DISCLAIM: Que quede claro que Harry Potter no me pertenece. Tampoco Aang el último maestro de aire. Estos les pertenecen a sus respectivos creadores.

PRECAUCIÓN: fanfic BL- YAOI Crossover Harry Potter y Avatar: The last airbender. Si no les gusta el género... no lo lean.

CAPITULO 26:

(!): Menciono dinero Muggle "Libras" sin embargo como no sé bien la coverción aun si intenté averiguar no sé si estoy diciendo una locura o mis precios estan totalmente mal o con algo de suerte bien. Si alguien quiere corregirme es bienvenido o bienvenida que yo lo arregló si me dicen.

-¿Acaso no has avanzado con tú misión, Cerisei?

-Si encontrar, enamorar a un innombrable y hacer que te ayude y dé información fuera tan fácil se lo darían a cualquier otra Cissa. Una semana basta para que se enamore pero no puedo hacerlo hasta que no encuentre a quien debo acercarme.

-Creí que tenías muchos contactos en el ministerio.

-Sí, sobre todo en el Wizengamot pero no me diste el honor de tu visita sólo para preguntar sobre una misión que obviamente no está cerca de terminarse. ¿Qué pasa Cissa?

-Directo al punto. No eres para nada encantadora.

-Me guardo mi encanto para los hombres importantes, así que suéltalo. ¿Qué quieres? ¿O qué quiere nuestro Señor?

-Él desea que tú hijo le haga una visita –Cerisei no cambio su expresión fría –Lo más pronto posible.

-Lo lamento Cissa pero tengo dos hijos, creí que esperaría hasta que salieran de Hogwarts para marcarlos… igual que a Draco.

-No. Aang Zabini debe ir cuanto antes ya veremos que tiene reservado el Señor Oscuro para él.

-…Pues lamento mucho pero eso no va poder ser, por más de que yo desee hacerlo.

-¿A qué te refieres? ¿Piensas acaso desobedecer las órdenes de mi Señor?

-Claro que no. Pero no tengo opción. Aang no está conmigo. –Narcissa levantó una elegante ceja.

-¿A qué te refieres?

-Dumbledore. Me tendió una trampa, estoy segura que él está detrás de esto.

-Cerisei. ¿Qué pasó?

-No vuelve. Se fue hace una semana a "visitar" a unos amigos. Como tenía esa reunión con el Señor Tenebroso ese día no le pregunté mucho y lo dejé ir. Al día siguiente envió una carta diciendo que se quedaría el resto de las vacaciones allí. Sus cosas no estaban, ni siquiera Blaise sabía lo que pasaba. Respondió mis cartas pero se negó a volver hasta el próximo año aunque insistía en que me quería. Ningún rastreador o hechizo que usé sirvió de algo… me robaron a mi hijo…

Y Narcisa vio ira por primera vez en el rostro de Cerisei y una ligera satisfacción surgió a pesar de que sabía que su Señor no estaría contento.

-Tu hijo prefirió a otros ante ti, no me sorprende.

-Cuidado con lo que dices Cissa. Muchos se ganaron la muerte por menos que eso.

-Porque no se defendían ante ti querida. Dudo mucho que tus habilidades con tu varita se igualen con las de… tu cuerpo.

-No veo que tiene tu familia de bueno para criticar a la mía. Tu esposo ni siquiera pudo detener a un niño de 14 años a escapar del cementerio. Me parece que los incompetentes son otros. Apostaría que antes del final de este año escolar tu esposo volverá a defraudar al Lord.

La cara de Narcissa se cubrió de rojo por la ira y la vergüenza.

-Sea lo que sea lo que el Lord desee hacerle a tu hijo espero que lo haga sufrir.

-¿Perdiendo el temperamento Cissa? Permíteme decirte algo, yo llevaré a mi hijo ante el Lord lo más pronto posible y él le servirá con lealtad en cual sea su misión. Pero deseo ver tu rostro cuando sea a tu hijo a quien le asignen una misión. Porque te lo aseguro, no se librará del enorme honor que es servir al Lord antes de salir de Hogwarts.

