DISCLAIM: Que quede claro que Harry Potter no me pertenece. Tampoco Aang el último maestro de aire. Estos les pertenecen a sus respectivos creadores.

PRECAUCIÓN: fanfic BL- YAOI Crossover Harry Potter y Avatar: The last airbender. Si no les gusta el género... no lo lean.

CAPITULO 45

Colocó el cuchillo en el cuello de Blaise y el dolor llegó tan rápido como se fue.

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Aang sabía que habían largos terrenos en las fronteras para avisar a ambos ministerios si habían brujos que estaban apareciendo de una frontera a otra sin autorización pero le era imposible solo volar desde ahí hasta el Sahara, había evitado que Harry fuera por ser el indeseable número 1 pero Aang se arriesgaría. Tendría que aparecer en el desierto por lo que no podría usar tierra control, no controlaba arena, agua no habría disponible así que solo quedaba fuego, aire y su varita. La alistó y apareció consciente de que ambos ministerios mandarían aurores a por él. Apareció a unos 50 metros de la carpa que lo llevaba al barrio mágico y de inmediato supo que las cosas no iban bien, habían demasiadas personas con lo que notaba eran armas.

Creó su esfera de aire y empezó a avanzar alarmado mientras escuchaba gritos y disparos y sentía que todos intentaban matarlo. Lanzó una ráfaga de aire y vio trozos de metal caer al suelo. Tampoco sabía metal control, una lástima. De repente escuchó más apariciones y el caos inició.

La operación iba perfectamente, ya casi terminaban pero cuando el niño apareció todo empezó a salir mal. Lo vieron usar su varita de manera diferente, para crearse un medio de transporte y su escudo era más fuerte, las balas se detuvieron cerca suyo y cayeron como empujadas por aire. Aparecieron más magos. El rostro del general a cargo mostraba sorpresa pero cambió su actitud rápidamente dando la orden de prepararse para el ataque. Los soldados se movieron y comenzaron a atacar de inmediato pero los magos también mostraban entrenamiento en sus movimientos, el general supo que seguramente era su equivalente militar.

El equipo de combate lo hacía bien, movimientos precisos esquivando todo lo posible pero tal como una bala podía ser mortal un hechizo también parecía ser mortal pero sabía que si estos habían aparecido pronto podrían aparecer otros. Se subió a su vehículo y puso una pistola en la cabeza de un mago, se escuchó un disparo, la sangre corrió y un grito llenó el vehículo.

-El siguiente es el niño querida, así que mueve tu culo y haz algo para evitar que sigan apareciendo, le pasó su varita mientras apuntaba al niño. ¨Vuelvan a sus vehículos, retirada¨ dijo sabiendo que todos lo escuchaban por sus audífonos. La mujer lloraba y agitaba su varita diciendo palabras en latín, luego soltó su varita y corrió a abrazar a su hijo. El general vio a su alrededor como los magos repentinamente esquivaban menos y parecían desorientados. Envió sus coordinadas al avión.

-¿Cuánto tiempo bruja?

-No sé, por favor ellos son más fuertes cuando se den cuenta podrán romperlo, tal vez dos minutos.

-Suficiente, váyanse. -Dejó que la bruja saliera con su hijo sin varitas, soltó un bufido y aceleró, en segundos ya estaba lejos del lugar.

Los autos militares comenzaron a retroceder a toda velocidad y los soldados retrocedían mientras disparaban e intentaban volver a sus vehículos, los magos intentaban seguirlos a pesar de no poder aparecer mientras algunos aurores identificaban que hechizo de antiaparición se había lanzado para deshacerlo. La distancia entre los muggles y magos crecía más aunque muchos soldados habían muerto.

-¡Sigan atacando!

El jefe del departamento de aurores mandó otra imperdonable que nuevamente acertó y el muggle cayó muerto, habían ido unos cuantos a ver por qué la aparición ilegal pero al notar a los muggles de inmediato habían pedido refuerzos. Escuchó silbidos en el cielo pero la lucha debía continuar, los muggles retrocedían, estaban ganando terreno. Podían huir en sus autos muggles que ya no estaban a la vista pero tenían la lucha ganada contra los otros.

