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¡Buenas! Como siempre, quien avisa no es traidor. Aquí os traigo un capítulo bastante explícito, así que de nuevo, leed a vuestra discreción. ¡Saludos!

-Tus deseos son órdenes para mí, mi amor.

En un movimiento tan rápido que dejó la mente de la chica momentáneamente nublada, el chico coló una mano tras la espalda de Akane para recolocarla bajo él de manera que pudiera mirarla directamente a los ojos. El hábil luchador no paró de mirarla mientras deshacía la cremallera lateral de la falda de ella e introducía una mano en el interior, rozando su parte más sensible por fuera de la ropa interior y causando que la chica arqueara la espalda, separándose del sofá.

Akane entonces, buscó a tientas y esta vez, Ranma no la detuvo cuando esta no se paró en la cinturilla de su ropa interior, sino que introdujo su mano para tocar su firmeza directamente, piel con piel. Ranma tomó aire entre dientes ante el toque de su mano y por un momento, olvidó qué día es y cómo se llama, pero se recompuso para lograr apartar la estorbosa tela que cubría los secretos de su amada, y le paga con la misma moneda, tocándola sin tapujos.

La chica suspiró, notando todas las emociones del universo a flor de piel. El toque de Ranma en su feminidad y la fricción de su palpitante miembro en su mano, la estaba volviendo loca.

Los toques de Ranma se hicieron más insistentes, abarcando todo lo que podía como si quisiera memorizar esa parte de ella, y presionando justo donde ella lo necesitaba.

El movimiento de la chica sobre él se volvió errático, junto con su respiración agitada, el agarre de su mano libre sobre su bíceps se intensificó y su cabeza se echó hacia atrás en un gesto de abandono que acabó con todo el poco sentido que hubiera podido tener el chico. Intensificó sus movimientos mientras no dejaba de observarla.

-Oh Ranma... -Gimió de forma que parecía una súplica.

Sin poderse aguantar, Ranma la besó entonces sin cesar sus movimientos, justo cuando la chica subía sus manos al rostro masculino, y sujetándolo contra ella ahogaba un gemido más intenso que los anteriores contra su boca.

Algo más calmada, separó su boca para coger algo del preciado aire que parecía faltarle.

Ranma retiró su mano y la apoyó sobre el estómago desnudo de su bella compañera, cogiendo aire a su vez como si estuviera exhausto.

La chica entonces se recompuso y se incorporó sobre sus codos, causando que Ranma levantara la cabeza levemente para mirarla con ojos pesados.

Ella negó con la cabeza.

-Aún no hemos acabado. -Tras esa firme sentencia, la chica le atrajo hacia ella sujetando su nuca y con ello, volvió a besarle intensamente mientras le volvía a posicionar sobre ella.

Ranma no puso objeción alguna, pues la deseaba tanto que era casi doloroso. Sin más dilación, dirigió su mano a la espalda de la chica de nuevo y con maestría, desabrochó su sujetador para mirarla brevemente, preguntando con los ojos.

Cuando la chica asintió sonrojada, él dejó escapar el aire que no sabía que estaba conteniendo y suavemente, la despojó de la prenda, dejándola desnuda de cintura para arriba.

El chico, férreo defensor de que era capaz como artista marcial de controlar su mente y su cuerpo con voluntad de hierro, sintió entonces, ante la visión que se le presentaba, que sus valores se iban al traste. Jamás había algo tan hermoso, sensual y perfecto como la mujer que tenía delante.

Con sus mejillas encendidas, la coleta despeinada y su pecho al aire, sintió que quería tenerla así 24/7.

Sin control sobre sus impulsos, la chica le atrae de nuevo a ella tirando de las trabillas del pantalón de Ranma, lo que le hace sonreír de lado, encantado por concederle sus deseos.

