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Una operación a corazón abierto de un padre de familia. Catorce horas en el quirófano y sudando cada vez más, el equipo de cirugía no conseguía que el nuevo corazón latiera.
Incredulidad, agotamiento, rabia, pena y muchos más sentimientos que ni siquiera supo identificar se entremezclaban en el interior de Akane en aquel quirófano.
Al llegar a su casa, agotada como estaba ese día, pensó que jamás había sentido ni creía volver a sentir algo tan intenso y complejo en la vida...hasta ese momento.
El tiempo parecía haberse parado mientras notaba cómo Ranma la asía con fuerza, agarrando aun una de sus muñecas con una mano y sosteniendo su nuca contra él con la otra.
Tras unos primeros momentos en los que se quedó paralizada, la chica emitió un quejido a través de su garganta y con su mano libre, ya que no podía apartar su cabeza, empujaba contra el pecho del chico con la fuerza que podía ejercer en aquella posición, intentando apartarse sin conseguir nada.
El chico, que exhaló un suspiro contra ella al probar sus labios, notaba que la chica intentaba resistirse empujándole con una fuerza que era menos que nada para él. Realmente no había sido su intención atacar los labios de la chica de esa manera, pero ante la sola mención de ese idiota, su sangre se encendió y un impulso imparable le obligó a actuar sin pensar.
Aún notaba que la chica intentaba separarse, pero si luego le iba a aporrear de nuevo, que fuera con motivo. En un momento dado el luchador se hizo con el labio inferior de la chica entre los suyos, lo cual hizo que sintiera a Akane aflojar un poco la fuerza que ponía para que se separara de ella, por lo que aprovechó y la mano que agarraba su muñeca, se posicionó en la firme cintura de ella.
Akane por su parte, se sorprendió cuando ante ese gesto suspiró y su garganta volvió a emitir un sonido, sólo que esta vez era más placentero que de queja. El chico por su parte, al oír el suspiro de Akane decidió volver a atacar sus labios, ahondando más el beso esta vez y atrayéndola a él por la cintura.
La chica no supo en qué momento dejó de luchar paulatinamente hasta encontrarse devolviéndole el beso. Siempre se había quedado con la duda de cómo habría sido, y ahora estaba sucediendo. El chico estaba totalmente enfrascado en su cometido, que era abarcar las curvas de la chica todo lo que sus manos le permitieran, mientras que ella por un momento pensó que si él se proponía hacer algo, ella poco podría objetar, para su sorpresa porque se encontraba disfrutando el momento.
Nunca la habían besado así, tras tanta tensión y discusiones, era algo totalmente nuevo y que no había sentido ni siquiera con Harvey... ''mierda, Akane, ¡Harvey!''.
Akane, al no verse ya sujeta por la nuca y tras darse cuenta de que había cedido, apartó el rostro lo que pudo. -¡Ranma! –Intentaba llamarle la atención al chico, que se encontraba ocupado dejando ahora un reguero de besos por su cuello. Ella posó ambas manos en su pecho y empujó de nuevo. -¡Ranma, para! ¡Esto no está bien!
El chico paró de besarla y con rabia levantó su cabeza del hueco de su cuello y la miró.
-¡Suéltame, no puedo hacer esto! ¡Soy horrible, horrible! –Intentaba la chica apartarse de él. -¡Tengo un novio que me quiere y esto es una mierda! ¿Qué coño has hecho? –Le acusó.
-¿Yo? Perdona, no pensaba que suspirando así y con esos ruiditos me estuvieras rechazando precisamente. –Le echó en cara Ranma, aún sin soltarla. –Además, ¡no quiero que me menciones al tío ese! Cuanto antes acabes con eso, mejor.
Akane, exasperada por no tener tanta fuerza como él, echó los brazos al cielo. -¡Por el amor de Dios! Tienes que parar con eso, Ranma. Él y yo tenemos una relación y esto que acaba de pasar, espero que lo hayas disfrutado porque...m...me has pillado desprevenida y no va a volver a suceder. –Se dio un tortazo mentalmente porque cuando intentaba sonar más confiada, sus nervios más le fallaban.
Ranma por su parte, sentía que iba a patear lo que tuviera más a mano, pero demasiado se le iban las cosas de las manos por el momento como para encima asustarla y pensara que le podría hacer daño de algún modo, así que optó por dejarla libre un poco, lo suficiente para que no se viera tan oprimida pero sin soltarla del todo.
-Una relación mis cojones. –Sentenció el chico ante la mirada incrédula de Akane. -Tú tienes un compromiso conmigo que por mucho que te empeñes, y aunque lo dejaras de lado para irte a jugar a los médicos, aún está presente. Ya somos mayorcitos y no me hace ni puñetera gracia que haya un solo tío por el mundo que se está yendo de rositas por haberte puesto un dedo encima.
