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Akane iba de un lado a otro en su habitación sin parar. Nerviosa, se mordía una uña mientras seguía caminando ansiosa de una pared a otra.
''Soy lo peor''
''¿Qué te pasa por la cabeza Akane?''
''¡Por dios para él sólo eres otra medallita que colgarse!''
''Encima se hace el tonto pidiéndome explicaciones de por qué me fui, el muy...''
''No debí haberme quedado en casa, debí quedarme en un hotel para no verle...''
''A quién quieres engañar...te encanta verle''
''No es cierto''
''Sí lo es''
''Que no''
''Y besarle también''
''¡Oh venga ya!''
Un ligero carraspeo la sacó de su ligero trance en el cual discutía consigo misma y se giró hacia la puerta, para ver a su hermana Nabiki que la miraba divertida.
-Por mí no te cortes, pero a este paso vas a desgastar la moqueta. –Le comentó.
-Perdona, -sacudió la cabeza Akane, -no sabía que estabas ahí.
-Ya me he dado cuenta. –Apostilló la mediana a la vez que se encaminaba a la cama y se sentaba en ella. -¿Por qué estás tan...tensa? Papá me ha dicho que el guaperas de tu novio ha venido hasta Japón para darte una sorpresa. ¿No deberías estar dando saltitos de alegría? O como mínimo eligiendo algo de lencería sexy hija... ¿qué diantres es esto?
Se horrorizó Nabiki al alzar de la maleta que estaba en el suelo un sujetador deportivo nada seductor para su gusto. Akane rodó los ojos y se lo quitó de las manos de un tirón.
-Se llama top deportivo y no es para seducir a nadie, es para que todo esté en su sitio al practicar deporte.
-Ya, bueno lo que tú digas. Igualmente, ¿qué hacías dando vueltas al cuarto como una loca?
-Eh nada, tranquila estoy bien, -intentó quitarle importancia al asunto pero nadie engañaba a Nabiki Tendo, -de verdad. Es sólo que no me esperaba que viniera hasta aquí y tener que presentároslo tan pronto.
-¡No digas tonterías! Sabes que estaremos encantados de conocerle, papá incluido aunque el premio a yernito del alma se lo otorgara a Ranma hace mil años.
Akane la miró molesta pero a Nabiki, divertida, no le importó en absoluto. –Sabes que seremos encantadores con él...pero sólo puedo hablar por nosotros, ya sabes...al tigre no creo que le haga gracia ver que otro machito se arrima a su territorio
Akane no pudo evitar que le divirtiera la comparación de Ranma con un animal que marcaba territorio. Jamás lo había visto tan posesivo y en realidad lo que le daba miedo es lo que pudiera pasar estando Harvey respirando el mismo aire. La chica tragó duro. ¿Y si le contaba lo que había pasado? ¿Debería decírselo ella misma? Total habían sido dos besos sin importancia.
''¡JA! Sin importancia...''
Tenía que aprender a callar a esa maldita voz de su subconsciente.
-No pienso dejar que se quede aquí. Harvey me ha pedido las indicaciones para venir, pero en cuanto le presente a papá, me lo pienso llevar al hotel más lejano de aquí.
-Puede que sea lo mejor...pero por lo que he visto en el Dojo esta mañana, y especifico que he visto a Ranma dándole mamporrazos bestias al saco de boxeo...diría que no lo va a dejar pasar aunque os hospedéis en la luna.
Akane suspiró derrotada y miró por la ventana. -¿Y qué hago Nabiki? –Se giró de nuevo para mirarla. –El muy cretino lleva días exigiéndome que por qué me fui y que sigo siendo su prometida. Está mal de la cabeza. Sabe perfectamente que no puede exigirme nada y no entiendo por qué tiene que ponerse así de cabreado porque le dejé vía libre para estar con su amorcito del alma. –Escupió sin ganas. –Ahora que he rehecho mi vida, ¡no tiene derecho a trastocarla de nuevo Nabiki, no lo tiene!
Nabiki miró a su hermana preocupada mientras continuaba desahogándose.
-¡Es que soy gilipollas, hermana! Me habla fatal, me trata aún peor e intenta que vuelva con él porque su ego no le permite dejarme estar, y ¿qué hago yo? Me pone ojitos y me lanzo a su cuello, eso hago y ¿sabes por qué?
