DIS

CLAIM: Que quede claro que Harry Potter no me pertenece. Tampoco Aang el último maestro de aire. Estos les pertenecen a sus respectivos creadores.

PRECAUCIÓN: fanfic BL- YAOI Crossover Harry Potter y Avatar: The last airbender. Si no les gusta el género... no lo lean.

CAPITULO 25:

-Porque hay algo que no le dije a Aang. Draco tragó con nerviosismo antes de mover su cabeza como señal para que el otro continúe. –Anoche, en el cementerio, antes de que Voldemort llamara a los mortífagos… me dijo que una vez me matara… iría a por Blaise.

*¡¿Cómo?! ¿El señor Oscuro se enteró de lo que siente por Harry e irá por él? Pero eso es… ilógico. No, no, no, no puede ser. Seguro lo entendió mal. Es Potter después de todo.*

-¿Qué te dijo exactamente?

-Me dijo que se concentraría en el pequeño y curioso Zabini. Y Blaise es el menor y quiero saber por qué lo busca.

Draco no supo si hechizarlo o golpearlo. Blaise podía ser el menor pero Draco estaba seguro que se trataba de Aang.

-… ¿Por qué no se lo preguntas a Blaise?

Harry pareció sonrojarse un poco y desvió la mirada.

-No… no puedo. Desde la última discusión en la segunda prueba él me odia.

-Potter… sé que no eres un genio en la mayoría de las cosas, y que tú presencia aquí no es más que un golpe de suerte tras otro y no de habilidad. Pero por lo menos suponía que sabias que un Slytherin no se duerme en una silla de enfermería al lado de una persona que odia.

-¿Y por qué lo hizo entonces? –respondió Harry irritado. Draco lo vio como si le acabara de decir que Voldemort había vuelto a la vida bailando tango con Petigrew.

-… ¡¿Qué tan idiota puedes ser?! Él. No. Te. Odia.

-¿Eh?... –Draco se golpeó la frente en frustración.

-Mira. Por qué no hablas con él. Te puedo asegurar que él no te odia y que te dirá lo que pueda sobre tus dudas y miedos y esas huevadas. Sobre tu pregunta no tengo la menor idea. Me suena totalmente ilógico que el Señor Oscuro vaya tras Blaise. Habla con él. Adiós.

Con eso Draco se fue dejando a un confundido y enojado Harry. Una vez que el niño que vivió desapareció de su vista y logró entrar a una sala vacía en el castillo su peso le venció y cayó al suelo.

Sintió sudor frio, una horrible molestia en el estomago, se sentía enfermo.

*Va tras Aang. Lo sabe, el espía debió informarle sobre él, sus poderes, su fuerza, todo. Lo usará y lo matará porque es obvio que Aang no se pondrá a su servicio. ¿Qué se supone que haga? Si estoy con él me pedirán que lo lleve ante ellos. Un Malfoy no tiene porque obedecer órdenes pero… ¡Carajo! ¡Maldita sea! No puedo… Mi familia, mi apellido, lo que soy… No puedo arriesgarme a que sepan que somos cercanos, si él volvió… yo no volveré a hablar con Aang. Es lo más sensato… luchar por mi supervivencia alejándome de él. Lo más sensato… y lo más Slytherin…"

Draco se levantó lentamente y caminó en silencio a su dormitorio, se baño, cambió y no volvió a salir de su sala común.

Cuando Harry volvió a la enfermería no encontró a Blaise pero si a una furiosa Madame Pomfrey.

-¡Señor Potter! ¡¿Por qué salió de la sala cuando aún está enfermo?!

-Lo siento Madame Pomfrey pero yo ya estoy san-…

-¡Tonterías! Usted necesita reposo ahora vuelva a su cama. Incluso mandé a un estudiante en su búsqueda.

A Harry eso le llamó la atención.

-¿A qué estudiante?

-Al seño-…

-¡Harry!

En ese momento entraron Ron y Hermione con noticias. Madame Pomfrey los dejó al ver que la chica llevaba a su paciente de vuelta a su cama. Harry les contó lo pasado en la tercera prueba y el cementerio tal como a Draco y Aang. De su parte se enteró que aquel que podía probar la inocencia de su padrino había sido besado por los Dementores. El enojo lo hiso olvidar su interés en hablar con Blaise.

