DISCLAIM: Harry Potter no me pertenece, tampoco Aang el último maestro aire. Estos le pertenecen a sus respectivos creadores.

PRECAUCIÓN: Fanfic BL - Yaoi. Chico x chico

CAPITULO 47:

Se concentró en él y solo en él. "Expecto Patronum", su susurro fue lo suficientemente audible para alcanzar sus oídos pero lo que lo sorprendió fue ver una figura enorme parecida a un pájaro salir de su varita y volar por el aire antes de atacar a los dementores que retrocedieron de golpe. Esta los alejaba más y más antes de expulsarlos por completo y finalmente la extraña ave hecha de luz lo vio y desapareció en un haz de luz y humo hermosos.

Blaise se quedó viendo el lugar unos momentos y una sonrisa apareció en su rostro. Sólo debía lograr mandar un mensaje y estaría listo. Sentía la necesidad de aun mantener algún tipo de contacto con Harry a pesar de sentir que lo había perdido no quería hacerlo, suspirando ligeramente se concentró y continuó con su investigación. Primero dominaría el patronus, luego iría a Japón y finalmente a China. Pudo dominar el hechizo un día antes del cumpleaños de Harry.

-Viktor.

-Blaise, es bueno saber de ti.

-Si, bueno no podré comunicarme por un buen tiempo después de esto. Ahora si empieza lo complicado.

-¿Debo tomar esto como una despedida entonces?

Dudó un poco antes de responder.

-Creo que cuando ese momento llegue no tendré el lujo de despedirme de nadie, pero dejemos el tema. Ni Harry ni nadie deben saber que hablamos tan seguido. O bueno, que hablábamos, ahora viajaré y no creo que pueda comunicarme por un tiempo pero en cuanto tenga noticias importantes me pondré en contacto. ¿Alguna noticia por allí? ¿Cómo están todos?

-Harry llegó a la madriguera a salvo, aunque hay algunos heridos y dos muertos, nadie que conozcas. Mañana es su cumpleaños conseguí lo que me pediste y lo envié como me dijiste.

-Me alegra, muchas gracias por ayudarme con su regalo, sin embargo… espero que lo puedas apartar, quiero que lo reciba a solas para mandar un mensaje con patronus.

-¿Tan vergonzoso es?

-No es eso –soltó una risa nerviosa –Sólo quiero que él escuche el mensaje sin la presencia de los demás.

-Lo comprendo, pero sabes que me exigirá respuestas.

-Sé que podrás hacer algo para que deje pasar esto. Dile que era una sorpresa, no estarías mintiendo.

Su voz se había tornado algo sombría y la risa que había soltado era totalmente seca y sin emoción.

-No te preocupes. Recibirá ambas cosas.

Blaise asintió y poco después cortó la conexión.

Severus le había informado que la seguridad en China era severa así que unos días después apareció sintiéndose más preparado, era verdad, se veían cautelosos, de hecho, lo miraban de manera desconfiada solo por ser una cara nueva. Había tenido que escapar de 3 policías hasta ahora que lo intentaban seguir disimuladamente, afortunadamente tomando uno de esos taxis lo dejaron en paz, había aprendido a no tomar a la ligera las noticias muggles de la guerra contra los magos. Pasó una semana averiguando de templos en las bibliotecas.
Anotando lo necesario vio los lugares en los cuales se localizaban estos como el Templo Famen, Baima, Shaolin entre otros. Fue de este a oeste, norte y sur pero cada lugar que encontraba parecía tan muggle como los otros. No tenía una manera segura de saber si había algo de especial en uno de esos, ni siquiera sabía bien si encontraría algo sobre los 8 inmortales.

-…construido en 326 durante la dinastía de Jin del Este…

No era que no le interesara, es más, todo le resultaba un cambio de Hogwarts muy interesante, los distintos templos y religiones era algo que Blaise escuchaba con gusto, pero eran tiempos de crisis. Ahora mismo estaba en el Templo Lingyin, era uno de los templos budistas más antiguos y estaba al pie de una montaña, lindo lugar si se daba el tiempo de admirarlo… aunque no tenía el tiempo para hacerlo, cada día habían más muertes.

