-33-
Apoyados contra la barandilla de cristal que rodeaba la enorme terraza del chico, Akane le contaba desde su punto de vista lo que había pasado aquella tarde que le escuchó hablar con Ukyo.
La chica se miraba las manos nerviosa, pues no se creía que tras tres años y unos días más bien difíciles, estuvieran hablando del tema.
Ranma miraba a la ciudad ante él sin fijarse en nada en realidad, mientras Akane le relataba lo ocurrido bajo su punto de vista. Escucharla ciertamente le produjo sentimientos encontrados...alivio por un lado al haber aclarado que se fue no porque no le importara, más bien porque le importaba tanto que sintió su corazón roto, pero también sintió un puñal directo al esternón por no haber tenido la oportunidad de aclararlo todo mucho antes.
Habían perdido tres años porque Akane era una cabezota de mecha corta y él se moría de ganas de echárselo en cara, pero así sabía que no avanzarían nada de nada.
-Sé que fui impulsiva, -la chica cerró los ojos con fuerza, sincerándose, -pero lo cierto es que nunca tuve motivos para creer que lo que oí no podía ser perfectamente cierto.
Ranma entonces la miró con una ceja alzada, intentando mantener la calma con todas sus fuerzas.
-Yo pensaba que era bastante evidente que estaba colado por ti. –Afirmó él mientras se pasaba una mano por la cara, intentando calmarse. –Creía que habíamos avanzado...por Dios, el día de tu graduación casi les parto la cara a dos capullos que querían saber qué llevabas puesto debajo de la toga. –Recordó con una risa amarga.
Akane no pudo evitar sonrojarse ligeramente ante tal información, cosa que no pasó desapercibida para su ex prometido.
-Supongo que hacia el final...hubo momentos en los que noté ciertas cosas, pero la relación que tenías con Ukyo siempre me chirrió, Ranma, lo siento. Nunca me sentí como...la única cuando estaba ella. Os llevabais tan bien y tú y yo aún a veces nos tirábamos los trastos a la cabeza...no me resultó imposible creerme lo que al parecer le estabas diciendo.
Akane, que jugaba con sus dedos sobre la barandilla, tras unos segundos de silencio se giró algo temerosa para mirarle.
Momentáneamente se perdió en el perfil cincelado del chico.
No pudo evitar recorrer con la mirada su marcada mandíbula, sus labios carnosos, nariz recta y ojos casi cubiertos por completo por ese flequillo rebelde...Akane sintió que tal y como cuando era una adolescente, su corazón se saltaba un latido y por un momento temió tener que darse un golpecito en el pecho para que volviera a funcionar.
Cuando el chico, al sentirse observado la miró, por fin reaccionó y miró a sus manos.
-Lo lamento de veras...ahora todo es tan diferente...
Ranma frunció el ceño y se envaró levemente. Apoyó su peso sólo en un brazo, volviendo su corpulencia hacia ella y mirándola intensamente.
-No te voy a mentir, me sentí como una mierda cuando te largaste y he estado resentido todo este tiempo. Mi vida al completo y mi forma de ser cambiaron drásticamente. He sido lo que podría calificarse como...un cabronazo...con mujeres y muchas veces con mi familia.
Akane no alzó la vista, cohibida pero a la vez culpable.
-Pero, -el chico se acercó un paso a ella, -irremediablemente, no ha habido un solo día en el que no haya pensado en ti, Akane Tendo. –Sin poder remediarlo, extendió su mano y le apartó un mechón rebelde que escapaba y reposaba sobre el perfil de la hermosa chica.
Akane le miró entonces con expresión atormentada y con un cosquilleo recorriéndole la columna ante ese sutil toque.
Tras apartarle el cabello, lejos de apartar su mano, la posó sobre ella abarcando la mandíbula de la chica suavemente, trazando círculos sobre su mejilla con el pulgar a la vez que dejaba vagar sus ojos por su níveo rostro. Aunque con ligeros signos de cansancio, Ranma no pudo evitar pensar que nunca la había visto tan bonita como en aquel momento.
-La verdad es que aun sin ser consciente del todo, me has tenido de rodillas desde que te conocí hasta que te marchaste, -continuó el chico, acariciando el cuello pulsante de una Akane que sólo podía mirar sus labios ante tal cercanía, -y a día de hoy, aún siento que puedes arrodillarme con una mirada, Akane.
-Ranma... –es lo único que salió de los labios de la chica mediante un susurro, sorprendida por las palabras que le había confesado el hombre que ante ella, la estaba volviendo de trapo por momentos.
-No voy de broma, Akane. –El chico fijó sus celestes ojos en los avellana de la chica que lo miraban algo ida, para gusto de Ranma. –Quiero que retomemos lo nuestro, esta vez, como una pareja con todas las de la ley.
La peli azul pareció despertar de repente del trance en el que Ranma la había metido.
-¿Qué...? –preguntó, aunque le había oído claramente.
-Que quiero que seas sólo mía, en cuerpo y alma...lo necesito como el aire que respiro. –Declaró. –No me niegues tu ser, Akane.
Bajó la mano que abarcaba su mandíbula y dibujó una caricia por el delicado brazo femenino, hasta afianzarse en su cintura, acercándola a sí en un movimiento, hasta que quedaron escasos centímetros de separación entre ellos.
La chica ahogó una exhalación y se vio apretada contra un Ranma que no parecía dispuesto a dejarla escapar.
-Ranma... -Akane posó sus manos sobre sus antebrazos, intentando poner un poco de espacio entre ambos pero sin conseguirlo, e intentó sonar lo menos nerviosa posible. –Esta...esta no es la manera en la que debo proceder. Entre los dos han pasado muchísimas cosas, muchas heridas abiertas, un océano de por medio y tres años de separación.
