DISCLAIM: Que quede claro que Harry Potter no me pertenece. Tampoco Aang el último maestro de aire. Estos les pertenecen a sus respectivos creadores.

PRECAUCIÓN: fanfic BL- YAOI Crossover Harry Potter y Avatar: The last airbender. Si no les gusta el género... no lo lean.

CAPITULO 29:

El otro se lanzó a atacarlo pero Aang lo golpeó con una roca circular en el estómago mandándolo a volar. Tomó su varita del suelo y salió. Le dolía el hombro pero fue a buscar a Blaise. Lo encontró inconsciente enterrado bajo un estante.

-¡Blaise! –este se agitó. –Wingardium leviosa.

Movió el mueble y su hermano despertó moviéndose lentamente.

-Me descuidé. Aang, ¿estás bien?

-Sí. ¿Dónde están los demás?

-Vamos. Debemos ayudar.

-Quédate aquí yo-…

-No. Iré, tú igual estás herido. Tu hombro está sangrando mucho.

Fueron hasta a puerta y escucharon ruido detrás de una. Al abrir vieron como Harry estaba a punto de darles la profecía a los mortífagos pero la orden del fénix aparecía de repente.

-Ayuda a los de ED a escapar, yo lucharé.

-¡¿Qué?! Pero Blaise-…

-Tú podrás defenderlos mejor con tu aire control. ¡Ve! –Blaise tomó el frasco Alemán que su madre le había dado y tomó la mitad. Inmediatamente notó como sus sentidos se agudizaban.

Y la lucha empezó. Ahora luchaba contra los mortífagos restantes, vio a Harry igual luchar, sabía que no era Felix Felicis pero la poción servía de mucho. Podía luchar contra varios y anticipar el ataque si tenía la capacidad de concentrarse correctamente, lo que si tenía. Las cosas iban bien. Habían derrotado a casi todos. Sólo quedaba Bellatrix que luchaba con Sirius Black.

Blaise, del otro lado de la habitación, vio como esta lanzaba un hechizo aturdidor que le daba al hombre, el pequeño alivio de que no era la maldición imperdonable desapareció al ver como Sirius pasaba por el velo de la muerte. Se preguntó porque sintió un pequeño golpe en su estomago al ver eso. La mujer luchó por su escape y lo logró, Harry corrió tras ella pero los demás miembros de la orden los retuvieron tanto a él como a Aang.

Blaise se dio cuenta que Aang perdía el control y fue hasta él agitándole los hombros. Los tatuajes parecían querer brillar pero Aang luchaba.

-¡Aang! No dejes que te venza, sé que es difícil pero Harry nos necesita. A nosotros no a tu otro estado. –El otro no dejaba de temblar pero Blaise no dudó, siguió sujetándolo –Aang somos los únicos de pie. Estos inútiles se quedan aquí en vez de ir tras Harry. Vamos.

Varios de la orden estaban más concentrados en mirarlo, Lupin preparado habiendo visto una vez la demostración de ese poder.

Nada sirvió para tranquilizar a Aang. Blaise no viendo más solución dijo.

-Te contaré la verdad sobre Sokka y Katara si te calmas.

Eso pareció causar una reacción en Aang como si una corriente eléctrica recorriera su cuerpo. No sólo se calmó pero lo miró con sorpresa.

-¿Sokka… Katara?

-Y Toph, Sukko, Azula y muchos otros. –Escucharon una explosión –pero será en otro momento ahora es tiempo de luchar no de perder el control.

Cuando entraron a la habitación donde Harry había ido vieron como Voldemort desaparecía junto con Bellatrix y todos los del ministerio lo veían. Eso marcaba el final de la lucha, pero el inicio de la Guerra.

Llevaron a todos de vuelta al castillo, en la enfermería algunos estaban muy mal como Ron así que todos pasaron por una revisión detallada de parte de Madame Pomfrey. Harry no estaba a la vista pero era seguro que este estaba con Dumbledore. Esa noche los mandaron a sus dormitorios pero Blaise no pensaba ir a dormir. Tomó el traslador ilegal de su madre y lo activó.