-Disculpe, ¿Tiene este templo algo que ver con la leyenda de los 8 inmortales?

El guía cortó su explicación y lo miró durante un par de segundos antes de responder.

-Aunque el Templo Lingyin sea uno de los más antiguos uno no puede estar seguro cuando empezó a originarse esa leyenda, tal vez inició después de su construcción, tal vez antes. Después de todo sólo es una leyenda.

-No tengo dudas sobre ello, pero ¿no hay monjes en este templo que tengan leyendas sobre ellos?

-Señor, no es tan simple ver monjes, me temo que no es posible y dudo que tengan información sobre ello. Sin embargo, sé que si realmente desea hablar con monjes debe ir al Templo Baima, cerca al templo existe una construcción donde habitan ciertos monjes, sin embargo, no es fácil lograr tener una palabra con ellos. Sobre todo para un extranjero.

-Nunca pensé que lo sería –realmente ¿cuándo algo había sido algo fácil desde que se hizo amigo de los Gryffindors? Nunca –Sin embargo, dicen que en la perseverancia se encuentra la victoria. Gracias.

-¿No desea terminar el recorrido?

-… volveré otro día.

-Muy bien, tenga un buen día.

Blaise salió a rastras del templo, algún día sin falta volvería… si algún día seguía con vida. Miró la foto que tenía de un lugar cercano al Templo Baima y desapareció.

Caminó un tiempo hasta que vio una estructura, era roja con techo negro, hermoso lugar. Avanzó rápidamente, cada vez hacía más frío Navidad seguramente se acercaba, su cumpleaños había pasado como un trago amargo que él prefería olvidar. Aunque al menos ese día había sido tranquilo para variar. Al llegar al templo de Baima vio que el lugar era enorme. Blaise entró y como en los otros templos lo saludaron y le propusieron el recorrido por los lugares permitidos a turistas. Blaise aceptó y el recorrido comenzó.

-…Fue el primer templo construido por el gobierno después de la introducción del budismo en China, tiene más de…

Recorrieron un poco el interior, una Pagoda llamada Qiyun y una parte del patio con dos estatuas de monjes importantes pero aun con todo el recorrido terminó rápidamente. Blaise se dio cuenta que había un segundo patio y podía ser más grande que el anterior.

-Lamento interrumpir, ¿Qué hay en el segundo patio?

-Algunos monjes aún viven ahí, sin embargo, la entrada está restringida.

-¿No hay alguna manera de que hable con alguno de ellos?

-Aceptan muy poca gente dentro del templo, bien puede intentarlo, aunque lo más probable es que sea notado, pero no le abrirán la puerta a menos que lo vean como aceptable.

Blaise asintió y salió, siempre había una buena y mala manera. Plan A, y el bueno, ir tocar la puerta y esperar a que abran. Plan B, el malo, entrar con magia y acelerar las cosas.
Dio la vuelta completa al templo y vio otra puerta, toco la puerta y esperó, no pasó nada, pero podía ser una prueba. Tal como el búho exigía un libro a cambio tal vez ellos esperaban paciencia. Tenía lógica, podía hacerlo.

Se sentó y esperó, la noche llegó y esperó. El día llegó y volvió a tocar volviéndose a sentar y esperó. Y esperó, esperó, esperó.

-3. 3 días has estado esperando como idiota en una puerta que no sabes si se abrirá por información que puede que no tengan. Bien hecho Blaise –se dijo a sí mismo y enojado pasó al plan B.

Dudaba que un alohomora fuera suficiente pero no quería lanzar un bombarda a la puerta, finalmente transfiguró un árbol cercano para que fuera una escalera. No sabía cómo era el interior por lo que no podía aparecerse pero podía encontrar otros medios, tal vez esa era la prueba. Llegó a la cima, el lugar era tranquilo se podía escuchar agua correr de una fuente al dentro de lo que parecía ser un jardín completo. Blaise no pudo evitar ver con asombro el lugar, aún parecía primavera allí. De repente sintió que había hecho algo increíblemente malo al entrar de esa manera.

-Veo que no tuviste suficiente paciencia.

