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Esa misma noche, y con algo de esfuerzo por el desfase horario, Akane se alistaba para cenar con su familia por primera vez en tres años. Mientras se alisaba la falda de su ligero vestido de media manga azul ante el espejo, su mirada captó su escritorio...sobre el cual había dejado el marco que contenía su foto con Ranma el día de su graduación, y en el cual había dejado una breve nota con la esperanza de que él la viera.
Torció el gesto y se permitió el preguntarse si le iba a ver en este viaje, pues pese a todo, era una vieja amistad y había pasado mucho tiempo desde que le rompió el corazón. Paseándose grácilmente por su habitación no dejaba de pensar en que es cierto que ella no creía posible que pudieran ser amigos, como los que van al cine o quedan los fines de semana para tomar una copa y contarse qué tal los últimos días. Ella había albergado sentimientos por él que hasta hace un tiempo, no se creía capaz de volver a tener por nadie...hasta que Harvey se cruzó en su camino.
Sin proponérselo y a pesar de los reiterados rechazos de la joven, el americano se había hecho un hueco en su vida y muy poco a poco en su corazón. Sonrió al recordar sus alegres y bellos ojos verdes que siempre la miraban con interés, como si cualquier cosa que ella fuera a decir o a hacer fuera lo más importante que él iba a escuchar en todo el mes. No tenía duda de que Harvey era realmente importante para ella, y sabía que aunque aún no lo había conseguido, si lo seguía deseando así y no cerraba su corazón, sus sentimientos por él se podrían comparar a los que tuvo por Ranma.
''¿Podrían?'' Dijo una voz dentro de su cabeza, la cual acalló inmediatamente sacudiendo la cabeza, evitando pensar más en ello ni darle más vueltas.
La cena resultó de lo más amena, sus sobrinos eran encantadores y sus cuñados se interesaron mucho por ella, sobretodo el marido de su hermana Kasumi, Tofu, quien al dedicarse también en la medicina estaba deseoso de saber sobre sus aventuras como cirujana.
Al acabar la cena y despedirse de sus hermanas, cuñados y sobrinos, su padre le dio un beso en la frente despidiéndose de ella, pero antes de que subiera las escaleras, no pudo aguantar las palabras en su boca:
-Papá, ¿puedo preguntarte algo?
Girándose de nuevo su padre le respondió con suavidad. –Claro hija, ¿qué ocurre?
Dubitativa y mordiéndose el labio inferior, señaló en dirección al Dojo con la cabeza. -¿Seguís entrenando aquí? Digo...me refiero... ¿tenéis muchos alumnos...? ¿Les das clase...?
Soun, sonriendo levemente entendió lo que su hija quería preguntar en realidad.
-Sí, el Dojo funciona plenamente y tenemos muchos alumnos, quizás demasiados. Haber ganado dos años el título de campeón sirve para algo más que para adornar una pared.
Akane miró a un lado y asintió.
-Si tú nos ayudaras...iríamos más desahogados claro...
Akane le miró con una ceja alzada. –Papá...-le advirtió.
El hombre alzó ambas manos en señal de rendición. –Ya lo sé, ya lo sé, señorita cirujana en Nueva York...-ella rió y negó con la cabeza. Su padre la miró de reojo y añadió: –No se deja caer mucho por aquí durante el día, a menos que haya clase. Ahora Genma vive un par de calles más abajo con Nodoka, ya sabes que volvió hace un par de años...y Ranma vive en el centro.
Akane, escuchó a su padre aunque no le había pedido esa información, pero no quería ser impertinente y asintió.
-Bueno papá, el desfase horario me está matando, hace horas que ahora estaría en el quinto sueño, me voy a dormir un poco.
-Buenas noches pequeña. –Dándole una última mirada cariñosa, el hombre se dirigió a su habitación mientras que Akane pensó en prepararse un poco de leche caliente para llevársela a la cama.
Mientras vertía la leche en un cazo y lo ponía al fuego junto con una vaina de vainilla, pensó en que al parecer, si venía a dar clases varias veces a la semana...se iba a encontrar con él
¿Cómo se lo tomaría?
''¿Lo dices por él, o por ti?'' Repitió la voz de su subconsciente. –Oh vamos. –Se dijo a sí misma en un susurro.
Lo cierto era que no sabía lo que supondría volver a verle. Sólo su imagen en una revista ya la dejó temblando de nervios y ni siquiera era él en persona.
Se echó el pelo hacia atrás bufando por sus pensamientos y tras apagar el fuego, vertió la leche en una taza y fue escaleras arriba.
Miró su móvil para descubrir un par de mensajes de Harvey deseándole buenas noches hacía unas horas, en breve seguramente se levantaría para ir al hospital...mañana le intentaría llamar.
Una vez cambiada a su corto pijama de seda dos piezas, se hizo una coleta floja y se bebió la leche, por fin apagó la luz y se intentó dormir escuchando el sonido de los grillos que entraba por su ventana entreabierta.
A punto de caer rendida en los brazos de Morfeo estaba cuando un ruido estridente hizo eco en su habitación y bueno...en todo el barrio. Abrió los ojos como platos ante semejante aberración y se incorporó mirando a la ventana, pues lo oía de cerca.
Con un cabreo de mil demonios se acercó a la ventana, y el enorme portón de la casa se abría lentamente dejando el paso a un vehículo que a ella le parecía era exageradamente ostentoso para su gusto. El motor de esa bestia no paraba de rugir sin descanso mientras entraba lentamente a lo que parecía ser un espacio empedrado, ¿cómo no había caído en él antes?
Akane no podía dejar de mirar por la ventana, ''¿podría ser?'', no, no podía serlo. ''Ya, ¿y quién más entra por la casa con un coche así?'' Quizás los negocios de Nabiki dan unos frutos increíbles... ''Espabila, guapa''.
Su diálogo interno no paraba, su mente iba a mil por hora y notaba la sangre pulsando en sus muñecas.
El enorme portón comenzó a cerrarse y el coche se apagó. Cuando la puerta del piloto se abrió, Akane contuvo la respiración y cuando vio al dueño del vehículo, no pudo creer lo que veía.
Bueno! Hoy he tardado un poquito más, sorry! He estado todo el día bastante liada.
Espero que disfrutéis mucho! ¿QUIÉN ES?
