DISCLAIM: Que quede claro que Harry Potter no me pertenece. Tampoco Aang el último maestro de aire. Estos les pertenecen a sus respectivos creadores.
PRECAUCIÓN: fanfic BL- YAOI Crossover Harry Potter y Avatar:the last airbender. Si no les gusta el género... no lo lean.
CAPITULO 2: EL DESPERTAR A UNA VIDA NORMAL
-¿¡Hijo!? ¿¡Hermano!? ¿¡QUE!?
Aquella que parecía ser su madre lo vio con los ojos totalmente abiertos antes de soltar nuevas lágrimas y decirle que todo estaría bien. Nunca se había sentido tan confundido desde… ahora que se ponía a pensar no recordaba cuando se había sentido confundido por última vez, tampoco recordaba a esta mujer, ni a su hermano, ni su pasado, ni esta casa, ni nada. Se dio cuenta de que había perdido la memoria. En un impulso abrazo a la mujer, no, no era cualquier mujer, era su madre. A sus espaldas esta sonrió, que fácil era ganarse el corazón de un hombre y aún más, de un crio sin memoria.
Más tarde vino un medimago y les dijo que además de lo obvio no tenía ningún otro problema, estaría bien con un poco de descanso, pero la pérdida de memoria era algo por lo cual no podría hacer mucho, él debía recuperarse solo. Cuando le preguntaron si recordaba algo les dijo que solo recordaba su nombre él era "Aang". Su madre lo abrazo al ver que recordaba su nombre, eso facilitaba mucho los papeles para adoptarlo como hijo legítimo. Claro que para eso dejaría en claro a los duendes de Gringotts que él no heredaría nada.
Una vez lo dejó fue a hablar con Blaise que se opuso al principio a toda la farsa pero finalmente cayó. Su madre normalmente hacia caso si él le pedía algo pero ahora había insistido en que era importante. Que el niño tenía un gran poder. Los del ministerio lo hubieran entregado a los innombrables para que experimentaran con él y que era lo único que pediría. Y otros argumentos tontos pero no por algo se decía que Cerisei era capaz de conseguir que un hombre hiciese lo que ella quería. No solo era su belleza que parecía que no cedería a los años por más que estos pasaran, pero además su carisma, su dulce voz, elegancia y porte delicado. Su carisma era lo peor o lo mejor depende del punto de vista, si ella lo hubiera querido podría haber sido ministro de magia pero eso era mucho trabajo, prefería la vida cómoda sin mucho esfuerzo. Y por eso utilizaba las palabras de manera tan mágica como su misma varita.
Y de esta manera Blaise fue el nuevo hermano menor de Aang con solo diferencia de casi 11 meses. Aang era, por falta de palabras, alegre. Estaba en su naturaleza hablar de sonseras y saltar por toda la casa, el Quidditch le había encantado, y todo lo que había "olvidado" le maravillaba. Para gran gusto de Cerisei se había demostrado que si Blaise estaba en peligro Aang actuaba seriamente y defendía a su hermano menor de todos. Eso fue cuando su nuevo esposo tres meses después de la llegada de Aang tratara de golpear a Blaise antes de ser enviado por los aires por una enorme ráfaga de viento que lo mando hasta la pared y dejo inconsciente. Cuando su madre volvió a casa vio al hombre atado y golpeado junto a los niños, en ese momento se lo llevó para no matarlo delante de los niños y volvió una hora después preguntando qué había pasado exactamente. Aang nunca se enteró que este había muerto, él pensaba que solo lo había echado de la casa. Cerisei sabía que el niño alegre era el tipo de persona que no soportaría algo como eso.
Se podía decir que la familia vivía feliz, Aang había traído más ruido del que querían a su casa pero ver que su hijo sonreía más a menudo hizo que Cerisei aguantara todo. Finalmente una semana después llegaron dos cartas de Hogwarts. Los dos niños estaban emocionados aunque Blaise trataba de disimularlo un poco. Aang no había crecido con la idea de desprecio a los muggles ya que a su mamá no le interesaba si era sangre sucia mientras el hombre tuviera dinero, pero para mantener su estatus buscaba magos. De esta manera nunca le dio "la charla" sobre la purificación de sangre. Blaise le había hablado de eso, pero era obvio que a Aang le disgustaba la idea de tomarlos como inferiores solo por no tener magia y nada cambiaría su opinión, es más, había tomado como misión cambiarle la visión a su hermanito. Algo que al final no era muy complicado ya que a Blaise le gustaban unos libros especiales con dibujos que se leían al revés, el los llamaba Mangas, estos eran hechos por Muggles.
