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Al volver del restaurante, Akane permaneció callada todo el trayecto hasta casa. Harvey sostenía su mano y la miraba preocupado cada poco tiempo. Aunque no entendía nada de lo que había ocurrido, y no quería presionar a la ya de por sí agobiada chica, no era estúpido y sabía sumar dos más dos.

Tenía claro que su novia y Ranma habían tenido algo más que amistad en el pasado.

Miró de nuevo a la chica y la vio observando a través del cristal, ausente, mientras el taxi se aproximaba al Dojo.

Él debería haberse ido con Nabiki, pero estaba dispuesto a pasar la noche en el jardín de ser necesario si Akane no estaba bien.

Akane por su parte, sentía que le iba a estallar la cabeza tras los acontecimientos. Tenía ganas de pegarse contra el muro más cercano.

''¿Cómo había podido ser tan obtusa?'' Pensaba mientras una conocida presión se hacía hueco en su pecho.

Tras escuchar a Ranma hablando con Ukyo, no sólo le había ''disparado'' primero...sino que ni siquiera había preguntado después. Como siempre, asumió lo peor de él y no le dio el beneficio de la duda, tal y como él mismo le había recriminado.

Su corazón se iba estrujando poco a poco mientras un pensamiento se colaba en su mente con la fuerza de un huracán...había cometido probablemente el mayor error de su vida.

De repente el taxi paró, y la chica fue consciente de que su mano era sostenida por la de Harvey. Ni siquiera se había dado cuenta hasta ese momento. Justo entonces otra losa de peso se le posó encima. ¿Qué haría con Harvey?

Esa misma noche había tenido la intención de aceptar su proposición delante de todos, pese a saber en su interior que no era lo correcto, pero ahora...lo único que deseaba era enterrar la cabeza en la tierra y desaparecer. Eso, y hablar con Ranma.

Sin despegar la mirada de ella, Harvey sacó unos billetes y pagó al taxista, para luego salir ambos lentamente del coche y encaminarse a la entrada.

Akane vio que las luces se encontraban apagadas. Su familia había accedido en darle un poco de espacio tras lo ocurrido y llegarían más tarde, a pesar de su insistencia en acompañarla, fue Nodoka quien finalmente les persuadió para que la dejaran tranquila.

Con la cabeza gacha, entró en el recinto y antes de que pudiera abrir la puerta de entrada, Harvey la detuvo suavemente.

Al girarse y mirarle, vio cómo éste se mordía el labio nervioso a pesar de que su mirada era dulce. Como siempre, la miraba con puro amor.

-¿Podemos hablar de lo que ha pasado? –le preguntó su novio con tacto.

Un nudo se le formó rápidamente en la boca del estómago, pues imaginaba la conversación que tendrían.

Ella asintió levemente y se dejó guiar al patio interior, donde se sentaron en el banco de madera donde tantas veces ella había pasado tardes enteras en su adolescencia.

-Akane... ¿qué ha sucedido? Me encuentro totalmente perdido y te veo...desolada, y no sé qué puedo hacer para ayudarte, o si puedo siquiera hacer algo.

La chica tragó y le miró con pesar. –Claro, lo siento Harvey, por supuesto que te debo una explicación. Es sólo que...todo ha sido tan repentino que...incluso a mí me está costando entenderlo todo.

-No quiero presionarte, Akane...pero de verdad que yo...necesito saber. Necesito saber qué hay entre vosotros, porque mi cabeza va a mil por hora y para bien o para mal, necesito saberlo.

-Hervey, no, no para nada hay algo entre nosotros ahora es que, -la chica suspiró y se pasó una mano por la frente, -él y yo...estuvimos prometidos –Ante la cara de asombro de Havery, se apresuró a explicarle. –No fue algo que decidiéramos nosotros...nos prometieron nuestros padres cuando teníamos dieciséis años, con la esperanza de que se unieran nuestras escuelas de combare y tuviéramos un hijo en un futuro que continuara con la tradición.

Harvey parpadeó intentando procesar lo que Akane le acababa de contar. -¿Qué...qué paso entonces? –Le preguntó confuso.

Akane le miró con ojos vidriosos por rememorar aquello otra vez en voz alta. –Siempre nos llevamos como el perro y el gato, sin aceptar el compromiso. Con el paso del tiempo comenzamos a simplemente acostumbrarnos supongo, y para cuando íbamos a la universidad de hecho nos llevábamos bastante bien.

Harvey la escuchaba atento pero miraba al frente mientras proseguía. –En todo ese tiempo...pasamos por muchas cosas, muchas locuras que nos acababan encelando sin motivo, aunque no era algo que fuéramos a aceptar. El caso es...-Akane tomó aire y cerró los ojos, intentando encontrar las palabras.

-¿Le querías verdad?

