Buenas!
Aquí llega otro capítulo… Veamos un poco más la historia de Emma.
Por otra parte, además de que este fic será un poco dramático, la historia de las chicas se desarrollará a fuego muy, muy lento. :)
Muchas gracias por las que siguen la historia, la han puesto favorita o la leen.
Mil gracias por vuestros comentarios: evazqueen , LiteratureloverE3, dibarbaran , Guest , begobeni12 , EvilRegalJMO , SnixRegal , , Eristera , LyzzEQ , EmmaS92 , 15marday, kykyo-chan , LisaJane, LectoraMills , BeaS , Guest , Natacha Paredes, PrincesseMal , ChicaCiruelaSQ , mills1
Espero que os guste ;)
CAPITULO 4: DUELE
"Te quise a pesar de saber que te iba a perder. Que cada día te perdía un poquito más, y yo seguía en el intento de llenarte el alma."
(Daniel Glattauer)
- Buenos días Em – Dijo Ruby mientras miraba a las demás chicas con cierta complicidad. En los ojos de la rubia se podía advertir su debilidad amarga. Sus gestos, habitualmente animados, habían desaparecido. Hoy tan solo era una simple sombra en la noche- ¿Has descansado bien?
- Ruby… Estoy bien – Emma saludó al resto de sus compañeras sentándose en uno de los taburetes de la isla de la cocina. Cogió una manzana del frutero y se quedó en silencio. Podía notar perfectamente como era observada en cada uno de sus movimientos. Y eso lo odiaba. Odiaba este momento, esta situación. Arrinconada con cada acción, con cada palabras o pensamiento. Arrinconada en soportar que, en un día como hoy, su gente intentase no mostrar lástima por ella, sin embargo, al final siempre acababa por aparecer. En definitiva, odiaba la lastima.
- ¿Seguro? – Belle preguntó suavemente al mismo tiempo que se servía un café a la rubia.
- Seguro chicas.
- Hoy es… - Ruby comenzó de nuevo a hablar, pero fue interrumpida por la rubia.
- Sé que día es hoy… Y de momento estoy bien – Mentía.
Todas se miraron de nuevo. Conocían a Emma muy bien, y sabían que detrás de aquella sonrisa aguardaba la desolación. Pero también sabían que era inútil intentar que hablase o se desahogase. Lo único que podían hacer era sencillamente estar ahí.
- ¿Sabéis una cosa? – Ruby dijo con tono de curiosidad cambiando de tema– Me he enterado que la Reina Malvada nos visitará hoy.
- ¿Quién es la reina Malvada?
- ¿En serio Em? ¿No sabes quién es? No me lo puedo creer – Ironizó Belle – Llevas cuatro años en Somnia y … ¿no sabes quién es?
- Chicas… No le llaméis así – Blanca interrumpió acercándose más a sus compañera- Seguro que ese apodo no le corresponde.
- Deja que me ría… Esa mujer es insufrible, cruel, despótica – Ruby se quedó pensativa un poco – detestable, fría…
- ¿Acaso la conoces? – Blanca clavó su mirada en su compañera. Odiaba cuando Ruby se ponía así sin motivos, sin saber bien de la otra persona.
- Pero… ¿De quién estáis hablando? – Emma se encontraba perdida en aquella batalla entre sus compañeras. Siempre estaban así, sus caracteres eran completamente distintos. Blanca era dulce y siempre creía que toda persona era buena. Por el contrario, Ruby estaba convencida en que no todo el mundo tenía redención, que había personas que siempre serían malas, que no tenían parte de bondad y que nunca la tendrían por mucho que quisieran.
- ¿No oyes los rumores Blanca? ¿No lees las noticias sobre ella? Esa mujer es la maldad en persona.
- ¡Oh Dios mío! ¿Y por eso es 100% verdad todo lo que se dice de ella? ¿Por unos rumores o un artículo?
- Pero… ¿Quién es ella?
- A esa mujer no le importa nada más que su estúpido dinero… Es manipuladora, una víbora que aplasta todo lo que quiere a su antojo… Yo creo que despide porque se alimenta del dolor de las personas. – Ruby sacó su fuerte carácter con cada una de las palabras que pronunció.
