DISCLAIM: Que quede claro que Harry Potter no me pertenece. Tampoco Aang el último maestro de aire. Estos les pertenecen a sus respectivos creadores.
PRECAUCIÓN: fanfic BL- YAOI Crossover Harry Potter y Avatar: The last airbender. Si no les gusta el género... no lo lean.
CAPITULO 38: "El Avatar"
Los tres lo miraron desde el suelo y Aang los vio directamente a ellos, todo anunciaba que estaban en peligro.
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Blaise corrió escaleras arriba hasta la torre de astronomía. No podía permitir que Aang se fuera volando, ya no había mucho tiempo. Cuando llegó a la sala abrió la puerta y la vio vacía. Caminó lentamente mirando a todos lados antes de ir a la ventana. Se paró en el marco de la ventana intentando no mirar el suelo, era muerte segura si no tenía varita pero la tenía con él así que con un poco más de confianza vio hacia el techo. Llamar a Aang sólo haría que el otro se vaya volando después de lo de Draco, además no era seguro que el otro lo escuchara, no sabía dónde exactamente estaba.
El borde del techo traspasaba la pared unos 30 centímetros, sería imposible subir por la ventana. Vio a ambos lados y notó una gárgola de piedra un poco alejada pero si saltaba podía alcanzarla. Claro que una vez consiguiera agarrarse de la gárgola tendría que subirse a ella confiando en tener suficiente fuerza y que esta no se rompiera. De alguna manera no le gustaba la idea.
Aang no estaría nada contento con él después de haberlo ignorado todo el año pero había perdonado a Draco después de todo, podría perdonarlo a él. O eso esperaba, lo averiguaría después de contarle la verdad. Tomó un respiro profundo antes de tomar impulso y saltar. En cuanto se separó del suelo supo que no lo había hecho bien.
Estiró los brazos sintiendo como su cuerpo caía. La gárgola estaba muy lejos. Sintió su mano izquierda resbalar en el rostro de la gárgola pero con su mano derecha logró agarrarse. Su cuerpo se balanceo al estar colgado. Blaise intentó sujetar el rostro de la gárgola pero resbalaba, sintió que polvo le caía en la cara y un sonido de algo que empezaba a quebrarse.
-Oh mierda, oh mierda, oh mierda…
Blaise logró enganchar su brazo derecho en el cuello de la gárgola pero no podía agarrarse del techo si no conseguía agarrarse bien con el brazo izquierdo de la gárgola. Otro crujido.
Blaise empezó a pensar en que hechizos lo salvarían de caer en picada a suelo y hacerse papilla. Sintió la gárgola caerse un poco y llevó su mano izquierda a sus pantalones dónde estaba su varita dejando de intentar agarrarse de la gárgola. La piedra se rompió y Blaise empezó a caer.
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Aang no se había sentido tan solo hasta ese momento. No sólo lo habían rechazado pero sentía como si hubiera traicionado a alguien haciéndolo doblemente peor. Se sentía solo, estaba solo. Draco lo había empujado y había corrido horrorizado, su rostro lo decía todo. Se había lanzado de la primera ventana que vio antes de abrir su planeador y volar. Después de un rato había vuelto y sin querer entrar se había sentado en el techo de la torre más alta que encontró.
No supo cuanto tiempo estuvo allí hasta que escuchó un crujido y un ligero golpe. Levantó la cabeza de entre sus manos mientras se deprimía. Vio a su alrededor antes de pensar que había sido su imaginación. Se volvía a acomodar cuando escuchó otro crujido y otro antes de escuchar un susurro que no entendió.
Esta vez sí se levantó y empezó a dirigirse lentamente al origen del sonido cuando volvió a crujir esta vez más fuerte y el sonido de piedra rompiéndose sonó claramente. Corrió al borde y vio a Blaise caer, el instinto lo llevó a estirar la mano y tomar a su hermano por el brazo. Blaise se sorprendió y lo vio antes de susurrar.
-Merlín, gracias.
-¡Blaise! ¿Qué haces aquí?
-¿Qué crees que hago? Disfruto del paisaje y el vacío bajo mis pies… ¡Es obvio que intento hablar contigo pero apreciaría que lo hagamos donde no esté a punto de caer!
Aang lo jaló hasta el techo. Los dos chicos suspiraron y respiraron un tiempo antes de hablar. Blaise lo vio y supo que debía decirlo.
-Yo… quería hablarte de ti.
-De… ¿De mí?
