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Al día siguiente, aprovechando que era fin de semana y que Harvey había insistido, habían decidido salir a cenar fuera ya que el novio de la joven quería invitarles. Akane no era la que más entusiasmada se había mostrado con el plan, sobretodo porque su padre había incluido en el plan a Genma y Nodoka, sin embargo no demostró su disconformidad.

Se encontraba ante el espejo de su habitación intentando colocarse unos pequeños pendientes para finalizar su atuendo, que consistía en vaqueros ajustados, una blusa celeste con los hombros al descubierto y sus sandalias de tacón preferidas.

Se había alzado la melena en una estilizada coleta para lucir esos pendientes con forma de estrella que tanto le gustaban y se había maquillado levemente.

Al desviar sus ojos a un lado su mente le jugó una mala pasada al mostrarle a Ranma a través del reflejo, sentado en su cama y mirándola de arriba abajo con esa sonrisa suya.

La joven cerró los ojos con tanta fuerza que el rímel que se acababa de aplicar acabó salpicando sus mejillas levemente.

Bufando con fastidio procedió a arreglar el estropicio y alejando esos pensamientos que su mente se empeñaba en tener sobre cierta persona, bajó al piso inferior, donde ya todos esperaban por ella pues los taxis habían llegado.

-Estás...arrebatadora, Akane. Tengo mucha suerte. –Le dijo Harvey con cariño y mirándola con adoración, a lo que ella sólo pudo sonreírle de vuelta y coger su mano. De verdad que no le salían las palabras cuando Harvey se comportaba así con ella.

-Bueno familia, nos vemos en el restaurante. Démonos prisa que como siempre, somos los últimos en llegar. –Instó el padre de la chica mientras les empujaba levemente hacia fuera.

Harvey la miró sin entender y con una ligera risa, Akane se dispuso a traducirle y ya de paso, se preparó mentalmente pues de nuevo debería pasar la noche como traductora.

Al llegar a la entrada y salir del coche, Akane lo miró todo con asombro.

Unos preciosos jardines principales se extendían a lo largo de la estancia y rodeando un camino que sin duda llevaba a la entrada del supuesto restaurante. Ella no conocía este sitio, sin duda debería ser nuevo. Miró a su padre con las cejas alzadas, pues él había escogido el sitio, a lo que éste la miró sonriendo y encogiendo los hombros.

''Van a hacer que el pobre Harvey se deje una fortuna...menuda jeta tienen'' –Pensó la chica y miró a su novio, el cual no salía de su asombro tras ver los cuidados jardines y los pequeños estanques que en él habían.

Una vez dentro, les condujeron a la mesa dentro de un reservado, encontrándose con que Genma, Nodoka y sus hermanas con sus respectivos maridos ya estaban sentados. Tras saludar a todos, llegó el turno de su tía Nodoka para saludarla.

La mujer se quedó ante ella con una sonrisa melancólica en el rostro, como con un aura maternal.

-Akane...ha pasado mucho tiempo.

-Así es, mucho tiempo. Me alegro de verte tía Nodoka.

La mujer sonrió complacida, pues que la llamara tía era una muestra de cariño por su parte. Mientras se acomodaban en sus asientos, quedando justamente la una frente a la otra, la mujer continuó hablando:

-Mírate, te has vuelto una mujer muy hermosa...y cirujana, nada menos. Estamos orgullosos cielo.

-Muchas gracias tía.

Harvey se inclinó levemente hacia ella para preguntarle algo y ella le contestó sin alzar mucho la voz, pues al hablar en un idioma diferente no quería que pensaran que hablaban de nadie en concreto o se burlaban.

La madre de Ranma, por su parte, les miraba de forma suspicaz. Cierto era que no había estado mucho en la vida de Akane, pues luego de regresar y quedarse una temporada con su hijo, tuvo que volver a irse para cuidar de un familiar bastante enfermo que sólo la tenía a ella, pero en el tiempo de conocerla y verla junto a su hijo, sabía que esos dos se querían. Por ello quedó tan contrariada cuando su querido hijo le contó los hechos, eso y el haberlo pillado en más de una ocasión observando un retrato de ellos de hacía años, la hacía pensar que habían tenido algo muy fuerte.

-Bueno, este debe ser tu famoso novio, ¿cierto? –Akane asintió cohibida y les presentó, haciéndole saber a Harvey que ella es la madre de Ranma. El americano la miró de manera amable pero apretaba los labios de forma poco disimulada, debido a que de repente se sentía algo incómodo. –Pues es muy guapo...siempre has tenido mucho gusto para los hombres querida.

Akane se tensó y la miró sonrojada y sonriendo también incómoda, a lo que la mujer tranquilamente se llevó el vaso de té helado a los labios.

A partir de ahí, la cena fue bastante amena. Sus hermanas le preguntaban cosas a su novio para conocerlo, al igual que éste a ellas, para lo que Akane necesitó dos vasos de agua para que no se le secara la boca.

