DISCLAIM: Que quede claro que Harry Potter no me pertenece. Tampoco Aang el último maestro de aire. Estos les pertenecen a sus respectivos creadores.

PRECAUCIÓN: fanfic BL- YAOI Crossover Harry Potter y Avatar: The last airbender. Si no les gusta el género... no lo lean.

CAPITULO 41: "Y todo se derrumba al final"

AN: Esto es algo excepcional ya que siempre dejo mis comentarios al final pero me pareció acertado poner esto acá. Estuve un año sin computadora ni internet y avanzar en celular es algo que no puedo, me cansa muy rápido. Pero ya vuelvo a tener todo y vuelvo a la página. Lamento haber desaparecido tanto tiempo pero en definitiva digo que no abandoné el fic ni pienso hacerlo. Como disculpa aqui está un capitulo especialmente largo y ya volveré a las publicaciones normales de una vez por semana.

-Lo siento. Ayer no te escuché hasta el final. Dímelo… dímelo ahora.

La mirada de Harry le decía que el pelinegro quería que le dijera algo en especial pero ¿Qué? El día anterior se había tratado de explicar pero por intentar decirlo todo el pelinegro se había confundido y asumido lo peor. Había sido su error confundir a Harry pero quería decirlo todo, quería decirlo de manera que Harry lo entienda.

Eso era. No tenía que decirlo todo a extensión. En su familia siempre había sido así, explicarlo todo hasta el más mínimo detalle si lo vas a explicar, ya sea verdad o mentira, pero a Harry no le interesaba eso. Harry solo quería saber lo importante y simple de unir porque Harry confiaba en él para que no importen los detalles, porque él no buscaba encontrar un punto dentro de todo para sacar un beneficio, porque con él todo era más simple y cómodo sin tener que medir tantas palabras dentro de la verdad.

-Le dije a Nott que me disculpara y asumiría las consecuencias de no aceptar porque había alguien por quien no aceptar. Honro a mi madre en lo profundo de mi corazón pero al final ella solo quería lo mejor para mí, no las reglas y yo sé que lo mejor está al lado de ese alguien. A mí no me interesa el dinero que pueda tener, o la fama, o su posición política, o su familia, no me importa eso mientras sea esa persona. Porque esa persona eres tu Harry, y te amo.

El silencio que siguió fue tan profundo que cuando algunos cubiertos cayeron parecieron haber caído con un hechizo de Sonorus. Todos excepto Draco y Theodore Nott los miraban con las bocas abiertas y los ojos abiertos a más no poder.

Harry sonrió brillantemente antes de avanzar y besar al moreno y susurrar en los labios del otro "Yo también te amo". Blaise se sonrojó y sonrió antes de responderle el beso.

Aún era temprano por lo que no había mucha gente en el gran comedor y los únicos profesores presentes eran Mc Gonagal y Snape pero los rumores correrían rápido. Blaise se dio cuenta de esto y se separó.

-Nos ven –susurró alarmado.

-No me importa, estoy harto de esconder esto aunque salga en primera plana mañana en El Profeta. Sé que podrás defenderte y yo también puedo hacerlo solo prometamos no sacrificarnos por el otro.

Blaise dudó un segundo antes de asentir, al final sabía que era una promesa vacía de parte de los dos, solo palabras pero eran suficientes para que lo convencieran en abrazar a Harry a pesar de la presencia de los demás.

Ese día Harry lo habría llamado como el mejor, se habían ido a desayunar a los jardines juntos y habían pasado el resto del día juntos. Sabía que cerca del atardecer tendría que ir a ver a Dumbledore y explicarlo todo pero solo sería un momento y podrían haber más días como ese. Cuando dejó a Blaise con Aang lo hizo tranquilo sin tener preocupaciones. Fue a dejar sus cosas a la sala común de Gryffindor y se dirigió a su reunión.

El primer indicio de que las cosas no irían bien fue cuando pasó por la sala de requerimientos y tras mucha confusión y polvo peruano de la oscuridad instantánea se encontró con una confundida profesora Trelawney. Ella había querido entrar a esconder algunas cosas en el cuarto de requerimientos cuando la habían botado.

-¡¿No vio algo?! Cualquier cosa.

-Vi a dos personas antes de que todo se oscureciera y me empujaran.

Si hubo algo que confundió a Harry más fue enterrarse que Snape había sido quien le había entregado a Voldemort la profecía incompleta. La profesora no sabía que había dicho cuando Harry se fue a paso rápido totalmente furioso. Ahora tenía una razón más para hablar con Dumbledore. La dejó atrás confundida pero nada importaba en ese momento.

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-No puedo creer que te lo haya dicho.

-Necesitaba mi ayuda Aang. Y aunque ya no me hables como antes enserio me preocupo por ti. Si algo te pasa… enserio me dolería.

-Respóndeme esto. ¿Por qué jamás me lo dijeron? Que no era hijo de m-… Cerisei.

-Ella fue tu madre Aang. La de ambos. Al inicio ella solo lo hizo porque notó magia especial y fuerte dentro de ti pero debiste ver como eso cambiaba. Incluso tú debiste notar como el cariño por ti se fue convirtiendo en algo legítimo y fuerte, tan fuerte como el que me tenía a mí. Y no te dije nada porque ella me lo pidió y luego por averiguar todo eso… sinceramente no quería que cargues el peso de algo tan grande en ese momento y menos con los ataques de pánico y ansiedad con visiones que solías tener. Te enoje ahora o no, no puedes borrar el hecho de que al final te amamos, ambos, como tu familia aunque ella ya no esté aquí con nosotros.

-No quiero que me vuelvan a esconder nada.

-No, después de esta noche te contaré todo lo que quieras pero otro día, esta noche tenemos mucho que hacer.

-Sólo esta noche.

-Sí.

Aang asintió y Blaise se fue. No tenía mucho tiempo para alcanzar a Draco en la sala de requerimientos. Cuando llegó Draco estaba delante del armario que usaría para transportar a los mortífagos.

-¿Qué piensa Aang?

-Que el plan será el que tú dijiste. Se supone que yo iré a alertar a Dumbledore. Ahora está esperando que vayas por él.

-¿Tiene lo necesario?