-Sí… las cosas no han sido exactamente como las supones y hay un gran número de cosas que desconoces.
-¡Esto es sobre mis alucinaciones y poderes!
-Sí. Sobre tu vida, tu… misión, tu historia, tu influencia y muchas otras cosas. Es sobre ti y creo que es hora de que lo sepas todo.
Aang lo vio seriamente un momento en silencio como si meditara antes de asentir con la cabeza.
-No te lo mostraré aquí, sígueme.
-¿A dónde vamos?
-A la oficina de Dumbledore. Pero primero hay que volver al curso de la torre, vamos adentro.
Aang lo miró dudando antes de asentir una vez más. Fueron hasta el borde y Aang abrió su planeador y se acomodó para cargar a alguien más y volaron dentro. Blaise lo vio e hizo algo que Aang jamás pensó que haría, no después de un año ignorándolo. Le dio un breve pero fuerte abrazo antes de tomarlo de la mano, suavemente pero aferrándose a ella.
-¿Estás listo?
Aang presionó esa mano que le parecía tan reconfortante antes de asentir. Blaise le dedicó una sonrisa un tanto dudosa antes de correr. Aang fue detrás suyo preguntándose si realmente estaba listo para escucharlo todo. Sentía miedo, parte de él no quería bajo ninguna circunstancia saber más.
-Ácido Fuster. – La gárgola se movió y una escalera apareció ante ellos. Blaise miró hacia atrás viendo el pasillo vacío antes de entrar.
Entraron y Blaise buscó el pensadero. Le mostraría todo antes de sacar y eliminar las memorias. El fénix los veía desde su percha sin reclamar nada, sólo estudiándolos y Blaise vio el armario del que había hablado Harry. Fue hasta él y sacó una gran bandeja de piedra con pensamientos que flotaban dentro. Tomó aire antes de colocarla en el escritorio y voltearla hacia Aang tomándolo de los hombros.
-Quiero…. Quiero que antes de verlo todo sepas que Cerisei Zabini no siempre tuvo las mejores intenciones pero al final supo donde estaban las prioridades, en la familia. No una familia obligatoriamente de sangre pero en el cariño que sentía hacia nosotros a los que ella terminó llamándonos hijos, a ambos y con el mismo cariño. Y sé que aunque sea difícil perdonar lo que hice pensé que era lo mejor en ese momento, y lo sigo pensando Aang. Sólo… sólo quiero que recuerdes que te queremos Aang, hasta la muerte. Yo, Cerisei, Nickolay de alguna manera, Harry, Hermione, Ron… y Draco. Todos Aang.
Y Blaise lo abrazó. Lo presionó contra él con mucha fuerza antes de separarse. Aang tardó unos segundos antes de responder con los nervios dándole vueltas en su estomago, pero cuando habló su voz sonó firme y decidida.
-Lo sé Blaise. Yo los amo a todos ustedes. Mi familia, mis amigos y… Jamás olvidaría cuanto los quiero sin importar que vea ahora Blaise. Eres mi hermano menor que piensa demasiado las cosas pero siempre acabas salvándome, como un héroe.
-Puede que yo sea el que tiene el cerebro pero en definitiva tú eres el héroe.
Se apuntó la varita a su cabeza y un hilo largo y blanco salió flotando y entró al pensadero. Blaise asintió, los dos sabían cómo funcionaba el pensadero uno de los esposos de su madre había tenido uno, Aang se sumergió. Blaise lo siguió.
De inmediato Aang se vio de vuelta en la selección con el sombrero cuando tenían 11 años, se vio a sí mismo en la mesa de Hufflepuff mirando como un Blaise de 11 años avanzaba y le ponían el sombrero.
Se sorprendió al escuchar la voz del sombrero como si hablara en voz alta, recordó como este lo había llamado "mi Señor". Escuchó como llamaba a Blaise el verdadero hijo de la familia Zabini, el sombrero le hablaba a Blaise de Aang y afirmaba que lo habían engañado. No pudo evitar sentir esa punzada de dolor ante una traición aunque no sabía de qué se trataba. La imagen cambió y vio a Blaise hablar con Madame Pomfrey, estos arreglaban una mentira, el aire control no lo dañaba, aunque después de tantos años ya lo suponía, ¡pero lo había tomado como una mejora en su salud!
