DISCLAIMER: Que quede claro que Harry Potter no me pertenece. Tampoco Aang el último maestro de aire. Estos les pertenecen a sus respectivos creadores.

PRECAUCIÓN: fanfic BL- YAOI Crossover Harry Potter y Avatar: The last airbender. Si no les gusta el género... no lo lean.

CAPITULO 15:

Vio a Harry de reojo que lo estaba mirando y escuchando. Harry avergonzado se ruborizó y desvió la mirada. Aang arqueo su ceja y se fue tras de Draco sin más palabras.

Lo vio por una ventana cerca del lago. Usando su varita en forma planeador saltó y voló hasta él. Draco lo escuchó, volteó y lo vio ir hacia él volando como si ese fuera su lugar antes de parar frente a él.

-Ahora no Aang, déjame solo.

-…Tú, quieres ser amigo de Harry ¿cierto?

-Claro que no, eso es ridículo.

-¿Ridículo para quien Draco? Demostraste que puedes ser mejor que él en cuanto a nobleza. Si Dumbledore no tuviera preferencias debería haberte dado 50 puntos por avisarle a Snape. Tú puedes ser su amig-…

-Mira Aang, no es posible. Aun en el improbable caso en el cual yo quisiera ser su amigo eso… no se puede.

El calamar gigante sacó uno de sus tentáculos antes de volver a esconderse bajo el lago. Los dos miraron eso en silencio. Y después de un tiempo Aang dijo.

-Eso es… ¿Por tu padre? En el caso no real e improbable, claro.

-…Si, en parte. Mira a Potter, frenético hasta la estupidez por conseguir la cabeza de Black en una pica. Mi padre fue miembro activo y leal al Señor Oscuro aun si ahora es obligado a negarlo. Potter no aceptaría estar cerca del hijo de uno de los sirvientes del mago que mató a sus padres y casi lo mata a él.

-Pero es mi amigo-…

-Tuyo Aang. Tu madre jamás apoyo al lado oscuro. No activamente y tan abiertamente al menos, lo mínimo para que no le pase nada. Dejemos el tema ahora.

Draco lo vio y Aang vio en su mirada que no había nada más que decir sobre el tema sin ser hechizado. Draco se volteó a ver el lago y Aang lo vio reflejado en sus ojos. Era una mirada nostálgica y algo triste, pero hermosa. La manera en que la oscuridad del lago se veía atrapada en los claros ojos del Slytherrin era un espectáculo. Y de repente recordó algo.

-Oye Draco, ¿Quieres ver mi nuevo truco de agua control?

Draco sonrió un poco y lo miró de reojo.

-Adelante.

Aang fue hasta el lago y se paró sobre el agua a unos cinco metros.

-Ese ya lo había visto, oh gran profeta Muggle.

-No, este, -Aang se rio por la alusión de Draco con el Dios de una religión que él mismo les explico a Draco y Blaise en las vacaciones- hice otro. Trataba de crear una serpiente marina pero no conseguía que fuera lo suficientemente grande así que cree esto.

Hizo unos movimientos y de repente el agua lo rodeo y se formó dándole diez brazos de agua. Eran largos y parecían…

-Mira que tenemos aquí, el calamar gigante ahora tiene un amigo. –Draco comenzó a reír. La magia de Aang lo impresionaba pero había visto cuanto sufría Aang a veces así que nunca la había deseado. – ¿Y de qué te sirven otros 6 brazos? Además de ser ridículo a la vista claro.

-¿Ridículo? ¡Trata de atacarme! –Aang conocía demasiado a Draco y sabía que esa era su forma de tratar de no mostrar interés en algo que si le interesaba.

Draco lo vio con una sonrisa superior antes de sacar su varita.

-¿Seguro? No estarás asustado ¿cierto? –con la misma sonrisa burlona.

-Hagamos esto. No usaré mi varita.

-Deberías.

Draco apuntó y lanzó un hechizo aturdidor pero uno de los tentáculos se puso en su camino y el agua explotó. Lanzo uno tras otro y Aang solo se defendía.

-¿Eso es todo? Lo remarco: Ridículo.

-¿Ah sí?

De repente Draco se vio suspendido en el aire por un tentáculo, no había visto que uno iba disimuladamente cerca suyo antes de sentirse en el aire. Gritó por la sorpresa y dejó caer su varita.

-¡Maldición! Quiero mi revancha, eso fue suerte.

Aang lo soltó matándose de la risa y le pasó su varita para continuar. No supieron cuánto tiempo estuvieron allí pero al entrar no había nadie. Se separaron aun riendo y se fueron cada uno a su sala común. Cuando Aang llegó a su sala se encontró con Cedric Diggory.

-¿Dónde estabas Aang? Estas totalmente empapado.

Aang se dio cuenta por primera vez que no había secado sus ropas antes de entrar.

-Ehh… ¿Nadando?

-¿Me lo preguntas? Mah, no importa. Ve a tu cuarto y cámbiate antes de resfriarte no sería bueno que nos quiten puntos por andar fuera en horas prohibidas ahora que vamos en primer lugar.

