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-¿Qué quieres, Ranma?

Akane le percibió casi desde el momento en el que había salido por la puerta. A Ranma no le extrañó que sintiera su presencia, así que simplemente permaneció tras ella e introdujo las manos en los bolsillos del pantalón.

-Me obligas a hacer algo que no quiero. –La chica apretó sus dedos sobre sus brazos e intentó tranquilizarse. –Lo peor de todo, es que tú tampoco quieres y no lo niegues, hasta un tonto lo vería.

La chica bajó los brazos y se giró para encararle después de echar un rápido vistazo hacia la entrada, comprobando que estaban solos.

-Tú puedes hacer lo que te plazca, al igual que yo. Lo único que no me cuadra es que seas tan hombre de las cavernas como para exigirme explicaciones y demandarme que vuelva contigo, para luego presentarte con la Barbie Malibú del brazo y hacer según qué ''comentarios''. –Remarcó las comillas en el aire.

-¿Barbie Malibú? Lo dices como si fuera algo malo. Tú no la conoces, hasta donde sabes en realidad podría ser una erudita y descubrir en un futuro la cura contra el cáncer.

Akane le miró con una ceja alzada por la incredulidad y él continuó: -No digo...que este sea el caso.

La chica miró a un lado mordiéndose el labio antes de enfocar su mirada en la azul del chico: -Estoy cansada Ranma. Esto se acaba esta noche. No, esto se acabó hace tres años y me parece mentira que me lo estés echando en cara a mí. Ese morro que tienes te lo hará pasar mal algún día.

-¿Y a quién debería culpar sino? –Con mirada fiera, el chico se acercó a ella y habló entre dientes con voz profunda. –Ahora mismo deberías ser mía. ¡No deberíamos andar con otra gente por la vida y yo no debería traer a otra a una cena para llamar tu atención, joder!

-Ranma...-la chica no sabía qué decir. Él continuó.

-Ahora mismo deberías ser mi mujer, Akane, deberíamos vivir juntos y hacer el amor en todas las horas del día. Eso es lo que aceptamos cuando accedimos al compromiso y así es como deberían ser las cosas. Ya no puedo más. –Con esa última frase, el chico parecía suplicarle.

Akane por su parte, casi pierde el equilibrio y se le tira encima. ¿Qué mujer no se derretiría ante esas palabras?

Le miraba mientras un tropel de pensamientos pasaban sin parar por su cabeza.

''Lo que te hizo estuvo mal, quiso traicionarte y acabar con Ukyo''

''Es su orgullo el que habla''

''No te ha dicho ni demostrado que te quiera, no seas tonta''

''Harvey...''

Antes de que el chico posara sus manos en su cintura, anticipando el movimiento Akane se hizo atrás.

-Ranma...no puedo, yo...No puedo hacer como si nada hubiera pasado y como si hace tres años no me hubieras roto el corazón, porque me ha costado un infierno recomponerlo y no podré soportar otra vez algo así.

Ranma, sin comprender se volvió a pasar la mano por el pelo, desesperado: -¿De qué coño hablas Akane?

La peli azul le dio la espalda y con los ojos cerrados con fuerza, recordó que su hermana Nabiki le había recomendado lo cazurros que eran al hablar y que deberían aclarar las cosas. Quizás ella debía dar el paso, sólo así podría seguir adelante y dejar el pasado atrás.

-Te escuché. –Ranma no emitió sonido alguno, pero ella sabía que permanecía tras ella escuchando. –La tarde que me pediste quedar para decirme algo importante...yo llegué un poco antes y supuse que estarías con Ukyo, así que decidí ir a buscarte.

Ranma por su parte, notaba que los engranajes de su cabeza comenzaban a funcionar y que de repente todo estaba encajando. La sangre abandonó su cara y se tuvo que apoyar en el tronco de árbol que tenía a un lado para no caerse. Se llevó su mano libre a la cara y comenzó a restregarse las sienes, intentando que la sangre fluyera.

-Lo oí todo. –Prosiguió la chica aunque con la voz rota. Cuando se giró, fijo su mirada empañada por las lágrimas en Ranma, que apoyado contra el árbol la miraba atónito. –Le decías que la querías y que querías estar con ella libremente. –La chica avanzó un paso hacia Ranma. -¿Sabes lo que sentí en ese momento, Ranma? –El chico seguía sin articular palabra. –Que yo te había dado mi corazón, y después de jugar con él tú lo habías tirado a la basura.

Akane se limpió con furia una lágrima que cayó de sus ojos y se acercó aún más, hasta estar a un palmo de distancia del impasible chico. –Ya no tenía nada que me atara aquí, así que acepté la oferta de irme fuera y de paso te dejaría libre para estar con la mujer que amabas. Nadie tendría nada que reprocharte y yo podría empezar de cero.

Con un dedo, le golpeó directamente en el centro del pecho, acusatoriamente: -Así que no te atrevas a volver a echarme nada en cara, cuando fue gracias a mí que obtuviste la libertad. Si tu puñetero ego no soporta no haber sido tú quien rompiera lo nuestro...me da igual. Aprende a vivir con ello o dile a quien le interese que me dejaste tú a mí.

Dicho esto, la joven le aventó un empujón que hizo que el chico diera un ligero paso atrás. –Akane tienes que...escucha yo, no es...-intentó hablar, pero sentía que se mareaba por momentos y las palabras no le salían.

Akane le esquivó y comenzó a andar de vuelta al restaurante, antes de pararse por última vez y girarse levemente.

-Esta noche, Harvey y yo vamos a anunciar nuestro compromiso. –Le hizo saber. –Déjame en paz de una vez.

Ranma giró el cuello en su dirección tan rápido que podría habérselo roto.

Observó como la figura femenina caminaba dentro de la estancia de nuevo, mientras bajo sus dedos crujía la corteza del árbol contra el que se apoyaba.

''¿Qué acaba de pasar?''

''¡Me suelta semejante gilipollez y ni siquiera me da tiempo a hablar!''

El pecho le oprimía y tuvo que desabrocharse el primer botón de la camisa para poder respirar mejor.

''¿Anunciar su compromiso?''

''Esto había ido muy lejos. Si la muy cazurra me hubiera preguntado o me hubiera dejado hablar, nada de esto habría pasado''

''Bueno chico...ahora lo importante es... ¿te vas a quedar parado mientras la mujer de tu vida se promete a otro por un malentendido?''

Respondiendo interiormente a la voz que había aparecido en su cabeza, la sacudió para despejarse y se encaminó dentro del recinto.