Grande fue su sorpresa cuando este no funcionó, debía funcionar aún con las barreras del castillo no transportándolo pero sentir el movimiento antes de que las barreras lo mandaran de regreso, la única manera sería que… su madre bloqueara el lugar de destino porque ya no era seguro. Algo se volcó dentro de Blaise, un sentimiento de traición se colaba a su seguridad anterior de ir al ministerio de magia. No habían pasado muchas horas entonces… ¿Por qué? A menos que actuaran rápido. Las traiciones debían ser castigadas y si se podía sacar algún provecho, mejor. Sin pensarlo más corrió. Corrió y corrió hasta el despacho del único hombre que lo podía ayudar aún si no confiaba en él.

-¡Hazte a un lado, debo hablar con el Director! –la estatua no se movió ni un centímetro. -¡Demonios!... ¡Vamos! Necesito ayuda… -y la estatua se movió.

Sin perder tiempo en sorprenderse fue directo por las escaleras hacia el despacho que había visto unas cuantas veces antes. Abrió la puerta sin tocar olvidando toda su fachada.

-Señor Zabini, planeaba hablar con usted y su hermano mañana. –Había algo diferente en la voz del Director que no le gustaba nada a Blaise.

-Yo necesito hablar con usted ahora. Es mi madre, no sé cuanto tiempo tengamos pero está en peligro… N-necesito su ayuda.

-Señor Zabini… ahora más que nunca me gustaría poder hacer algo pero…

-¡¿Pero qué?! ¡No hay tiempo!

-Ya es tarde.

El mundo y la comprensión parecieron detenerse para Blaise, no sabía cómo pensar o al menos no parecía capaz de hacerlo. Un sentimiento frío cruzó por todo su cuerpo y sus rodillas empezaron a temblar.

-¿…Q-q-qu-é?... –No podía dejar de tartamudear.

-Me llegaron informes hace poco de un ataque en la mansión Zabini. Cuando llegaron encontraron signos de lucha y sangre por la sala y su cuarto. La ventana estaba rota entre otras cosas, varios cuerpos fueron encontrados. No es seguro que Cerisei Zabini este muerta pero… uno de los cuerpos fue identificado como Nikolay Nóvikov. Lo más probable es que la tengan atrapada.

Bueno eso no lo consolaba. Si las cosas fueran simples su madre hablaría y los mandaría hacia Aang pero no, todos sabían que Aang era especial. Ella no tenía ninguna información útil pero sabía quien la tenía, él. Y sabía que su madre guardaría esa memoria hasta la muerte para protegerlo. Lo que le quitaba mucho tiempo de vida.

-Debo ir por ella.

-Lamento mucho esto Señor Zabini pero eso no es posible. Debo proteger a los estudiantes así que-…

-¡No me importa! ¡Ella morirá si no está ya muerta!

-¿Y usted piensa ir a morir en su nombre?

-No pero… -no tenía argumentos –soy el único que tiene. No puedo quedarme aquí cuando mi madre está en peligro.

-También tiene a Aang. –cierto, Blaise lo había olvidado –Entiendo su dolor Señor Zabini pero ahora no puede hacer nada. Y no ahora que usted es el único con información sobre su hermano. –Blaise se sobresaltó sin tener intención de hacerlo. –Remus me contó ciertas cosas que pasaron en el ministerio. No le exigiré que me las diga pero piense en eso antes de ir tras Cerisei.

Blaise lo miró sintiéndose vacío.

-Haremos todo lo posible para encontrarla.

Pero Blaise sabía que las cosas no eran así. Había más cosas en las cuales concentrarse, sería muy tarde aún si lo hacían. Conocía a su madre, sería silencio, preguntas, más silencio, tortura, gritos, silencio, ni una respuesta antes de que ella tome la iniciativa de matarse antes de que usen veritaserum. Y todo eso sería en menos de un día entero. Para esa hora probablemente su madre ya estaba matándose antes de hablar. Ya estaba muerta.

