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-Sí...sí cariño, te lo prometo. –La cola de embarque avanzaba mientras Akane tranquilizaba a su novio, Harvey, al teléfono. –Cariño si no cuelgo ya, me dejarán en tierra, ya casi me toca. –Rió divertida ante la respuesta de su chico. –Sí, claro que sería un problema –Miró al frente y una azafata la miraba con una ceja alzada, esperando su billete. –Eh, cariño, tengo que colgar, nos vemos en un par de semanas...sí, sí, de verdad. Yo también, adiós.
Cuando consiguió colgar, sonrió a modo de disculpa y le tendió el billete.
-Que disfrute de su vuelo, señorita Tendo.
-Gracias...-la chica continuó caminando algo aturdida y con una cálida sensación en el pecho. La azafata le había hablado en su propio idioma, algo que no hacía cara a cara con alguien desde que abandonó Japón.
Cuando se sentó, comenzó distraída a ponerse cómoda, iban a ser unas buenas horas de vuelo así que empezaría por ponerse música un rato hasta que el avión despegara.
Tuvo que moverse un poco para que su compañera de fila se sentara, una señora japonesa de mediana edad a la que sonrió cuando se acomodó.
Tras las indicaciones de seguridad de las azafatas, el avión comenzó a moverse y pronto estuvieron en el aire, por lo que Akane se quitó los auriculares por los que sonaba la agradable música de One Republic y justo cuando se dispuso a mirar en su pequeña pantallita, incrustada en el asiento de enfrente, si había alguna película interesante, lo vio.
La señora a su lado ojeaba una revista de cotilleos que hizo que se le cortara la respiración.
Ahí, en medio de una de las páginas de esa revista abierta por la mitad...estaba él. Su boca fue formando una O lentamente mientras sin quererlo se acercaba más y más para verlo mejor. Estaba a punto de echarse encima de la señora, cuando ésta, sonriente le habló.
-Es muy guapo, ¿verdad?
Akane, mirándola y con algo de vergüenza, volvió a su posición en su asiento y parpadeó varias veces. ¿Era él?
-Es Ranma Saotome...uno de los luchadores más famosos de Japón. –Confirmamos.
-Oh, qué interesante...-no sabía qué más decir.
-¿Quieres ojear la página? –Le ofreció la señora con una media sonrisa. La chica se sonrojó levemente por lo que debía pensar la señora, aunque la curiosidad le podía de forma poderosa.
-Sólo será un segundo...me interesa la lucha.
-Tómate tu tiempo. –Le tendió la revista y comenzó a mirar su móvil.
Una vez que tuvo la revista en la mano, comprobó la fotografía. Era robada, como de un paparazzi. ¿Qué? ¿Acaso era famoso? Su familia no le había mencionado nada...aunque claro, la patente regla no escrita de no hablarle de Ranma quizás tenía algo que ver.
Volvió su atención a la foto y aunque claramente no posaba, miraba al objetivo con esos enormes ojos azules que le caracterizaban...era como si la mirara a ella, lo que la puso un poco nerviosa.
''Contrólate Akane...eras una residente/cirujana que vive en Nueva York''.
Su pelo estaba casi igual, largo hasta casi los ojos y con las puntas ligeramente desperdigadas hacia fuera sobre sus orejas. Por lo que veía en otras fotos...ya no llevaba la trenza, pero por dios... ¿había estado tomando anabolizantes? Era...enorme. Parecía más alto y su abrigo negro no ocultaba el hecho de que tenía unos hombros anchísimos. Dejó vagar un poco la vista y se dio cuenta que estaba saliendo de un restaurante, agarrando la mano a una, ¿modelo?
Sí...eso ponía la revista. Vaya...
Demasiadas preguntas acudían a su cabeza en ese momento. Decidió que no quería volver a ver la foto por lo que agradecida, se la devolvió a la señora y comenzó a buscar una película.