La voz casi lo hizo perder el equilibrio y caer, cuando logró recobrar el equilibrio vio a un hombre mayor frente a la puerta donde él había estado sentado pero del otro lado. Indudablemente era un monje.

-¡¿Desde hace cuánto tiempo está ahí?!

-Casi tres días.

-… ¿Debo asumir que sabía que estaba del otro lado y sin embargo decidió no abrir? –Podía notar su voz molesta e intentó calmarse.

-Esperaba a que usted estuviera listo para que yo abriera la puerta, lastimosamente no es así.

-Estoy listo, desde hace 3 días.

-Se equivoca. –Soltó una ligera sonrisa –Usted no está listo, no sabe ni lo que quiere preguntar, ni qué respuesta quiere.

-La sé muy bien. Quiero saber si saben algo de los ocho inmortales de la leyenda.

-Sabemos mucho y poco. Ahora puedes partir. –Blaise casi explotó de exasperación, no podía entenderlo. Tomó aire y aclaró su mente, últimamente estaba muy impaciente debía volver a pensar fríamente como antes.

-Esa no es la respuesta que esperaba.

-Naturalmente. No preguntaste lo que querías preguntar por lo cual la respuesta sería, naturalmente, insatisfactoria.

-…Ya veo, déjeme intentarlo nuevamente.

-No es posible –Blaise detuvo sus pensamientos de golpe.

-¿Qué?

-No estás preparado para que abra la puerta, por lo cual no puedes hacer la pregunta correcta ni conseguir la respuesta correcta. Tu estadía aquí se terminó el momento en el que trepaste al muro y no esperaste.

-P-pero… -se sentía en blanco, este lugar era muy… Aang. Suspiró. –Debe, seguramente, haber algo que pueda hacer para recompensar mi terrible error y malentendido. Lamento mi abrupta entrada y reconozco que fue incorrecta hacerla, lo siento. Por eso mismo, no merezco probar, aun si solo un poco, que me arrepiento por la intromisión. ¿Puede perdonarme?

-Yo no debo perdonarte, debes hacerlo tu mismo, quedar en paz con tu alma, con tu pasado, porque sino no podrás enfrentar el presente ni avanzar al futuro.

-¿Y cómo hago eso?

-Pregúntatelo a ti mismo. ¿Cuándo dejaste de estar en paz contigo mismo?

-Si me respondo eso… ¿puedo entrar?

-Podrás intentarlo. Pero solo si descubres qué te pesa de tu pasado y lo vuelves a enfrentar para quedar en paz. Vuelve y demuestra que estas listo y esta puerta puede que se abra para ti.

El monje se dio la vuelta y comenzó a alejarse, podría haber entrado, más sabiendo que la respuesta daba a entender que tal vez Blaise no entraría a ese lugar ni aun consiguiendo esa respuesta. Aun así, bajó, dio medio vuelta dejando atrás ese paisaje cálido de paz para enfrentarse al mundo en guerra nuevamente. Una respuesta como esa… ¿Se había sentido alguna vez en paz consigo mismo para empezar?

No lo sabía.

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-¿Fue eso realmente necesario?

-El Avatar morirá si se enfrenta a uno de nosotros de nuevo, puede que la última vez Flamel lo haya ayudado pero eso no podrá volver a pasar.

-Cuando te dije que había visto que venía a este templo era para que le explicaras todo, pero tú ¿lo mandas a perderse en su pasado?

-No, lo malinterpretas. Lo que Wei busca es una unión, Yooko. Él está solo, aún siendo el Avatar es vulnerable de esa manera, si esta con otros podrán defenderlo si algo pasa. Sabes que no podemos controlar a los otros 4.

-5. Yooko aún no habla con Charisse.

-No es algo que pueda hacer fácilmente. –Fumó una gran parte de su cigarrillo.

-No puedes fumar aquí, ya ofendimos suficiente a todos los posibles Dioses.

-Lo dices después de matar a los monjes de este lugar.

-Sacrificios necesarios, basta. Charisse podría unirse a nosotros, sabes que lo que ella desea es la muerte.

-…Puede hacerlo sola.

