Bueno, aquí regreso con el segundo capítulo… Espero que no os arrepintáis de que continúe :P
Muchas gracias por vuestros comentarios: EmmaS92, EvilRegalJMO, dibarbaran, angela93, LyzzEQ, Eristera, BeaS, kykyo-chan, Guest, LiteratureloverE3, begobeni12, Guest, PrincesseMal, mills1, , 15marday, 15marday, harpohe1989, LectoraMills, chica ciruela
Gracias también a los que siguen a historia, la leen, o la han puesto como favorita. Es super especial tener este apoyo.
Espero que disfrutéis de este capítulo!
CAPÍTULO 2: SOMNIA VERA
Enamórate de mi lado oscuro,
de mi lado malvado,
del lado que nadie le gusta,
porque del otro lado
cualquiera se enamora.
(Rosa Vidal)
- Swan… Emma Swan.
- Pase Sydney – La voz de Regina resonó en toda la sala. - ¿Tenemos más información sobre esa persona?
El ayudante entró, pero no tomó asiento, como de costumbre se quedó de pie junto a la mesa de la empresaria, mientras que esta sí que tomó asiento.
- Sí, disponemos de información sobre ella. – Dijo el hombre mostrando una carpeta amarilla.- Pero he de admitir que nos ha costado mucho, y que tampoco hemos podido encontrar gran cosa. Solo información superficial.
- Hágame un resumen y luego deje la carpeta, quiero leer toda la información más tarde– A Regina le encantaba trabajar así. Primero una información general, casi algo banal, y luego, ella misma leía cada palabra, cada punto, encontrando muchas veces los detalles que a sus empleados se les pasaba por alto.
- Se trata de una mujer de 30 años, trabaja para nosotros y no tiene ningún familiar registrado. Como he dicho, no hay mucha información sobre ella, pero tenemos a un investigador trabajando día y noche para conseguir más.
- ¿Trabaja para nosotros? – El gesto de la empresaria cambió drásticamente.
EL silencio incurrió entre los dos.
- Sí, trabaja en el Centro Somnia Vera –El tono de voz del ayudante fue casi un balbuceo.
- Está bien… puede irse – De nuevo la voz de Regina resonó en toda la sala.
Sydney dejó la carpeta amarilla con toda la información en la mesa de la empresaria y salió rápidamente. Conociéndola, estaría liada unas horas y eso dejaría a él y a todo el personal tranquilo.
Al instante de que la puerta se cerrase, Regina se levantó de su mesa, y se dirigió a servirse quizás su penúltima copa. Luego suspiró caminando hacia la ventana. Ya había dejado de lloviznar, pero los cristales mostraban las huellas del paso de la lluvia y del frío.
Flash-back - 5 años antes
- Lo veo una tontería Kath, y no sé qué puede aportar como valor añadido a mi empresa. – Regina enfatizó estas últimas palabras mientras se tomaba el último trago de café. Ya estaba frío, sin embargo aún podía apreciar en el paladar su extraordinario sabor. Y es que no era para menos, aquel café, "La Esmeralda", había venido directamente desde Panamá solo para ella.
- De cara a la sociedad, te verán como una mujer que hace cosas buenas por los demás. Y esto es bueno Regina.
- No me interesa – La empresaria se levantó de aquella enorme mesa de comedor recién traída del mismo París. Miró su reloj Piaget. Según su rutina, en pocos minutos tenía que salir a correr.
- Cariño, solo es una pequeña inversión… Además te reducirán gastos al tratarse de una causa social. – Kath se levantó también de la silla, cogió los papeles y se dirigió hacia su novia atrapándola entre sus brazos – Porfa, hagamos este proyecto juntas – con delicadeza empezó a besar el cuello de la morena. Sabía que esto le encantaba – Yo sé que en el fondo tienes corazón.
- De acuerdo, te mandaré a un equipo para que esté a tu disposición… Tienes que tener el proyecto listo en dos semanas calculando todo perfectamente. No quiero errores – Regina se separó lanzando una de sus miradas penetrante. En el fondo, y aún no sabía el por qué, no podía resistirse a ella. Además, estaba el hecho que, desde una perspectiva empresarial, aquel proyecto podría ser una buena idea. – Si no lo veo viable, no lo voy a hacer, por mucho que sea tu sueño ¿Lo has entendido?
- Perfectamente jefa – La sonrisa de Kath era enorme. Esas dos semanas sería un infierno, pero sabría que al final conseguiría su recompensa. Aquel centro para niños era su meta, su gran reto. Sabía que gracias a la empresaria se podía hacer mucho, se podría ayudar. Y eso era lo único que tenía en la cabeza.
- No me llames así… - La mujer morena comenzó a caminar hacia la puerta – Te lo advierto, no te será fácil que yo invierta en… ¿Cómo me has dicho que lo quieres llamar?
- Somnia… Somnia Vera.
Actualidad
Sobre aquella realidad que ahora estaba viviendo la empresaria, en este instante había una frase vagando por su mente, "cuan pasaje era aquel que me estrangulaba sin cesar". No solo su mujer le había abandonado, sino que ahora el destino quería jugar con la idea de que la mujer que más odiaba estaba trabajando en el estúpido sueño de la mujer a la que más había amado.