Y sintió dolor. Sintió como empezaba a temblar ligeramente y un extraño cosquilleo llegaba a sus ojos. Tenía que irse.

-Mi madre está muerta. –su voz estaba más ronca de lo normal pero firme. Blaise salió con paso rápido sin tener rumbo fijo, sus pasos se convirtieron en zancadas, luego en largos pasos rápidos que avanzaban a tropezones mientras intentaba no derrumbarse. Corrió una vez más hasta darse cuenta que estaba en el bosque prohibido ¿Y qué importaba? Llegó a un claro y soltó un grito desgarrador.

Es curioso como rechazas a las personas a tu alrededor sin pensar si las tendrás al día siguiente. Como dejas lo importante siempre para más tarde, para otro día, para otro momento sin saber si habrá otro. Cuantas veces rechazó un abrazo, un beso, una caricia porque ya era mayor, porque había que mantener una imagen fría. No querer ser tratado como un niño pero jamás dejar de serlo, no entender el por qué de cada acto dulce de una madre hacia su hijo.

Blaise respiraba con dificultad mientras su pecho se oprimía de manera dolorosa, temblaba de manera incontrolable mientras parpadeaba tratando de limpiar su vista cada vez más borrosa. No le importaba que aparecieran criaturas peligrosas, casi estaría agradecido de poder desquitarse con alguien o algo.

Cayó de rodillas sollozando ante la única persona que había verdaderamente amado antes de conocer a Harry. Lo apartó de su mente, pensar en Harry y como él igual había perdido a su padrino ese día sólo era más deprimente.

No supo cuanto tiempo estuvo ahí, no supo cuando lanzó los hechizos que destruyeron todo a su alrededor, no supo cuando el profesor Snape lo detuvo, no supo si lo desmayaron o el mismo terminó desmayándose, no supo cuando lo llevaron cargando al castillo con nuevas heridas, no supo que pasó esa noche y no supo cuando llegó a la enfermería, sólo sabía que dolía y eso era algo que no cambió en ningún momento.

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Harry, después de hablar con Dumbledore, se había sentido peor, ahora sabía que al final tendrían que pelear él y Voldemort y que todo se reduciría a eso. Había caminado por los pasillos desiertos con la cicatriz pulsante en su mente, sabía que Voldemort estaba furioso. Fue hasta su dormitorio y a pesar de todo lo sucedido quedó inconsciente rápidamente en su cama.

"No había conseguido la profecía, pero había algo más, Bellatrix lo había logrado. Eso conseguía su perdón, al menos en parte. Rabastan Lestrange y Gregory Goyle le habían contado el poder del niño. Tenía que conseguirlo, tenerlo como aliado o eliminarlo antes de que su poder creciera. Pero antes, averiguaría como funcionaba su poder y lo conseguiría.

-Mi Señor –Bellatrix entró –la traje como usted pidió.

-Bien hecho Bella.

-Gracias mi Señor… ¡Tráiganla! –Al fin algo bueno.

-¡Púdrete Bella! –una explosión se escuchó y un golpe. Bellatrix lo miró alarmada.

-¡Qué esperas, ve!

Salió detrás de ella, más valía que esta vez nada saliera mal. Y la vio, su labio sangraba sobre su piel morena, lo miraba con una fiereza e inteligencia excepcional, era una pena que nunca fuera una fiel seguidora, tenía un gran potencial.

-Mi Señor, –dijo con una sonrisa sarcástica –al parecer perdió una profecía. –Bella lo miraba esperando instrucciones –Si me permite, yo tomé Adivinación como materia optativa. Le haré una nueva.

-Cerisei, no necesito una nueva. Por ahora sólo necesito que te quedes quieta hasta que mate a uno de tus hijos y secuestre al otro.