-No lo hará. Yooko… debes asumir la responsabilidad de lo que hiciste.

-¿De qué hablan? –el hombre las miró a ambas, odiaba los secretos.

-Nada. –se dio la vuelta mientras sentía una lágrima correr por su mejilla –Si me obligas a hacerlo seré yo quien reciba al Avatar cuando vuelva, y le contaré todo… de todos.

-Cuento con ello.

Wei soltó una ligera sonrisa antes de desaparecer, Alex vio a Yooko un momento. Nunca la había visto tan frágil, sabía que el pasado de todos era un secreto, nadie preguntaba como cada uno de ellos se había hecho inmortal, rara vez algo de su vida antes de ello. Su amistad había sido tan frágil como corta, solo un tiempo en China antes de que todo terminara en caos. Y por lo mismo sabía que no podía preguntarle. Dejó una botella de vodka en una mesa haciendo ruido para que ella escuchara antes de desaparecer.

Yooko vio la botella con disgusto, no era lo suyo, pero si le iba a contar al Avatar todo lo pasado… merecía un trago. Se tomó la botella entera ignorando el lugar en el que se encontraba, ser la única que sabía todo era realmente irritante, ser la segunda realmente apestaba, si hubiera sido la octava tal vez no sabría nada. Al mismo tiempo, si ella no hubiera sido segunda tal vez solo habrían sido 7 inmortales, tal vez Charisse habría vivido una vida normal. Hubiera sido feliz.

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Blaise no llegó a otra conclusión, el inicio de todo era la biblioteca. Hasta ese momento no sabía nada no podía culparse de nada. Había pasado días mientras él pensaba qué exactamente quería el monje, tenía que relacionarse con el Avatar asi que se decidió por la biblioteca del Sahara. No tenía ningún libro o algo para que le permitan la entrada pero tal vez estar cerca de ese lugar le aclarara los pensamientos.

Apareció cerca al barrio mágico que había visitado con su madre y hermano, transfiguró su ropa a algo más local. Ya sabía lo que buscaban los muggles para capturar magos y avanzó lentamente hacía su destino, vio la carpa destrozada y se metió en ella. Con un movimiento de varita cortó la carpa exactamente donde debía hacerlo para que al levantar la tela el paisaje cambiara. Una calle bastante llena se podía ver, carpas, objetos y vendedores por todos lados, la gente compraba. Blaise entró y la carpa se volvió a cerrar perfectamente detrás de él.

A lo lejos un agente dijo "Desapareció, el sensor de calor ya no lo detecta¨.

-Parece que no nos mentías después de todo. Tendrás lo prometido. Llamen al equipo, vamos a entrar.

Blaise vio los distintos lugares, al parecer tenía razón, navidad se acercaba rápidamente. Podría comprar algo para Harry pero no tenía mucha plata a penas un par de sickles y unos cuantos knut que debía usar sólo en emergencias, además no sabía dónde estaba Harry. Y estaba allí por otro asunto aunque no sabía cómo resolver lo otro.

Se sentó en la plaza sintiéndose perdido, supuso que podía ir a la biblioteca pero no veía una razón válida ahora, esto era como una clase de adivinación y era frustrante. Blaise paseó de un lado al otro pensando en las cosas, todo había cambiado después del viaje, después de entrar a la biblioteca. Su culpa debía venir del conocimiento de lo que es el Avatar, desde ahí le había mentido a Aang, había conocido a Harry y los demás, les ocultó todo; debía ser el secreto del Avatar.

Caminó por un callejón oscuro del barrio mágico, los pensamientos revoloteaban una y otra vez en su mente, se sentía solo eso era indudable, pero necesario. Las palabras del monje lo atosigaban, la fuente de su culpa era algo que solo se podía remontar al Avatar pero no creía en esa respuesta. Sonaba a mentira incluso en su mente. El concepto de estar en paz con él mismo parecía iluso en su mente. Había ocultado, había mentido, había hecho daño e incluso había causado la muerte de otros ¿cómo esperaba que llegue a un estado de Catarsis después de todo eso?