Narcissa empezó a temblar, jamás se habían llevado bien, es más, en la época escolar Cerisei había salido con Lucius.

-Lamento mis faltas de modales pero debo retirarme. Siéntete libre de irte cuando te plazca, conoces la salida… dale mis saludos a Lucius.

Y dio media vuelta hacia las gradas sin perder la vista a Narcissa por el reflejo de los vidrios. Llegó hasta su habitación y se sentó en el gran sillón sin percatarse de Nickolay. Comenzó a temblar y los jarrones explotaron lanzando pedazos por todas partes. Un protejo delante de ella evitó que saltaran los pedazos hasta ella.

-¿Piensas contarme lo que pasó?

-No.

-Vamos Cerisei. Estoy harto de no tratar de adivinar qué haces para ellos.

-Sabes bien cómo es esto. Tú también trabajas con… personas peligrosas de Rusia.

-Sí. Pero yo soy uno de los más importantes y jamás logré ponerte así, ni siquiera un poco intimidada o furiosa. Me hace pensar que mi grupo somos unos críos hechizando Muggles en comparación a los que tu tratas.

-Entonces comprendes la situación.

-Sí. Por eso sólo te pido la información necesaria para ayudarte en caso de urgencia y no todo los detalles.

-Van tras Aang.

-Entonces es bueno que lo hayamos mandado al inicio de las vacaciones con esas personas.

-Sí. Pero si Blaise no hubiera insistido en eso ahora tendría que haberlo llevado con ellos.

-¿Cuánto tiempo tienes?

-No lo sé. Probablemente hasta que consiga lo otro que está buscando.

-Pues actuaremos de acuerdo a eso.

Nickolay le puso una mano en su hombro y la apretó. Cerisei lo odio por entender tan bien la situación. Ni siquiera le había dado información y él entendía lo suficiente para comprenderlo todo. Su mano fue a la de su esposo inconscientemente y la presionó.

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El instinto le gritó a Blaise que retrocediera lo más posible pero se mantuvo en su lugar, el hombre ante él no parecía el mismo, jamás había pensado que un día se sentiría intimidado por Nickolay quien normalmente se mostraba jovial pero en ese momento se sintió en peligro mientras el hombre avanzaba hacia él.

-Debemos hablar.

Blaise sólo pudo asentir mientras seguía al hombre y agarraba su varita con fuerza. Fueron hasta un cuarto vacío y amplio, Blaise se sorprendió que hubieran vaciado uno de los salones.

-¿Estas consciente de la situación?

-... ¿A qué se refiere?

-Tu mente no tiene ningún tipo de protección –Blaise se alarmó –y no mientes tan bien como tu madre. Empezaremos con la Occlumencia.

Blaise no entendía nada. Dudaba que su madre le hubiera contado de todo al hombre delante suyo.

-Como dije ninguna defensa. Cerisei sólo me dijo lo importante. Que van tras Aang. Pero tú también formas parte de esta familia e irán por ti para llegar a Aang. Debes esconder todo si en algún momento te llaman y Cerisei no puede perder su cubierta.

-…Usted sabe demasiado para su propio bien.

-No llegué a controlar el ministerio de magia ruso por mi linda sonrisa niño. Se defenderme y no soy tan honesto como lo dice la prensa. Pero sé ocultar información y sé hablar con mis contactos así que volvemos al inicio. Occlumencia.

Y las vacaciones de Blaise acabaron.

Esa noche se acostó totalmente agotado después de las clases de Occlumencia y de duelo. Si todos los días iban a ser así no dudaba en que para el final del verano estaría más preparado que Harry para derrotar al Señor Oscuro. Puso el traslador de emergencia que le había dado Nickolay en su velador y se alistó para dormir. Justo cuando se acostaba escuchó un picoteo en su ventana y vio una lechuza que le parecía conocida.