-Es justamente sobre eso mi predicción. Mi Señor, yo sé demasiado, yo sé, puedo ver que cuando el momento llegué mis hijos significaran su perdición. Siempre fue así. Usted perderá, ante el niño Potter y ante mis hijos. –la ira lo invadía a pesar de que lo que decía era ridículo. –Lo siento, debo irme, tengo una cita con mi esposo.

La varita de Cerisei mandó un rayo de luz azul. Bellatrix se puso delante de su Señor y lanzó un protejo. El hechizo explotó causando destrozos, la necesitaban, no la podían dejar escapar. Fácilmente hizo desaparecer el humo con un movimiento y la siguió Bellatrix corrió detrás de Cerisei. La tenían, había corrido hacia un corredor sin salida y las barreras anti aparición seguían puestas. Una risa fría y cruel salió de sus labios.

-Avada Kedavra –el susurro le llegó cortando su risa. El brillo verde se vio por la esquina y cuando Bellatrix llegó hasta esta retrocedió. La ira lo invadió, la estúpida se había matado. Gritó en ira, había fracasado dos veces en la misma noche pero se aseguraría de matar a esos tres fastidios."

Harry se despertó con un dolor agudo en la frente, partes del sueño volvían a su mente. Recordaba a la elegante y atractiva mujer morena, su pelo lacio y castaño como el chocolate iba hasta su cintura. De alguna manera le recordaba un poco a alguien pero el dolor no le dejaba pensar bien. Voldemort quería a alguien y para eso la necesitaba a ella, además quería matar a alguien más además de él. Recordó que el nombre de la mujer era Cerisei pero el nombre no le parecía conocido. Alguien había perdido a su madre esa noche y el había perdido a su padrino. Sintió simpatía por la mujer pero a la vez el sacrificio de esta le recordó a su propia madre. Se lo contaría mañana a Ron y Hermione, por ahora sólo quería pensar en la desconocida mujer, sus dos hijos y Sirius.

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Se enteraron en el desayuno. Hermione había tenido que arrastrar a Harry al gran comedor. Todos comentaban en parte lo sucedido en el ministerio, para Harry no era nuevo pero no quería oírlo cuando Sirius, su único familiar vivo, había muerto ahí. Aang se sentó con ellos sin importarle más nada y les preguntó por Blaise, nadie lo había visto.

-Seguro ya esta bajando. ¿Por qué la prisa? –Preguntó Ron mientras Hermione tomaba un diario el Profeta y lo pagaba. El encabezado decía "El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado ha vuelto" Hermione lo empezó a ojear.

-Teníamos que hablar de algo pero ayer no pudimos.

-¿De qué se trata?

-No estoy seguro pero es sobre mis alucinaciones y sueños. –Hermione dejó de lado el periódico, Harry sin ganas de participar en la charla tomó el periódico para ver si encontraba la desaparición de esa mujer de su visión, quería saber quién era. Aún no les había dicho nada a sus amigos pero lo haría cuando no estuvieran rodeados de personas que susurraban a su alrededor.

-¿A qué te refieres? –La chica lo veía con total atención, al lado Harry volteaba las páginas una por una.

-Pues… les conté de esas visiones que a veces tengo… él me dijo nombres. Como Sokka y Katara, me dijo que me explicaría.

-Eso es-…

-No... –el susurro de Harry los distrajo. Este agarraba el papel con los ojos abiertos mientras leía algo.

-¿Harry? ¿Qué pasa? –Hermione trató de quitarle el periódico pero este se aferró leyéndolo sin parar -¡Harry!

Finalmente Hermione pudo quitarle el periódico y vio el artículo que Harry había leído.

ATAQUE MORTAL EN LA MANSIÓN ZABINI

El día de ayer no solo se descubrió que Aquel-Que-No-Debe-Ser-Nombrado volvió pero el ministerio no fue el único lugar donde hubo ataques (para saber más vea página 5).