-Te juro que borraré todas y cada una de tus heridas a besos, al igual que me encantaría que tú borraras las mías. Me da igual todo, -el chico aseguró, como si fuera lo más fácil del mundo, -quiero empezar mi vida contigo, jamás he dejado de pensar en ti y me niego a renunciar a ti. –Ella intentó protestar pero él se lo impidió. –Vuelve a casa, vuelve conmigo. Te veo en la cara que no me has olvidado...por favor...estar sin ti de nuevo después de haberte tenido entre mis brazos me va a matar.
El chico, como si lo hiciera cada día, enterró su cara en el hueco que la chica tenía entre su cuello y el hombro y aspiró su aroma, para luego comenzar a dejar osadamente un reguero de besos húmedos por toda su extensión, lo que provocó que Akane presionara sus dedos sobre los antebrazos de él y cerrara los ojos.
-Ranma no...para...-susurró débilmente la chica, a lo que Ranma no hizo ni caso, más bien, cruzó ambos brazos en la espalda de la chica y la atrajo aún más a él, sin dejar de besar su cuello y notando sus piernas ceder cuando a la chica se le puso la piel de gallina.
Cuando a la chica se le escapó un leve y sutil gemido involuntario al respirar, Ranma sintió que se le iría la cabeza, ya que ese fue el detonante para que subiera sus besos de mariposa y dejara un reguero de humedad por su mandíbula, su mejilla y su comisura...
-Ranma, no...en serio, no puedo hacer esto.
-Sí que puedes.-Le rebatió él, bajando sus manos a sus firmes caderas sin despegar los labios de su piel. –Sé mía.
La voz ronca y demandante de un Ranma algo poseído, era el sueño de cualquiera...hombre, mujer, extraterrestre...daba igual. A cualquiera le habría derretido la forma en que la reclamaba.
Un sentimiento primario se apoderó de ella al sentir cómo estuvo a punto de dejar volar a su mano y atraerle hacia ella por la nuca, mientras que con la otra tocaría a placer ese glorioso pelo negro que la traía loca.
Pero debía mantenerse sensata.
-No, no puedo. –Intentó separar su rostro de los labios del chico. –No puedo hacerle eso a Harvey.
Ante la mención de ese nombre, Ranma la encaró con una velocidad asombrosa, aún sin soltar el agarre que ejercía sobre ella.
-¿No se ha ido esta mañana? –inquirió con desdén.
-Sí, se ha ido, pero para darme espacio para pensar. Sigo estando en una relación, no debería haber llegado a esto...
-¡Y una mierda! –soltó a bocajarro el chico con mirada fiera y amenazante. De nuevo el Ranma al que en cierta medida la chica temía. –No seguirás con él. Tú eres mía y si tengo que decírselo yo mismo, que así sea.
-¡Ranma no seas idiota! ¡Yo no soy de nadie! –La chica intentaba hacer fuerza para alejarse pero sólo consiguió dar un paso atrás. –Que la cagara hace tres años y que...joder, y que haya pensado en ti no significa que deba volver contigo cuando tú me digas. –Ranma sólo podía mirarla con fuego en los ojos. –Tengo una vida en Nueva York, un trabajo, un apartamento, amigos y sí, a Harvey. No voy a dejarlo todo y venir aquí a estar contigo, ni siquiera nos conocemos como antes Ranma.
-Como si eso no tuviera arreglo. –La miró entrecerrando los ojos y con expresión sarcástica. –Te lo advierto, arregla lo que tengas que arreglar, pero tú y él no estáis ''juntos'' desde ya. Tú eres mi novia y a tomar por culo lo demás.
-¿A tomar por...? ¿Tú te escuchas? –Indignada, Akane se deshizo de su agarre y comenzó a volver al interior del apartamento, en busca de su bolso. –Vuelve a la cueva de la que has salido en la edad de hielo, que a mí no me vas a mear encima para marcarme.
Ranma la siguió con tranquilidad, para su propia sorpresa.
-Créme, te marcaré como mía de la forma más auténtica y antigua que existe, porque aunque te esfuerces en ocultarlo...te mueres por mí.
-Mira, -se giró una vez tuvo el bolso en una mano y la llave en la otra, intentando hacer que no había oído eso último, -¿sabes qué? Esto ha sido un error.
Dejó caer las manos a los lados y se dirigió al ascensor para introducir la llave en la ranura, haciendo así que llegara a su planta.
-Me voy antes de que volvamos a acabar mal.
Ranma la miró desde una distancia prudencial y se cruzó de brazos. Cuando parecía que iba a ceder, abrió la boca para sentenciar.
-Iré al Dojo mañana. Espero que hayas hablado con el americano y le hayas dejado claro que estás conmigo. Luego nos ocuparemos de todo lo demás. Que descanses hoy, nena.
Justo entonces, el ascensor llegó y la puerta se abrió. Akane entró con paso cabreado, no sin antes obsequiar a Ranma con una bonita imagen de su dedo corazón.
Hola, hola y hola! Lamento la tardanza al subir actualización pero me he tomado unos días de vacaciones :D
Muchos me habéis comentado que el capítulo 33 no se podía leer; ciertamente no era un capítulo en sí, más bien una nota mía agradeciendo vuestras lecturas y reviews, ¡las cuales adoro leer ya que anima muchísimo saber lo que os gusta mi historia!
Espero que os guste este capítulo y seguiré actualizando en cuanto pueda.
Gracias y muchos besos!