-Le di la otra varita que le compró Nickolay así que tiene 2 y sus poderes de Avatar deberían ser suf-…

De repente la puerta se comenzó a abrir y vieron a la profesora Trelawney entrar distraídamente. Blaise sacó el polvo peruano de la oscuridad de golpe y lo lanzó mientras se lanzaba hacia la profesora. Todo se oscureció pero pudieron empujarla hacia la salida y cerrar la puerta. Acto seguido bloquearon la entrada y esperaron a que el polvo se disipara.

-Eso estuvo cerca.

-Agradece que fue ella y no Harry.

-Si me encuentra aquí contigo sería el fin definitivo sobre todo cuando se entere que en realidad te estoy ayudando a meter mortífagos.

-Nuestra vida es muy complicada. Vamos tenemos que terminar esto. Los traeré ahora.

-Aún están aquí. No los traigas.

-Lo sé es por eso que los traigo. Tendrán que hablar sobre algo hasta que salgamos. Lo cual nos dará más información que puede salvarnos la vida a nosotros y a Aang.

-Bien tráelos.

Draco puso a funcionar el armario mientras Blaise se escondía entre los miles de estantes pero lo bastante cerca como para escuchar.

Un minuto después escuchó pasos entrar, luego más y más. No sabía cuántas personas eran pero lo puso nervioso.

-Draco ya era hora.

-Me enteré de algo interesante. Dumbledore saldrá esta noche podremos sacar al chico mientras no está y luego terminaré mi otra misión.

-Parece que lo tienes todo planeado.

-¿Quién es él? –Draco vio al chico que parecía tener su edad con sospecha, no tenía la marca.

-¡No lo mires ya es mío!

-Suficiente. Te presento a nuestros aliados Draco. Él chico es Dash y la chica es Natalia, bastante sobreprotectora con su… novio así que ten cuidado. -Amycus habló soltando una sonrisa. Alecto solo resopló con una enorme marca en su brazo, sólo había intentado botar una araña del hombro del chico, no violarlo, antes de que Natalia la cortara con la daga y sacara su varita.

La charla continuó entre ellos planeando el ataque, querían causar escándalo así que habían traído con ellos a Fenrir Greyback.

-Vamos, lo emboscaremos en la torre, iremos a preparar todo, ve a traer a tu amigo Draco. Nuestros invitados al parecer tienen otros asuntos así que solo déjalos aquí. –Alecto habló.

Draco asintió sintiendo el miedo envolverlo y los 4 mortífagos salieron y Draco se preparó para salir cuando la chica lo tomó del hombro.

-Queremos un segundo de tu tiempo.

Draco frunció el ceño pero se mantuvo impasible. Asintió para que continuaran.

-¿Alguna vez escuchaste del Avatar?

Draco casi se atraganta cuando el chico dijo eso totalmente desinteresado.

-¡Eso fue muy directo! –la chica lo miró escandalizada -¡No puedes decir cosas así amor!

Eso le dio tiempo a Draco para recuperarse.

-¿Qué… qué es el Avatar?

-¡Nada! Yo me ocupo amor. Mira niño, estamos buscando a alguien seguro lo conoces. Tenía una serpiente como la tuya en su uniforme, piel morena, pelo negro y… pues… ya sabes…

-Zabini.

-¡Cierto! Su nombre es Zabini.

Draco se sintió en pánico. Buscaban a Blaise pero parecía como si pensaran que Blaise era el Avatar.

-¿Y se supone que ese idiota tiene un Avatar?

-Lo que él sea no es de tu incumbencia. Tu ve a buscar a quien tengas que buscar pero ayúdanos a encontrarlo a él.

Draco los miró preocupado pero no lo mostró, debía tomar una decisión rápido. Ellos sabían del Avatar y no estaban con Voldemort entonces con quién… eran ellos, Draco los reconoció. No los había reconocido antes porque en la imagen del profeta estaban cubiertos en sangre pero ahora que se daba cuenta era ellos. Del grupo de 8 magos que habían estado atacando el mundo Muggle. Tomó su decisión.

-Vayan a la puerta principal, le diré que vaya allí porque lo están buscando. Irá sin dudarlo cree que es mi amigo.

La mujer sonrió.

-Eso es perfecto. Vamos amor. –Tomó a Dash de la mano y lo jaló, el chico antes de salir solo dijo.

-No le digas de esto a nadie o te mataré. –Draco asintió.

Blaise salió pálido detrás de la mesa donde se había escondido.

-¿Hice lo correcto?

-…No. Hiciste lo que debías y eso es mejor. Si ellos buscan al Avatar no pueden encontrarlo y si piensan que soy yo es mejor.

-¿Cómo escaparas de ellos?

-Creí que jamás diría esto pero… con un planeador Weasley, es mi única opción para que se convenzan… Ve con Aang el plan continúa –Draco asintió –Y Draco… dile a Harry que lo siento, que era necesario, que no me busque y que lo amo.

-Lo haré… si me dan la oportunidad de hacerlo.

Los dos asintieron y salieron.

-No le digas nada a Aang.

-…No lo haré.

Corrieron, Draco fue al aula donde Aang lo esperaba y lo besó, profunda y desesperadamente.

-Prométeme que te liberarás.

-Tranquilízate Draco, todo saldrá bien.

-Te pondré inconsciente ahora para que te despiertes después cuando sea apropiado y tengas tiempo de escapar.

-Bien.

El Desmaius le permitió a Draco abrazar a Aang y soltar unas pocas lágrimas "Perdón por mentirte de nuevo" susurró antes de levitarlo y llevarlo hacia la torre. Snape ya lo estaba esperando en el borde de las escaleras.

-¿Cómo avanza todo Señor Malfoy?

-De mal en peor padrino pero no hay tiempo para explicarlo ahora.

-Bien, tomaré tu lugar seguramente se divertirán a su estilo hasta que el Director vuelva. Vigila por una de las torres, si quieren entrar tendrán que hacerlo volando o a pie. Cuando lo veas corre y avísame, toma esta poción funciona como un hechizo desilusionador pero es un poco más efectivo.

Draco asintió antes de darle algunos de sus cabellos a Snape, este se tomó la poción y después de la transformación fue levitando a Aang hacia los mortífagos. Draco se escondió en las sombras y fue a una de las torres de astronomía. Sabía que al final no podría decirle a Harry, debía haber otra opción.

Recordó a los Gryffindors y miró una vez más a la ventana antes de correr, si lo hacía rápido no habría problemas. Corrió hasta la sala común de Gryffindor y entró junto a Neville Longbottom. Al fondo estaban Ron y Hermione hablando entre susurros. Se coló a la pared y se acercó esperando que la poción realmente fuera buena. Ya fuera la poción o las sombras pero pudo acercarse sin ser visto por nadie.