Incluso ahora podía escuchar los gritos, las explosiones y el caos que había desatado en la casa Flamel. Aunque los Flamel no habían gritado en pánico…

Alguien lo empujó haciéndolo tropezar y despertar de sus pensamientos. El suelo tembló haciendo que cayera y volteó la cabeza para ver mientras sacaba su varita. Varias personas corrían en distintas direcciones, la mayoría tenía su varita fuera y lanzaban protejo a su alrededor. Vio que cerca a la avenida habían magos en posición de combate, algunos de colaban espalda a espalda mientras atacaban.

Intentó desaparecer pero de inmediato volvió al mismo lugar, habían puesto encantamientos antiaparición, ¿Pero quién? Maldijo mientras se ponía un sombrero Weasley y lanzaba un protejo a su alrededor. Olía a sangre, vio la avenida, los dos magos que estaban espalda a espalda ahora estaban en el suelo, diversas heridas dejaban escapar la sangre y la vida de los cuerpos en el suelo. Dio la vuelta, una maga lo empujó, avanzó dos pasos antes de agitarse extrañamente y caer. Blaise había visto como su escudo se debilitaba y se destruía antes de que ella cayera muerta con varias heridas. Donde había estado su escudo yacían tres pedazos de metal que había escuchado llamaban balas o algo así. Eran muggles.

Se metió a la primera casa que vio, en la puerta vio que una esfera oscura caía entre los magos, nadie le prestó atención y un segundo después esta explotó. Blaise sintió su escudo romperse, la casa tembló y algunas piedras comenzaron a caer, debía irse. Escuchó pasos entrando en la casa y corrió detrás de un pilar antes de lanzar un hechizo desilusionador sobre él.

-Revisen los cuartos.

Blaise los sintió pasar cerca suyo mientras se quedaba totalmente quieto, no debían notarlo. Había una ventana a unos cuantos pasos, la caída no era muy y podría entrar a la otra casa. El que parecía dirigir el equipo que había entrado a la casa empezó a caminar, este vestía de distintos tonos de café, se parecía al color de la arena fuera y tenía unos lentes gruesos y extraños. Miraba a todos lados y Blaise se sintió expuesto pero permaneció quieto con el hechizo desilusionador en funcionamiento.

El hombre fue cerca al pilar pero no se detuvo, sacó una pistola que Blaise vio con desconfianza pero el hombre solo fue cerca a la ventana como si buscara un blanco al cual disparar. Podía empujarlo, pero no sería mortal, podía deshacer el hechizo desilusionador y lanzar un Avada Kedavra pero habían más muggles, no podía matar a todos antes de que ellos lo mataran a él. Diferencia numérica en pocas, los muggles eran más del triple que los magos a nivel mundial. Y en ese cuarto él era uno contra siete y al parecer ellos podían lanzar balas casi al mismo tiempo y solo 3 rompían un escudo. Chances de ganar: cero. Mejor quedarse quieto y esperar la posibilidad de saltar por la ventana.

El hombre miró hacia atrás un segundo antes de ponerse frente a la ventana, iba a disparar a alguien, con la pistola lista se volteó y apuntó directamente a Blaise.

-Tú vienes con nosotros, has un movimiento brusco y cinco balas te atravesaran el cráneo, eso significa que morirás.

Blaise se quedó paralizado en el suelo, ¿cómo lo habían visto? El hombre cubría su vía de escape y si intentaba ir al otro lado estaba seguro que los otros lo esperaban. ¡No podía morir! No aun, estaba protegiendo a Aang, ya estaba a un paso de averiguar el secreto de los ocho inmortales o eso esperaba.

-Pon tu varita en el suelo y patéala hacia mi o disparo. Luego levanta las manos.

Sintió sangre en la boca y se dio cuenta de que estaba mordiendo su labio, lo soltó un poco y vio la varita de Nickolay en su mano. Le había servido tan bien mientras no era mayor de edad, no tan bien como la suya pero casi. Podía usar fuego control, podía huir si lo sorprendía. Puso la varita de Nickolay en el suelo y el hechizo desilusionador se deshizo, Blaise levantó las manos suavemente.