Finalmente el día llegó. Irían al callejón Diagon a comprar todo el material, libros y varitas. Aang parecía el menor, corría de tienda en tienda viendo todo gritando cada vez que quería algo, si Blaise miraba con atención le parecía que su hermano no corría pero legaba a volar un poco para llegar a las tiendas, pero tal vez solo era una impresión. Cerisei les compró todo lo que querían, debía mantener su papel, además de que tenía dinero por demás. Acababa de conocer a un noble de una familia de magos Franceses. La compra duró todo el día, el elfo domestico era llamado cada cierto tiempo para llevarse un nuevo montón de paquetes. Llenos de libros, dulces, artefactos extraños, pociones, y otras cosas que aunque Aang no sabía para que sirvieran rogaba que se las compraran. Finalmente entraron a la tienda de Ollivander a conseguir varitas para los dos. Cerisei decidió quedarse fuera a esperar.
Cuando entraron un hombre extraño apareció de repente asiendo asustar a Aang que retrocedió 3 pasos dando un pequeño grito. El hombre solo los miro antes de preguntar quién iría primero, Aang empujó a su hermano hacia Ollivander dando una risa nerviosa.
-Bueno al menos sé que no iras a Gryffindor –Dijo su hermano riéndose
-¡Oye! ¡Lo hice por tu bien!
-¿Ha si? ¿En qué me beneficia?
-Ammm…
-Ya veo.
-¡Oh! ¡Sí! ¡Ya sé! ¡Estará más concentrado contigo y te dará una varita mejor!
-Jajajaja Si claro, eso ni tú te la crees.
Antes de que Aang pudiera responder Ollivander lo interrumpió dándole una varita a Blaise, y luego otra, y luego otra. Al cuarto intento esta lanzó múltiples chispas de colores.
-Perfecta –dijo Ollivander –Hecha de sauce, con nervio de corazón de dragón, 29 centímetros, bastante flexible.
Aang se acercó esperando la suya. De la misma manera probó cuatro antes de que el vendedor les digiera que esperaran mientras murmuraba "Sería muy interesante, no pensé sacarla nunca…"
Los dos hermanos se miraban de manera extrañada sin decir nada. Dos minutos después Ollivander volvió trayendo una caja más grande saco la varita y se la dio. En cuanto la agarro sintió un calor que lo envolvía y salían chispas de tres colores elevadas por una corriente de viento que salía igual de la varita y acto seguido la varita creció casi cuatro veces su tamaño, haciendo saltar a Blaise. Aang supo que esa era su varita, pero por alguna razón se sentía un tanto incómodo con esta, parecía ser más pesada de lo que debería (y no era porque había aumentado su tamaño) y se le formaba un nudo en el estómago como si tuviera que estar arrepentido de algo que no entendía. Blaise cortó el hilo de sus pensamientos al hablar.
-¿Qué fue eso? ¿Por qué creció?
-Señores Zabini, esa varita no fue hecha por mí. Yo me especializó en usar pelo de unicornio, pluma de fénix y nervio de corazón de dragón. No, no esa varita la hizo mi padre, a él le gustaba… experimentar. La varita que usted sostiene es bastante curiosa, bastante curiosa. Para empezar pueden ver que esta reaccionó creciendo como si fuera un… bastón, o algo así. Si la agita volverá a su estado normal, seguramente la podrá hacer crecer a voluntad.
-¿A qué se refiere? –Pregunto Blaise
Ollivander vio a Aang que ante las miradas agitó su varita esperando que esta volviera al otro tamaño, y esta se encogió.
-Esta varita señor Zabini está hecha de pino negro, o pino de montaña. Esta, en especial, fue de un pino en una montaña muy rocosa y a mucha altura. Además que el centro contiene escama de sirena y pluma de fénix, los dos. El pino era bastante especial al parecer ya que mi padre decía que pertenecía al elemento aire, la naturaleza de la sirena le atribuye elemento agua y tierra y finalmente la pluma de fénix le atribuye el fuego y el aire. Además de su inusual longitud aun en este momento, 39 centímetros, para nada flexible. Vera señor Zabini a mi padre le gustaban los mitos más perdidos dentro de la historia de la humanidad y decía que esta varita era de aquel que controlaba los cuatro elementos aquel al que llamaban el Av-
-¿Ya terminaron? –De repente entro su madre interrumpiéndolos. Veo que sí, ¿cuánto me costaran las varitas Ollivander?
-Señora Zabini, un placer, serán 16 galleones. 8 por cada uno.
-¿He? ¿Enserio? Ya veo m-…
-Vámonos ya va a empezar de nuevo –le dijo Blaise a Aang y salieron Aang, mientras, se reía.
-¡Me parece genial como consigue todo a menor precio!
-Sí, si claro… ¿Oye a que crees que se refería Ollivander? –Aang se sintió incomodo ante la pregunta.