- ¿Cómo puedes hablar así de una persona que no conoces? No todo lo que se dice de la gente es verdad – Blanca estaba perdiendo la paciencia – Deberías no hacer caso a esas tonterías.
- Pero… ¿Alguien me va a decir quién es ella? – La curiosidad de Emma crecía por momentos.
- ¡Regina Mills! – Gritaron al unísono Ruby y Blanca girando sus cabezas a la vez en dirección a la rubia, como si aquella pregunta fuese extraña, como si todo el mundo tenía la obligación de conocer la.
- ¿Regina Mills?... ¡Ah! Es la jefa ¿verdad? – En todo este tiempo que llevaba trabajando en la asociación había oído muchas historias de aquella mujer. Ninguna positiva. Pero tampoco podía avivar el fuego que había en aquella cocina. Para ser sinceras, Emma no se debatía entre el bien o en el mal de las personas, ella confiaba en todo el mundo desde el principio. Pero no era como Blanca, ella consideraba que todo en esta vida tiende a equilibrarse, y es que había conocido la barbaridad de las personas sabiendo que el mal también podía hallarse. Sin embargo, al contrario que Ruby, ella pensaba que estos sí podían ser salvados.
- A veces creo que vives en un mundo aparte Emma – Comentó por encima Belle dirigiéndose al frigorífico para coger leche, ignorando, de esta forma, la conversación que existía. Ella, como Emma, tampoco entraba a debate, y menos cuando la discusión la formaban sus otras dos compañeras, ya que era difícil opinar sin recibir algún cuchillo volador lleno de sarcasmo por parte de alguna.
- Lo hago – La rubia se levantó de su asiento mientras miraba su reloj Casio, debía irse – Rub, Blanca tiene razón, no deberías tomarte en serio todos los rumores.
- Ok… Ya me diréis algo cuando la conozcáis… Seguramente es la que lleva un palo por el culo – Ruby reconocía que no siempre debía dejarse llevar por los rumores. Sin embargo, aquella mujer, sin conocerla, le provocaba lo peor. No había tenido un trato directo, pero todos sus conocidos que habían coincidido con ella decían lo mismo, era una persona vil, era la Reina Malvada.
- Bueno chicas, estuvo bien el desayuno de hoy, pero me voy.
Sus tres compañeras se quedaron calladas al mismo tiempo mientras observaban como Emma se ponía su chaqueta de cuero roja para irse.
- Emma, aún falta dos horas para que entres a trabajar – Comentó Belle con un tono suave.
- Lo sé, pero debo pasar por un sitio antes.
De nuevo el silencio, de nuevo ninguna comentó nada. Todas sabían perfectamente donde iba Emma. Todas sabían qué día era. Las lástima en sus ojos apareció.
- Nos vemos luego.
La rubia cerró la puerta, y se quedó un segundo en el rellano. Había pasado toda la noche en vela, al igual que todos los años antes de aquel día. Y por la misma razón, ya casi por costumbre, se decía que aquel día no le sería difícil, que lo superaría, pero cada año era aún peor. Cada año el vacío era más grande, y cada año aquel día pesaba más. A veces este sentimiento le hacía pensar en dejar todo, abandonar todo… Rendirse otra vez… Pero como decía Sabina "¿Cómo huir cuando no quedan más islas para naufragar?"
Con manos temblorosas se abrochó del todo su cazadora de cuero roja, y comenzó su trayecto.
No tardó mucho en llegar a aquel sitio apartado y poder leer aquellas letras que formaban la palabra cementerio. Después de tres años aún seguían provocando un escalofrío por toda su columna vertebral. Caminó entre las tumbas hasta que llegó a su destino. Suspiró.
- Hola
El silencio se hizo en los minutos siguientes. Ahora que estaba allí todo se volvió más oscuro, la realidad asomó como las chispas saltan antes de unos fuegos artificiales. Todo el dolor que había estado reteniendo en el último año, todo ese padecimiento se exhibió, dándose cuenta que este nunca se fue. Cada día, cada hora, cada segundo lo sentía. Y cada día, cada hora, cada segundo lo intentaba ocultar, pero estaba allí, vivía con ella. Sus lágrimas comenzaron el trayecto desde sus ojos hasta que se perdían al final de su rostro. No se sentó, meramente se quedó de pie afrontando todo ese sufrimiento que le asfixiaba.
