Hola otra vez! Pues andaba navegando por aquí y encontré una historia increíble que se llama "Red Arrow" de The Moonstar9. Si no la han leído se las super recomiendo aunque debo advertirles que desafortunadamente no esta terminada. En fin, me gusto mucho el shipp KatnissXFinnick y decidí escribir este one-shot. Espero que les guste.
Los veo jugar en la playa. Mi hijo corre en la orilla, grita pero no de miedo sino de alegría. Mi mujer corre trás él como cuando era pequeño, sus negros cabellos se agitan salvajemente por el viento; todo es risas y diversión después de mucho tiempo. Después de la marea, siempre viene la calma.
Aún recuerdo cuando mi primer esposa, Annie, yacía tirada en el jardín, rodeada de un charco de sangre, simplemente me quería morir. Después de todo lo que pasamos en la guerra, ambos estuvimos a punto de morir a manos de Snow y ahora simplemente se había ido y esta vez para siempre. En un segundo mi vida se fue al traste y las lágrimas salían de mis ojos sin parar, la gente comenzaba a reunirse con consternación alrededor mío pero nada me importó, hasta que el llanto de mi pequeño hijo me hizo salir a flote de mi miseria. Ni siquiera sé cómo pude rodear el cuerpo de mi difunta esposa para entrar a la casa y correr a la habitación de mi hijo, que lloraba desconsoladamente como si supiera que su madre nos había abandonado.
"-Sabíamos que podía pasar- dijo Johanna cuando terminó el funeral -Duele, pero lo tienes a él- dijo señalando a mi pequeño hijo que se encontraba dormido en los brazos de Peeta, quien parecía encantado de poder sostenerlo".
A veces Johanna venía unos días para ayudarme con mi pequeño, al igual que Katniss y Peeta. Una noche, los escuché hablando en la habitación de mi hijo, susurraban y eso llamó más mi atención.
"-¿Crees que un bebé podría...ya sabes, aminorar las crisis?- pregunto Peeta a Katniss.
-Sabes que es prácticamente imposible…- Peeta la cortó.
-Podríamos intentarlo- suficiente para mí. Decidí que aquella conversación era demasiado privada. Pobre Katniss y pobre Peeta, aunque era tal vez demasiado cruel la petición del panadero a sabiendas de lo que había pasado meses atrás. Aquello no era de mi incumbencia".
-¡Vamos, Finnick!- dice Katniss sacándome de mis recuerdos. Ver su rostro sonriente, sus ojos irradian alegría, paz. Sus labios rojizos hacen juego con sus mejillas y es imposible comprarlo con aquella chica rota que llegó una mañana a mi casa. Traía puesto un pijama aún, su piel estaba translúcida y sus ojos parecían carentes de vida.
"-Lamento estar aquí- fue lo primero que dijo -Tú tienes tus propios problemas y yo…- las lágrimas cayeron en su rostro.
-Yo no lo lamento, sé lo que se siente- ella no lo pensó dos veces para arrojarse a mis brazos a llorar. Peeta había tenido varias recaídas, algunas peores que otras y la gota que derramó el vaso fue el tema de sus ausentes hijos.
-Él lo sabe, sabe lo que me hicieron- dice con una mirada dolida -Aunque después de todo, creo que es lo mejor, soy un monstruo-
-No lo eres, Katniss y lo que pasó...bueno, simplemente fue un accidente-
-Él los desea tanto...tal vez así pueda convertirse en padre al lado de una buena mujer- y mira con anhelo a mi hijo que duerme en un moisés.
-Te ama, solo está confundido, es todo-" no dice nada. Ambos sabemos que no es cierto del todo, el joven panadero muchas veces dejó entre ver que lo que más anhelaba era formar una familia con Katniss y sus sueños se rompieron el mismo día que Primrose murió entre llamas.
Las quemaduras de Katniss habían sido bastante graves y durante la explosión varios metales habían atravesado su cuerpo; Coin se encargó de esparcir que Katniss había quedado imposibilitada para tener hijos. Incluso, en la junta de vencedores fue lo primero que hizo.
"-Lamento mucho lo que pasó con tu hermana y con tus hijos- dijo como si hablara del clima. La había expuesto delante de todos; algo tan íntimo y personal ahora bien podría ser el cotilleo de todo Panem. El pobre y mallugado sinsajo se había quedado sin la posibilidad de tener polluelos, y así terminó de coronar a los trágicos amantes del distrito 12.