-Hemm… -Dijo haciendo una mueca.
-¿Qué pasa?
-¡No! ¡Nada!
-¡Siempre pones esa cara cuando sabes algo y no quieres decirlo!
-Yo… no lo sé… Enserio. Solo presiento algo. Como si debiera saberlo pero no me acuerdo. –Su mirada de repente se formó triste
-Yo digo que él está loco. Dicen que hay un nuevo sabor de helado allí, vamos. –Dijo para distraerlo, no quería que se pusiera triste. Funcionó, el rostro de Aang se iluminó de inmediato y empezó a jalarlo a la tienda.
Esa noche volvieron a su casa, al final habían pagado 10 galleones por las dos varitas, era increíble. Alistaron sus cosas para Hogwarts aún faltaba tiempo para ir pero no estaba de más alistarlas. Aang se acostó enseguida para dormir olvidando totalmente todo el asunto de su varita pero Blaise se quedó despierto meditando sobre eso.
Aang era un misterio eso tanto el cómo su madre lo sabían, después de todo nadie es congelado de esa manera y vive para contarlo. Por la ropa que traía, los que contrato su madre calcularon, que ese material era de hace más de 2500 años. En definitiva, nadie podía estar congelado más de 2500 años y no morir ¿cierto?, ¡¿cierto?! . Además de eso estaban las marcas azules en su cuerpo que parecían flechas eran cinco y eran una a cada pie, una a cada mano y una en su cabeza. Habían dejado que su pelo crezca, muy a pesar de Aang, ahora lo tenía en una especie de degrade que le hacía parecer a esos extraños cantantes de música japonesa, de esa manera se ocultaba la de su cabeza. Por sus pies no había problema ya que normalmente andaban tapados. Pero su madre aun no sabía cómo ocultar los tatuajes de las manos, después de todo no era nada común que un niño de 11 años tuviera tatuajes.
Cuando Aang preguntó por qué tenía los tatuajes Cerisei le dijo que su padre había estado en una especie de grupo especial en Japón donde se tatuaba de esa manera a los miembros. Su padre le había tatuado al nacer, al ser mágicos estos no sufrirían ningún cambio con el crecimiento del niño. Y cuando preguntó si tendría que ir a ese grupo su madre le dijo que no porque su padre lo había metido sin su consentimiento. De alguna manera lo convencieron.
Finalmente llegó el primero de septiembre y se prepararon para partir. Cerisei detuvo a Aang antes de que este fuera tras de su hermano.
-¿Pasa algo mamá?
-Aang, escúchame, esto es muy importante. Cuando naciste y tú padre te llevó lejos de mi sentí un gran vacío y a pesar de todo cuando este murió y te recupere el vacío continuo dentro de mí, al estar con el padre de Blaise esperaba que las cosas mejoraran, esperaba poder empezar una vida con él. Pero como sabes él murió poco tiempo después de que me embarace de Blaise. Todo este tiempo cada vez que trato de formar una vida nueva esta se me destruye en las manos. Yo-yo n-no quiero perder nada más en esta vida –Dijo abrazándolo y comenzando a temblar –Lo único que me queda en esta vida son tú y tu hermano. Por favor, si ustedes también desaparecen perdería toda razón de vivir. Sé que no son del mismo padre… pero te lo pido… por favor ¡Cuida de tu hermano menor con todo lo que puedas! ¡Hazlo por mí!
Aang la abrazo de vuelta, todo este tiempo había sentido lo que era tener una familia, no lo entendía bien pero era como si fuera algo nuevo y la adoraba.
-Ma… No te preocupes. Yo jamás dejaría que nada le pase a mi hermano. Ustedes dos son mi vida y jamás dejaría que nadie se atreviera siquiera a tocar su pelo. Si alguna vez tu o mi hermano están en peligro los protegería aunque tuviera que morir en el acto. ¡Son lo mejor que alguien podría tener!
Cerisei sonrió, una sonrisa cálida y maquiavélica. Tenía que aceptar que el chico le agradaba pero más grande era su satisfacción de saber que su verdadero hijo estaría a salvo en Hogwarts.
-Sé un buen hermano mayor. –Le dijo antes de dirigirse a la entrada donde los esperaba Blaise confundido. Los agarró a los dos y aparecieron en la estación de King's Cross.
Una vez allá se dirigieron hasta el andén, pasaron sin dificultad el muro, el cual le encanto a Aang que pasó cinco veces más antes de que su madre lo detuviera y entraron al tren a buscar un compartimiento vacío.
El tren ya iba a partir cuando su compartimiento se abrió y entraron un rubio y dos pelinegros.
-Mi nombre es Malfoy, Draco Malfoy. Ellos son Crab y Goyle.