La charla con el profesor Binns fue lo que empezó a darle el verdadero sentimiento de escalofríos, "Avatar" era un término que nunca antes había escuchado pero a la vez un término que sabía que conocía. La imagen volvió a la tienda de Olivander, este le mostraba un pergamino a Blaise le decía que el mundo estaba degradándose que el Avatar había desaparecido. Retrocedió un paso pero no dijo nada, reconocía esas palabras como si las hubiera escuchado 1000 veces en sueños. La desaparición del Avatar.
Blaise vio todo con atención, sabía que cada recuerdo lastimaba un poco más a Aang pero ahora venía el realmente importante después de esto sabía lo difícil que sería hablar con Aang.
La imagen cambió y se convirtió en una biblioteca, un búho apareció y habló con el Blaise del recuerdo, lo amenazaba y le decía que el Avatar ya había fallado al mundo, Blaise defendió ese punto pero lo que inmovilizó a Aang fue escuchar su nombre. Blaise lo llamó a él el Avatar.
Aang se sintió acercarse a los documentos que Blaise leía, se sentía como el testigo de un terrible accidente cuando sabes que no quieres ver la escena pero no puedes apartar los ojos de ella. Podía leer los documentos pero era más como si viera lo sucedido, las imágenes venían a su mente atormentándolo. A Giatso esperándolo, las batallas descritas, las muertes, lo peor fue la historia de Sokka.
Imágenes de alguien que extrañamente consideraba su amigo viajaron a su mente, podía ver al chico reír, bromear, hacer chistes malos, planear estrategias, entrenar, enojarse por cosas tontas… no podía respirar con facilidad porque también podía ver al chico con odio en los ojos, con lágrimas de desesperación, con sangre en las manos, con el peso del dolor de todos y con la muerte sobre su cabeza.
Sintió a Blaise acercarse pero se alejó de él aun sin poder respirar, el pánico crecía. El Blaise del recuerdo tomaba una hoja y la familiaridad de las palabras escritas en la hoja congelaron a Aang un momento. Eran parte de lo que Blaise le había dado a estudiar pero aquí habían más cosas, un mensaje del Gurú Pathik. El estado Avatar, lo último a dominar para salvar ese mundo en guerra. Lástima que la guerra ya había terminado y el resultado no había sido bueno, él nunca había aparecido a pesar de sus recuerdos contradictorios. Él nunca había vuelto, el Avatar les había fallado a todos.
El último relato fue el broche de oro o sangre que arruinó todo, miles de personas asesinadas no sólo en esa guerra pero en la continuación de los siguientes años, siglos, épocas de muerte total porque él había huido. Él era culpable de todo.
Blaise lo vio todo en silencio, cuando Aang se había alejado de él no hizo nada, podía entender porque lo hacía. Parecieron años antes de que salieran del pensadero. Aang miró el pensadero un momento horrorizado antes de verlo con una ira y dolor evidentes.
-No… Soy… soy… no, no puede ser. –decía eso pero su mirada mostraba que había entendido y deducido todo.
-Aang… yo no sabía cómo decirlo, lo siento. Eras muy niño y-…
-¡¿NIÑO?! ¡¿Cómo pudiste Blaise?! ¡Tengo más de 2000 años ni siquiera sé cuantos exactamente! ¡Dices que soy un héroe cuando millones de persones murieron por MI culpa!
-¡No fue tu culpa! ¡Cualquiera hubiera huido si de la nada le decían que debía participar en una guerra! ¡No podían esperar que cargaras con algo como eso! ¡Necesitabas tiempo!
-¿Ah sí? ¿Cuánto? ¿Cuánto tiempo más? Es mi culpa que familias como la de Draco se crean superiores a los Muggles. Es mi culpa que los Muggles teman a lo fuera de lo común. Es mi culpa que personas como Voldemort existan. ¡Me necesitaban! ¡Tenía que cargar con eso!
-¡No eres todopoderoso! ¿Crees que si estabas allí hace miles de años hubieras hecho que todos se acepten y no abusasen de su poder? ¡Hay cosas que sólo son un idealismo! –Los tatuajes empezaron a brillar.
-¡Idealismo! ¡¿Así que al final soy un cobarde e inútil de todas maneras?!
-Aang tranquilízate. No eres inútil pero tampoco puedes limpiar el mundo de todo mal. Fue un accidente y-…
-¡Un accidente que le costó la vida a millones!
El suelo se empezó a quebrar, las cosas empezaron a volar por todos lados, el aire se empezó a concentrar alrededor de Aang y Blaise se vio empujado hacia atrás. Debía acercarse a Aang pero no lo lograba.