Soltó una sonrisa, su última sonrisa.

Aang esquivaba desesperadamente todo lo que podía mientras se acercaba a la carpa, ya casi estaba allí. Sintió algunas heridas menores pero las ignoró, esquivaba lo mortal y eso era suficiente. Mandó a volar a los que estaban cerca a la carpa, no se lo esperaban y escuchó un silbido mientras entraba al barrio mágico. Detrás suyo los misiles comenzaron a caer mientras magos y algunos soldados eran victimas de las explosiones y el fuego, el suelo se llenó de sangre mágica y muggle, los cuerpos estaban hechos pedazos.

Sintió culpa al ver el caos, el dolor, la sangre, la muerte. Tendría que poder hacer algo respecto a todo eso pero se sentía incapaz, ese odio había nacido por su culpa. Pero no era el momento de sentirse compadecido consigo mismo, Blaise estaba en peligro. No podía volar, sería un blanco fácil, así que corrió creando escudos a su alrededor. No se detuvo por nada hasta llegar a la tienda de dulces totalmente aterrado ante la idea de perder a su hermano, Blaise tenía que estar por ahí. Golpeó con una roca a otro soldado que intentaba atacarlo y lo vio.

Blaise estaba en el suelo, un soldado se le acercaba con un cuchillo, se agachaba hacia él.

-Blaise… ¡NO!

Lanzó una onda de viento y el soldado lo vio con sorpresa antes de volar y chocar contra pared. Aang corrió alarmado había sangre en el cuello de Blaise.

-¿Aang?... ¡¿Qué demonios haces aquí?!

-¡Blaise! –el alivio y la alegría lo invadieron mientras su hermano se incorporaba, había un corte en su cuello pero no era profundo y solo era de unos 2 centímetros de largo en el costado de su cuello. El alivio desapareció cuando vio la sangre. -¿Estás bien? ¡Debemos ir a que te curen!

Blaise no lo podía creer, tal vez era una alucinación, ¡Había pedido un elfo no que mandaran a su hermano, al Avatar, a una zona de guerra! Debían irse ya mismo.

-¡No hay tiempo, debemos irnos ahora!

-No podemos volver a la entrada, los aurores y soldados están en media lucha.

-¡Entonces hay que irnos hasta que el traslador funcione!

Aang asintió y abrió su planeador.

-Tu nos proteges, yo esquivo y manejo.

Antes de que Blaise pudiera decir nada se elevó y lo jaló con él. No podían volar a gran altura pero iban más rápido que si intentaban correr. Blaise lanzó un protejo pero sabía que en cuanto se decidieran a derivarlos lo harían, Aang no lo sabía y no había podido decirlo.

Balas se dirigieron hacia ellos, Aang esquivaba mientras Blaise mantenía su escudo como podía, rehaciéndolo cada vez que se rompía. Todo parecía un acto desesperado, el camino parecía eterno. Aang giraba cuando no podía hacer nada contra las balas, las alas del planeador se dañaban poco a poco aunque Blaise le lanzaba Reparo cada vez que podía. Sabía que tenía más heridas, sabía que Aang tenía heridas, sentía sangre. Varias veces pensó en soltar a Aang pero sabía que si lo hacía el otro solo volvería por él.

Intentó varias veces usar el traslador mientras Aang aun volaba pero aún estaban bajo el escudo. Vio brujos y brujas, niños y niñas, soldados en el suelo, muertos. Todos por igual y no le vio el sentido, eso, todo eso se había iniciado por los 8, ira lo invadió, los mataría. Volvió a usar el traslador mientras sentía otra herida, ya no habían muchas carpas ni casas, debían estar por el final del barrio y el traslador empezó a funcionar. Abrazó a Aang colando el traslador contra sus cuerpos y desaparecieron.

