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Al salir al jardín, Akane no le había dado importancia al hecho de ir descalza hasta que al posar los pies sobre la hierba fresca, le recorrió un escalofrío y se abrazó a sí misma sin dejar de caminar ante la atenta mirada de Ranma, hasta colocarse ante él a una distancia prudencial.
El chico sólo la miraba y ella comenzaba a quedarse sin paciencia y más aún a esas horas de la mañana estando de vacaciones...había descubierto que su ex prometido aún tenía ese don.
-¿Me has sacado de la cama para quedarte mirándome como un pirado?
Bufando, la chica se cruzó de brazos y Ranma inmediatamente refrenó el impulso de lanzarse contra ella al notar el efecto que ese gesto tuvo en su delantera. Así que carraspeó incómodo y habló calmadamente:
-He estado pensando.
-¿Dispones de esa capacidad?
El chico la miró con cara de pocos amigos y descubrió que recién levantada no sólo resultaba estar preciosa, sino que era mordaz. Tomaría nota mentalmente para no cabrearla por las mañanas en un futuro.
-De verdad que no podía esperar más, Akane. Lamento haberte sacado de la cama pero...
-¿Pero...qué? No creo que lamentes nada. –Le cortó. –Conociéndote de nuevo diría que no habrías tenido probablemente ningún problema en volver a se-cues-trar-me. –Remarcó cada sílaba. –O meterte en mi habitación sin mi consentimiento...o incluso...
-¡Ya, lo pillo, lo pillo! –Intercedió haciéndola callar. Dios, estaba quedando como un monstruo cavernícola ante ella. –Pero visto lo visto no me has dejado otro remedio y antes de que me vuelvas a cortar, -anticipó al ver que la joven abría la boca, -tenemos que hablar de una vez...porque tú y yo sabemos por mucho que te lo niegues, que tú estabas prometida a mí antes que a nadie y que nuestro destino es acabar juntos. –Sentenció ante la atónita mirada de Akane.
Quería que dejara de hablar. Tenía que dejar de hablar y así quería hacérselo saber, pero la penetrante y cristalina mirada del hombre que tenía ante ella, la estaba dejando fuera como si fuera gelatina y notaba cómo se le iba la fuerza y se le acumulaba la sangre en las mejillas, traicionándola.
-Antes de que te largaras, -continuó el artista marcial avanzando un paso hacia ella, -íbamos avanzando, lo notaba y tú también, -otro paso más, -luego me pegaste la patada...y ahora, -cuando estuvo lo suficientemente cerca, colocó una de sus fuertes manos de manera suave sobre la nuca de la chica, que ahora luchaba por que no la notara temblar y acarició con el pulgar la piel bajo su oreja, -me arden las entrañas al saber que hay otro tío por ahí que intenta tener el título que sólo debería corresponder me a mí.
La chica, tras unos segundos suspiró pesadamente y miró a un lado, rehuyendo su mirada o no sería capaz de volver a hablar. Él la seguía intimidando, pensaba que lo había superado hacía mucho y que ahora era una mujer fuerte...pero aunque intentara odiarle, ese hombre seguía debilitándola física y emocionalmente.
-¿Qué pretendes? Han pasado tres años Ranma, me fui para darte la libertad que tanto ansiabas, que ambos ansiábamos y que tú te encargabas de decirme que querías a la mínima. –No era su intención, pero hablaba casi en susurros porque tenía la sensación de que si en estos momentos alzaba un poco más la voz, esta se quebraría. –Yo he rehecho mi vida y tú no es que te lo hayas pasado mal en la tuya. Ahora vuelvo y sigues siendo un idiota, pero a otro nivel. Lo que no fue, no va a ser...deberías haber seguido con tu vida, tal y como tenías planeado...lo siento si no salió bien.
La chica miraba al suelo, recordando la declaración del chico a su ''amiga'' Ukyo, intentando que no se le escapara una lágrima, pero Ranma no estaba dispuesto a que no le diera la cara, así que con la mano que sujetaba su nuca, le alzó el rostro sujetando su barbilla con suavidad y se encontró con unos enormes ojos color avellana en los que vio algo que le cortó la respiración...pena.
Frunció el ceño y negó con la cabeza.
-No, no salió bien. Te fuiste, me dejaste tirado el día que tenía que decirte algo importante y decidiste por los dos. Desde luego mis planes se torcieron y no te importó una mierda.
Akane, le miró entonces con rabia y con una mano, apartó la que Ranma tenía sujetando su barbilla. Ese puñetero ego le iba a comer. Realmente no soportaba que ella hubiera roto el compromiso y no él. Todo se reducía a eso, a su orgullo herido.
-¡Eres idiota! –Dio un paso atrás. –¿Y a mí qué me cuentas? ¡Yo sólo te di libertad para estar con quien querías, joder! ¿Sabes qué? Paso de esto, no tengo por qué aguantar tus pataletas...-Se dio la vuelta la chica pero antes de que pudiera dar dos pasos, Ranma la agarró de la cintura y dándole la vuelta, la estampó contra él, formando una cárcel con sus brazos para que no se pudiera escapar. -¿¡Qué haces!? -Vociferaba la chica mientras se intentaba alejar, lo que sólo causaba que Ranma apretara más su agarre y la apretara más contra sí.