La lechuza voló hasta su velador y estiró su pata. Se la veía cansada y tenía algunas de sus plumas blancas dobladas. Tomó la carta, sacó comida y agua y se las dio. Mientras esta comía él veía la carta con curiosidad y cierta excitación, era Harry.

Blaise,

Lamento comunicarme tan abruptamente, la verdad muchos de estos días me pregunté si realmente podía enviarte una carta.

La verdad me cansé de leer las razones falsas de Hermione y sus pedidos, las disculpas de Ron y la tranquilidad de Aang. Lo que se dice en el Profeta es falso, lo sé de primera mano. Pero deseo saber realmente que está pasando en el mundo mágico.

Espero no haberte molestado con la carta, con cariño.

H.J.P

Volvió a leer la carta sin entender bien. No veía por qué esconderle a Harry lo que pasaba si se enteraría al volver. Pero, por otra parte, sí era estúpido enviar una carta pidiendo información exacta cuando la situación era tan peligrosa. Se sentó pensando como informarle y recordó el útil artefacto que Aang había descrito una vez. Con un plan en mente agarró un papel y escribió.

H,

No veo por qué no podrías enviar una simple carta.

No te hagas planes para el martes a las 4.

Es todo,

Z.B

Vio su carta y supo que Harry se enojaría pero era necesario. Arregló las plumas de la lechuza de Harry y le ató la carta a su pata. La vio perderse en la noche y se acostó pensando en Harry y en lo que le diría el martes.

Su entrenamiento continuó desde temprano en la mañana todos los días, el martes empezó más temprano aun para compensar que se iría en la tarde. A las tres se dio un baño rápido y salió hasta un pueblo Muggle cercano. No tenía dinero Muggle así que fue hasta una joyería. El comercio no podía ser diferente en el mundo mágico y en el Muggle. Se acercó al mostrador y sacó una cadena de oro de su bolsillo, era simple pero muy bien trabajada.

-¿Cuánto me da por esto? –El vendedor lo miró con clara duda en los ojos.

-No le compró nada a jovencitos ladrones. –Blaise levantó una ceja.

- Tenga cuidado con lo que dice anciano. Yo vivo en la mansión a las afueras de este pueblo –el hombre abrió los ojos asombrado y se fijó que efectivamente la ropa de Blaise era de la más alta calidad, todo en el chico gritaba nobleza. Y el collar parecía autentico.

-Déjeme verlo. –Blaise le pasó el collar y el hombre se fue a la parte de atrás de su tienda. Sin importarle el proceso que utilice el hombre para comprobar la autenticidad buscó por la calle otra tienda.

-Le daré 660 libras.

-¿Me cree estúpido? El collar cuesta más que eso. –La verdad, él no tenía idea. Pero siempre era así con los comerciantes.

-720, es más de lo que le daría a un cliente normal.

-Pero yo no soy un cliente normal y tampoco lo es mi collar. Démelo lo llevaré a otra parte.

-¡Está bien, 850 no tengo más!

-Ahora si me gusta la cifra.

Le dio un fajo de papeles que Blaise casi le tira en la cara por burlarse de él antes de recordar que era dinero Muggle. Los contó para parecer más profesional y se fue. En la tienda el dueño se alegraba porque el collar en sí lo podría vender por sus 1120 o tal vez más.

Blaise fue hasta una tienda al entrar vio lo que buscaba.

-Quiero llamar a alguien. –el chico de la tienda sólo le alcanzó el teléfono. –No sé el número. –y el chico lo miró confundido.

-…Pues llame a información y le darán el número si les das el nombre.

-Te daré 100 libras si lo haces por mí.

El chico lo miró asombrado y cuando Blaise le mostró el billete marcó sin dudar.

-El nombre.

-Vernon Dursley vive en Privet Drive.

El chico habló un rato con información y luego le dio el teléfono a Blaise mientras este le pasaba el billete.