-¡Aang detente, todo está bien! –bueno no eran las mejores palabras que se le hubieran ocurrido decir pero no sabía como tranquilizarlo.
Fue semi consciente de que alguien había entrado pero no le prestaba atención. A Aang no pareció gustarle que se siga acercando porque envió fuertes corriente hasta que una de ellas le dio y voló hacia atrás. Se sintió chocar y vio a Draco y Harry. Los dos se veían pálidos y débiles sobre todo Draco.
Aang los vio a los tres y la ira que emanaba sólo aumentó, el miedo que todos sentían en ese momento era obvio. Avanzó hacia ellos y de repente su vista se nubló. Vio a un chico de piel morena, Sokka, escondido detrás de piedras mientras gritaba, una chica lo miraba con dolor intentando avanzar hacia donde él estaba, Katara, estaban en las ruinas de un templo. Tan familiares, tanto cariño, nostalgia por aquellos que jamás conoció. Y los vio. Morir. A todos los que él sentía que quería Sokka, Toth, Zuko, el monje Giatso y Katara, cuando pensaba en la última sentía algo aun más fuerte. Y la ira se transformó en dolor.
Tantas mentiras, tanto dolor, todo parecía estar mal. Sin darse cuenta dejó de brillar, se sentía insultado, pero más grande era la pena que sentía hacia aquellas personas que veía sin entender, que habían muerto.
Y ahí, delate suyo estaban tres personas a las cuales quería, dos en realidad, ahora mismo odiaba a la tercera. Pero los tres lo veían con miedo y ansiedad, se veían heridos, ¿Era su culpa? ¿Los había lastimado a ellos también? ¿A Draco?
Cayó lentamente y sólo se acurrucó en el suelo mientras que lágrimas caían incontrolablemente. Hubo un silencio largo en el cual sólo se escuchaban suaves gemidos de rato en rato.
-Profesora McGonagal por favor lleve al Señor Aang Zabini a la enfermería. Señorita Loovegood vaya a su sala común, gracias por el aviso.
Las dos asintieron antes de seguir las instrucciones. McGonagal ayudó a Aang a levantarse. Aang miraba el suelo sin oponerse a la ayuda de la profesora, al pasar le mandó una mirada llena de dolor e ira a Blaise antes de irse con las dos.
Un nuevo silencio se instaló hasta que Harry y Blaise se pararon, Draco se quedó en el suelo apretando las heridas, quería ir tras Aang pero ya no podía moverse.
-Señor Zabini ¿puede usted explicarme qué sucedió y por qué estaban usted y su hermano en mi oficina? –Dumbledore hablaba serenamente pero en su mirada había una severidad que por primera vez intimidó a Blaise.
Blaise se mordió el labio sin saber qué hacer. No habría manera de mentir, esta vez Dumbledore le sacaría respuestas aun si tenía que usar veritaserum… y tal vez era momento de decirlo todo. Las cosas se complicaban cada vez más, el director merecía saber sobre la misión de Draco, las dos. Pero Harry no podía escuchar eso, no sabía si decirlo o no, además estaba Snape, demasiadas cosas a tomar en cuenta.
-Zabini responda la pregunta. –Snape lo miraba con un claro mensaje de que era una orden.
Blaise suspiró hasta que el aire de sus pulmones se terminó y decidió que era mejor que Dumbledore decidiera todo. Para eso era mejor primero deshacerse de Harry. Vio a Snape con la necesidad de que el hombre le leyera la mente. Snape lo vio y adivinando la intención vio la parte de la mente de Blaise en la que Draco le decía que no se veía capaz de cumplir con las ordenes del Señor Oscuro. Snape se tensó un poco antes de simplemente mirar de golpe a Harry y decir.
-Hay otro tema que me gustaría tocar Director. No sabía que conocías magia tan peligrosa Potter. No creas que te libraste de esto. Trae tu libro de pociones de sexto año ahora mismo para que veamos todos que le hiciste al Señor Malfoy.
Harry trató de protestar débilmente pero Snape ganó y Harry se fue con una mirada alarmada mostrando todo en su rostro como siempre. En cuanto Harry se fue Blaise y Draco se miraron. Blaise asintió y Draco sólo lo miró incomodo y luego a Snape. Snape lanzó otro hechizo y el rubio sintió sus heridas volver a cerrarse, pudo pararse, necesitaba ir a la enfermería, aun sentía que se desplomaría en cualquier momento pero debía terminar esto primero.