-¿Tú crees que Harry tenga razón?

-No lo sé Ron pero insisto en no dudar del profesor Snape, dudamos de él muchas veces sólo para que nos lancen pruebas en la cara de que él realmente está del lado de Dumbledore.

-Pero nos dio el mapa y el Felix Felicis –Draco maldijo, si veían el mapa todo se iría a la mierda. –Debemos vigilar a Snape.

Cuando Ron estiró su mano para tomar el mapa Hermione lo atajó.

-¡No! ¡Me niego a espiar a un profesor! Mejor busquemos a Blaise, Aang y Draco para contarles qué pasó. Si algo realmente pasa debemos decirles ya que están en peligro.

-…Está bien pero para encontrarlos necesitamos el mapa… -Draco comenzó a considerar robarse el mapa pero luego recordó lo que le había pedido Blaise. Se acercó al oído de la chica y muy suavemente dijo.

-Hermione –La chica saltó pero Draco la retuvo en su lugar y dijo rápidamente –¡No te muevas! Actúa como si no estuviera aquí, soy Draco.

La chica solo asintió. Ron parecía pensar profundamente mientras miraba el mapa sin activarlo.

-Todos deben quedarse en la sala común. Se infiltraron mortífagos, el profesor Snape ahora mismo está llamando a Dumbledore mientras los distrae, Blaise y yo nos estamos ocupando de que la gente que aun esta fuera de sus salas vuelva, no deben salir. Sin contraseña ellos no entrarán.

Hermione frunció los labios mientras evitaba que Ron active el mapa nuevamente y el otro se quejaba pero ella no lo escuchaba.

-Ahora, esta parte es esencial. El papel que te estoy pasando solo debe ser leído al final del día. Debes dárselo a Harry es muy importante, Blaise se lo manda pero yo aumente algo de mi parte. Léanlo mañana o cuando sea pero no hoy. No lean el mapa, sé que Ron lo hará pero atrásalo lo más posible. No importa lo que vean o escuchen retengan a todos aquí y no salgan ustedes tampoco, algunos profesores se alistan para pelear déjaselos a ellos por una vez. Prométemelo.

La chica dudo un tiempo antes de asentir.

-Adiós.

Draco dio media vuelta y se fue hasta el retrato este se abrió y Hermione vio a penas una sombra débil, Draco estaba casi invisible, era bueno. Le quitó el mapa a Ron, algo no le gustaba pero ella lo revisaría. Ron intentó quitarle pero la chica corrió escaleras arriba y cuando Ron intentó seguirla los escalones desaparecieron y resbaló.

Ella miró el pergamino por lo que parecieron años pero solo había pasado media hora. Qué hacer… de repente escuchó un grito, una exclamación que provenía de la sala común. Había olvidado mantener a todos dentro de la sala. Corrió abajo y una chica miraba desde la ventana horrorizada.

Sintió el mundo temblar, era la marca, la marca acababa de aparecer en el cielo. Esa fue su señal, agarró el mapa y lo activó. Efectivamente todas los alumnos estaban en sus salas excepto… Draco. Él estaba en una torre solo. Cerca en otro pasillo vio al profesor Snape con Alecto Carrow, Amicus Carrow, Fenrir Grayback y Alistair Mickair, mortífagos.

Vio como profesores salían de sus despachos, se concentró en ellos hasta que notó que los mortífagos se habían separado. Mickair avanzaba y ahora Hermione lo notaba, Aang estaba con él, iban hacia la salida ¿O se lo llevaba? No pudo responderse y solo se puso en marcha.

-Harry tenía razón Ron. ¡Debemos ir ahora!

Ron asintió de inmediato al ver el rostro de la chica.

-Nosotros también iremos. –Ginnie estaba detrás con Neville ambos mostrando en su rostro lo decididos que estaban. Hermione solo lo pensó un segundo.

-Ron ve con ellos al séptimo piso cerca a las escaleras, hay 3 mortífagos. Tomen esto. –Les lanzó la botella con el Felix Felicis

-¿Qué hay de ti?

-Yo iré a otra parte… tengo un buen presentimiento ya tomé la poción. ¡Vayan!

Salieron indicando a todos que no salieran. Hermione había mentido, no había tomado pero era tan poco… además no había tiempo, Aang y el mortífago se acercaban a la salida del castillo cada vez más.

Y corrió escaleras abajo, averiguaría que pasaba.

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Blaise fue hacia la entrada, solo tenía una oportunidad, el sauce boxeador. Sabía cómo congelarlo, el sauce normalmente se congelaba 20 segundos así que debía lograrlo cuando aún estaba lejos para evitar que lo siguieran.

Fue hasta la extraña pareja y los observó, el chico se giró y lo vio antes de sonreír. Blaise les señaló el patio con la mirada, entendieron el mensaje y salieron. Al menos tendrían una oportunidad de hablar antes de que hicieran lo que venían a hacer. Al salir tomó lo que le quedaba de la poción que agudizaba sus sentidos y salió.

-¿Quiénes son ustedes?

-Eso es muy directo.

-Sabemos que eres el Avatar.

-¡Amor!

-Eso es aún más directo.

-No tengo tiempo para dar vueltas. Sin embargo ¿Por qué aceptarlo tan fácilmente?

-Tampoco tengo tiempo. Además no es algo que haya estado especialmente guardando el secreto. Todos en esta escuela lo saben. Por algo no les fue difícil encontrarme.

-¿Cómo sabías que íbamos tras de ti? –El chico lo miraba seriamente.

-Puedo controlar el agua, aire, fuego y tierra además de entrar en el plano espiritual y ustedes se preguntan ¿Cómo hice algo tan simple como saber que 8… personas iban tras mío?

-Entonces lo sabes todo. Eres un peligro. –Blaise agarró fuertemente su varita y se preparó. –Sin embargo vamos a esperar. Natalia, llámalos.

-Ahora mismo.

Blaise podía suponer a quienes llamarían y no le gustaba nada la idea, no los iba a esperar. Sacó rápidamente el planeador de su bolsillo mientras lanzaba un reducto. Dash se protegió sin esfuerzo mientras veía al chico volar, no podía dejarlo ir. Tres hechizos después logró lanzar un expeliarmus exitoso, no se iría sin su varita. Blaise sacó su otra varita invocando a la que había soltado, ya le costaba equilibrarse en el planeador sin atacar o defenderse.