El resto de la tarde la pasó en un ambiente deprimido Blaise, Draco y Aang no aparecieron en todo el día. Ron hacia hipótesis de porque Voldemort quería a Blaise entre otras cosas y Hermione se preguntaba qué tan lentos podían ser sus amigos. Con algo de duda la chica había decidido hablar con Blaise antes de decirles a Harry y Ron que a quien quería Voldemort era Aang y no Blaise.

Cuando llegó la noche el Director hizo un anuncio, todas las banderas, cortinas de la sala común eran negras. Declaró que la muerte de Cedric había sido un asesinato y no un accidente como lo ponía el ministerio. Que Voldemort había regresado aunque el ministerio deseaba guardarlo en secreto. Harry vio a la mesa de Slytherin y luego a la de Hufflepuff ni Blaise, ni Aang, ni Draco se habían presentado y él empezaba a preocuparse.

Los días siguientes habían sido callados y vacios. Aang ya estaba deprimido pero ahora que Draco lo ignoraba había entrado en un estado de humor irritable y explosivo. Era un estado tan frágil en el cual había llegado a gritarle algo sin sentido a Snape después de que este le rebajara puntos por hacer caer una armadura.

"¡No es como si hubiera perdido su bisonte volador!"

Nadie entendió a qué se refería y Hermione tuvo suficiente cuando se enteró. Una tarde al ver a Blaise discutiendo por algo de nuevo con Draco corrió hacia él y lo tomó de la túnica con brusquedad hasta llevarlo a una sala vacía.

-¡Ya basta! Quiero saber que pasa. ¿Por qué siempre estas discutiendo con Malfoy? ¿Por qué Aang esta tan mal? ¿Y qué demonios tiene Malfoy?

-¡Averígualo tu sola, sabe lo todo!

-¡No dudes que lo haré! Seguro que Dumbledore me dará una explicación convincente después de que le diga todo lo que sé.

-¡Pues hazlo Granger! Dile que un mito existe y que lo gritaras desde la torre de astronomía para ayudar al Señor Oscuro a saber que tiene de especial Aang.

-¡¿Cómo sabes eso?! No hablaste con Harry.

-Puedo hablar con él sin tu chaperona presencia Granger. Pero no, fue Malfoy él que me lo contó.

-¿Enojado con Malfoy, Zabini?

-¿Cuál fue tu primera pista?

-Preocupado por Aang…

-Cuidado Granger esto no es un examen. Se te pueden acabar las buenas respuestas para después.

-Enojado y preocupado…

-… ¿A dónde quieres llegar con eso, Granger?

-Draco se aleja de Aang. Aang está triste por Cedric e irritado porque Draco lo ignora. Draco seguro lo hace porque sus papas son mortífagos y de seguir estando cerca a Aang los pondría en peligro a ambos, incluso podrían pedirle que le lave el cerebro para aliarse a Voldemort. Tú notando eso discutes con Draco pero Draco se niega a actuar normal y decide ser cobarde. Y Aang al haber vivido algo tan doloroso y estar con toda esta presión tiene más imágenes de su pasado explicando sus ataques de ira, depresión y comentarios ilógicos.

Blaise la miró y sólo su orgullo evitó que abriera la boca en total admiración. La odiaba, la odiaba con todas sus fuerzas por su aguda mente. En definitiva era mejor tenerla como aliada que como enemiga. Suspiró y se sentó en una silla cercana totalmente agotado. Esa chica le recordaba a alguien del cual Aang hablaba mucho y que habían visto en Estudios Muggle.

-…Felicidades Sherlock como siempre una irritante conclusión acertada. ¿Para qué me necesitabas si podías responderte las preguntas tú sola?

-¿Qué fue lo que averiguaste en la biblioteca del desierto?

-Nadie dijo que logré entrar.

-No. Pero desde el inicio de año aumentaste las clases personales de Aang y actúas de manera más estudiada.

-…No me dejaras ir sin una respuesta ¿cierto? –la mirada de la chica lo decía todo. Estaba cruzada de brazos, delante de la puerta, frunciendo los labios y rozando el borde de su varita con sus dedos. –Bien, pero será la versión resumida.