-Director… -Blaise inició –Tenemos información importante pero…
Blaise miró a Snape con obvio significado y Snape lo miró con furia.
-No se preocupen, pueden confiar en Severus totalmente. Además puede que él tenga más información de la que imaginan. –Draco recordó las palabras que le había dicho el Señor Oscuro.
-¿Es acaso él uno en los que el Señor Oscuro confió la misión?
-Si te refieres a la que te dio, es obvio que si Draco. –Snape lo miraba como reprimiéndolo, Draco enrojeció un poco y bajó la vista. Blaise se sorprendió un poco pero eso lo tranquilizó un poco.
-Voldemort le dio dos misiones a Draco.
Ahí. Pudo ver la sorpresa y curiosidad en los ojos de los dos hombres, Draco lo vio cuestionando y Blaise asintió.
Draco tomó aire y les contó su reunión con Voldemort y que era su culpa los incidentes con Katie Bell y Ron. Además del por qué había vuelto a hablar con Aang y que simplemente no quería seguir las órdenes. Blaise se dio cuenta que Draco prefirió omitir que lo que sentía por Aang era más que amistad sincera.
-Severus ¿Sabías que Voldemort deseaba a Aang Zabini?
-Si lo hubiera sabido se lo hubiera informado.
-Supongo que era algo previsible después de ver la magia que mostró todos estos años… Dígame Señor Zabini ¿Ahora me dirá lo que sabe sobre esa magia que tanto trata en ocultar?
Blaise se tensó.
-Me pareció lo más prudente en el momento. No sabía en quien confiar y tampoco sabía cómo lo tomaría.
-¿Harry sabe sobre todo esto?
-Sólo sobre la magia de Aang pero no sabe de las misiones de Draco.
-¿A qué exactamente se refiere con la magia del otro Zabini?
Blaise miró el pensadero y después de soltar un suspiro dijo.
-Todo está allí.
Dumbledore y Snape fueron hacia el pensadero, Draco intentó ir pero Blaise lo retuvo mirándolo significativamente, aun no confiaba totalmente en el rubio.
-Esto es ridículo e injusto.
-El juramento evitaba que hables sobre lo que hablamos en el cuarto de requerimientos pero puede que escuches información algo nueva si ves esos recuerdos y no me arriesgaré a que tengas la libertad a hablar sobre ello.
Draco bufó irritado pero no dijo más sobre el tema. Esperaron a que el Director y el profesor volvieran.
-¿Puedo preguntar qué pasó para que toda tu ropa este destrozada y esté empapada en sangre?
-Potter lanzó un hechizo sin saber su efecto. La próxima vez que lo vea lo golpearé sin importar lo que digas Blaise.
-Mmm… ya lo veremos. De todas maneras Harry me mataría si me meto a defenderlo como si él fuera una damisela en peligro.
-… ¿Crees que me expulsen?
-Lo dudo. Dumbledore quiere que los alumnos estén a salvo y mandarte de vuelta a casa con misiones fallidas no es proteger a un alumno del peligro. Pero me pregunto cuál será la siguiente movida que decida.
Poco después los dos adultos volvieron y los vieron totalmente tensos y pálidos.
-¡¿Sabe la importancia de la información que usted ocultó?! ¡Fue un acto imprudente Zabini! –Snape lo miraba furioso.
-No podía decirle a nadie. No sabía en quien confiar. –Blaise se puso a la defensiva
-Ya, ya. –Dumbledore se sentó en su silla pareciendo cansado. –Debemos reflexionar en lo que se hará en el futuro y no concentrarse en el pasado. Hay muchas cosas a aclarar pero dudo que tenga las respuestas ¿O sí? Señor Zabini.
-Todo lo que sé es lo que vieron en el pensadero y es lo que le mostré a Aang.
Dumbledore asintió y se reclinó en su asiento pensando.
-La primera parte del plan no cambia Severus. Draco debe conseguir vencerme para ganar respeto y protección pero tú debes terminar la tarea.
Draco entendió en seguida de qué iba todo.
-¡¿Quiere decir que dejará que lo maten?! ¡No puede hacer eso! ¡Yo no-…!
-Tranquilícese Señor Malfoy. Esto es por su bien y yo de todas maneras no tengo mucho tiempo.
Blaise y Draco lo miraron sorprendidos.
-Deben prometerme que no le dirán nada a nadie de lo que diré ahora. –Los dos dudaron un poco antes de asentir.