Cuando Dash vio que la varita era invocada de vuelta suspiró irritado. Natalia apareció a su lado.

-Ya vienen.

-Espéralos voy tras él.

Blaise voló por encima del castillo, al llegar al suelo del otro lado se movió por instinto y donde había estado apareció un corte. Ahí encima de una torre estaba Dash, ya saltando mientras lanzaba más hechizos. Blaise huía mientras el otro lo seguía, lo iba alcanzando, era como si tuviera mucha más experiencia que él luchando y le fuera fácil predecir. Blaise no vio otra opción, necesitaba algo que el otro no pudiera predecir.

Lanzó un hechizo más pero al sauce que aún estaba lejos y el hechizo le dio en el nudo haciendo que detuviera sus movimientos. Blaise esquivó los siguientes tres hechizos y ya estaba cerca del sauce. Dash estaba a menos de 5 metros. Blaise vio que lanzaría otra maldición y lo hizo. Se volteó de golpe lanzando uno de sus pies en un arco perfecto pero eso no fue lo que sorprendió a Dash sino fue ver fuego salir del pie del chico y chocar con el hechizo que acababa de invocar.

Blaise se preparó para la explosión pero no había manera de que Dash supiera que explotaría. Blaise se cubrió y saltó cuando sintió la explosión dañarle la espalda, soltó un gruñido de dolor pero continuó avanzando hacia el sauce. Atravesó el sauce y luego se metió al hueco que lo llevaría a la casa de los gritos. No se detuvo cuando escuchó una explosión, ni cuando olio el fuego, no se detendría ante nada. Cuando estuvo fuera de las barreras de Hogwarts solo pensó en un lugar antes de desaparecer con sus últimas fuerzas y desmayarse al llegar.

Dash vio la explosión y no pudo cubrirse a tiempo, no había esperado para nada esa reacción. Sintió el fuego en el rostro y su ropa y comenzó a gritar. Tomó su varita y desapareció el fuego antes de pararse escuchó a Natalia quien pasaba de preocupada a furiosa.

-¡Mataré a ese niño! –se acercó al sauce pero este de repente se movió y logró golpearla fuertemente en el estómago mandándola a volar. Dash lanzó furioso un hechizo que destruyó el sauce y luego lo puso a arder.

-¡Vamos! Me arde la cara. –Se lanzó al hueco y Natalia pronto detrás de él, los dos ignoraron el fuego. Recorrieron el túnel hasta el final y dieron con una casa abandonada. Nada. El Avatar había escapado.

-Vámonos quiero dormir.

-Pero…. Hay que reportarlo.

-¡Repórtalo tú! ¡Déjame en paz!

Dash desapareció y Natalia se quedó en silencio lágrimas de ira recorrían su pálido rostro, su cabello estaba de un sucio color tierra, ni dorado como el sol ni rojo como… bueno, la sangre de sus víctimas. Les daría su maldito reporte y luego iría a buscar al inútil niño que había lastimado a su amante.

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-Ya vienen.

-Bien, ve con ellos yo me ocuparé de los amigos de Potter y los otros profesores.

-Está seguro de esto profesor… después de esto nadie creerá que en realidad no apoya al Señor Oscuro.

-Si mal no recuerdo estás en la misma situación Draco.

-Si pero-…

-Aunque no lo creas nuestras situaciones son parecidas hasta cierto punto.

-¿A qué-…?

-Eso no le incumbe. Váyase o arruinará todo y la persona por la cual lo hace correrá más peligro innecesario.

Draco asintió y fue. Snape ya volvía a tener su cuerpo y Draco ya no estaba semi-invisible. Fue hasta la torre y actuó como fue paneado. Sabía que Harry estaba ahí por algún lugar pero no quería pensar en eso, cuando le contara a Aang… tampoco quería pensar en eso. Empezó a temblar.

No por la charla con Dumbledore, eso ya era discurso planeado y entrenado, decía lo que debía de memoria pero solo pensar que todo esto los llevaría al final… recordó la nota que le había dado a Hermione ¿Le creerían? Nadie lo haría después de esto, Aang lo había perdonado muchas veces pero había un límite era obvio. Ese día Dumbledore perdería la vida, su padrino perdería la libertad, Blaise perdería su identidad además de que perdería a quien amaba, Harry y Aang perderían la infancia y la inocencia que les quedaba, él perdería su libertad y más importante, perdería a Aang.

Las lágrimas salieron en contra de su voluntad pero cuando oyó pasos acercarse se las limpio y volvió a ponerse firme. Lo presionaban, se preguntó dónde estaba Severus cuando apareció.

El saber qué pasaría no fue suficiente para soportar lo que vio. Dumbledore, un poderoso hombre con gran corazón suplicando a quien se suponía era su aliado. Snape, fiel aliado de Dumbledore por alguna misteriosa razón mostrándose como un monstruo despiadado y un maldito traidor mientras lanzaba la imperdonable que arrebataría la vida del gran mago Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore. El rayó le dio. Snape lo jaló hacia la salida, corrían por las gradas, abajo podía escuchar como los otros luchaban.

Vio a sus profesores, la mayoría miraban a Severus con esperanza antes de que se convirtiera en sorpresa y odio cuando él los atacó. Vio a Ron mirarlo como si no pudiera aceptarlo, lo cual fue irónico notando que Ron era quien menos confiaba en él pero al verlo allí supo que en el fondo Ron había creído en él y ahora se negaba a ver lo que se evidenciaba delante suyo, como si por alguna razón esa traición la hubiera esperado de todos menos él, ilógico, pero ahí estaba. Y Hermione… lo miraba con repulsión como si ya hubiera entendido todo o todo lo que había querido mostrarles porque nadie jamás sabría lo que en realidad habían buscado lograr con esa farsa. Nadie jamás sabría que él y Snape habían salvado la vida de Harry, de los profesores y muchos alumnos y en el caso de Draco de su familia. A nadie le importaba, no más.

Se despidió de Aang en su mente mientras corría, escuchaba a Harry gritar detrás, el dolor en su grito. La batalla estaba por todos lados ya que los mortífagos se habían separado para divertirse y luchar. Pronto vio a Mikair que parecía descontento y se desquitaba con quien sea que decidiera enfrentarse a él. Aang estaba a salvo.