Akane abrió la boca con intenciones de mandarlo a la mierda, pero él continuó: -¿Quieres que vuelva a dejarte ir para que puedas dejarme tirado de nuevo por ese al que llamas novio? –Akane afirmó algo temblorosa. –Pues ni lo sueñes preciosa.
La chica creyó estar dentro de una bizarra pesadilla. ¿Estaba dentro de una puñetera película? Cómo odiaba haberse deshecho de su preciado mazo con lo bien que le vendría ahora para romperlo en siete partes contra su cabeza.
¿Esas tenía?
La chica ladeó la cabeza y sonrió de medio lado, mirándole. Ranma, al ver ese gesto, se quedó noqueado durante unos instantes al ver a su prometida sonreír así. ¿Lo había conseguido?
-Verás Ranma...-empezó a acercarse de nuevo al rostro del chico, susurrando, lo que al joven estaba dejando como si fuera gelatina y tragando duro. –Creo que...- se mordió el labio la chica, -aunque estás muy cambiado...-seguía hablando mientras se dedicaba a pasear un dedo lentamente por su musculoso brazo y por el pecho, dejándolo vagar, -y eres una alegría para la vista...sigues teniendo ese...ese...-la chica paró el movimiento de su dedo, dejando a Ranma expectante y respirando por la boca, -ese cerebro de chorlito que piensa que lo puede tener todo.
Abruptamente bajó las manos y aprovechando la confusión de Ranma, se hizo atrás.
-¿Te crees muy chulo? ¿No tienes ninguna modelo raquítica a la que molestar?
El chico soltó el aire que tenía contenido y por fin, sonriendo de lado también le contestó: -Esta tarde no...eres muy afortunada...¿son celos eso que huelo?
-¡JA! ¡Celos y un cuerno!
-No sabes mentir...ni disimular.
-¡Que te den! ¡Mucho y mal!
-Cuando quieras. –Dijo el chico obviamente divertido.
-¡Aaargg! –La chica se dio la vuelta para buscar su bolso e irse por donde había venido, resignada e impotente porque su amago de vacilarle no había dado tan buen resultado.
-No vas a irte, no sin mí. –Escucho la solemne voz de Ranma.
-¿No? –Dijo ella sonriendo con el bolso en la mano y caminando hacia el ascensor. –Mírame.
Al llegar a este, se dio cuenta de que no había botón de llamada. –En efecto, no, Einstein. Necesitas esta pequeñísima y preciosa llave para acceder al ascensor...pero no te la voy a dar.
La chica al mirarlo con fuego en los ojos, le vio con la reluciente llave entre sus dedos pulgar e índice.
-Dámela, te lo advierto.
Ranma enarcó ambas cejas y sonrió abiertamente, metiéndose la llave en el bolsillo delantero de su pantalón.
-Ven a por ella. –La retó, cruzándose de brazos y remarcando sus fornidos brazos. Pero no, Akane no se iba a dejar intimidar por semejante tontería, ¿no la veía capaz?
-¿No me ves capaz?
Él se encogió de hombros. –No veo que lo estés haciendo.
La chica miró al cielo pidiendo paciencia y con paso firme se encaminó a callarle la boca. –Tu cosita no me asusta...y no es la primera vez que meto la mano en el bolsillo de un hombre. –Dijo ella con cara totalmente inocente y luego se llevó la mano a la boca, como si se le hubiera escapado. –Ups.
-¿Ah sí? –Preguntó Ranma muy lentamente.
Ella enarcó una ceja y a Ranma casi no se le sale el corazón ante esa aclaración. -¿Qué? –Preguntó ella esta vez, al ver que el chico se acercaba de nuevo con pasos peligrosamente felinos.
-Nada... ¿te has divertido mucho? –la chica no contestó. –No puedo ponerme a reventar a hostias a los que te hayan tocado, aunque ganas no me faltan...pero cuanto antes te hagas a la idea de que a partir de ahora, el único que te va a tocar soy yo, mejor irá todo.
-Eres un idiota, no soy ningún juguete. Soy una mujer, y una mujer a punto de comprometerse. Mi opinión cuenta so cretino, y créeme, no vas ganando en ningún sentido.
Justo en ese momento, el sonido del portero automático sonó, anunciando que la comida había llegado. Antes de ir a abrir, Ranma la miró y se atrevió a colocarle un mechón de su largo cabello tras la oreja, gesto que hizo que Akane contuviera la respiración.
-Eso ya lo veremos.