Y con eso Blaise le contó lo que había descubierto. A pesar de que él había querido contarle sólo una pequeña parte cuando empezó a hablar se dio cuenta que había un cierto alivio al decirlo. Ahora que El Señor Oscuro estaba vivo tal vez no era malo prevenir y dejar que alguien más sepa la verdad por si algo le pasaba. Su madre estaba en peligro si él se interesaba en Aang y primero estaba proteger a su madre.

Cuando terminó Hermione se veía preocupada.

-Debes decírselo. No le puedes esconder algo como eso.

-Se lo diré… pero aún no. Cuando sea el momento, cuando sepa controlar sus poderes. –hubo un silencio antes de que Blaise volviera a hablar. -… ¿Cómo está Harry?

-Casi tan mal como Aang… Blaise… creo que él se culpa. –Blaise se maldijo, era algo que ya suponía. –Las clases terminarán y no sé que es mejor, que salga de este lugar y este lejos en ese infierno de casa o que se quede aquí tan mal como hasta ahora. Ron me dijo que no duerme bien, cada noche tiene pesadillas.

*¿Infierno de casa? ¿Pesadillas? ¿Pero qué…?*

-… ¿Por qué me dices todo eso?

-Porque sé que te preocupas, no lo niegues. Habla con él… antes de que esto se acabe.

Y con eso la chica salió, que fácil era decirlo pensó Blaise con amargura antes de salir él también.

Era el último día, acababa de salir del cuarto de Aang después de ayudarlo y obligarlo a desayunar algo. Al pasar por una ventana lo vio, era Harry. Estaba cerca del lago sin hacer nada, sólo mirando.

Sin darse cuenta ya estaba en los terrenos del castillo caminando hacia el lago, sabía que podía dar la vuelta, irse, era un riesgo inútil pero tal como no había aprovechado esa noche en la enfermería para matarlo no aprovechó esos segundos para dar media vuelta y huir.

-Es un asquerosamente lindo paisaje no crees.

Harry dio un pequeño salto al escuchar y reconocer su voz. Luego volteo mirándolo precavido y confundido.

-¿Por qué dices eso?

-Por lo hipócrita que puede ser. Como puede brillar e iluminar de esa manera todo cuando él debe ver las más grandes desgracias.

-¿Te refieres al…?

-Sol. Al sol Harry –Este se sorprendió al escuchar su nombre en los labios del otro de nuevo –Algunas culturas lo consideran un Dios más o al menos eso me dijeron en África.

Harry no supo que responder y sólo volteó a ver el paisaje de nuevo hasta que escuchó la voz de Blaise de nuevo.

-Lo lamento.

Eso si era nuevo para Harry, un Slytherin pidiendo perdón.

-¿P-por qué?

-Lo que te dije después de la segunda prueba f-…

-No tienes que disculparte por decirlo –parecía un poco molesto.

-No me disculpo por habértelo dicho –Harry lo vio sorprendido –Me disculpo por la manera en que lo dije y mi actitud.

Pero si me retracto por haberte dicho que debías eliminar esa ingenuidad o nobleza.

-¿De qué hablas? Tenías razón, eso sería lo mejor.

-No.

-¡Claro que sí! ¡Él murió por…!

-¿Tu culpa? –lo interrumpió. –Qué te diferenciaría de él entonces. Si no valoraras la vida de las personas y tus amigos de esa manera sólo serías una versión más joven de él. Tendrías seguidores y no amigos.

La explosión de Harry parecía haberse calmado, Blaise desvió la mirada hacia el lago y pareció perderse. Luego de un minuto empezó a hablar en un susurro.