Corrieron hacia el bosque prohibido escuchó a Harry lanzar el Sectusempra y se detuvo pero Snape lo obligo a avanzar. Eran los que más adelante estában, Draco finalmente se obligó a continuar.

Escuchó como su padrino le decía a Harry que no usara sus propios hechizos contra él, que él era el príncipe mestizo. No podía ver más. Sabía que Severus no le haría nada grave así que corrió, no se detuvo hasta salir lo suficiente para desaparecer sin esperar a los otros.

Ahora estaba sólo.

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Aang se comenzó a despertar sintió como estaba siendo levitado hacia las afueras del castillo. Su varita estaba en el bolsillo del hombre, este no se había dado cuenta de que estaba despierto. Justo a tiempo como lo había dicho Draco, aunque se preguntaba por qué aún estaban dentro del castillo, se suponía que Snape lo habría llevado a otro lado, tal vez esa parte del plan había fallado. Bueno, debía liberarse. Podía intentar usar su otra varita o... esperó la oportunidad perfecta y sopló. Sopló lo más fuerte que pudo y el hombre salió volando. Se chocó contra uno de los arboles rompiéndolo. Aang soltó una risa tranquila, lo había conseguido.

Le quito su varita y corrió. Debía seguir el resto del plan, corrió hacia el bosque prohibido antes de volar con su planeador. Todo iba bien, al voltearse vio el sauce boxeador en fuego, si querían fingir una batalla lo habían hecho bien, o al menos eso pensó. Pero no pudo evitar tener un mal presentimiento así que prometió volver si no encontraba a nadie en el punto de encuentro.

Cuando llegó al límite y pudo usar el traslador se sintió un poco más tranquilo.

Tranquilidad que desapareció cuando al caer donde debía olio carne quemada y sangre. Buscó con la vista asustado cuando lo vio. Blaise estaba en el suelo y su respiración era débil e inconstante. Aang corrió a él preocupado.

-¡Blaise! ¡NO! ¿Qué paso? ¿Qué-…?

Blaise abrió los ojos un poco, había vuelto en si finalmente.

-Te llevaré donde Madame Pomfrey-…

-¡No! –Su voz era débil –No podemos volver aún.

-Pero…

-Aang. Escucha, debes buscar en la alacena entre las pociones que Snape dejó algo para regenerarse. Una poción para la regeneración de carne y piel, debería estar etiquetada como "Regeranum".

Aang corrió y buscó desesperadamente cuando la encontró se la dio a tomar.

-Bien hecho. Ahora debes… poner protecciones alrededor de la cabaña, ya sabes que para poder transportarnos aquí dentro tuvimos que destruir todas. Vuelve a poner las protecciones.

Aang salió y puso aquellas que recordaba y cuando volvió vio a su hermano de nuevo inconsciente en el suelo, todo el enojo que antes había sentido por los secretos solo desapareció, lo único que quería era que Blaise se recupere. Quería levantarlo pero temía lastimarlo, y no sabía qué había pasado. Empezó a pensar si conocía algún hechizo curativo, unos básicos pero no tenía más opción que intentar mejorar las cosas con eso.

Poco después de empezar la curación Blaise despertó de nuevo, no le dijo nada, solo se quedó tumbado. De pronto Aang escuchó una música, hermosa pero triste, era como si las notas lo atravesaran y el dolor lo sintiera como propio.

-¿Q-qué…? ¿Qué es eso?

Blaise lo miró como si no entendiera.

-¿No lo escuchas? ¿El canto? ¿La música?

Blaise negó extrañado y Aang decidió dejarlo de lado. No podía seguir pensando en eso, siguió intentando acelerar la cicatrización o curación de las quemaduras y heridas. Continuó, en algún momento el canto se detuvo y pronto volvió pero sonaba más fuerte. Blaise abrió los ojos de golpe, ahora si escuchaba.

Los dos se quedaron en silencio, era el canto de un pájaro y se iba acercando, cuando ya estaba cerca Blaise intentó levantarse pero Aang lo obligó a acostarse.

-No… No confíes…

-Blaise tranquilo solo es… -Aang vio un ave roja por la ventana, parecía brillar mientras se acercaba más y más. Aang se levantó sorprendido y con algo de curiosidad.

-Aang… no… -Blaise intentó agarrarlo pero Aang se liberó y fue hacia la ventana.

El ave voló directo hacia la casa, el ave soltó una última nota aguda y hermosa mientras parecía atravesar la ventana y chocar contra el chico. Pero jamás hubo un contacto, el ave brilló antes de chocar y se deshizo en el aire mientras su fuego se extendía y rodeaba todo el cuerpo de Aang que no pudo retroceder a tiempo. El ambiente se había vuelto cálido y poderoso a la vez. Blaise vio como Aang parecía soltar un grito silencioso luchando contra el fuego rojo hasta caer hacia atrás.

Intentó llegar a Aang pero era inútil, estaba muy débil, vio con desesperación como el fuego lo… Blaise vio con atención y se dio cuenta de que el fuego no estaba quemando la ropa, a penas y parecía estar tocando a Aang. Y poco a poco el cuerpo de Aang pareció absorberlo, con cada flama que desaparecía sus tatuajes brillaban más. Una brisa y poder extraño envolvían la habitación hasta que Aang se quedó sentado, con sus tatuajes brillando, incluso sus ojos brillaban era una pose de meditación.

Blaise no podía negar que estaba preocupado pero las pociones y las heridas hacían que no pudiera moverse en absoluto. No supo cuánto tiempo se quedó mirándolo hasta que se quedó dormido o inconsciente en el suelo.

No sabía que día era cuando despertó pero Aang seguía en ese estado, no quería arriesgarse a tocarlo o despertarlo de lo que eso fuera, tal vez era ese el supuesto plano espiritual. El tiempo pasó hasta que pudo pararse, empezó a tomar pociones él mismo, a curarse él mismo sin saber mucho el progreso de sus heridas, recordaba que algún hechizo le había dado y había sentido un gran dolor en su espalda pero no se había detenido. Comió un poco de lo que había y espero, Snape debía volver en algún momento.