Un trago frenó cualquier pensamiento. Destruir a aquella mujer sería tan fácil como respirar. Solo tendría que hacer una llamada, solo una. Se dirigió de nuevo a su mesa, y cogió el teléfono. Una sola llamada.
Quizás fuese por casualidad o quizás interviniesen unas fuerzas superiores, o la mera curiosidad. Regina volvió a colgar el teléfono y tomó la carpeta que su ayudante había dejado y dónde se podía ver claramente el apellido Swan. Tomó asiento y la abrió.
Un hecho que destacaba es que no había mucha información. Normalmente las personas que investigaban tenían cientos de hojas. Secciones de sus familias, secciones de sus estudios, vida amorosa, amigos, trabajo, negocios, bancos… Todo lo conseguía. Como ella mil veces se repetía, en el amor y en la guerra todo valía. Sin embargo, aquella persona de treinta y dos años tenía apenas diez hojas. Había sido abandonada cuando era un bebe, luego había tenido varias familias de acogida, pero no habían llegado a tramitar nunca los papeles de adopción. Fue madre con 17 años y detenida por robo cuando tenía 18. Los siguientes años de la condenan estaban vacíos, así como su información hasta su llegada a la asociación. Nada de anteriores trabajos. Nada de familia actual. Nada de hipotecas o préstamos. Nada de estudios. Nada de parejas serias. Todo era información de algunos expedientes rellenados casi con pereza.
Regina volvió a levantarse. Sería demasiado fácil acabar con aquella desconocida. Aunque para ella todos eran unos desconocidos. Su mirada se hundió a cientos de metros debajo de ella, allí donde las personas chocan unas por otras en sus diferentes caminos.
Quizás su venganza sería mejor si conociera a aquella persona. Si la mirase a los ojos y viera que no se merecía para nada el corazón de su mujer. Quizás debía conocer a esa Swan. Sería una estúpida idea, pero algo en su interior se lo pedía a gritos. Algo en su interior le exigía hacer más que una simple llamada.
Con decisión se retiró de la ventana y cogió el teléfono de su mesa pulsando el número uno de la marcación rápida. Un tono y pudo escuchar a su ayudante contestar.
- Diga Señorita Mills
- Sydney, quiero hacer una visita a Somnia Vera a principios de la semana que viene.
- Pero Señorita Mills…No creo que sea buena idea
- Perdón, ¿Acaso me está dando su opinión?- La voz de Regina era tan severa, que la capacidad de contrariar por parte de su ayudante quedó completamente anulada.
- No, no, jamás se me ocurriría. – Un breve silencio se hizo entre los dos – Organizaré algo para este Lunes… Una visita de cortesía por su parte para saber si todo marcha bien y si necesitan algo. – Otro silencio, las palabras de aquel hombre casi pesaban – Podríamos aprovechar para lavar un poco su imagen. Últimamente ha decaído un poco. Lo filtraré a la prensa para tener un par de fotógrafos y periodistas en su visita.
- Está bien.
Regina colgó el teléfono, ni tan siquiera esperó a que Sydney se despidiera. Ella sabía lo que últimamente se hablaba en la alta sociedad. Su carácter hosco había hecho que muchos de los inversores tuvieran pegas a la hora de llevar ciertos acuerdos. Las cosas habían cambiado, nadie quería tratar con una persona fría y distante. Incluso se había enterado de la no invitación a varias fiestas. Y es que ya no solo la intimidaba a sus empleados. Sino que su entorno también la empezaba a tenerla miedo, ganándose el sobrenombre de la Reina Malvada. Sobrenombre que, día tras día, se extendía como una plaga. No obstante, a ella no le importaba, ya no. En otra época quizás, pero ahora notaba como todo su mundo se oscurecía poco a poco, como ella cada vez se encontraba más vacía en todos los sentidos, encerrándose en la coraza más impetuosa que jamás había cimentado.
Tal y como llevaba pasando todo el día, otra frase invadió su mente haciendo que el resto de los pensamientos desapareciesen "Regina, no es malo que la gente conozca tu lado bueno". Aquellas palabras las había escuchado muchas veces por parte de Kath. Ella siempre intentaba hacerla mejor persona. Ella siempre intentaba sacar su poca bondad a la luz, que las personas significasen algo. Y en cierta medida, lo consiguió. Pero ahora ya no estaba. Ella se había ido, siendo tan solo polvo. En este momento su voz no le alcanzaba. Suspiró. A ella no le interesaba la gente, le daba igual que le considerasen cruel. Ella lo era y no tenía que fingir o intentar cambiar, ya no.
Volvió a su asiento tomando la carpeta entre sus manos. Tan solo eran diez hojas, pero quería aprendérselas casi de memoria. Tenía bien claro su objetivo y no quería fallar en su cometido de alcanzarlo.
- Veamos quién es usted Señorita Swan….
Continuará…
Qué os ha parecido este segundo capítulo? Os va gustando? Espero vuestros comentarios ;)