-Lo cierto...es que sí. –Aceptó soltando el aire y mirando el perfil de Harvey, cuyo rostro ahora se mostraba más duro. –Me acabé enamorando de él y fue un auténtico desastre. El día de mi graduación me citó por la tarde para hablar conmigo, cuando llegué le fui a buscar antes de tiempo al restaurante de una amiga suya cerca de donde habíamos quedado sólo para escuchar lo que al parecer era una declaración de sentimientos en toda regla que Ranma le hacía a ella. Eso me rompió en miles de pedazos y es por eso que tomé la decisión de aceptar la oferta en Nueva York para hacer allí la residencia.

-No lo entiendo. –Negaba Harvey. -¿Eso es por lo que habéis discutido esta noche?

-...no exactamente. Verás...

Akane le explicó todo el enorme malentendido a Harvey conteniendo las lágrimas que amenazaban con salir. Mientras hablaba, explicándolo todo, más se le encogía el corazón al pensar que por no aclarar las cosas, había dañado a Ranma y se había roto a sí misma. La culpa se la estaba tragando.

-...por eso Ranma ha explotado esta noche. Yo, lo siento tanto...sé que debí decírtelo.

Harvey se pasó una mano por la cara, nervioso. –No te mentiré, sí que debiste hacerlo Akane. Habías estado prometida, y claramente no pensabas decírmelo. –La miró dolido y Akane agachó la cabeza, pues tenía razón. –Mira Akane, -dijo algo más clamado, -entiendo que no quisieras hablar de ello, estabas dolida y querías olvidar...pero si te soy sincero, lo que ha pasado te ha afectado y mucho, lo veo y lo siento, -Akane se recostó sobre el respaldo del banco cerrando los ojos, -y aunque suene egoísta ahora mismo, no sé en qué posición me deja eso.

La chica volteó el rostro para mirarle y le cogió una de sus manos. –Harvey, eres importante para mí. Te juro que es así y que te quiero muchísimo...

Harvey la miró a los ojos varios segundos y apretando la mano de Akane, le aseguró: -Mi propuesta iba en serio Akane. Todo el tiempo que llevamos juntos me has enamorado más y más.

-Harvey...-intentó hablar ella con expresión atormentada, pero él la cortó.

-Akane...lo que intento decirte es que, leo los sentimientos que tienes y que se te ven en la cara. –La miró con una sonrisa que no le llegó a los ojos. –Yo sabía que tu corazón no me pertenecía del todo cuando lo nuestro empezó...y la cosa no ha cambiado mucho, ¿me equivoco?

Ella negó. –No Harvey, no es así, yo...

-Eh, escucha...-le sujetó la fina barbilla para que alzara el rostro y le mirara. –No me estoy rindiendo. Mi propuesta sigue en pie. Podemos ser felices juntos Akane, te juro que lucharé cada día para que así sea...pero cariño, ahora mismo creo que lo que necesitas es pensar.

A ella se le llenaron los ojos de lágrimas. –No te merezco.

Él la rodeó con un brazo y la atrajo a su costado para besarle la cabeza con ternura. –Mereces la pena, Akane. Aclara tus ideas, sólo vivimos una vez y debemos hacer que merezca la pena. Te esperaré lo que tú necesites, pero creo que lo mejor es que lo haga en casa.

Ella se despegó de su costado y le miró con el ceño fruncido. -¿Te vas? No por favor Harvey no es necesario, estoy bien te lo juro, yo sólo...sólo...

-Cariño, no lo estás. Tienes que pensar, saber qué necesitas e incluso quizás...hablar con Ranma. Para bien o para mal Akane, uno no puede vivir con lo que tú tienes dentro sin aclararlo. Eh vamos...esto es por los dos, para que si me das tu corazón, sea por completo y podamos disfrutar de una vida juntos, y si no...Ambos merecemos ser felices, Akane.

Akane se limpió las lágrimas de las mejillas y le miró con pesar.

-Siento todo esto, de veras. Nunca he querido utilizarte ni hacerte daño, de verdad que eres una de las personas que más me importa en el mundo...te juro que volveré a Nueva York y hablaremos.

Harvey sonrió con tristeza y la besó levemente en los labios. No dijeron nada más, se quedaron abrazados en el banco, pegados el uno contra el otro hasta que oyeron un coche que paraba frente a la casa, indicándoles que su padre ya había llegado.

-Vamos, tienes que dormir un poco.

Dicho esto, aún abrazados se dirigieron al interior de la casa.

¡Hola a tod s! Lamento muchísimo el retraso a la hora de actualizar Están siendo unos días en la oficina bastante intensos y me acabo llevando bastante trabajo a casa, por lo que volver a ponerme delante del ordenador para escribir me ha costado bastante, pero aquí tenéis nuevo capítulo

Espero volver a subir muy pronto, gracias por el apoyo y por seguir esta historia. ¡Espero ansiosa vuestras reviews!

¡Hasta pronto!