Nunca dejó de moverse en cuanto pudo porque moverse le dolía y lo distraía de las otras cosas en las que pensaba, sobre todo Harry. Harry que debía estar deprimido, Harry que debía sentirse traicionado, Harry que debía estarse preparando para el funeral de Dumbledore. Sin saber que había evitado una muerte larga y lenta, sin saber que había salvado a muchos y lo había hecho por el bien mayor, sin saber que Dumbledore al fin había confiado en Blaise y al pasar por un pasillo el día de su muerte lo había tomado del hombro antes de decir "Señor Zabini parece que lo suyo con Harry se descubrió. Le diría que se aleje de él pero después de todo este tiempo… creo que usted lucha por lo mejor para él y para el mundo. Con usted a su lado probablemente todo vaya mejorando. Solo tengo un pedido para usted, cuídelo y cuídelo mucho que Harry no merece ni un octavo de todo lo que superó en la vida. Lo quiero como a un nieto así que evítele más dolor, se lo pido Blaise."

Blaise se agachó para recoger un papel del suelo volviendo a sentir el dolor, no quería pensar en nada más, sólo el dolor, porque pensar en Harry le dolía más, le hacía falta más que nada y se sentía como un mártir. Por ahora no, pensaría en Harry por algunos días. Cuando todo no esté tan fresco en su memoria y no pueda aparecer a las afueras del castillo para correr hacia Harry, no.

Al día siguiente Aang dejó de brillar y se desplomó, Blaise corrió hacia él y lo atrapó. Sentía sangre correr por su espalda, se había vuelto a abrir la herida por correr y saltar al suelo. Suspiró viendo a Aang, luego se curaría. Aang comenzó a parpadear y cuando despertó bien lo vio con una seriedad e inquietud preocupante, Blaise se tensó esperando que hablara. Finalmente dijo.

-Tenemos serios problemas, debo dominar el estado Avatar lo antes posible. Resulta que Voldemort es solo uno de nuestros problemas y el menor.

Blaise tragó logrando suponer a quienes se refería, solo asintió.

Aang no dijo más. Había algo más pero no podía decírselo, no le podía decir que debía matar a Harry, simplemente no podía.

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-¡¿Dash?! ¿Qué demonios pasó? –Olav lo vio con sorpresa mientras Essien bufaba soltando una risa.

-Parece que al fin podré comerte.

-¡Aléjate de él monstruo degenerado! –Natalia se puso delante.

-Nos llamaron para ir y luego cancelaron. ¿Qué pasó y por qué no te has curado hasta ahora?

-Basta Natalia –Dash estaba inusualmente serio y enojado lo que hizo que todos mantuvieran su distancia. –Usó fuego control para escapar. Resulta que al chocar contra un hechizo explota. El maldito lo sabía, en cuanto lo uso se tiró al suelo.

-¿Quién diría que el Avatar usaría métodos así? –Yooko meditó en voz alta.

-El maldito tiene el control de 4 elementos, nadie sería tan idiota para no usarlos en su ventaja –Olav anunció.

-Debemos eliminarlo a la vista pero no creo que vuelva a la escuela se debe estar escondiendo y curándose.

-¡¿Qué le hiciste?! –Yooko lo miraba enojaba.

-Le di con un hechizo de corte infeccioso. –Dash sonrió. –Con algo de suerte no tendremos que preocuparnos por él.

-¡Maldita sea Dash! ¡Eso solo lo cura un buen pocionista! ¡Debí suponerlo de ti! ¡Si se muere reencarnará!

-Pero sin saber que tiene poderes, sin que no haya nadie que le enseñe. Será un blanco fácil en su próxima vida y me da tiempo a mí para pasar a la mía. No me puedo curar porque alteraría la poción. Además su espalda estaba quemada, eso hará que muera un poco más lento.

-¡Increíble! Las cosas que debo verlas para evitarlas no las veo. Vamos, debemos decirles a Alek y Wei. Te matarán.

-Pueden intentarlo.

-Demonios, yo quería luchar con él y matarlo –Essien lo miró con odio.

Yooko solo rodó los ojos en exasperación, estaba sinceramente preocupada y desapareció, estaba sola rodeada de locos. Tenía que mandarla a ella, siempre le dejaba lo más difícil.

Los otros la siguieron sin preocuparse de nada.

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Se despertó en un bosque extraño, el pasto no se sentía como pasto, el aire no era normal, nada lo era pero todo era más… puro, más hermoso. Era un lugar increíble, podía escuchar el ruido de un viento que lo acariciaba pacíficamente, todo parecía haber perdido color de cierta manera pero ganaba brillo a cambio.

Al dar un paso se dio cuenta de que no llevaba zapatos, estaba con ropa diferente, era más suelta y cómoda, se sentía bien. Escuchó un paso detrás suyo y se volteó.

-¿Quién…?

-Aang.

Un hombre mayor estaba delante suyo, su ropa roja resaltaba en el lugar, sintió como si debiera conocerlo pero no estaba seguro.

-¿Quién eres…?

-Nos vemos finalmente Avatar Aang. –Aang retrocedió un paso alarmado. –Soy Roku, el Avatar anterior a ti.

-A-anterior…

-Te niegas a recordar, no, te niegas a saber. Tú recuerdas todo pero prefieres negarlo y fingir no saber.

-¿A qué se refiere? ¡¿Qué es lo que debo recordar?!

-Quien eres.

-Soy Aang Zabini.

-Mientes. –Aang sintió la desesperación, no quería saber mas no lo quería.

-¡Soy Aang Zabini, hermano de Blaise Zabini, hijo de Cerisei Zabini, alumno de Hogwarts y Hufflepuff!

-Ese es tu presente, que hay de tu pasado. ¿Olvidaste a Giatsu? ¿A Appa? ¿A los monjes? ¿La guerra? ¿El mundo?

-Gia-… ¿Qué sabes de mi pasado?

-Todo. Sé que te lo contaron pero lo que te contaron no es más que el resultado de un destino poco esperado. Todo lo que sabes pertenece al futuro de lo que fuiste, de lo que tenías que ser pero no fuiste. Recuerda.

-…No… por favor…

-El mundo te necesita, debes recordar. –El hombre estiró su mano mientras sus ojos comenzaban a brillar al tocar la cabeza de Aang los tatuajes comenzaron a brillar. Aang intentó retroceder pero al instante 1000 imágenes volvieron a él.

Una elección, le pedían que escoja un juguete entre miles. Aprendía a meditar, era feliz. Jugaba con otros niños, era muy bueno con aire e inventaba un juego, a todos les gustaba. La guerra iniciaba pero en el templo no habían problemas estaban lejos. Lanzaba pasteles a otros monjes con ayuda de alguien, alguien a quien adoraba. Era feliz.

