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Mientras Akane, habiendo dejado su copa en la mano del confundido vecino de su padre, avanzaba decidida hacia Ranma, este a su vez la observaba acercarse entre nervioso y ansioso, ansioso por atraerla con fuerza y besarla como un poseso.
Y por Dios que lo habría hecho de no haber sido por la inoportuna hermana mediana de la chica, que a medio camino la interceptó ante la ansiosa y ¿fastididada?, mirada de Akane, quien le dirigió una última mirada inquieta.
-¡Eh hermanita! Planazo: dejamos a los niños con papá y la tía Nodoka y nos despedimos a lo grande en algún garito del centro... ¡con una cogorza de hermanas!
Con efusividad, Nabiki rodeó a su hermana menor por los hombros, zarandeándola levemente con intención de animarla.
-¡Nabiki! –Negó Akane divertida. –No voy a coger mañana un vuelo con toda la resaca.
-¿Y por qué no? Son algo así como mil horas de vuelo ¿no? Podrás dormir la mona tranquilamente. –Comentó como si fuera lo más obvio del mundo.
Akane no había dicho nada aun cuando totalmente emocionada con el plan, Nabiki la soltó y comenzó a planear la salida, avisando a los improvisados canguros de que dejarían a los niños con ellos unas horas.
-¡Akane! –La llamó su hermana a lo lejos, haciendo que varios invitados giraran sus cabezas para leve vergüenza de la peli azul. -¿Vosotros os llamáis Akane? –Increpó Nabiki a los curiosos invitados, a lo que Soun se llevó una mano al rostro. Su hija mediana no tenía remedio. -¡Mueve el culo y ponte los tacones que salimos en cinco minutos!
Genial...tacones. Sus más antiguos enemigos. Ni siquiera creía que hubiera traído consigo...tendría que coger algunos de su antiguo armario.
Suspirando con fuerza, giró su cabeza en busca del azabache y cuando le encontró, este alzó la mano y le mostró la llave del coche, luego la señaló a ella y a este mismo seguidamente.
Para su sorpresa, su rostro no indicaba que se lo estuviera demandando. El chico alzó las cejas a modo de pregunta.
Akane tragó y asintió, entendiendo que el chico quería que fuera con él en el coche. Obviamente o se había enterado, o debía estar enterado de los planes de Nabiki.
Tras calzarse unas sandalias blancas de tacón fino, con una tira que cruzaba su tobillo, Akane bajó de nuevo las escaleras y tras despedirse brevemente de varias personas, agradeciéndoles que hubieran venido, besó a su padre en la mejilla y se dispuso a salir fuera.
-Akane, nos vemos en el local, Ranma sabe dónde es. Me ha dicho que te lleva, ¿no? –Le guiño un ojo su hermana Nabiki mientras Kasumi, agarrada a un lado del brazo de su esposo Tofu, le propinaba un codazo a su hermana a modo de hacerla callar.
La peli azul rodó los ojos. –No tienes remedio. A este paso tu hijo madurará antes que tú.
-Sí, sí, lo que digáis. –Le quitó importancia a sus palabras con un gesto de la mano y se encaminó con su hermana mayor y su cuñado al coche de estos.
Mientras se acercaba al coche de Ranma, este la esperaba apoyado contra el lateral mientras miraba al suelo y jugaba con las llaves en una mano con expresión seria.
Akane no pudo evitar el sonrojo que cubrió sus mejillas al recordar que esa puerta del coche había sufrido un par de golpes debido a su acalorada sesión de besos a la salida del parque de atracciones.
El sonido de sus tacones alertó de su llegada al chico, quien alzó la cabeza y sonrió levemente. Haciéndose a un lado y abriendo la puerta para que su bella acompañante pudiera entrar.
La chica, se pasó tímidamente el pelo tras la oreja y asintió a modo de agradecimiento, pero antes de que pudiera subirse, el impetuoso chico sujetó uno de sus brazos y la aplastó contra sí mismo, llevando la mano a su espalda para que no se escapara ante el grito ahogado de la chica a causa de la sorpresa inicial.
-Probablemente ya te lo he dicho, pero es que joder...estás preciosa Akane. –Le dijo con voz grave el chico, dejando su aliento rozar el rostro de la chica.
Akane sintió que el corazón se le desbocaba al tenerle a menos de un palmo de la cara e inconscientemente, apretó el agarre en el antebrazo del chico, del cual se había sujetado para no caer. Ranma fue consciente del gesto y de cómo la chica respiraba con dificultad mientras le miraba los labios...pero no sería él quien diera el paso.
Ante la turbia mirada de la chica, Ranma se hizo atrás y le indicó que subiera con un leve empujón a su cintura.
-Su carruaje le espera. –Bromeó, claramente complacido por la reacción de la chica a su cercanía.
Bien. Él sabía desde hacía días que la chica no era inmune a su cercanía, y eso le producía un cosquilleo y una satisfacción que no había sentido antes con ninguna otra mujer.
Notando el empuje de su mano contra la cintura, Akane reaccionó algo tarde y parpadeando, se metió en el coche en silencio.