Pocas horas después del ataque en el ministerio los Aurores se enterraron por una llamada Muggle que se habían escuchado varias explosiones en dirección de la mansión Zabini (para saber el lugar exacto página 11). Esperando que fuera una falsa alarma el Departamento de Aurores mandó a los nuevos miembros a investigar mientras los más experimentados se quedaban a investigar más a fondo el ataque del ministerio y los 11 mortífagos que fueron atrapados (para saber quienes fueron página 6).

Al llegar al lugar vieron de inmediato que había muestras de magia negra, las barreras de la casa estaban destruidas y la puerta principal hecha trizas. En el salón se encontraron los cuerpos de 4 elfos domésticos y un mortífago luego identificado como Falastan Joey. Los signos de lucha fueron hasta el segundo piso a una habitación. No se saben los detalles pero había sangre por todas partes y los 8 cuerpos encontrados son muestra de la lucha.

Seis de estos fueron identificados Traylin Jayne, Traylin Franz, Briggan Trech, Bulstrode Oliver y Greengrass Eloise cinco mortífagos y Nikolay Nóvikov mago de origen Ruso con un puesto importante en el ministerio de magia de Rusia (para ver más sobre la carrera de Nóvikov página 15) y esposo de Cerisei Zabini. Los otros tres habían recibido hechizos que desfiguraron totalmente sus rostros, se lo reconocieron como hechizos oscuros de origen Ruso, aún no es posible identificarlos, dando a entender que los 8 lucharon.

Sin embargo el paradero de Cericei Zabini es desconocido, se sabe que estuvo ahí ya que se encontró una de sus joyas ensangrentada en el suelo y uno de sus zapatos en el jardín bajo la ventana rota. Pero si fue o no atrapada y asesinada por los mortífagos queda incierto.

Rita Skeeter, El Profeta.

Hermione lanzó un grito ahogado y miró a Harry como si él pudiera darle una explicación.

-Iré a buscar a Blaise –dijo simplemente Harry antes de salir corriendo.

-¿Qué? ¿Qué está pasando?

-Aang… será mejor que vayamos a otro lado.

-Si, vamos tras Harry.

-¡No! –Los dos miraron a la chica –Ahora… Harry tiene que hablar con Blaise. Aang y tú vendrán conmigo a… una sala vacía

-Mione ¿Qué pasó?

-Nada que no podamos esperar a estar allí para hablar Ron. Ahora avancen.

Los empujó tratando de pensar en que decir.

No supo que lo impulsó a salir corriendo en busca del chico pero era inevitable. Cerisei era la madre de Blaise, la madre de Aang. Notó un cierto parecido de Blaise en ella y de… no, Aang no se parecía en ella en nada. Su corazón latía con dolor al saber que Blaise se había quedado sin familia, como él, necesitaba verlo. Blaise ya había sido dado de alta así que probó yendo a la sala común de Slytherrin, al llegar a la puerta se dio cuenta de que no sabía la contraseña.

-Señor Potter, ¿Se puede saber qué hace aquí? –Snape apareció detrás de él.

-Señor, debo hablar con Blaise.

-Esta es la sala común de Slytherrin, usted no puede entrar –Harry soltó un gruñido de desesperación. –Además el Señor Zabini no está ahí.

-… ¿Qué? ¡¿Dónde está?!

-No tengo por qué responder eso. 10 puntos menos para Gryffindor por su insolencia.

-Mire, ¡Quíteme todos los puntos que quiera pero dígame donde está! –Snape lo miró con furia.

-La enfermería –dijo una voz detrás de él.

-¿Qué? –Harry se volteo.

-Él está en la enfermería Potter no lo volveré a repetir. –Malfoy le dijo mientras miraba a otro lado. Harry no supo como reaccionar así que se fue sin decir nada. Snape vio a Draco con enojo -¿Qué? Puede que Blaise necesite un amigo ahora.