Nabiki intentaba reprimir una risotada. -¿Por qué eres gilipollas?
La peli azul chasqueó los dedos haciéndole entender que había dado en el clavo.
Su hermana la cogió de la muñeca y la hizo sentarse a su lado. –A ver enana. Por muy divertido que sea ver cómo se te va la olla por momentos...explícame eso de que le dejaste vía libre para estar con su amorcito.
La chica rio sin ganas y miró a sus manos. –Me extraña que no los hayas visto nunca revolcarse juntos en mi ausencia, puesto que yo ya no estaba en medio.
-¿De qué hablas?
Akane la miró y suspirando pesadamente, procedió a contarle a su hermana todo lo acontecido el día en que Akane pilló a Ranma confesándole a Ukyo que la quería. Aún recordaba las palabras exactas, siempre estarían grabadas a fuego en su mente para su desgracia. Cuando acabó de relatarle la historia, Nabiki tenía los ojos como platos.
-Wow.
-Lo sé.
La hermana mediana miró a Akane extrañada. –Es que es tan...raro. No sé...cuando te fuiste Ukyo nunca apareció por esta casa y nunca les he visto juntos en plan, yo que sé, tipo pareja supongo.
-Bueno, Ranma nunca ha sido un osito cariñoso que digamos.
-¡Mira quién habla!
-¡Nabiki céntrate!
-Bueno chica lo único que digo es que no me esperaba eso de Ranma, y que no puedo decirte que hayan estado juntos en este tiempo sinceramente. Ukyo se largó a Osaka a los, uff, no sé, quizás tres meses de que tú te fueras. Que yo sepa quiso cambiar de aires, montó el negocio por allí y no ha vuelto más que en alguna ocasión un par de días.
Akane frunció el ceño extrañada.
-Bueno, quizás también ella le diera calabazas y ahora por eso Ranma está a la que muerde conmigo. No soporta haber perdido dos prometidas.
-No sé...yo creo que siempre ha estado por tus huesitos.
-Nabiki... ¿no has oído lo que te acabo de contar?
-Que sí, que sí, pero qué se yo. Con vosotros nunca jamás ha sido nada blanco o negro. Tenéis una puñetera escala de grises sólo para vosotros. Nunca os habéis parado a hablar y si lo habéis hecho ha acabado como una guerra campal. Dais miedo, y os expresáis fatal.
-Arrg cómo sea, ni que le hubiera faltado tiempo tampoco para tirarse a la mitad de las integrantes de Victoria's Secret.
-Me parece que tú tampoco te lo has pasado tan mal. –La picó su hermana, a lo que ella se sonrojó levemente.
-Sí, justo lo mismo, Nabiki, igualito.
Nabiki palmeó sus muslos y se levantó.
-Piensa en lo que te he dicho. Ranma es tonto pero tú eres una cabezota, tenéis que expresaros mejor y...la escala de grises, por dios piensa en esa escala de grises. Aunque no volváis a estar juntos, deberías decirle claro cómo te sentiste y cómo te sientes. Sé la madura Akane.
Dicho esto, la confundida chica volvió a quedarse sola en su habitación e intentaba luchar por todos los medios contra las palabras de su hermana.
Puede que él se declarara a Ukyo...pero es cierto que no le dejé explicarse y tampoco le aclaré nunca mis sentimientos. Quizás no tuvo derecho a ponerse así.
Sin darse cuenta, se hallaba sujetando la silla de su escritorio con tanta fuerza que los nudillos se le habían quedado blancos. Lo cierto es que no pudo reaccionar de otra manera. Aún recordaba la sensación de la bilis en la garganta y la piedra sobre su pecho cuando le vio al salir del restaurante ese día.
Ella habría dado todo porque le hubiera dicho esas palabras a ella. Cuando el sonido de un claxon llamó su atención, se asomó a la ventana para ver un taxi llegar a la puerta de su casa.
Había llegado la hora. Se sobresaltó cuando oyó un sonoro golpe como de madera rompiéndose y notó que la ansiedad volvía a ella.
-Ranma...