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Estaba nuevamente leyendo el periódico, varias veces se había acercado a Viktor con la intención de pedirle ayuda pero las mismas veces había negado necesitar nada antes de irse. Sus padres no lo entendían, vivían en su pequeño mundo intentando mentirse pero él no podía. Él había vivido el terror en carne propia, podía recordar el miedo, la desesperación, pero lo habían salvado, Harry lo había salvado.

Y luego estaba Luna. Luna que solo la había visto en la boda, Luna que le había explicado con tranquilidad muchas cosas sobre ese mundo mágico, Luna que había sabido que no era quien aparentaba y no había dicho nada, Luna que parecía entenderlo. Y al recordarla conseguía el valor para volverse a acercar a Viktor, aunque terminaba retrocediendo.

Viktor entró en la biblioteca y lo sorprendió. Saludó con la cabeza antes de concentrarse en su lectura mientras comía un sándwich. Viktor se paró a su lado y pareció dudar, eso le llamó la atención y se detuvo para verlo.

-¿Pasa algo?

-…Le dije a Luna que viniera durante las vacaciones de Navidad y ella había aceptado. –Los ojos de Dudley se iluminaron –Pero algo pasó…

Dudley se levantó como si lo acabara de ofender, era casi tan alto como Viktor. Había adelgazado bastante gracias a la equilibrada comida de los elfos y la ansiedad pero aún se notaba un sobrepeso notable.

-Mortífagos, no les gustó lo que su padre escribió en el Quibbler, su periódico, así que se la llevaron en el tren de Hogwarts.

Fue como si le lanzaran una cubeta de agua helada, sintió un escalofrío recorrerlo por completo, su ansiedad volvió.

-No… -Viktor solo desvió la mirada -¡MIENTES!

Lo agarró del cuello de su túnica pero Viktor no retrocedió solo lo miró con ojos comprehensivos y paciencia, quería golpearlo.

-¡Tenemos que ir a salvarla ahora mismo!

-No sabemos dónde se la llevaron y aun si lo supiéramos no tenemos las fuerzas para enfrentarnos a mortígagos que seguramente están con quien tú sabes.

-Vol-…

-Quien tú sabes. Convirtieron su nombre en un rastreador, dilo y estaremos todos muertos.

-¡Que vengan! ¡Los mataré! –Viktor lo empujó y lo acorraló contra un estante.

-¡¿Con qué?! ¡Ilumíname muggle! ¡¿Qué puedes hacer tú contra ellos?! ¿Tienes una de esas armas? ¿Te han entrenado? ¿Siquiera estas en forma?

Cada pregunta era un golpe que le dolía, solo había entrenado boxeo, ahora se sentía mal. No podía hacer nada, ni siquiera podría durar 30 minutos corriendo. Pero no quería dejarla atrás, no quería resignarse a perder a Luna, la única, la única que si quería en ese mundo mágico, era su única amiga. Tomó su decisión.

-No. –Empujó ligeramente a Viktor. –No puedo hacer nada contra ellos, no tengo armas, no he sido entrenado y no estoy en forma. Pero sé cómo conseguirlo, todo eso.

Viktor lo vio en silencio un tanto sorprendido durante unos segundos.

-Has una lista y te conseguiré todo.

-Tendrás que secuestrar y robar ciertas cosas y personas.

-Mi padre no tiene esta mansión por sus obras de caridad, creo que podremos arreglar algo. La mantendrán viva, la necesitan para callar al Quibbler así que tenemos tiempo. ¿Necesitaremos algo en especial? –Dudley pensó durante unos largos segundos.

-Factor sorpresa, necesitaremos a los gemelos de los que me has hablado.

-Bien, los llamaré a su red flu ahora mismo.

Dudley asintió y fue a la sala, esto no era para nada lo suyo, había planeado ciertos ataques con su pandilla, pero todo era a niños menores o a Harry. Ahora se había metido en una guerra sin darse cuenta y ahora no veía como salir de ella, todo por su amiga… y de repente valía un poco la pena. Tal vez no sabía planear lo suficiente pero para eso venían los gemelos, él tenía la información, se había dado cuenta de lo poco que sabían los magos sobre los muggles era una mutua ignorancia que resultaba un tanto sorprendente sabiendo que algunos magos eran de familias normales.

