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Llegaron a la universidad sin más contratiempos. La familia tomó sus respectivos asientos previamente asignados y Akane se dispuso a caminar hacia sus compañeras y amigas, las cuales ya ataviadas con sus túnicas y birretes la esperaban felices y contentas, hablando entre ellas.

Con un profundo suspiro comenzó a caminar, cuando una mano la detuvo, asiéndola suavemente por el codo.

-Akane...- se giró y miró a Ranma, quien la miraba a su vez mordiéndose el carrillo interno, muestra de su nerviosismo. Akane se giró y se puso delante de él.

-¿Todo bien?

-Eh...sí, verás, yo sólo...-trataba de hablar el joven mientras se pasaba una mano por el pelo, movimiento que causaba la flexión de sus músculos, algo que no pasó desapercibido a su prometida. –Yo quería...desearte una feliz graduación –finalizó el chico dejando salir el aire y arrugando la nariz. Es como si hubiera querido decir algo más.

Akane sonrió dulcemente y mordiéndose el labio inferior miró al suelo.

-Oye...-siguió su prometido...-luego, ¿podemos hablar? Me gustaría comentarte algo –dijo el joven, consiguiendo que Akane le mirara con ojos interrogantes. Ella al verle rascarse la nuca volvió a sonreír y dio un paso al frente.

-Claro, -miró de reojo a sus amigas que le hacían señas para que fuera con ellas y volvió a mirar a su prometido -luego nos vemos y hablamos. -Contra todo pronóstico, y dejando a un lado la vergüenza, la joven se dijo que ya era una mujer hecha y derecha y no una colegiala, así que poniéndose de puntillas le dio al joven un ligero beso en la mejilla. –Gracias, Ranma.

Dicho esto, con una sonrisa pilla la joven avanzó rápidamente hacia sus amigas colocándose el birrete, mientras el joven se quedó plantado con una cara bobalicona, que se le borró al girarse y ver a toda la familia mirándole.

-Menuda me espera...-dijo para sí y comenzó a caminar hacia su sitio, con cara seria como si nada hubiera pasado e ignorando a propósito las miradas que varias universitarias, así como invitadas al evento le echaban descaradamente. No le interesaban.

Ignoró también deliberadamente las miradas y comentarios de su familia con respecto a ese momento con su prometida. Estoicamente quedó callado y se concentró en mirar al frente, donde su joven y hermosa prometida se hallaba sentada junto a sus amigas dándole la espalda. Lo cierto es que estaba maravillosa con su indumentaria de graduación, pero lo que más resaltaba era la felicidad en su rostro por este día.

Desde luego, él mismo podría aullar de orgullo por ver a Akane cumplir su sueño. Cada vez tenía más claro que debía confesarle sus deseos. Básicamente quería una relación, una de verdad y no impuesta. Quería que fuera su novia, coger su mano al caminar, abrazarla viendo una película en el sofá, hacerle cosquillas para escucharla reír y besarla hasta que se quedaran sin aliento.

Sin darse cuenta, ante esos pensamientos su corazón comenzó a latir rápido en su pecho, justo en el momento en que su prometida se giraba levemente en su asiento y encontraba su mirada, para guiñarle un ojo discretamente.

Estaba decidido. Luego hablaría con su fiel amiga Ukyo para que le ayudara a calmar sus malditos nervios y hacer algo digno de recordar para Akane.

Hinchó su pecho orgulloso y se levantó a aplaudir como un loco cuando nombraron a Akane Tendo, que sonriente subía al escenario a recoger su diploma y saludaba al resto de personas que la observaban y aplaudían.

-Joder con Tendo...hasta con la túnica está imponente –oyó el joven a alguien decir a sus espaldas, lo que lo hizo tensarse al momento.

-Vaya... ¿crees que irá aún más sexy debajo de ella? –ambos rieron y chocaron las manos ante tal idea.

Echando chispas y con un autocontrol de hierro, el chico de la trenza se giró lentamente y con una sonrisa que daba más bien miedo, encaró a dos jóvenes más bien poca cosa en comparación con él y cruzando los brazos ante su imponente pecho, habló:

-¿En serio estás interesado en saberlo?

La gente aún aplaudía y los chicos se quedaron de piedra al ver el tamaño del chico que se había girado hacia ellos.

-¿Y tú quién eres? Pa...pasa de nosotros.

-Sí... ¿a ti qué te importa lo que hablemos, tío? –añadió el otro un poco más envalentonado.

Ranma apretó sus músculos ante la mirada de los dos pobres ingenuos y con voz profunda se lo hizo saber: -Resulta, par de memos, que si habláis así de mi prometida, eso claramente me va a importar. Así que cerrad el pico y aprended un poquito de respeto...a menos que queráis que yo os lo enseñe –amenazó tranquila y rotundamente, ante lo cual los jóvenes amigos tragaron saliva y se disculparon inmediatamente, haciéndole saber que no sabían que la chica tenía novio.

Con una última mirada Ranma se volvió, y aunque aún echaba humo por las orejas, se concentró en seguir con los ojos a Akane, la cual se movía grácilmente a un lado del escenario junto con el resto de sus compañeros recién graduados.

-Chico, cálmate...sólo hablaban por hablar. –Intentó tranquilizarle en vano su padre.

-Pues ya les he callado...no haberme tocado las pelotas con Akane, par de babosos... –Gruñó el joven, aun intentando contener las ganas de pegarles un puñetazo.

Tanto su padre como el de Akane, intercambiaron una mirada cómplice ante ese gesto y el comentario del chico, albergando claras esperanzas de que ambos avanzaran por fin en su relación y tomando esa nueva postura del joven como un buen avance.

Él, mientras tanto, pensaba que tenía que hacer oficial su relación cuanto antes, sobre todo teniendo en cuenta que pronto su joven y bella prometida comenzaría a trabajar en algún hospital y estaría rodeada de nuevo de babosos que intentarían algo con ella...cuanto más claro tuviera la gente y ella misma que no estaba disponible, mejor.

Sacó su móvil y escribió un mensaje a Ukyo para reunirse en una hora en su restaurante, necesitaba un poco de consejo y acto seguido hablaría con su prometida. En cuanto recibió confirmación por parte de su amiga, guardó su móvil de nuevo y habiendo acabado la ceremonia, caminó decidido junto con su familia al encuentro de Akane.