Y con eso se fue. Era cierto que ellos dos ya no eran amigos pero eso no significaba que a Draco no le importe. Él mismo no quería nada más que ir con Aang y abrazarlo pero no podía. Cerrando los puños temblando de impotencia se fue a pasos rápidos sin un rumbo fijo. Una gota de sangre cayó al suelo de piedra frio pintándolo de ese profundo color rojo, Draco intentó relajar un poco su mano, podía sentir la herida.

Blaise despertó y se quedó mirando el techo. Vio que tenía desayuno en la mesa al lado de su cama pero no tenía hambre, no tenía ganas de moverse, no tenía ganas de nada. Su mente seguía en furioso combate sobre que estaba bien y que mal, las cosas de las cuales se negaba a arrepentirse. Escuchó la puerta pero no se volteó. Los pasos se detuvieron a su lado.

-Pensé que te habían dejado salir de aquí ayer. –Blaise se tensó al escuchar esa voz.

-Me dejaron.

-¿Entonces qué haces aquí? –Harry parecía tratar de dar vueltas sobre hechos inútiles antes de hablar de lo que en realidad quería.

-Anoche me lastimé pero no importa. ¿Qué pasa Harry? –no quería mirarlo.

-Eh… yo… a-anoche soñé… –no podía decirlo.

-Con mi madre, ¿cierto? Ella está… muerta, ¿verdad? –no había querido dudar pero su voz se había roto un poco.

-… ¿C-cómo…?

-Tuve un mal presentimiento, fui con Dumbledore pero ya era tarde. –un silencio pesado se instaló. Blaise sentía a Harry moverse nerviosamente y lo vio. En cuanto vio al hermoso pelinegro una frase apareció en su mente. Desvió su vista, no quería pensar en eso pero la frase no dejaba de repetirse, una frase que lo atemorizaba.

-…Lo… lo lamento. Creo que Mione hablará con Aang pero… quería verte…

-Ya basta Harry. Tú ya tienes por quien sufrir, que lo de mi madre no te afecte.

-¡Pero a ti te afecta! –Blaise se enderezó mirándolo, la frase gritando en su mente.

-¡Pero a ti no tiene por qué afectarte! ¡Sufre por Sirius y yo sufriré por mi madre!

-¡Estaba intentando apoyarte!

-¡No lo necesito! –la frase gritaba evitando que piense y se mantenga tranquilo –No deseo nada, sólo tiempo para pensar.

-Ella te amaba, es normal que-…

-¡¿Cómo puedes saber tú eso?!

-Porque lo vi.

-… ¿Qué?

-¿Acaso olvidaste que veo lo que él ve?... Ella… ella prefirió matarse por tú bien… y por el de Aang. Ella dijo que sus hijos lo vencerían.

Era primera vez que Cerisei llamaba a Aang su hijo, como el igual de Blaise. Pero no sintió celos, sintió alegría de alguna manera. Sintió un calor que lo llenaba de manera tranquilizante. Vio como Harry se abrazaba a si mismo ligeramente mirando al suelo y la frase volvió a repetirse en su mente.

-… ¿Por qué?

-¿Eh?

-¿Por qué viniste por mí, a decirme, a… apoyarme?

-…No lo sé… Es sólo que sentí que tenía que estar contigo.

Blaise soltó una pequeña sonrisa y se acercó a Harry.

-¿Qué pasa? –le preguntó Harry

-Hay algo que no deja de rondar mi mente. –Se acercó más.

-¿Qué? –Harry susurraba mientras alternaba su vista entre los ojos y labios de Blaise y se relamía ligeramente sus labios.

-Mañana puede ser tarde. –y con eso juntó sus labios a los de Harry mientras lo jalaba por la cintura.