Podía ayudar, se había negado a hacerlo hasta ahora pero el momento había llegado, le debía su vida a Harry y se la pagaría ayudando a los magos, aunque sus padres no lo sabían ¿se enteraban de algo hoy en día? ¿Estaban trancados en ese estupor de miedo que los había sumido hasta ahora? Tenía miedo, al menos estaban seguros ahí, pero no estarían allí por siempre. O al menos él no, tenía que ir por Luna.

La chimenea se iluminó y dos jóvenes pelirrojos entraron en la gran sala, eran idénticos y ambos tenían una sonrisa en su rostro. Vieron a Dudley y sus sonrisas crecieron.

-¿No es ese…

-…el primo de Harry?

-Eh… si, lo soy.

-Escuchamos maravillosas cosas sobre ti, ten un dulce. –George le lanzó un dulce que Dudley atrapó pero no comió.

-Yo también escuché muchas cosas sobre ustedes. –Lanzó de vuelta el dulce que Fred atrapó fácilmente. La puerta se abrió.

-No tenemos tiempo para juegos. Esto es importante.

-Siempre hay tiempo para juegos, pero adelante. –Los dos se sentaron en un sillón lado a lado. Viktor y Dudley tomaron asiento frente a ellos.

-Tenemos una propuesta para ustedes. –Viktor miró a Dudley y los gemelos se sorprendieron un poco pero solo se dedicaron una mirada.

-Hay… hay una manera de mejorar el combate que ustedes usan ya sea contra magos o contra gente norm-muggles. Pero necesitamos ciertas cosas.

-Tenemos cosas.

-Cosas grandes.

-Muy grandes. Pero tendrás que decirnos qué para que no haya malentendidos.

Viktor soltó una ligera risa que tapó rápidamente mientras Dudley procesaba lo dicho antes poner cara de asco y decidir ignorar lo dicho. Explicó lo que sabía, lo que se podía conseguir y donde, explicó lo que existía en el mundo muggle y como funcionaban las cosas. Cuando terminó los gemelos estaban más serios, miraron a Viktor y se miraron entre ellos.

-¿Qué dicen?

-Tenemos ciertos nuevos productos que queremos probar.

-Y sería genial que alguien nos enseñe a usar las pistolas de bengala que nos dio Blaise.

Sonrieron y cerraron el supuesto trato con un apretón de manos. Si todo salía bien podían entrenar hasta a la Orden, esto podía resultar ser muy bueno, si Harry supiera que su primo los ayudaba… sería hilarante ver su cara al enterarse, tenían que ser los que le dijeran. Las sonrisas crecieron.

Los días siguientes Dudley fue a distintos lugares muggle solo, tenía toda la red de información necesaria, el internet y la capacidad de hablar con personas sin parecer alguien raro. Sabía que no podían contar con muggles normales, el rechazo sería inmediato tal como sus padres actuaban, pero un poco de persuasión siempre ayudaba. Cerró las ventanas de todas las páginas con el primer nombre, no podía creer que realmente existieran universidades de ese tipo pero ayudaba totalmente.

Comió otro dulce y el coreano fluyó tranquilamente en su lengua mientras hablaba con una mujer pidiéndole direcciones. Se vio frente a la universidad, encontrar alguien que sirviera había sido más difícil de lo que había pensado pero después de muchos días sin dormir y solo investigando tenía a dos personas, personas útiles. Una desaparecida, pero la otra estaba ahí.

Se escondió en un callejón, su papel terminaba ahí.

-Disculpe, estoy buscando a Jun Mei Dong.

-El licenciado Jun se encuentra en el segundo piso, su oficina es la que está al fondo del pasillo derecho.

-Gracias.

Avanzó hasta la puerta y la tocó suavemente, poco después un hombre abrió la puerta. Ambos inclinaron la cabeza suavemente.

-Buenas tardes, ¿Es usted Jun Mei Dong?

-Si, buenas tardes, adelante. –Cerró la puerta –En qué puedo ayudarlo ¿señor…?

-Prust, Viktor Prust.