Sin dejar de besarse, Akane cuela su mano por dentro del pantalón del chico y comienza a tirar del mismo hacia bajo, rozando el trasero su trasero en el camino para su deleite. Ranma comprende y se deshace de la prenda por completo, quedando en ropa interior, prenda que desearía romper con ganas pues le estaba causando dolor desde hacía un rato, debido a su grado de excitación.

Con un tirón, Ranma baja la falda de la chica por sus caderas y piernas, hasta sacarla por completo y tirarla tras él, dejando a la chica en igualdad de condiciones. Tragando con nerviosismo, el chico se inclina para besar el centro de los pechos de Akane, antes de mover sus labios a un lado, capturando uno de ellos y causando que la chica, excitada de nuevo cerrada los ojos y tirara la cabeza hacia atrás.

''Esto es el cielo'', pensó la chica, mordiéndose el labio.

Antes de que fuera a prestarle las mismas atenciones al otro pecho, Akane le detuvo y él la miró totalmente nublado de placer.

-Basta de tantear. -Le dijo firmemente, aunque con voz suplicante.

El chico asintió y sin más, dirigió su mano a las braguitas de la chica y las deslizó delicadamente por sus largas piernas, para luego hacer lo mismo con su propia prenda interior y volver a ponerse sobre ella.

Apoyándose sobre sus hombros, Akane sintió sus temblorosas manos junto a su cabeza.

-¿Estás nervioso? -Le preguntó en un susurro.

Él negó con la cabeza. -Es que...no puedo creer que esto sea real.

La chica le miró con amor, antes de atraer sus labios a los de ella de nuevo en el mismo momento en el que con un movimiento de su cadera, Ranma se introducía en ella completamente.

Los dos dejaron escapar la respiración en las bocas del otro pero no se separaron. Los movimientos del ávido luchador eran lentos y precisos, asegurándose de llegar lo más lejos posible en cada embestida, mientras ella se acomodaba a él.

Sus besos se tornaron imprecisos a la vez que el calor de ambos aumentaba, pero eso no les detuvo. Sentir los besos cálidos y demandantes del chico sobre sus labios, sólo añadía más placer a lo que la chica estaba experimentando.

No era nada parecido a lo que hubiera podido experimentar anteriormente, esto se salía de toda escala.

-Siempre pensé que te sentirías exageradamente bien... -La voz de Ranma sonaba contenida en un apenas susurro. -Pero...joder.

-Por favor. Necesito más. -Rogó ella en un mismo susurro.

Él aceleró el ritmo y descansó su cabeza en el hueco de su cuello, dejando salir el aire a trompicones en su hombro. Sus movimientos comenzaron a ser más bruscos de repente y tan poderosos que la atolondrada chica notaba como se deslizaba hacia arriba en el sofá. Ella le clavó las uñas en la espalda, sujetándose a él.

La piel de Ranma brillaba por el sudor, y la chica no pudo evitar recorrer su cuello con la lengua. Buscó su hombro entonces y le propinó un pequeño y leve mordisco, acallando así brevemente los gemidos que pugnaban por salir de ella.

Él gimió en el oído de la chica. -Te he extrañado jodidamente mucho.

Akane jadeó mientras llegaba a la cima y explotó, mientras que él continuaba sus movimientos dentro de ella, sintiendo que mariposas invadían todo su cuerpo.

Con una final y poderosa embestida, le sintió acabar.

-Akane... -Es la única palabra que salió de su boca.

-Estoy aquí. -Dijo ella, pasando sus dedos por entre los azabaches del chico, mientras este descansaba su cabeza en el pecho de ella.

-Gracias. -Dijo él.

-¿Por qué? -Inquirió Akane, aún intentando acompasar su respiración.

-Por esta noche.

Tras marcharse de casa, Akane siempre sintió que había estado nadando en aguas turbulentas para sobrevivir, sin avanzar ni ir atrás...ahora, sentía el agua calmada, incluso podía divisar la tierra.

Siempre supo que era él, y ahora le tenía de nuevo.

¡Hola! Espero que os haya gustado. Gracias por continuar leyendo y espero vuestros comentarios. ¡Un beso!