Por dos horribles segundos sintió como Harry se tensó frente a él y temió que lo empujara pero luego se relajó. Los labios de Harry contra los suyos se sentían deliciosamente fríos, su forma era perfecta para Blaise no muy finos pero tampoco muy carnosos. Sentía su piel quemar su pecho donde la mano del otro estaba apoyada. Y Harry le respondió. Se acercó más a él inclinándose un poco sobre la cama del otro. Su corazón pareció taladrar hasta crear un hoyo en su pecho, aún sentía dolor por la perdida de su madre pero no había imaginado que de alguna manera podía compartir ese dolor y hacerlo más soportable.

La puerta de la enfermería rechinó y los chicos se alejaron el uno del otro instintivamente.

-Voy a matar a quien quiera que sea… -Baise murmuró entre dientes, Harry lo había escuchado y tenía una opinión bastante parecida.

-¡Harry! Mi niño, ¿Qué haces aquí?

-Profesor, yo… vine a verlo, –dijo con un ligero sonrojo. –me enterré de lo que pasó.

-Terrible en verdad… sin embargo le voy a pedir que salga un momento. Debo hablar con el Señor Zabini. Si es posible vaya a buscar a Aang Zabini por favor.

Harry asintió y se fue sin volver a mirar a Blaise.

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Hermione y los otros dos habían ido hasta un salón de clases en el segundo piso, todavía era hora del desayuno así que estaba vacío. Se movió inquietamente sin mirarlos, los había sacado de allí antes de que nadie abra la boca y suelte la bomba en medio gran comedor, eso no habría acabado bien pero ahora tampoco sabía como hacerlo para que no resulte en un desastre de igual manera.

-¿Mione?

-Tenemos un problema.

-Mione, empieza a hablar.

-¡Ron! Está nerviosa ten más delicadeza. Mione… dinos que pasó.

-¡Fue lo mismo que yo dije!

-Claro que no. Lo tuy-…

-¡Basta! –los dos se callaron mirándola. –Esto no está bien, yo no puedo decirlo, ni siquiera sé si es lo mejor decirlo en absoluto… -se miraron entre los dos preocupados –Miren… esto no es fácil y quiero que sepan que no importa que pase yo siempre los voy a querer y apoyar, no están solos, ninguno de nosotros. Yo los considero los hermanos que nunca tuve y los adoro.

-Está bien… también te querremos Mione –dijo Aang suavemente –ahora dinos que pasó.

-…Enserio deberíamos esperar a Harry y Blaise.

-¡Mione! –los dos exclamaron, cada vez el mal presentimiento crecía un poco más.

-¡Está bien! Es sólo que… -sus ojos se llenaron de lágrimas –ayer el ministerio no fue el único lugar atacado… -los dos se tensaron –A-atacaron una casa y… -Hermione empezó a sollozar –¡Lucharon! Aún así él murió y la secuestraron a ella… F-fue la mansión ¡La mansión Zabini!

Los dos se habían acercado para abrazarla o sostenerla pero se paralizaron al oír eso. Ron miró preocupado a Aang y este abrió los ojos sin creerlo.

-N-nickolay… ¡Mi madre! Mione háblame ¡¿quien m-murió?! –sus tatuajes volvían a empezar a brillar

-Nickolay entre otros. S-se llevaron a tu madre… eran mortífagos. Harry fue a decírselo a Blaise.

Toda la preocupación y dolor de Aang se detuvieron por un segundo, dejo de brillar, debía ir con su hermano no podía perder el control. La vista se le nublada y veía escenas irreales, escenas compartidas con otras personas pero no podía perder el control. Sentía como la magia se agolpaba a su alrededor pero ahora no era el momento, debía controlar el impulso aún si tenia miedo. Debía ir con Blaise.

Salió corriendo sin prestarle atención a los gritos de los dos chicos detrás suyo. Su vista se nublaba tanto con lágrimas como con visiones así que no se dio cuenta que había alguien delante suyo hasta que chocó contra él.

Draco había estado muy ensimismado en sus pensamientos como para prestar atención y cuando alguien chocó contra él no hizo más que sostenerlo. Era Aang, el mismo en el que había estado pensando momentos antes y deseando abrazar.