-Bienvenido a la universidad de deporte y kempo señor Prust.

Viktor sacó un papel de su bolsillo mientras hablaba.

-Gracias, acabo de mudarme. La verdad vine por recomendación de una amiga, ella me dijo que usted podría explicarme bien como son las cosas aquí ya que estoy considerando unirme a esta universidad. –Le pasó el papel –Así que me preguntaba si usted no estaba muy ocupado podría hablarme de la universidad y las carreras.

"Soy amigo de su sobrina Jun Seu Hiul. Debemos hablar de ella y otras cosas"

El hombre se tensó visiblemente y vio a todos lados antes de hablar.

-No sé si sea el más adecuado para la ayuda que está pidiendo señor Prust… pero haré mi mejor esfuerzo. ¿Por qué no vamos a dar una vuelta y le muestro el campus?

-Muchas gracias, lo sigo.

Avanzaron mientras el hombre explicaba a Viktor cosas sin importancia y lo guiaba cada vez más lejos hasta que finalmente estuvieron en la puerta de salida de la universidad.

-Espero que le gustara la universidad, es muy buena. Lo estaremos esperando si decide inscribirse.

-Muchas gracias, en efecto el lugar me gustó y espero con impaciencia ver si me será posible. Los exámenes de ingreso no se muestran como algo fácil. –El hombre asintió –No deseo molestarlo, sin embargo soy nuevo en la ciudad… ¿podría ayudarme a llegar a la estación más cercana?

-No se preocupe, lo acompaño, no está muy lejos.

-Gracias.

Caminaron dos cuadras antes de que Viktor pusiera la mano en el hombro del hombre, este ni siquiera se sobresaltó y desaparecieron. La calle estaba vacía y nadie vio qué había pasado, era un día normal y al día siguiente solo anunciaron la desaparición de un profesor de una universidad especializada en deportes y kempo.

Las personas se guían por lo que sienten, sea malo o bueno. Hay muy pocas personas que ante situaciones complicadas dejan todo lo interior de lado para ser racionales. Pero en una época de muerte en todos lado y secuestros por doquier se necesitaría de alguien sin familia y totalmente racional o vacío para no tener alguien por quien preocuparse.

Estaban utilizando eso, cierto, pero ¿por qué no? Los familiares muggles de magos eran los que estaban en más peligro, así que habían dos opciones, o temían u odiaban. Solo era ver cual era cual, ver cual tomaría la oportunidad de ayudarlos. Dudley los encontraba y Viktor los convencía, y si algo se complicaba con factores externos las bromas Weasley que se usaban sin varita siempre eran útiles.

Y de esa manera se vieron con unos cuantos policías, profesores de artes marciales, militares y cazadores. Todos se vieron frente a frente en un refugio en algún país que ninguno de ellos sabía cuál era. No eran de los mismos países y en total eran 7 pero todos sabían algo. Todos habían tenido y amado a alguien que resultaba tener poderes mágicos y estaba en peligro, secuestrado o muerto y no lo iban a dejar así.

Viktor les había explicado qué pasaba a grandes rasgos en el mundo mágico, la guerra con Voldemort y los 8 magos que habían iniciado todo, a qué se enfrentaban y entre los 7 empezaron a alistarse para entrenar a los magos. Cada uno tenía sus razones personales, pero todos con cierto rencor y dolor dentro suyo aceptaron. Y Dudley junto con los gemelos Weasley, Viktor y unos cuantos otros de la orden del fénix comenzaron a entrenar cuando podían. Dudley lo hacía cada día.

Viktor se encontraba en la biblioteca cuando pasó, los escudos de su casa le anunciaron que un traslador de emergencia se había activado. Solo 4 personas tenían ese traslador, él, su padre, Hermione y Blaise. Corrió a la puerta sintiéndose ansioso mientras sacaba su varita y se acercaba con cuidado.

Los vio tirados en el suelo, una masa de sangre y ropa pero entre ella podía ver a Aang y Blaise.

-¡Krep! –un elfo apareció –dile al medimago que venga ahora mismo, estaremos en la segunda sala.