-Muy bien. Cuando Voldemort volvió oficialmente a los ojos del ministerio yo salí a buscar ciertos objetos, sin embargo lamento decir que uno de aquellos que toqué resultó estar maldito. Severus me salvó la vida pero la maldición sigue presente, no me queda tiempo. Yo moriré en menos de 3 meses ya sea que me asesinen o no. Sin embargo no dejaré que usted me mate Señor Malfoy porque usted aun puede reivindicarse antes de quebrar su alma –Snape pareció temblar un poco –Severus prometió cuidarte y ocuparse de la misión si tú no lograbas completarla. Debes lograr vencerme, y ser visto antes de que Severus termine el trabajo.
Los dos lo miraron horrorizados.
-Y en cuanto al Avatar… no puede fallar sin que las consecuencias sean terribles. Aang no debe ser atrapado por Lord Voldemort pero el Señor Malfoy no puede fracasar. Así que usted Señor Malfoy lo entregará antes de que Aang escape o sea rescatado. Cumplirá hasta cierta parte ambas misiones.
-¡De ninguna manera! –Blaise se había adelantado. –No podemos arriesgar a Aang.
-Si desea que los dos salgan con vida de esto tendrá que ser así Señor Zabini.
-¡No quiero! ¡No lo entregaré! ¡Aun si lo quisiera no puedo hacerlo! –Dumbledore lo miró cuestionando la afirmación en silencio –Hice una promesa irrompible.
Después de explicar la promesa que habían hecho con Blaise Dumbledore suspiró.
-Debes mantenerlo cerca tuyo Severus. Draco te entregará a Aang a ti para que la promesa no lo afecte, aunque tienes la marca no eres un seguidor de Voldemort. Severus, tú lo entregaras a uno de los Mortífagos, pero a uno que sepas que no podrá controlar a Aang si algo pasara. Eso será lo que justamente suceda, Aang escapará, sólo falta que logremos que Mortífagos presencien todo de manera a que Draco y tú no corran peligro.
-Draco meterá Mortífagos al castillo dentro de poco.
-¡Blaise!
-Quisiste pedir ayuda Draco, tendremos que decirlo todo.
-Díganme el resto de los detalles para que lo aclaremos todo.
Y se pasaron el resto del tiempo aclarando los detalles del plan hasta que Harry volvió a entrar. Traía un libro de pociones que claramente era de Ron aun si tenía un nombre ridículo, nadie le preguntó por qué tardó tanto en traer el libro y Severus no cuestionó mucho más al hecho de que no lo expulsen pero si le dio una cantidad alarmante de horas de castigo que harían que no pudiera ir a jugar al último partido de Quidditch.
Poco después los dejaron salir aunque Draco y Harry eran llevados hacia la enfermería. No pudieron hablar más porque Snape los había escoltado hasta la puerta pero Blaise prometió que volvería al día siguiente a primera hora.
Los siguientes días sólo empeoraron, se suponía que debían hablar con Aang para contarle parte del plan, no le habían dicho nada a Harry por lo que Blaise estaba incomodo cerca al pelinegro, sabía que eso le dolería mucho a Harry. El problema era Aang, evitaba a todos, iba a clases pero no hablaba con nadie, en su sala común se enceraba y comía en la cocina, si es que comía. Tanto Blaise como Draco como los 3 Gryffindors habían tratado de hablar con él pero nada había funcionado.
Al ver a Draco se había ido volando, a Blaise lo había mirado con odio y cuando Blaise había insistido había hecho crecer un muro en el pasillo evitando que Blaise lo siga y a los otros sólo los había ignorado.
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Mask love: ¡Nooo! No te golpees, después de todo sólo pasaron como 5 horas entre esos dos capítulos cuando los subí. Gracias por el nuevo review me alegra mucho!
Akane Kinomoto: Bueno sí, las cosas empiezan a apresurarse tanto que ya no están tan lejos de lo último que yo escribí, lo cual me pone nerviosa. Pero al editar intentaré ponerle el ritmo más tranquilo o bueno más explicativo.
No te responderé lo de Hermione jaja xD
¿Enserio las aventuras de Jackie Chan tocaban ese tema? Whoa ya no me acordaba nada de esa serie aunque de chiquita me encantaba.
Gracias de nuevo por recomendarme la saga Dresden Files de nuevo ya está en mi lista de cosas a descargarme ^.^/! Y gracias por el nuevo review me alegra saber que siguen leyendo!
¡Mata ne!