La música triste de un piano imaginario, las imágenes de él sonriendo, los pulmones que parecían consumirse, su necesidad de tragar, sus ojos rojos cerrado… Todo le acompañó durante varios minutos hasta que se pudo recomponer. Luego se sentó cerca de la tumba, y comenzó a hablar. Era el momento.
- ¿Sabes? Ruby está empeñada en que conozca a alguien. Dice que le tengo que dar una oportunidad a mi nuevo corazón… - Emma se golpeó suavemente su pecho varias veces antes de continuar -A veces me pregunto si este corazón ha amado con anterioridad… Quién lo pudo llevar, cómo fue su vida, si latía por alguien, si era triste, si estaba solo… A veces me pregunto tantas cosas acerca de él que me dan ganas de investigar, por suerte estas cosas son imposibles de averiguar, así que me quedaré con las dudas… - La rubia se quedó pensativa por un momento – La asociación cada vez va mejor, nos falta un poco de dinero extra, pero estábamos ayudando a muchos niños… Es reconfortante cuando logramos que alguno encuentren su familia... Estarías orgulloso…– Su voz casi empezaba a estar quebrada - Me paso mucho tiempo allí, más del que me pagan, pero no me importa... ¡Oye! Hoy conoceré a la jefa de todo, dicen que es cruel, la llaman la Reina Malvada ¿Será cierto?… Ya te lo contaré en la próxima visita– Otra pausa, esta vez más larga - Te echo de menos… Echo de menos poder abrazarte, tu olor, tu voz… Echo de menos quedarnos dormidos en el sofá viendo alguna de tus películas… Tú manera que tenías de ignorarme o de llevarme la contraria… Echo de menos verte tomar tu desayuno en la mañana… Echo de menos tu presencia en mi vida… Y me cuesta mucho – Las últimas palabras salieron en un hilo de voz- Muchos se extrañan que te visite el día de tu cumple y no el día de tu muerte… No sé por qué lo hago… - Un sollozo acompañó está última frase –Echo de menos como tu risa era capaz de envolver toda una habitación vacía… Y tu mirada… también la extraño… Me haces tanta falta que duele – Por fin su voz se resquebrajó y las lágrimas nacieron de nuevo como si fueran estrellas fugaces. Aquello la destrozaba como si cierta parte de su alma le fuera arrancada.
Esta vez su afonía se entremezcló con el sonido del viento golpeando las ramas de los árboles. Con atención, en el fondo, se podía escuchar los sonidos de diferentes pájaros.
- Debo irme… - Emma se levantó del suelo, y se quedó mirando la tumba unos segundos antes de fijar su mirada en el horizonte - ¿Sabes? Me paso todo un año pensando todo aquello que te tengo que contar, mis sueños, mis preocupaciones, mis anécdotas, pero cuando llego aquí el silencio me invade, solo tengo ganas de llorar hasta que el sufrimiento me consume tanto que dejo de sentir… - ¿Cómo explicarle todo? ¿Cómo describir la simpleza de un chocolate caliente? ¿O revelar que con solo su mirada le hubiera sido suficiente para restaurar los imperceptibles trozos en los que se había roto su vida? ¿Cómo?
La rubia volvió a mirar a la tumba como si él estuviera allí, mirándolo como tantos años lo había hecho – Las chicas me tratan muy bien, y me cuidan mucho... Muchísimo… No sé qué haría sin ellas… ¡Por cierto! Ahora estoy buscando el motivo de esta segunda oportunidad, debe haberla, siempre la hay – Otra paréntesis para recomponerse- Debo irme… Nos vemos pronto.
Emma prácticamente se arrodilló y acarició despacio cada letra de su nombre. Aún no podía creerlo. Aún no podía creer que su hijo, Henry, estuviese muerto.
Con pesar se levantó, alejándose todo lo que pudo de aquel lugar.
Continuará…
Qué ha parecido? Os gusta cómo se está desarrollando la cosa? Qué creéis que va a ocurrir? Alguna sugerencia?