Mire a Johanna y vi en su rostro una mueca de total desagrado. Snow le había hecho exactamente lo mismo a ella, como recordatorio de su falta de obediencia hacia el Capitolio. Ella se giró a verme y supe lo que significaba, Coin era igual de repugnante y solo tendríamos una oportunidad de frenarla".
-¿Estás bien?- dice Katniss acariciando con delicadeza mi mejilla, volviendome a la realidad. Asiento y eso parece tranquilizarla.
-Llamare a Finn para volver a casa- y antes de irse deposita un beso en mi frente y va en busca de nuestros hijo, por qué lo es. Si bien él no había crecido en su vientre, ella lo amaba como aquello hubiera sido cierto. Todos estos años lo había criado como suyo a pesar de las críticas de Gale.
"-Te está usando- le había gritado en medio de la sala de nuestra casa, estaba furioso cuando se enteró que Katniss y yo, bueno, habíamos decidido darnos una oportunidad después algunos años.
-Eso no es asunto tuyo- le espetó molesta.
-Te dejará una vez su hijo haya crecido-volvió a atacar. Jamás se daría por vencido, me lo dejó claro desde que supo que Peeta la había dejado. Y a modo de respuesta ella lo abofeteo.
-Vete- dijo antes de subir las escaleras. Gale se quedó ahí parado sin hacer nada.
-Será mejor que te vayas a casa, Gale- dije con la voz más neutra que pude. Katniss jamás me perdonaría si echaba a Gale como mi instinto me pedía a gritos.
-Ya veremos qué piensa el panadero de todo esto- y con una sonrisa burlona salió de mi casa".
Pero su plan no salió como quería; semanas después Johanna nos visitó. Había cumplido pacientemente su arresto domiciliario debido al asesinato de Coin y ahora por fin podía salír a otros distritos con un rastreador.
"-Bueno, la verdad es que estoy enfadada con ambos- dijo molesta -A la única persona que quería ver en mi cumpleaños es a este muchachito que babea las crayolas- dijo mirando hacia mi pequeño hijo que se encontraba absorto dibujando en un libro.
-Me siento ofendido- respondo y ella solo pone los ojos en blanco.
-Agh, ustedes vienen en el paquete. Tuve que conformarme con Haymitch, Peeta y su rubia noviecita- de inmediato me tenso. A pesar de la relación que Katniss y yo tenemos, temo cuál puede ser su reacción, pero parece indiferente viendo dibujar a Finn.
-¿Peeta está saliendo con una chica?- me aventuró a preguntar.
-Oh si, es la misma chica que se la pasaba lloriqueando como ratón en el 13- dice con desdén.
-Delly es una buena chica- dice con Katniss encogiéndose en hombros -Y además, es muy dulce-
-Bueno, la verdad es que parece una idiota revoloteando todo el tiempo al rededor de él, como si alguien se lo fuera a robar- sé por dónde va su comentario pero Katniss no pareció notarlo. Le lancé una mirada de advertencia a Johanna pero puso su mejor cara de cachorrito."
Y aunque mi relación con Katniss no fue sencilla, ambos cargabamos con un pasado complicado, pero probablemente eso fue lo que más nos unió. Sabíamos lo que se sentía y entendíamos cuando el otro quería estar solo o cuando necesitaba compañía silenciosa, cuando cualquier sonido nos hacía saltar de miedo, cuando no podíamos dormir y preferíamos mirar hacia la playa; esa fue nuestra rutina los dos primeros años, hasta que un comentario de Johanna me hizo reaccionar.
"-Parecen un viejo matrimonio, apestan-" dijo mientras desayunábamos, Katniss se sonrojo demasiado y vislumbre lo hermosa que se veía gustaba, al igual que su rostro cuando arropaba a Finn antes de dormir.
Fue un proceso lento, poco a poco comencé a cortejarla y aunque en un principio se mostró indiferente, fue cediendo, comenzó a reír como colegiala ante mis chistes estúpidos, me miraba cuando creía que me daba cuenta, y una noche antes de ir a la cama, se arrojó a mis brazos y me besó. Al final aceptó ser mi esposa y nos casamos en una sencilla ceremonia, en la que nos mojamos los labios con agua salada y tostamos pan. Después de años por fin había conseguido felicidad y estabilidad en mi vida.
