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Con un golpe seco, Akane dejaba su tercer vaso de chupito vacío sobre la barra y sacudía levemente la cabeza, obviando la quemazón que dejaba el tequila pasando por su garganta.

-¡Vamos Akane! – le gritaba al oído arrastrando las palabras su amiga de toda la vida Yuka, que se había graduado hacía tiempo, pero que salía con su mejor amiga a celebrar. -¡Pareces un alma en pena! Nadie diría que te vas a la ciudad más impresionante del mundo y que encima lo haces libre. –La amiga alzaba la voz por sobre la música mientras se colocaba a su lado, esperando al camarero para pedirle otra bebida.

Akane forzó una leve sonrisa a su amiga y negó con la cabeza. -¡Estoy bien! –No estaba bien.

El camarero se acercó a las chicas sonriendo y se puso manos a la obra en cuanto pidieron sus bebidas. Akane miraba alrededor un poco mareada, no sabía si por la bebida o por el torbellino de emociones que tenía dentro. Fastidiada con su propia actitud, y pensando que al idiota de Ranma le faltaría tiempo para reunirse con Ukyo, se dijo a sí misma que esa noche era suya, la última noche de fiesta con sus amigas en al menos mucho tiempo y que se merecía disfrutarla y dejar de pensar.

El camarero volvió en un minuto con su vodka-limón. –Esto va por mi cuenta chicas. –Aunque se dirigió a las dos, no dejó de mirar a Akane, le guiñó un ojo y volvió a su trabajo antes de que la joven pudiera protestar.

Akane agradecida levantó la bebida en su dirección y el chico sonrió de nuevo. Tenía que reconocer que era guapo, su pelo castaño caía sobre sus ojos y tenía rasgos muy atractivos...pero no lo bastante como para conseguir que su corazón se saltara un latido.

Se llevó la bebida a los labios, y ante la atónita mirada de Yuka, la vació de una sentada y cuando dejó el vaso, miró a su amiga.

-¿Qué? –Preguntó.

-Nada, nada. –Dicho esto, vació también su bebida y decidieron reunirse con sus amigas en la pista de baile.

Akane constantemente tenía que velar por que su ajustado vestido negro de tirantes, el cual le llegaba a medio muslo, no se subiera en demasía cada vez que brincaba o daba vueltas al ritmo de la música.

Notaba las miradas que atraía, sabía que ese vestido no le quedaba mal, y que su leve maquillaje y su pelo ondulado en las puntas eran un acierto.

-¡Madre mía Akane! ¡Tienes que ponerte más ese vestido! Chica la mitad de los que están aquí no te dejarían viva. –Le dijo entre risas Sayuri, a lo Akane entornó los ojos.

-¡Eres una exagerada! –aunque sabía que no era indiferente a varios chicos que las rodeaban. -¡Tengo que ir al baño! –Gritó a sus amigas para hacerse oír.

-¿¡Qué?! –Yuka se acercó a ella.

-¡Que voy al baño! –Yuka seguía sin entender. -¡Que me meo! –Ahora sí la amiga entendió y le hizo una seña de ok con el pulgar, indicándole que la esperarían justo ahí.

Lavándose las manos, observó su reflejo...sus mejillas sonrosadas por el baile, su piel perlada por algo de sudor y su cabello algo descolocado...se veía bastante bien en comparación a cómo se sentía por dentro.

Al volver donde sus amigas estaban, las pilló en corro hablando entre ellas. Cuando la vieron en seguida se envararon y Yuka, tomando la iniciativa, intentó cogerla del codo y llevarla en dirección al baño de nuevo.

-¿Nos vamos a sentar Akane? ¡No puedo más! ¡Menudo bailoteo chica! Los pies me están matando...-La chica hablaba sin parar mientras prácticamente arrastraba a la peli-azul al otro extremo de la abarrotada discoteca.

Akane riendo divertida aunque extrañada por el comportamiento de su amiga, se deshizo del agarre.