''¿Famoso?'', ''Con una modelo, cómo no'', ''Realmente se había volcado en el hospital para no enterarse de nada de esto...campeón dos años seguidos de la eliminatoria nacional de lucha''.
''Vamos Akane...has operado a corazón abierto, a un bebé dentro de su madre embarazada y has tocado más cerebros de los que puedas recordar. Has madurado, quizás y con suerte, ni te lo encuentres''.
Satisfecha consigo misma, se dispuso a relajarse el resto del vuelo y a concentrarse en su familia las próximas semanas. No por nada iba a conocer a sus sobrinos.
Unas horas más tarde, Akane se hallaba frente al Dojo Tendo...bueno... ¿Saotome-Tendo? Y la sorpresa fue aún mayor al descubrir la enorme renovación a la que había sido sometido. Sabía que habían trabajado en él, pero...la visión que tenía delante se salía de sus expectativas.
Una imponente entrada se alzaba ante ella, dándole la bienvenida y haciéndola sentir pequeña a la vez. Avanzó por el jardín principal y se maravilló ante lo cuidado que estaba todo. Cómo echaría de menos eso en su apartamento del Soho.
-¿Hermanita?
Akane se giró y ante ella, su hermana Nabiki cargando a un pequeño bebé caminaba hacia ella con una enorme sonrisa en el rostro. Akane dejó la maleta en el acto y corrió hacia ella, abrazándola como podía sin aplastar al pequeño.
-Dios mío Nabiki... cuánto te he extrañado. –Las lágrimas brotaban del rostro de las chicas mientras se hablaban sin parar y se abrazaban.
-¿Este es...?
-Koichi...-Lo miró gorgotear y extendió los brazos para cargarlo. –Aquí tienes a tu sobrino hermanita.
-Koichi...hola preciosidad. –Akane llevó sus labios a la frentecita del bebéy se maravilló con lo bien que olía. -¿Y Jiro? –Preguntó refiriéndose al novio de su hermana.
-Con sus padres, tengo que llevar a este renacuajo para que sus abuelos paternos lo disfruten un rato. Papá lo acapara todo el rato...pero quería quedarme hasta que llegaras, obviamente.
-Gracias...tenemos tres semanas para conocernos mejor, ¿eh Koichi? –el pequeñó sonrió simpático mostrando sus boquita desdentada, lo que la hizo reír divertida antes de devolvérselo a su madre.
-Vendremos esta noche a cenar, ahora me tengo que ir pero joder, nos tenemos que poner al día.
-¡Nabiki! No hables así delante del bebé.
-Joder, es un bebé.
Akane la miró torciendo el gesto...no había cambiado desde luego.
-Papá y Kasumi están dentro con los mellizos, te están esperando. ¡Nos vemos luego! ¡Ni se te ocurra irte por ahí!
-Que sí, que nos vemos luego de verdad. –Prometió Akane a su hermana mediana antes de dirigirse a la puerta.
Al entrar por ella discretamente, dos pares de enormes ojos avellana la miraban curiosos. Eran los mellizos de su hermana Kasumi: Sakura, su vivo retrato y Dai, con la cara de su padre Tofu era inconfundible.
-Qué callados están estos dos, voy a buscarles...-escuchó que hablaba su hermana mayor y sus pasos que se acercaban hasta situarse tras los niños, mirándoles y a punto de hablar, antes de alzar la vista y verla a ella.
-Kasumi.
Su hermana comenzó a gritar, totalmente fuera de sí por ver a su hermana pequeña por primera vez en tres largos años. Tanto griterío hizo que Soun fuera a su encuentro y sin perder el tiempo la arrancó de los brazos de su hermana para atraparla entre los suyos.
Tras un buen rato de emotivas palabras de bienvenida, la joven se dispuso a subir a su antigua habitación. Necesitaba desesperadamente un baño y quitarse el olor a avión.
-Qué placer estar en casa. –Con una enorme sonrisa, se dejó caer de espaldas sobre su cama, feliz.