Las cosas parecían ir bien para todos; Haymitch dejó la bebida hace años cuando se enteró que Beetee intentó cortejar a la madre de Katniss. Un buen día se presentó en nuestra casa como su padrastro. Claro que la noticia no le hizo ninguna gracia a mi esposa, pero después de una larga charla, pareció entenderlos, aunque claro que cada que Haymitch nos visita o viceversa, sus comentarios suelen ser...interesantes, aunque el más memorable fue cuando recién nos habíamos casado. Su madre y Haymitch habían venido a pasar el invierno.
"-Katniss- intenté decir en tono severo pero a ella no pareció importarle.
-¿Y entonces cuando piensan darme un hermano?- dijo burlonamente y fue inevitable reír. Mi suegra se sonrojo escandalosamente, pero Haymitch no cedería a su comentario.
-Oh ¿No le has dicho, mi amor?- dijo a la madre de Katniss que se quedó sorprendida. La sonrisa de Haymitch se ensanchó y la cara de mi esposa, bueno era un poema. Abría y cerraba la boca como un pez.
-Oh vamos, Haymitch, eres tan viejo que mi pequeño cuñado nacería todo arrugado- y Haymitch rio escandalosamente ante mi comentario. Katniss me miró ceñuda toda una semana".
-¿Papá?- ahora es Finn quien me saca de mis pensamientos y en su rostro es imposible no ver a Annie, ella está en su sonrisa, en las diminutas pecas cerca de su nariz, en su corazón, es dulce como ella.
-¿Si?-
-Vamos a casa, mamá ya se adelantó- a pesar de saber que Katniss no es su madre biológica la llama así y a ella no parece importarle, al contrario. La primera vez que la llamo así, de manera consciente, ella lloro, y Katniss no es de las que lloran mucho.
-Bien-
-Oye papá…- dice nervioso mientras caminamos rumbo a nuestra casa. Está nervioso. Lo conozco demasiado bien para saber de qué se trata.
-¿Ahora que jovencita nos acompañará a comer?- se sonroja e intenta negarlo todo pero es imposible.
-A la que deberías decirle es a tu madre, la conoces- es cierto, Katniss no es conocida por ser la persona más amigable y suele ser muy aprensiva con Finn, además de tener gusto por hacer enfadar a las chicas que mi hijo lleva a la casa.
-Eres el único que puede controlarla y esta chica es especial-dice con entusiasmo. Me recuerda a mí hace años.
-Si es tan especial, deja que conozca a Katniss- insisto y él parece pensativo. Estamos peligrosamente cerca de la aldea de los vencedores cuando se anima a hablar.
-¿Cómo supiste que estabas enamorado de mamá?- siempre supe que llegaría el día de las preguntas sobre los juegos, mi prostitución en el Capitolio,muertos y más muertos...pero esta definitivamente me toma por sorpresa.
-Bueno, con Annie las cosas fueron muy simples ¿Sabes? Éramos muy jóvenes; la conocí cuando fue cosechada, era una chica guapa y dulce, imposible no reparar en ella. Fui su mentor y durante las pocas semanas de preparación quedé flechado con su belleza y encanto. Pero supe que me había enamorado de ella cuando sonó el gong que daba inicio a los juegos y temí cada segundo por su vida. Tú...sabes que fue lo que paso con ella, las cosas fueron complicadas, pero todas las noches me repetía que valía la pena por ella- después de muchos años aún siento una punzada de tristeza por ella, Annie.
-Con Katniss fue...más complejo, más intenso, probablemente porque ya éramos más adultos. Ambos habíamos pasado por relaciones dolorosas y ninguno de los dos planeaba volver a enamorarse, solo éramos camaradas. Pero la vida siempre nos tiene preparadas sorpresas. Supe que me había enamorado de nuevo una noche mientras caminábamos por la playa. Ella recargó su cabeza en mi hombro y mi corazón latió como no lo hacía en años-
-Suenas tan intenso- dice mi hijo y sonrío. -Bueno, así enamoré a tu madre- ambos reímos.
Es increíble el significado detrás de esa frase. Después de todo, descubrimos el modo seguir adelante, de sanar lo que se pudiera sanar y de amar sin miedo y de recibir ese amor. Hace años jamás se me habría ocurrido que la testadura y ruda, girl on fire terminaría siendo mi compañera, mi amiga, mi amante, la madre de mi hijo. Estoy seguro, que ella tampoco se habría imaginado tener el privilegio de ser la señora Odair.
