Aerys le hubiera dado un ataque de ira si tan solo le hubiera sugerido esos nombres. En los últimos tiempos su hermano y esposo había desarrollado un odio visceral por Dorne. No obstante, Aerys está muerto y ella puede llamar a su bebé como quiera.
Pensar en la muerte de aerys todavía la hace sonreír. Delante de los guardias tuvo que esconder su alegría cuando se la comunicaron, pero hubiera bailado por toda la habitación cuando la hubieran dejado sola si no fuera porque justo después le hablaron sobre la muerte de Elia y de los pequeños. Rhaella nunca se había sentido tan furiosa como cuando se enteró del destino que habían sufrido su nuera y sus nietos.
Ya solo quedan ella, Viserys y el bebé que está a punto de nacer. Un trueno retumba justo cuando empieza a asomar la cabeza. A partir de ahí es todo más fácil. El bebé sale sin problemas. Es una niña. El sonido de su llanto se une al fragor de la lluvia y los truenos.
Rhaella siente que sus fuerzas la abandonan por completo, como si su cuerpo hubiera aguantado lo justo para cumplir su deseo de ver a su hija. Con su último esfuerzo pronuncia su nombre.
–Daenerys, Daenerys de la tormenta.
Después de eso se permite cerrar los ojos y abandonar el mundo. Solo espera que ser Willem cumpla su palabra y se lleve a sus hijos lejos de allí como le ha prometido. También le juró que haría que Viserys consiguiera el trono, pero eso no le importa. Le gustaría que su hijo fuera rey, mas después de todo lo que ha pasado se conforma con que tanto él como la pequeña Daenerys estén a salvo.