Aang vio a Draco y toda la ira hacia él desapareció por un momento mientras enterraba su rostro en el hombro de Draco y este lo rodeaba con sus brazos.

*¡Suéltalo! ¿Qué haces? ¿Acaso quiero que mis padres tengan el mismo destino? Debo empujarlo, debo apartarlo, debo alejarlo, debo… aunque no quiera debo olvidarlo.* Sus pensamientos iban perdiendo su convicción. *Quiero decirle la verdad pero también tengo que asegurarme que estará bien, lejos de mí.*

-Aang… -Draco lo abrazó con fuerza –Eres lo suficientemente idiota para no ver que desobedecer de esa manera, ahora que él ha vuelto, significa que los más cercanos a ti pagaran.

Lo apartó con delicadeza empujando los hombros del otro. Aang lo miraba demandante, con dolor y desesperación. Draco soltó una de sus sonrisas arrogantes pero en sus ojos había un dolor profundo, se miraron a los ojos y Draco sintió que él y su máscara se rompían con cada segundo. Ce acercó a Aang sin dejar de mirarlo.

*Blaise sabía lo que pasaría. Él no es idiota y aún así… sacrificó todo por Harry, estuvo dispuesto a correr el riesgo por el enemigo de mi-… No. No es mi Señor es él de mis padres. El sólo ver a Aang hace que quiera hacer lo mismo, hace que algo nazca… con sólo ver a Aang siento que el desorden de mi vida sea… afrontable, aún presente pero afrontable.* Draco se acercó más a Aang que simplemente se quedó mirándolo con impaciencia, temor y los labios entreabiertos. *Sí. Ver a Aang crea… valor. Valor para no sólo defender a mi familia de Aquel-que-no-debe-ser-nombrado pero defenderlos de ellos mismos. Valor para afrontar todo esto y luchar a su lado.* Draco ladeo ligeramente su cabeza, sentía la respiración del otro, estaban a muy pocos centímetros. Sus narices se rozaban ligeramente. *Deseo estar a su lado, deseo perder mi temor. Si sólo una vez pudiera…* Se acercó y ya casi podía sentir los labios del otro, el olor refrescante y a hierba, vegetación y libertad de Aang lo invadía y…

-¡Aang! –la voz de la chica se escuchó a la vuelta de la esquina.

Los dos se sobresaltaron y Draco saltó dos metros atrás. *No, este no es mi mundo. Yo debo apoyar a mi familia y sólo ellos. Cualquier riesgo extra es innecesario e irrelevante.* Su rostro se endureció.

-Recuerda bien lo que te dije y puede que entiendas un poco con ese tu lento cerebro Hufflepuff. –Y Draco se fue dejando a un confundido, y estancado en su lugar, Aang.

-¡Aang! Aquí estas. Sé que quieres ir con Blaise pero creo que deberías esperar un poco… cuando Harry vuelva…

-No voy a ir con Blaise. Me voy al bosque prohibido. –y con eso abrió su varita en modo planeador y se lanzó desde las escaleras sacando un pequeño grito de Hermione antes de empezara a volar y salir por una de las ventanas con dirección del bosque. Los dos guardaron silencio un momento Ron al ver el ambiente tensó dijo lo primero que le vino a la mente.

-¡¿Por qué el bosque?! ¡¿No podría ir a encerrarse a su cuarto como alguien normal?! –Hermione rodó los ojos ante la queja de Ron.

-Vamos por Harry y Blaise, ahora hay que ir a buscar a Aang.

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¡I AM BAAAACK! Ok no.

Bueno estoy publicando cuando puedo pero haciendo capítulos mucho más largos porque sé que estoy fallando mucho al subir.

No abandoné el fic para nada. Sólo me da flojera subir aunque tenga unas 100 páginas más hechas. Además tengo mucha presión de la U y de mi fansub...

Bueno ¡Mata ne! Es probable que mañana suba otro cap.