-¡Yuka! Relájate por dios, ¿qué te ha entrado? Tú no dejas la pista aunque se te caigan los pies en circunstancias normales...-le inquirió Akane con mirada suspicaz.

-¡Nada! ¿Qué va a pasar? Necesitaba pasearme DIGO sentarme, ¡venga vamos! –trastabillaba al hablar e intentaba agarrarla de nuevo para llevarla con ella, pero Akane fue más rápida y dio un paso atrás.

-Bueno, tranquila...ve a sentarte que voy a la barra a pedirme otra copa e iré contigo.

-¡No! –replicó su amiga demasiado rápido.

-Vale, dime qué pasa. –Akane ya empezaba a mosquearse. Alzó las cejas en dirección a su amiga, insistiendo en que hablara.

Yuka respiró hondo y mordiéndose el carrillo interno, nerviosa, dio una rápida mirada a las espaldas de Akane antes de volver a mirarla a ella.

Akane frunció el ceño y poco a poco miró atrás, buscando el motivo del nerviosismo de su amiga hasta que lo vio.

Apoyado en una columna, con aire de suficiencia por lo que sus ojos le permitían ver y con una camisa azul claro con cuello Mao abierta, dejando ver una camiseta blanca y su pelo grandiosamente alborotado...la miraba, no, la atravesaba con la mirada.

Akane se quedó anclada al suelo, no podía moverse. Se miraban sin poder apartar la vista hasta que el chico sonrió de medio lado y Akane se fijó mejor.

Una rubia, ataviada con lo que bien podría ser un pequeño trapo de cocina se apoyaba contra él y le hablaba al oído sin dejar de tocarle el brazo de arriba abajo. Enfocando su vista como pudo descubrió que se trataba de Kairi, la incansable acosadora de su propio ''club de fans'' de la universidad, lo que se traduce en que esa chica ha babeado por su hasta hace poco prometido, prácticamente desde primero. Y ahí estaba, disfrutando del momento de su vida.

''Es un descarado'', pensó Akane con furia y dolor en el pecho. Se le declara a Ukyo y luego viene ante mis narices a pavonearse con el ser más baboso de la ciudad. Era un mujeriego desgraciado. ¿Realmente había tocado tanto su orgullo al ser ella quien diera el paso de romper el compromiso? Una parte de ella se alegró de haberle dado donde le dolía, sólo había que verlo.

-¿Akane? –oyó que su amiga la llamaba tocando suavemente su hombro para llamar su atención.

Ella no dijo nada, seguía plantada ahí como una boba. ''Media vuelta Akane'', se dijo a sí misma.

Cuando estaba dispuesta a apartar la vista, la Barbie rubia hizo alarde de toda su elegancia, lanzándose al cuello de Ranma. Tenía su cara enterrada en el hueco entre su cabeza y su hombro y era de lo más obvio lo que hacía.

Cuando Ranma, sin dejar de mirarla con esa sonrisa torcida, recostó su cabeza contra la columna, dejándose hacer, lo notó...la bilis de nuevo, el mareo. Se sujetó a su amiga momentáneamente y la miró a la cara.

Yuka pudo ver el semblante blanquecino de Akane y le hizo señas para que fuera a la salida, se despediría del resto e iría a buscarla para acompañarla a casa.

En un segundo Akane se hallaba sola y fue levemente consciente de que sonaba la canción Heartless, de Diplo, la cual conocía bastante, y su en su subconsciente pensó lo adecuada que resultaba esa canción y apartando la vista comenzó a caminar lo más rápido que sus piernas le permitieron, pensando que esa última semana en casa iba a ser un infierno.

Ranma por su parte, la miraba sin perder la sonrisa al ver cómo se habría paso entre la multitud mientras todo el personal masculino se la comía con los ojos y el sentía ganas de pegar puñetazos a diestro y siniestro. Miró de refilón a la chica que tenía pegada al cuello con algo de incomodidad pero satisfecho ante la reacción de Akane, que era como un libro abierto.

''¿No quería libertad?''