Por mucho que el chico disfrutara de tenerla entre sus brazos casi sin ropa y tan cerca...en realidad sentía que iba a estallar del cabreo.
-Akane, para. –Ella no paraba de patalear y aporrearle los brazos y el pecho. -¡TE DIGO QUE PARES!
Ante ese grito de Ranma, con esa voz profunda, ella no sorprendida no pudo más que parar y observarle respirando agitadamente, aún con el ceño fruncido y el pelo aún más revuelto. Estaba sonrojada por el esfuerzo y la rabia y tomaba aire con fuera a través de sus labios entreabiertos.
El chico bajó su rostro a la altura del de ella para hablar: -Yo nunca te pedí esa libertad. No en serio, era un maldito crío pero hasta un puto ciego lo habría visto. Me privaste de mi futuro, ¿te enteras?
Akane notó que los fuertes brazos de Ranma la tenían agarrada a la altura de la cintura, tocando la piel que la fina camiseta había dejado al descubierto a causa del forcejeo y entonces fue consciente de la real cercanía del chico.
Comenzó a respirar con dificultad y no supo identificar si era por la rabia, por lo mucho que el chico la apretaba contra él o por los nervios de sentir su cuerpo en toda su extensión.
Sus ojos se desviaron una milésima de segundo a los carnosos labios entreabiertos del chico, sólo un segundo, para volver a mirar a esos ojos azul cielo que la miraban sin perder detalle tras ese flequillo azabache.
''Mierda''
Sin darse tiempo ni poder evitarlo, Akane no supo en qué momento se impulsó y estampó sus labios contra los de Ranma. Soltando un pequeño gemido interior cuando tras un par de segundos de sorpresa, el chico comenzó a corresponderle el beso mientras un brazo seguía rodeando su cintura y con su mano libre, contorneaba su figura hasta llevarla a la nuca de la chica de nuevo, metiendo los dedos entre su melena para devorarla con más fiereza.
Akane, habiendo perdido la fuerza de voluntad tras ser ella quien se lanzara a beber de sus labios, echó sus brazos tras el cuello del chico a la vez que se alzaba un poco para rodearle con mayor facilidad.
Los segundos pasaban sin que ninguno fuera consciente de nada más que de explorar sus bocas todo lo que pudieran, se besaban con pasión y fiereza, toda la que habían contenido durante todo el tiempo desde que se habían conocido y que ahora les salía por los poros.
El sol ya había salido del todo y dentro de poco no serían los únicos que estarían despiertos en la casa.
Cuando Ranma abarcó con una mano la cadera de la chica y la pegó con fuerza a él, notando en el proceso que el luchador estaba más que disfrutando del momento, Akane abrió los ojos de repente y separó su cabeza, haciendo un sonido con sus labios al despegarlos de los de su ex prometido.
Ranma abrió los ojos con lentitud al notar que ella se había alejado, y Akane vio al mirarle que le pesaban los párpados y que tenía la mirada turbia.
-Akane...-susurró sin soltarla. -¿Por qué te fuiste?
El tono de su voz hizo que a Akane se le encogiera el corazón. Parece que le suplicaba una respuesta, parecía dolido.
El chico cerró los ojos y pegó su frente a la de ella.
-Ahora podría ser un hombre casado.
La peli azul, entendiendo por sus palabras que se refería a Ukyo, frunció el ceño y se maldijo mentalmente por haber caído en sus redes de nuevo. ¿Es que nunca aprendería?
Querría cruzarle la cara de un tortazo...pero ni para eso se sentía con fuerzas tras la intensidad del momento y la posterior afirmación del chico, por lo que se sintió aliviada cuando escuchó su móvil comenzar a sonar en el salón, donde lo había dejado antes de salir al jardín.
Akane se deshizo de su agarre para sin mirarle, ir a coger el teléfono.
Ranma por su parte, no conseguía entender por qué no avanzaban en aclarar lo que había pasado. Joder, tenían que aclararlo de una vez. Él sabía que ella le correspondía. Ninguna mujer besa así a un hombre por el que no alberga más que odio o rencor. Ella le había besado. Ante ese pensamiento comenzó a sonreír levemente como un bobalicón hasta que escuchó a Akane contestar el teléfono en inglés y al mirarla, ella fruncía el ceño:
-¿Harvey? ¿Qué ha pasado?
Hola a todos! Lamento mucho la espera pero he tenido unos días bastante ocupados!
Quería aprovechar para comentar que me han recomendado el fanfic -Sin mirar atrás, ya que tras leerlo concuerdo en que el hilo argumental posee un deje parecido con el mío. Os lo recomiendo porque es bien chulo :D
Que tengáis buena semana y espero que os guste este capítulo :)