Ceddric le giño un ojo antes de irse. Ahora, con la victoria de Hufflepuff sobre Gryffindor y Ravenclaw habían sacado bastantes puntos para la casa y estaban primeros con Slytherrin justo detrás. Aang sonrió al recordar su entrenamiento con Draco, no podía esperar a pedirle otro.

Por su parte Draco entró a su sala común empezando a sentir el frio brindado por la ropa mojada. Maldiciendo y mirando feo a todo aquel que se atreviera a verlo fue a su cuarto y se dio una ducha caliente antes de cambiarse. Se había divertido mucho con Aang, pero no volvería a entrenar con él. Riendo para sí mismo agarró un pergamino y comenzó su tarea de Encantamientos.

Los días pasaron y pronto el partido contra Slytherrin llegó. Harry se había mostrado extrañamente más amable con los dos Slytherrin, seguramente producto de lo pasado en el gran comedor. El partido de Hufflepuff contra Slytherrin terminó en victoria a manos de Draco haciendo que Slytherrin vuelva a ser primero en la copa de las casas.

El partido decisivo llegó. Gryffindor contra Slytherrin, los dementores no interfirieron esta vez y al final Harry logró atrapar la Snitch antes que Draco. Posicionando a Gryffindor en segundo lugar por pocos puntos para la copa de la casa. Esa fue la primera vez que el estadio guardo total silencio. Porque cuando los equipos bajaron a la cancha Harry estiró su mano hacia Draco. Todos vieron con sorpresa como Harry ofrecía su mano al príncipe de Slytherrin y después de unos segundos eternos este estiró su mano a su vez y se dieron un apretón. Fue como un anuncio a que las cosas iban a cambiar, Dumbledore sonrío desde su lugar.

Finalmente los exámenes finales llegaron y Aang tuvo que dejar las lecciones de agua control, además ya sabía todo lo del pergamino y más. Buckpeak tendría su apelación el último día de los exámenes, si fallaba Draco estaba dispuesto a hablar en ese momento, las cosas iban por primera vez bastante tranquilas entre Harry, Hermione, Aang, Blaise y Draco. Ron se había apartado del grupo porque habían dos serpientes y porque la asesina de su rata estaba entre ellos, tratar de razonar con él era imposible así que esperaban a que su enojo se pase con el tiempo. Aang les había contado a Harry y Hermione lo del agua control y esperaban al final de los exámenes para mostrarles, tal vez hacer un entrenamiento entre los cinco.

El día de la apelación llegó. Draco y Blaise habían terminado su examen de Adivinación, Hermione y Aang estaban en examen de estudios Muggle y Harry sería el último en salir.

-En serio no quiero hacer esto.

-No lo hagas.

-…Sabes que Aang y Potter lamentarían mucho la muerte de ese pájaro.

-¿Y desde cuando te importa tanto lo que lamente o no Potter?

-…¡No me importa! Pero Aang es mi amigo.

-Excusas. Decídete de una vez, no quiero estar mucho tiempo en esa choza. –Por alguna razón parecía que la frase de Blaise parecía tener otro sentido más que ir a la casa de Haggrid.

Draco miró enojado a la cabaña de Hagrid hasta que finalmente dijo.

-Iremos después, cuando vengan por la condena.

Era obvio que la apelación fallaría. Dieron media vuelta y se fueron.

Dicho y hecho volvieron cuando se acercaba el anochecer, sabían que Aang había ido antes con Ron, Harry y Hermione para consolar a su gran amigo. Vieron a Fudge, Dumbledore y alguien más entrando a la cabaña de Hagrid. Fueron y se cruzaron con los otros cuatro, se miraron y Aang le dedico una sonrisa brillante a Draco sabiendo lo que haría, Draco se ruborizó y fue hasta la puerta. La tocó y unos segundos después abrió Dumbledore.

-Señor Malfoy, señor Zabini. Que sorpresa verlos aquí –sus ojos mostraban que no era una en absoluto.

-Profesor Dumbledore. Queríamos,… bueno quería hablar un momento con el ministro.

Los dejó pasar.

-Dumbledore, ¿Qué hacen estos jovencitos aquí? Estamos por cumplir una condena.

-Mi querido ministro, estos son el Señor Malfoy y el Señor Zabini. Draco es el hijo de Lucius y dijo que tenía unas urgentes palabras con usted antes que la condena sea echa.

A Draco no le gustó nada que le aumente palabras a lo que realmente había dicho, aun si eran ciertas, pero se guardó su disgusto y avanzó hasta el primer ministro.

-Ministro, mi padre siempre habla grandes cosas de usted, es un placer conocer a un hombre que he considerado todos estos años un héroe. Me presento, soy Malfoy, Draco Malfoy.

El Ministro se veía claramente satisfecho y feliz mientras Blaise aguantaba su risa, Hagrid su rabia y sorpresa y Dumbledore soltaba una suave risa. Era un acto barato, pero funcionaba siempre, el acto de la alta sociedad.

-Es un gusto conocer al heredero de Lucius, estoy seguro que le das honor a tu apellido. –Draco sonrió –sin embargo no creo que puedas ver la sentencia, lo lamento.