-…Una vez te dije que tu punto fuerte eran tus ojos. –Harry desvió la mirada incómodo ante el recuerdo –creo que él que debía limpiarse los lentes y ver bien era yo, aunque no uso lentes. Lo mejor de tu persona es algo tan evidente e irritante que termina capturando a cualquiera. No fue tu culpa que Cedric muriera, al contrario, lo salvaste de la oscuridad. Las personas son inestables Harry, si en el laberinto no volvías por él y decidías ganar solo, como lo habría hecho cualquiera Cedric te hubiera odiado sin importar que fueras al cementerio y al peligro solo. Hubiera sido el primero en llamarte mentiroso. Tu llamada nobleza… es como ese hipócrita sol. A pesar de todo lo que pasa en el mundo sigue brillando, sigue allí tan hermoso como siempre. ¿Sabes por qué? Porque su luz y calor salvan a más personas. Porque algunas cosas no se pueden evitar, es el pasado y no por salvar a alguien que murió de insolación eliminaremos el sol matando aún a más gente.

Harry no sabía que decir sólo miraba a Blaise y este finalmente volvió su mirada hacia él y lo miró a los ojos.

-Odio tanto tu nobleza como al sol en un día de verano a medio día. Pero la admiro por lo hermosa y buena que es, la admiro por seguir brillando porque sabe que es lo correcto, lo mejor… Y porque la persona que la posee es hermosa más allá de la primera vista y las opiniones ajenas.

Blaise soltó una ligera sonrisa y dio media vuelta.

-¡Ah! Y definitivamente… no te odio.

Se fue sin voltear a verlo ni una vez pero le pareció escuchar una ligera risa detrás de él. En silencio juró no volver a tomar 5 vasos de Vodka antes de ir a hablar con alguien.

Cuando más tarde Hermione le preguntó que había pasado Harry sólo respondió.

-No lo entendí bien, pero me hizo sentir mucho mejor.

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Se sentía traicionado y furioso eso era mucho mejor que cubrirse en su nube de depresión. Había buscado hablar con él, esperaba que él lo apoye, que le explique o que sólo lo escuche porque esas imágenes en su cabeza no se iban. Los conocía, los reconocía sin jamás haberlos visto. Y más que Blaise había querido hablar con alguien que no lo atribuya todo al antiguo experimento que le hicieron, había querido que Draco lo escuchara. Pero no. Lo había evitado e ignorado el resto de los días hasta el día de salida. Es más, salía tomado de la mano de Pansy. Tuvo el impulso de lanzarle su valija en la cabeza pero se tragó todo y fue hasta otro carruaje. Ahí estaba Luna.

-Hola Aang –dijo con su usual sonrisa.

-Hola Luna.

-Siento que tienes Wrackspurt a tu alrededor. Son invisibles y confunden tu cerebro al volar por tus oídos.

La chica empezó a agitar su mano alrededor de Aang para espantar las criaturas invisibles.

-¿Te pasa algo?

-No… ¿Por qué lo dices?

-Porque no parecen querer irse aún escucho su zumbido. –Señaló el vacio –les gusta una mente confundida para confundirla más.

Aang no dijo más. Estaban a medio camino en un cómodo silencio cuando Luna volvió a hablar.

-Tu hermano se preocupa por ti mucho.

-¿Eh? Eh… si supongo.

-Lo escuché discutir con Draco Malfoy. Él pobre tiene la cabeza totalmente infestada de ellos.

-¿Quién? ¿De qué?

-Draco Malfoy. De Wrackspurt. Deben estar haciendo un desastre de su mente.

-… ¿Dices que Draco sólo está confundido…?

-Claro. Desde poco después de la tercera prueba su mente se llenó de ellos. Me pregunto qué pasó…

Y con eso la chica volvió a mirar al cielo con aire perdido. Aang pensó sobre lo dicho y llegó a la conclusión que probablemente se debía a la noche en la que habían despertado juntos, eso a él también lo confundía. No sería la primera vez que el Slytherin reaccionara de manera exagerada, ese evento no debería haber sido importante… aun así Aang lo recordaba cada noche.

Suspiró sin entender nada y él mismo empezó a mover sus manos alrededor de su cabeza en un intento de votar a los dichosos bichitos imaginarios. No se sentía menos enojado pero su frustración había desaparecido. La extraña chica de su lado podía ser buena consolando en su única manera.

Cuando llegaron hasta el tren Luna se despidió al ver a Ginnie Weasley que la llamaba. Aang fue hasta el tren y se cruzó con Blaise, se quedaron en medio pasillo en un extraño silencio hasta que escucharon a Hermione detrás de ellos.