No podía morir, no podía morir, no podía morir… se repetía eso en su cabeza sin parar. Su varita estaba en su cintura, debía bajar las manos para tomarla así que tendría que usar fuego control primero.

-Patéala.

Blaise pateo su varita hacia el hombre, este se agachó sin dejar se apuntarle, Blaise tomó un respiro y golpeó hacia el hombre lanzando una bola de fuego. Este pareció desorientado, pero disparó de igual manera mientras intentaba hacerse a un lado, se quitó los lentes mientras Blaise sacaba su varita y lanzaba un expeliarmus quitándoles los lentes y el arma al hombre. Sentía un dolor agudo cerca a sus costillas izquierdas pero no tenía tiempo, lanzó un protejo a su alrededor y corrió hacia la ventana, escuchó disparos, el sombrero Weasley cayó y sintió su escudo debilitarse mientras caía. Rodó por el suelo antes de levantarse y seguir corriendo sintió un agudo dolor en el hombro antes de meterse a un callejón oscuro.
En su mano derecha estaba su varita que ya podía usar y en su izquierda los lentes raros y el arma. Los gritos eran audibles y el humo reinaba el lugar, tenía que salir ya de ahí, sentía la sangre mojar su ropa en el hombro y su costado izquierdo. Tomó el cromo y llamó a Viktor mientras tenía dificultades para respirar con el dolor cerca a sus costillas.

-Viktor… –tuvo un ataque de tos –necesito ayuda ahora.

El polvo lo dificultaba todo.

-¡Blaise! –El grito casi se perdió mientras la casa a su lado explotaba, se levantó y corrió esquivando las piedras. Tuvo que apoyarse para mantenerse de pie.

-Un elfo, elfo doméstico. D-dile que se esc-conda bien, barrio mágico Agraba cerca al Sahara. Intentar-

Los gritos volvieron y otras voces mientras el humo invadía su visión, Blaise vio al equipo que lo había atacado y corrió mientras ellos disparaban, una mujer caía a su lado. Estaba de nuevo en la avenida, el suelo estaba lleno de sangre pero no se detuvo, se metió en una tienda y fue al sótano, era la tienda de dulces. Lo seguían, lo sabía pero aún tenía chances.

Susurró.

-Intentaré quedarme por la tienda de dulces cerca al banco, rápido.

Cortó la comunicación, no sabía cuánto tiempo tardarían en encontrarlo, un elfo en definitiva no mucho. No sabía qué hacer con las heridas así que usó los primeros hechizos de curación que le vinieron en mente, seguramente Hermione habría sabido exactamente cual usar, nuevamente se sintió solo. Extrañaba a sus amigos, extrañaba a Harry, extrañaba a su hermano. Se curó como pudo las dos heridas, sabía que no estaban totalmente sanas, aun le dolía respirar.

Tomó la pistola y la movió en sus manos evitando apuntarse como el hombre lo había hecho. La tomó como recordaba haber visto que el hombre lo hacía pero no veía como disparaban. Dejó la pistola de lado y puso hechizos en el sótano para que no lo vieran, para protegerlo, todo lo que se le ocurrió, pero antes lo habían visto. Nada decía que no lo volverían a ver de alguna manera.

Vio los lentes y se los puso, se los quitó de inmediato. Todo había cambiado se veían colores raros, no eran normales, los vio con curiosidad, tomó un dulce al azar y se lo metió en la boca, cambiaba de sabor cada pocos segundos y eso lo tranquilizó un poco. Sólo podía esperar.

Las palabras del monje volvieron a su mente y la melancolía volvió como un golpe en su pecho. No había hecho tantas cosas, ser sincero, sobre todo, quería hablar con Harry, quería contarle todo, quería abrazarlo, quería besarlo, quería prometerle no volver a mentir, quería solo estar a su lado y cerca a los demás. Escuchó pasos sobre la tienda, una lágrima nubló su visión, pero la limpio de inmediato, eso era lo único que le podía traer paz, no había una pregunta que hacer ni una pregunta a responder solo era recordar. Solo se sentía en paz en esos momentos en los que el tiempo parecía detenerse un minuto para otorgarles un momento fuera de la realidad.