Una reunión, todo era serio, le anunciaron que él era el Avatar a pesar de solo tener 12 años. Miedo. Los demás lo dejaron de lado sintiéndose intimidados por él. Abandono. Lo mandarían a otro templo a entrenar alejándolo de Giatsu. Desesperación.

Huir era lo único que pareció correr por su mente cuando tomó a su amigo, a su bisonte volador Appa. Una tormenta, descuido, saltó del bisonte, el agua lo rodeo. Miedo, abandono, desesperación y finalmente… poder. Brillo protegiéndose, mostrando su poder de Avatar por primera vez antes de dormir, por cientos y cientos de años.

Retrocedió y de nuevo estaba en el bosque el hombre delante suyo.

-No… puede ser. –Sus ojos se llenaron de lágrimas. –Giatsu… Appa… todos… ¿Qué… qué sucedió después?

-Ya lo sabes, te lo contaron. La guerra estalló, la nación del fuego triunfo, una monarquía global se formó, la revolución empezó, una nueva guerra que significó exterminación, la tierra cambio, el odio jamás murió, la sociedad se separó, y los dos mundos se contaminaron, mueren. Pero eso no lo sabes.

-¿Mueren? ¡Pero todo está bien aquí!

-Esto es lo que yo quería que vieras. El mundo espiritual era así antes de ser corrompido, antes de que el chackra o magia como lo llaman ahora evolucionara de manera dañina y desesperada para sobrevivir alimentada por el odio. Ahora es así como se ve.

Una niebla pareció despejarse mostrando un paisaje muy diferente.

El pasto se sentía pegajoso y lodoso, los arboles habían perdido casi todas sus hojas, las ramas estaban rotas y liquido extraño caía de ellos. No había viento pero olía a podrido, nada brillaba, al contrario todo parecía atenuarse y morir o estar a punto de hacerlo.

Aang retrocedió un paso horrorizado.

-E-esto… esto es… mi cul-…

-No Avatar Aang.

-¡Pero yo fallé!

-Antes solían llamarnos "Aquellos que traen el equilibrio". Las personas suelen otorgar responsabilidad a otros ante el temor de enfrentarse a sus errores, pero todos los cometemos. Todos somos iguales ¿Acaso no es nuestro verdadero propósito enseñar eso? ¿Acaso eso no debería ser sentido común y no algo a enseñar? No podemos evitar todo y arreglar todo cuando solo somos uno. Todos debemos actuar como uno. El Avatar no es más que la representación de esa unidad, son todos quienes tienen el verdadero poder. No es tu culpa Aang, todos tenemos responsabilidades por cargar, los monjes no lo entendieron en su miedo y te pusieron un peso que no te pertenecía sin pensar en si estabas preparado, sin entender que no tenías que hacerlo solo pero que al contrario para lograrlo necesitabas apoyo que cargara contigo esa responsabilidad. El aislamiento fue su peor error porque quisieron convertirte en un instrumento. Todos cometemos errores.

Aang lo miró sorprendido, un peso que había cargado desde que recordaba se sentía más ligero. Saberlo todo era un peso extraño pero diferente no era algo que lo desesperaba pero era el peso de su historia el peso de la experiencia adquirida de todo lo que ahora entendía. Se sentía mejor, el peso de la culpa aún estaba allí pero ya no era tan atosigante.

-¿Qué hay de las visiones que veo a veces?

-Eso se debe al mal estado en el que está el mundo espiritual, te muestra imágenes de lo que pudo ser si… ciertas circunstancias cambiaban.

-¿Cómo qué?

-Hay mil posibilidades, con cada acto que hacemos el futuro cambia para mejor o peor. Pudiste haber vivido eso pero pudiste haber vivido otras cosas, no es algo fácil de saber solo es una evidencia más de que este mundo te pide ayuda tratando de que recordaras. Tu presente es este, este es el real, no vivas de ilusiones Aang.

-Pero es tan real…

-Las ilusiones pueden ser hermosas Aang, pueden hechizarnos y mostrarnos algo mejor pero, ¿Aferrándote a ellas no estás haciendo lo mismo que otorgar tu responsabilidad a otros? Este mundo también te trae cosas hermosas. ¿Acaso tu vida actual no te dio cosas por las cuales vivir, cosas que proteger, cosas a amar?

Aang recordó a Harry, a Hermione, a Ron, a Ceddric, a Cho, a Luna, a muchos otros amigos, a Nikolay, a su hermano Blaise, a su madre Cerisei y a Draco. Draco que cada vez que lo abrazaba lo hacía de una manera desesperada como si Aang fuera lo más valioso y temiera que se esfumara entre sus brazos, Draco que lo miraba con miedo cada vez que se despedía, Draco que lo miraba con tanto cariño y se aferraba a él cuando lo besaba. Había cosas por las cuales luchar amigos, familia, el mundo y Draco eran razones más que suficientes cada una de manera individual pero juntas… juntas era todo lo que necesitaba.

-¿Qué debo hacer para ayudar a ambos mundos? –Ahora estaba serio y determinado.

-Saber a qué te enfrentas. Voldemort no es un gran mal para este mudo, uno molesto pero aun no logra ligarse a este mundo. El mundo espiritual es el único eterno, siempre lo fue así, solo los espíritus y el Avatar son eternos con él; pero la evolución dañina de la magia y tu desaparición hizo que las cosas empeoraran. Muchos espíritus bajaron bajo diferentes formas para que la conexión entre el mundo espiritual y el otro se mantengan, para intentar evitar la corrupción de la magia pero fallaron.

-¿Qué… qué corrupción?