-¡Aang! ¡Blaise! Estamos en este compartimiento. Vengan. –se la notaba un poco dudosa ya que no habían hablado en días pero el tono amable y sincero seguía ahí.

-Ya vamos. –respondió Blaise. Casi todos ya estaban en sus respectivos compartimientos acomodando sus cosas y charlando. Blaise tomó el brazo de Aang evitando que vaya hacia el compartimiento. –En un momento.

Hermione los vio y asintió antes de entrar en el compartimiento cerrando la puerta. Aang vio a su hermano algo confundido y Blaise miró a todos lados en los pasillos vacios antes de voltear hacia Aang.

-Debí hacer esto antes… pero no sabía cómo. –Avanzó hasta él y lo abrazó. Le dio el consuelo que le había negado todos esos días –Lo siento… sé que era tu amigo y no te pude apoyar. Lo siento… hermano.

Y Aang lloró. Todo el enojo que guardaba se desvaneció al abrazar a su hermano. Era cierto, recordaba a esos amigables y confiables rostros pero ahora estaba ahí y lo real era Blaise, su madre Cerisei, Harry, Luna, Cedric, Hermione, Ron… y Draco, un confundido e irritante Draco. Y eso lo hiso sentir mejor.

Paso un minuto antes de que Aang se separara con los ojos rojos pero con un brillo en estos que se había perdido desde la muerte de Cedric. Y con un ánimo renacido fue hasta el compartimiento jalando a Blaise con él. Y entraron.

-¡Aang! ¿Estás bien? –Hermione cuestionó.

-¡Sí! –Y con una sonrisa aumentó. –Blaise me estaba consolando.

Blaise pareció sorprendido y traicionado por la afirmación antes de desviar la vista y parecer un poco avergonzado.

-Yo no… -pero no sabía que decir. Era obvio que ya no podía ocultarlo.

-Si… tiene un don para eso –añadió Harry dedicándole una sonrisa brillante y Blaise sintió por primera vez una vergüenza profunda mientras toda su sangre iba a su rostro, la sorpresa de que Harry le hablara de nuevo y de esa manera lo alegraba más de lo que jamás admitiría.

Se sentó lo más lejos posible de Harry y abrió un libro decidiendo ignorarlos a todos a pesar de escuchar risas de los demás, incluso de Ron.

El viaje fue tranquilo, nadie quiso tocar el tema del retorno de Aquel-que-no-debe-ser-nombrado era un tema difícil y aunque sea unas horas era bueno no pensar en eso. Por unas horas el tren fue un punto ciego a la realidad, un descanso que terminó al llegar a la estación porque sólo con ver la cara de su madre Blaise supo que las cosas sólo empeorarían.

Él y Aang se despidieron de los demás. Blaise vio como Harry se dirigía hacia una pareja que lo miraba como a la más insignificante y desagradable basura y comprendió a qué se refería Hermione. Evitó el impulso de correr tras Harry y amenazar de muerte a esa pareja desagradable.

Cerisei los abrazó con más fuerza de la normal al saludarlos, Nikolay con su amable sonrisa con la que seguía pareciendo severo a pesar de su afable personalidad lo que le dijo a Blaise que el hombre no sabía nada o al menos lo ocultaba bien.

Con un nerviosismo creciente al recordar lo que le había contado Draco vio a Aang antes de prometerse obligarlo a ir ese verano a la casa Weasley lo más pronto posible donde estaría más seguro. Así él sólo se ocuparía de cuidar a su madre y el secreto, debía aprender Occlumencia lo más pronto posible.

Y el verano empezó…

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¡Fin del cuarto año! Actualmente estoy trancada en la historia pero ya pasará.

Mini trailer del quinto año:

El instinto le gritó a Blaise que retrocediera lo más posible pero se mantuvo en su lugar, el hombre ante él no parecía ser él mismo, jamás había pensado que un día se sentiría intimidado por Nickolay, quien normalmente se mostraba jovial, pero en ese momento se sintió en peligro mientras el hombre avanzaba hacia él.

¡Quiero decir con mucho orgullo que Nickolay si me pertenece!

¡Mata ne!