Escuchó que sonaba y una voz aguda de mujer le contestó.

-Buenas tardes.

-Buenas tardes, ¿es usted Petunia Dursley?

-Sí, ¿Quién es?

-Me llamo Oscar Uhlman soy profesor en la escuela de Harry James Potter, es imperativo que hable con él ahora.

-Un momento –la voz de la mujer inmediatamente se había vuelto fría y aún más desagradable. Blaise miró interesado el aparato Muggle, no tenía que gritar para hacerse escuchar y ningún mago sospecharía. Un minuto después escuchó una voz vacilante.

-¿H-hola…?

-Hola Harry.

-¡Blaise! Qué haces… digo ¿Cómo me llamaste? –ahora susurraba.

-Le pedí a alguien que consiguiera tu número. Aang no está en mi casa no sé si estas consciente de eso.

-Sí... me dijo que finalmente había aceptado la invitación a la casa de Ron con tu ayuda. ¿Cómo van las cosas? No consigo informarme.

-Mal. O bueno, no tan mal como podrían estar pero aun así es malo. No es seguro decir nada por lechuza, este es el único medio que me pareció más confiable.

-El teléfono, los magos jamás lo usan. ¿Pero qué hace Voldemort?

-Busca a alguien. Le dieron la misión a mi madre, así que sabiendo que él había vuelto vi que era aconsejable enviar a Aang lejos –mentirle a Harry lo incomodaba más de lo normal.

-¿A quién?

-A un innombrable. No le dijeron la razón sólo que debía averiguar y acercarse a él para extraerle información.

-¿Qué es…?

-Un innombrable. Trabajan en el ministerio. Nadie sabe bien quienes son, su trabajo es totalmente confidencial en un área desconocida por todos, el departamento de misterios.

-¿Pero por qué…?

-No lo sé. No le dirán hasta tenerlo, lo que sea que quieran de él mi madre no lo sabe.

-¿A atacado a alguien o algo?

-Algunas familias Muggle fueron asesinadas pero no es con un fin, sólo como diversión y distracción.

Se quedaron en silencio y Blaise vio que el otro chico hablaba en el otro lado de la tienda por otro aparato sonando muy feliz mientras agitaba el papel.

-…Blaise-

-¿M?

-No sé… no sé si Draco te dijo pero…

-¿Qué pasa Harry?

-Es que… tú estás en peligro.

-¿Eh? –eso si sorprendió a Blaise.

-Ese día Voldemort dijo que iría tras de ti después de mí. –Y Blaise no pudo evitar golpearse la frente en frustración.

-Ya… veo.-no quería mentirle a Harry, no quería hacerlo -¿Mencionó mi nombre?

-No… pero dijo que se ocuparía del pequeño Zabini.

-¡¿Me estas llamando pequeño Potter?!

-¡No!... Pero eres el menor. –"Cuelga el teléfono de una vez" se escuchó una voz al otro lado.

-Me parece que debes irte. Tómalo como tu tarea para la próxima vez que podamos hablar. ¿Soy el pequeño Zabini realmente? Adiós Harry, cuídate.

Y puso el teléfono como estaba en un inicio suponiendo que eso terminaba la conversación ya que al levantarlo nuevamente sonaba un ruido constante y ya no la agradable voz de Harry. Se fue de la tienda y el encargado no se molestó en cobrarle nada. De alguna manera sintió el aire más frio pero viendo el sol supuso que sólo era una impresión equivocada y volvió a la mansión Zabini a continuar con su entrenamiento.

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Pues... tenia que recuperar la inspiración. Volvio ayer cuando escribí casi todo el sexto año escolar en una tarde xD. Ahora si vuelví a la U asi que de nuevo subiré cuando corresponden los capitulos. O eso creo. Cualquier queja, corrección o pedido dejen review o por PM.

Dejando eso de lado. ¿Con quien quieren que Ron esté?

Bueno ¡mata ne!