El árbol cerca al lago, las charlas en la sala de requerimientos, los momentos en el tren, eso y solo eso era lo que le traía paz pero, no era la realidad y al final eso le pesaba, lo retenía, debía dejar todo eso de una vez para avanzar y lograr sobrevivir. Se levantó guardando los lentes y el arma en su bolsillo, tropezó un poco y tosió sangre, preparó su varita.

Estúpido monje, lo había mandado a morir pero había conseguido su respuesta. La puerta se abrió pero nadie entró. Dos esferas volaron hacia el suelo y Blaise las reconoció, eran las mismas que la que había visto explotar al chocar contra el suelo.

-¡Wingardium leviosa!

Los muggles eran listos, ellos no habían entrado solo decidieron destruir todo lo que había. Las esferas volaban en el aire y Blaise las dirigió a la puerta mientras él tomaba resguardo detrás de unos estantes lo más lejos posible de la puerta. Soltó las esferas fuera del sótano, escuchó pasos apresurados y todo tembló con las explosiones. Blaise lanzó un protejo que evitó que un estante cayera sobre él. Escuchó quejidos. ¿Cuánto tardaba el elfo?

No había nada útil que usar, debería haber ido a la tienda de bromas, era tarde Blaise soltó un suspiro, estaba agotado. El techo temblaba, debía salir de allí antes de que se derrumbara. Fue hacia la salida sin bajar su varita, escuchó quejidos en cuanto se acercó el sonido que ya asociaba con el arma y las balas se escuchó. Cayó hacia atrás casi rodando las escaleras, volvió a pararse, escuchó pasos, tenía que salir de allí pero…

Vio ranas de chocolate al frente, en el estante aun cerradas y perfectas. Con un movimiento de varita varias cajas se abrieron y las ranas saltaron sorprendiendo a los soldados que dispararon al chocolate que aun se movía. Blaise salió y con un expeliarmus desarmó a los tres soldados, en el suelo estaban dos muertos y los tres parados estaban heridos.

-¡¿Qué demon-…?!

Sacaban otras armas pero Blaise lanzó desmayus a dos de ellos, el último se escondió detrás de un estante. Debía vivir, se sentía mareado, la adrenalina de antes había desaparecido en el sótano, no tenía fuerzas. Apuntó al estante. Ya había matado a dos muggles con las esferas, pero se sentían tan impersonales. Tan fácil de hacerlo cuando solo lanzabas algo, cuando lo dejabas caer. ¿Sentían ellos lo mismo al usarlas? Sus armas eran como varitas, de ataque a larga distancia y aun así a Blaise le costaba poner las palabras en sus labios.

-Avad… -era una guerra, debía hacerlo, ellos querían matarlo y él mismo estaba investigando como matar a ocho magos.

El soldado sacó un cuchillo y se preparó, podía ver el pecho de sus compañeros subir y bajar aun estaban vivos. Tomó un respiro, conocía que hacían sus enemigos, tenía dos cuchillos, los magos no eran muy agiles, pero no lo subestimaría. Escuchó un crujido en el suelo y supo dónde estaba el chico, si, chico, debía tener unos 17 años y por lo visto dos heridas hombro derecho y costado, probablemente perforando un pulmón.

El soldado salió y lanzó un cuchillo Blaise lo esquivó a penas lanzándose a un lado, había perdido su oportunidad. Intentó apuntar con su varita pero un golpe certero del hombre a su mano hizo que la soltara, sintió un corte en su pecho, era rápido. Se dio cuenta cuan mal estaba pensando al decirse que solo bastaba con su varita y fuego control, lo había subestimado, debía mejorar su combate si quería vivir. No podía atacar, solo se defendía y aun así sentía cortes. De repente sintió un golpe en su costilla que lo hizo cerrar los ojos por el dolor y alguien lo tomó del brazo, se sintió volar y caer de espaldas. Vio al hombre encima suyo con el cuchillo.

-Luchaste mejor de lo que esperaría de uno de ustedes.

Colocó el cuchillo en el cuello de Blaise y el dolor llegó tan rápido como se fue.

N/T: lo siento no vi que se subió mal el otro cap, lo remplazo.