-Las personas empezaron a robarle magia a otros seres para alterar lo natural, es lo que llaman varitas. Esa alteración hizo que sean capaces de cosas diferentes, peligrosas porque empezaron a usarlas como armas mortales decidiendo inventar nuevas maneras de dañar a otros e incluso matar con un solo hechizo. Olvidaron lo sagrado de este mundo y su avaricia creció. Mesopotamia descubrió una conexión importante con este mundo y se concentraron en intercambiar cosas, un intercambio equivalente con un arte que llamaban alquimia pero no les bastaba querían más y el concepto de inmortalidad surgió. El poco respeto que quedaba por este lugar desapareció, al inicio sus intentos fracasaron. Pero una mujer lo descubrió, las cosas que cambiaban tenían una energía diferente porque para hacer el cambio los elementos pasaban por aquí para conseguir la energía suficiente para alterarse, ella se dio cuenta y empezó a buscar a manera de conseguir una conexión permanente a este lugar. Empezó a buscar lugares sagrados que tuvieran esa energía y eventualmente encontró uno, era un templo en las montañas pero el templo a pesar de la altura tenia flores amarillas a su alrededor, se quedó allí esperando a ver que tenía ese lugar, engaño a los monjes que lo habitaban diciendo buscar refugio y esperó. Espero hasta que al amanecer los primeros rayos de sol alumbraron el lugar, debía haber algo y las flores brillaron, no eran amarillas, eran doradas, eran de oro. Ella fue y arrancó una.

-¡¿Las flores de oro existen?!

-Sí, o solían en ese lugar. Era un espíritu de la abundancia que deseaba cuidar ese templo. Cuando la mujer lo arrancó se transformó en lodo, persistente buscó una manera de poder sacarlas, nada funcionó hasta que observó lo que los monjes hacían. Dibujos, arte, ellos lo llamaban mandalas eran parecidos pero diferentes a los círculos alquímicos sin los elementos químicos pero con esa energía sagrada. Aprendió gracias a ellos el arte y cuando estuvo segura volvió a los jardines pero los monjes la esperaban. Le dijeron que le habían enseñado todo a pesar de saber que ella quería llevarse todo, le dijeron que también le enseñaron la sabiduría de las mandalas y que pensara antes de hacerlo.

-¿Qué decidió?

-Les dijo que había entendido la sabiduría de las mandalas y se los agradecía porque ahora sabía que inmortalidad y juventud eterna eran diferentes. Y que si buscaba inmortalidad solo las mandalas eran suficientes pero que ahora que lo entendía necesitaba lo segundo… y los mató. Las flores fueron manchadas con la sangre de los monjes y ella capturó esa esencia. Cuando creo la piedra filosofal esta mostró la luz original antes de mancharse de rojo sangre para recordarle siempre que los había matado. El espíritu sigue y seguirá capturado en esa roca que ella siempre lleva.

-Los mató… -Aang estaba sorprendido –pero la sabiduría… ¡No pudo hacer eso!

-Lo hizo y el peso de esa roca aun lo lleva, Wei Dong Bin, ese es su nombre.

-Espera… ¿Cómo? Si renuncio a la inmortalidad.

-La inmortalidad no asegura que vivas bien por siempre. Con el tiempo envejeces, o es el cuerpo el que envejece. Tu cerebro se degrada hasta no saber ni recordar nada, el cuerpo hasta no ser capaz de moverte, eres menos que un fantasma, una mera conciencia que vive por siempre pero en constante y eterno dolor porque vives cada paso de la degradación eterna del cuerpo. La juventud eterna te permite siempre aprender más, mantenerte en forma, ser capaz de vivir bien eternamente pero con una posibilidad de morir. Ella usa la piedra cada vez que siente que ha envejecido suficiente para volver a ser joven.

-¿Ella causó todo esto?

-No es la única. Son 8. Todos usaron métodos diferentes pero todos lo hacen quitando energía original de este mundo, transformándose en menos que espíritus pero más que humanos dañándolo todo. Alquimia con mandala y flor de oro, una poción enferma y oscura, arrebatar la vida y energía mágica a niños, el devorar lo sagrado e intocable, tomar y sacrificar todo un lugar por el bien personal, devorar lo sagrado y espiritual, mentir y traicionar para asesinar al amor, sacrificar la vida marina por algo de lo cual solo escuchó una leyenda.

-¿Qué hay de Voldemort?

-Él… es inmortal con tiempo dejaría de ser un problema. Al fragmentar su alma para crear horrocruxs no se dio cuenta que a quien le da más poder no es a él mismo sino a los lugares donde ponía su alma.

-¿A qué te refieres?

-Al fragmentar el alma los pedazos suelen acabar aquí porque desean unirse a este mundo y dejar el otro pero al no poder vuelven con el propietario. No todos los asesinatos fracturan el alma solo aquellos realizados con esa magia contaminada. Sus fragmentos vinieron, cuando los pones en un objeto no importan, es difícil de destruir pero no afecta este lugar. El problema yace en la serpiente para empezar, es un ser vivo que tiene una conexión con este lugar y saca energía de aquí dejando solo esta contaminación destructora, debe ser eliminada.

-No… no entiendo.

-Imagina… una piedra con moho. La piedra es el espíritu y el moho es la contaminación, es esa magia corrupta. Al crear un horrocrux en un objeto primero la piedra pasa por aquí y al tener que bajar de vuelta solo baja el moho, es por eso que los horrocrux despiden una energía tan maligna, no queda nada de lo espiritual. Sin embargo cuando convierten algo vivo en un horrocrux la piedra vuelve al notar el espíritu e intenta volver a él y se crea el efecto contrario. Es él moho el que se queda y la piedra la que se ata por eso no tiene la misma energía sin embargo la conexión con el moho continua y el moho aprovecha la energía de este mundo para seguir alimentándose y contaminar poco a poco cada vez más a la piedra dentro del horrocrux.

Ahora entendía un poco mejor, Nagini no era mala por naturaleza como cualquier animal no era malo en sí pero al ser un horrocrux se había ido contaminando hasta llegar a ese estado.

-…Se lo diré al profesor Dumbledore, eliminaremos a la serpiente cuanto antes. –Roku lo miró como si decidiera algo antes de decir.

-Hay algo más… Hay un octavo horrocrux que debe ser eliminado. Es importante que tu mates a estos dos de manera a que absorbas la energía espiritual y no busque otro lugar al cual atarse, claro también podría matarlos el creador del horrocrux pero es más arriesgado. Esos dos aprendieron a moverse dentro de aquellos que las guardan así que es necesario que tú te encargues de que vuelvan por las pocas posibilidades de que Voldemort lo haga.

-¿Dónde está el último? –Aang parecía decidido.

-…Dentro de Harry James Potter. –Aang retrocedió con los ojos abiertos.

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Por cierto, Muchas gracias por tu review YuueIsa! Y me alegra que te haya gustado como va el fic y bueno justo ahora que estaba por publicar vi que tenía un nuevo review y me puso feliz jajaja. Muchas gracias y ya seré más constante.

¡Mata ne!