¿Qué sería de ella al no verle otra vez? Espacio, es lo que necesitaba, ¿no?
La chica miró a Ranma una vez se sentó en su asiento y este, se apartó el flequillo de los ojos con un ligero soplido antes de poner el coche en marcha.
El camino al local al que se dirigían fue en completo silencio, aunque no era incómodo, más bien ambos lo tomaron como un momento de paz entre el uno y el otro, antes de enfrentar lo inevitable.
Al luchador, aunque disfrutaba de la compañía de Akane a su lado sin que discutieran, en realidad le quemaban las manos por tocar la piel de la chica que, gracias a que la falda se había subido levemente, había quedado al descubierto, pero en su lugar, se dedicó a concentrarse en conducir y en apretar el volante con las manos, evitando así que estas hicieran su voluntad propia.
Al llegar al supuesto club, Ranma aparcó el coche en la acera de enfrente y tras compartir una intensa pero breve mirada, ambos bajaron del coche y miraron al gran edificio que se imponía ante ellos. La música llegaba hasta sus oídos incluso estando fuera.
El móvil de Akane sonó con un mensaje y al mirarlo, era un mensaje de Nabiki en el que la informaba de que aun buscaban aparcamiento.
-Bueno...estos tardarán un poco. –Akane miró al frente y luego al chico de nuevo. -¿Vamos entrando? –Ofreció.
Ranma la observó, su cara radiante y esa melena azulada sobre sus hombros, sus ojos que lo miraban expectante y su labio inferior entre los dientes.
Era oficial, estaba a su merced.
Asintió y comenzaron a caminar en direcciones opuestas, pero Ranma interceptó su mano y le preguntó: -¿No querías entrar?
La chica extrañada le miró como si fuera más que obvio: -Claro...y para ello voy a la cola.
Ranma rodó los ojos y la llevó sin decir una palabra a la entrada. Al verles, el segurata de la entrada hizo un gesto a modo de saludo con la cabeza y Ranma le tendió la mano.
-No esperábamos verte por aquí hoy. –Se estrecharon las manos.
-Yo tampoco esperaba verme por aquí, pero ya ves.
El enorme hombre vestido de negro se rio y les hizo una seña a sus compañeros junto a la puerta.
-Disfrutad.
Ante esa palabra y la atónita mirada de Akane, Ranma la agarró de la cintura con firmeza y la hizo caminar a su lado.
-¿Pero tú quién eres? ¿Algún tipo chungo con el que ni esos seguratas se quieren meter? –Preguntó la chica con una ceja enarcada mirando al chico y levantando levemente la voz.
Él sonrió. –¡Podría ser! –Le concedió el luchador inclinándose hacia su oído y alzando su voz a la vez. -¡Pero su hijo de cinco años viene al Dojo a aprender del mejor, o sea de mí!
Akane giró la cara para mirarle con expresión clara de que pensaba que era un chulito, pero esa expresión en realidad al chico le hizo gracia.
En un momento dado, ella miró hacia la barra e intentó encaminarse hacia allá entre la gente y bajo el sonido de la canción Kids de MGMT sonaba a un volumen bastante algo por todo el increíble recinto, pero un potente brazo la posicionó de nuevo al frente de un cuerpo tan duro como la piedra, que ella estaba aprendiendo a reconocer bastante bien.
-¿A dónde crees que vas? –Le preguntó el chico serio, aunque con un deje divertido en los ojos.
-Pues a por una bebida, Sherlock. –Señaló ella.
-Ya bueno, pues yo voy contigo.
-No es necesario, puedo ir perfec...
-Sola, ya lo sé. Pero o voy contigo o le voy a partir la cara a media discoteca que ya babea por ti desde que has entrado.
Akane parpadeó. -¡Eres un exagerado!
-¿Me quieres poner a prueba?
La chica le miró y él alzó ambas cejas en una muda pregunta. Ella se permitió mirarle algunos segundos de más, sobretodo porque una ligerísima capa de sudor se estaba formando sobre ese perfecto rostro esculpido para ser su tormento personal.
Entonces, antes de volver a quedarse embobada totalmente delante de él, se giró decidida y tomando la potente mano del chico, le arrastró hacia la barra.
Ranma, se quedó sorprendido aunque muy brevemente, en cuanto ella le asió para guiarle, él sin soltarla, se pegó lo más que pudo a ella para que todos los capullos que se la comían con la mirada, se enteraran de que ella, era de él.
Y mientras contemplaba como la chica se apoyaba contra la barra y se apartaba el pelo, dejando a un lado ese níveo cuello que parecía llamarle, lo tuvo claro.
Ella no se marcharía, aunque le costara su vida...no la dejaría marchar jamás.
Bueno, aquí tenéis nueva actualización
Espero de verdad que estéis disfrutando con los acontecimientos que van surgiendo y de nuevo, mil gracias por leer!
Bueno tras el comentario del inciso, he decidido que continuaré la historia por aquí ya que parece ser lo más cómodo para muchos, así que por aquí nos seguiremos leyendo.
Espero vuestros comentarios y espero que os guste.
Besos!