-Precisamente de eso quería hablarle Señor Ministro. Le guardo el más profundo respeto a mi padre. Pero lamento decir que su decisión y petición en cuanto al Hipogrifo fueron un poco extremas para lo que resultó no ser más que un rasguño. Yo estoy perfectamente bien y no creo que el acto merezca la muerte.

Hagrid lo veía totalmente sorprendido, no lo creía pero veía una pequeña luz de esperanza.

-Pero Joven Malfoy, si eso es realmente lo que piensa ¿por qué no fue a la apelación?

-Por la misma razón que mi padre no sabe lo que le estoy pidiendo Señor Ministro, honor. Soy el heredero de la familia Malfoy, el honor de mi familia caería si el propio hijo testifica en contra de su padre, el honor de la familia está primero. No podía oponerme a él frente a un jurado y humillarlo… Algunos asuntos deben ser arreglados fuera del alcance de la pluma del Profeta, ¿no es así, Señor Ministro?

Fudge parecía incómodo y estuvo en silencio durante unos segundos.

-Pues… el problema joven Malfoy es que yo no puedo ir en contra de la voluntad de un jurado que ya dio su veredicto. Aun si me lo pide ahora…

-Pero yo fui la víctima, podemos arreglarlo de manera a que tenga un castigo pero no la muerte. –Blaise suspiró, Draco estaba perdiendo la diplomacia por sus emociones.

-Entiendo el punto joven Malfoy pero su padre-…

-¡Mi padre no tiene por qué enterarse!

-¡Joven Malfoy! No le puedo esconder ese hecho a su padre o a los jurados.

-¿Por qué no? Estoy seguro que esconde cosas mucho más sucias bajo su fracas-…

Blaise le tapó la boca antes de que pudiera terminar su frase y lo jaló hacia la puerta.

-Lamento mucho esto Señor Ministro. Por favor disculpe a Draco, estoy seguro que se siente muy apenado. Debe ser el estrés por los exámenes lo que le ha afectado, comprendemos su punto de vista, tiene toda la razón. Le agradecemos por habernos dado unos minutos de su valioso tiempo para esta charla, pero viendo no molestarlo más nos retiram-…

De repente se escuchó un fuerte golpe en el patio donde estaba atado Buckpeak y todos salieron. Y cuando lo vieron se sorprendieron, el hipogrifo se había soltado, no había ni pista de él. Después del desconcierto Dumbledore mando a los chicos de vuelta al castillo. Cuando se estaban por ir escucharon un paso detrás de ellos, se voltearon y vieron a Hagrid con agua en los ojos y lágrimas cayendo por su rostro.

-G-grac-cias. Gracias por haber tratado de quitarle la sentencia a B-buckpeak… yo-.. y-yo –empezó a llorar y con un último respiro les dijo –¡siempre les estaré agradecido!

Y rompió en un llanto, Dumbledore lo jaló de vuelta a su cabaña. Draco y Blaise avanzaron en silencio, jamás habían esperado recibir un agradecimiento tan sincero, un agradecimiento que les helaba el alma como un dementor pero de una manera más positiva. Sí, habían sentido la verdadera empatía por primera vez. Draco sonrió a pesar de su esfuerzo en no hacerlo, agradecía que el hipogrifo hubiera escapado.

Aang realmente esperaba que Draco y Blaise lo lograran. De repente escucharon el caer de un hacha y los cuervos volaron. Fue hasta un lugar donde podía ver y vio a Draco y Blaise con Hagrid, este les hablaba llorando, no escuchaba pero Dumbledore se lo llevó a la cabaña, Blaise y Draco parecían conmocionados. Con las noticias mientras lloraba volvió con los otros, se maldijo por no haber salvado al hipogrifo. Empezaba a dolerle la cabeza y sentirse mareado cuando la rata de Ron lo mordió.

Con la distracción todos fueron tras la rata pero de repente un perro negro saltó y agarró a Ron por el pie con Scabers. Lo jaló hasta un hueco en el sauce boxeador. Aang trató de volar hasta allí pero las ramas lo botaron igual que con Harry y Hermione. Se preparaba a ir cuando vio a Crookshanks, Harry se puso en contra del gato porque lo había visto con el perro pero Aang sintió que podía confiar en él. Lo dejó pasar a pesar de las protestas y el gato apretó el nudo del árbol haciendo que este se paralizara.

Los tres corrieron al hueco y se metieron por el canal que conducía a la casa de los gritos. Avanzaron con las varitas en mano, escucharon lamentos en el segundo piso, entraron y vieron a Ron con el pie sangrando al otro lado. Este trató de advertirles pero antes de darse cuenta un hechizo les quitó las varitas y otro lanzó a Aang al otro lado de la habitación encadenándolo a la pared.

-Crookshanks me avisó. –fue lo único que dijo.

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¡Hola! Una semana despues y no logré escribir mucho... pero lucho por avanzar la historia y que esto no la alcance.

Noticias... ¡Si! Inicie un nuevo croosover entre Hunger Games y Ouran High School Host Club. Es más complicado de lo que pensé pero bueno jaja

¡Mata ne!