Para el momento en el que llegaban los postres y algunas copas, la puerta del reservado se abrió haciendo que Akane se girara mientras aún se reía por un comentario de su hermana Nabiki.

Todos saludaron a los recién llegados como si llevaran rato esperándoles, lo que hizo a Akane fruncir el ceño. ¿Pero era eso lo que le molestaba?

-Perdonad el retraso. –Habló Ranma con voz profunda. –Nos han entretenido en la fiesta pre combate.

Entonces alzó la vista de nuevo y la fijó en su acompañante...una altísima rubia de ojos azules con un vestido tan entallado que parecía una segunda piel. ''¿A caso podía respirar?'' Se preguntaba con una ceja alzada a sí misma.

Cuando Ranma la miró mientras juntos caminaban a un lado, ella fue consciente del aroma que el chico desprendía, aun pasando a dos metros de ella, ese olor hacía que el cerebro le diera vueltas de campana y que le sudaran las manos.

Al mirarle de reojo de nuevo, como quien no quiere la cosa, fue consciente de que por mucho que lo negara, el imbécil era jodidamente atractivo, y lo sabía. Llevaba una camisa blanca abotonada hasta el cuello pero sin corbata, las mangas recogidas dejaban ver sus fuertes antebrazos y ese pantalón de vestir negro le hacía demasiada justicia.

''Akane, cría estúpida''. –Se dijo a sí misma mientras carraspeaba y bebía un poco de agua a la vez que notaba que Harvey le apretaba la mano con cariño y le preguntaba si estaba bien. Ella asintió sin dejar de beber y oyó que el recién llegado hablaba de nuevo, ya sentado junto a la Barbie esqueleto.

-Bueno, todos, esta es Lucy, Lucy...todos. -Hizo las presentaciones sin muchas ganas, aunque se dejó caer en su asiento poniéndose cómodo y pasando un brazo por el respaldo de la silla de la tal Lucy.

-Hijo, no sabíamos si al final te pasarías...-comentó Nodoka distraída. –Dentro de poco tienes la final del campeonato nacional, no deberías trasnochar.

-Bueno mamá, soy un deportista de élite...podré soportarlo. –Remarcaba mientras le hacía una seña al camarero, que asintió en su dirección para al cabo de unos segundos plantarle un whiskey delante.

''¿Le conocían?'' ''Akane, es un famosete de tres al cuarto, seguramente sí, le conocen''

-¿Y dinos, Lucy...a qué te dedicas? –Mi hermana Nabiki se dirigió a la callada mujer al lado de Ranma, a lo que esta sólo la miró confundida y volvió a mirar a Ranma.

-Oh, sí claro. Lucy es americana, no habla japonés y es modelo Nabiki. –Declaró el chico como si nada.

''¿Americana?''

-Hasta donde yo sé tú no hablas inglés, hijo. –Comentó Genma mirando a su hijo con los ojos entrecerrados. -¿Cómo os comunicáis?

Ranma dejó el vaso vacío tras un solo trago sobre la mesa y miró a Akane cuando habló. –Hay muchas formas de comunicarse que no son hablando, papá.

''Descarado, capullo, sinvergüenza, ególatra...''

-Akane, honey, you're gonna hurt yourself. You ok? –Le preguntó Harvey a la peli azul al ver que apretaba el vaso de agua con mucha fuerza.

(Akane, cielo, te vas a hacer daño. ¿Estás bien?)

-Oh, yes, of course, I'm fine. I think I just need some more water. –Le contest relajando su agarre y sonriéndole con dulzura ante la atenta mirada de Ranma.

(Oh sí, claro, estoy bien. Creo que tan sólo necesito un poco más de agua)

Cuando la recauchutada acompañante de Ranma fue consciente de que alguien hablaba en inglés, intentó tener una conversación con ellos, pero Akane perdió el interés en cero coma dos segundos y disculpándose, se excusó para salir un momento dejando que Harvey hablara con la chica.

Nodoka, Soun y sus hermanas fueron conscientes de la incomodidad de Akane pero no dijeron nada, más bien intentaron volver a la conversación con el resto de la mesa, todos excepto la madre del luchador, que lanzándole dagas con la mirada, negaba con la cabeza y le indicaba con la misma que fuera a hablar con Akane.

Ranma miró al idiota que estaba enfrascado en una conversación con su acompañante y bufando, aprovechó el momento para salir afuera también.

No era buena idea haber venido. El artista marcial tenía unas ganas tremendas de probar la resistencia de la cara de ese idiota contra su puño, pero si lo hacía, la perdería para siempre.

Al salir por la puerta principal, la vio de lado. Ante el estanque y bajo la luz de la luna, la piel expuesta de sus hombros parecía relucir como la porcelana. La ligera brisa había hecho caer un par de mechones de la coleta sobre su rostro y miraba concentrada una de sus sandalias de tacón.

''Joder, qué preciosa es''

Se abrazaba a sí misma mientras parecía controlar su respiración.

Pasándose una mano por el pelo, de los nervios, Ranma avanzó sigilosamente hasta colocarse tras ella.