El elfo asintió y desapareció. Viktor los levitó a ambos y los llevó con sumo cuidado a una habitación cercana, era una sala, los dejó con cuidado sobre la mesa. No podía moverlos mucho, sangraban demasiado.

-¿D-dónde… esta…mos? –Vio a Aang intentar girar.

-Quédate quieto Aang, estas en mi mansión. Acabo de llamar un medimago y los va a curar.

-Blaise…

-Está inconsciente. Pero puedo ver que aun respira así que solo tienes que recostarte y esperar.

Un hombre apareció con el elfo domestico en la puerta, este saludó con respeto a Viktor antes de ver a los heridos. Viktor dejó que el medimago se ocupara, vio su concentración mientras sacaba balas como las que le habían dañado a él. Blaise estaba peor pero podía sanar, sus órganos internos estaban dañados, afortunadamente el medimago había llegado rápido así que se salvaría, el mago siguió trabajando sin descanso hasta estabilizarlo.

Horas después él y Viktor salieron de la habitación.

-El de los tatuajes no tenía heridas graves, sanará en unos días, el otro estará inconsciente un par de días y tendrá que estar un tiempo en cama antes de recuperarse. Vendré 1 vez al día para curar sus órganos internos y limpiar la herida de nuevo, el deberá aplicarse esta poción en sus heridas 3 veces al día igual que el otro. Y tendrán que tomar esta poción una vez al día, el que está gravemente herido tendrá que tomarla 2 veces al día. Las instrucciones y razones están en la etiqueta de los viales.

Viktor asintió y el hombre se fue.

Aang se despertó al día siguiente, Blaise tardó 4 días en hacerlo y Aang no había abandonado la casa ni un solo instante. Cuando Blaise despertó se sintió pesado y adolorido, aun así hizo un esfuerzo para abrir los ojos mientras gruñía.

-¡Blaise!

Quiso apartarse sintiendo pánico al sentir brazos rodearlo pero la voz lo había detenido. Conocía esa voz aun en la nubosidad de su mente. Y de pronto lo recordó. Había pedido ayuda a Viktor, había pedido a un elfo y Viktor le había mandado a Aang ¡Viktor había mandado a su hermano a una zona de guerra! Lo iba a matar.

-¿Dónde está Krum? –su voz estaba cargaba de ira.

Aang se separó y lo vio con sorpresa, la puerta se abrió y entró Viktor.

-La alarma me dijo que te acababas de despertar, hola, Blaise.

-¿Hola? ¿Crees que es el momento para un hola? –la mano de Blaise fue donde normalmente tenía su varita aunque no la tenía con él y Viktor movió un poco su mano hacia la suya pero se controló.

-¿Qué es lo que pasa?

-¡Mandaste a Aang a una zona de guerra! –Blaise se levantó pero el dolor lo hizo tropezar un poco mientras intentaba ir hacia Viktor.

-¡No te muevas! No lo mande a ningún lugar, él está aquí.

-¡Blaise! Vuelve a echarte tus heridas aún-…

-¡No es momento para eso! Luego hablaré contigo Aang.

-Échate Blaise.

-¡¿Por qué rayos…?!

La discusión empezó mientras Baise intentaba acercarse a Viktor y este se alejaba intentando calmar las cosas y Aang intentando llevar a Blaise de vuelta a su cama. Todo hasta que Aang no pudo más y explotó.

-¡BASTA! ¡Viktor no me mandó, Blaise! ¡Le robamos el cromo!

El silencio reinó durante unos momentos. Aang aprovechó para obligar a Blaise a echarse y Viktor sacó un cromo de su camisa. Empezó a lanzarle hechizos y el sexto hizo que el cromo brillara por un segundo. Viktor presionó el cromo con fuerza entre sus manos.

-¿Cuándo?

-En la boda de Fleur…, aprovechamos que Hermione te distrajo para cambiar los cromos.

-Ella lo hizo ¿cierto?

-N-no… nosotros fuimos…

-No. Siempre que estábamos solos ponía hechizos para que nadie interrumpiera, ella fabricó este cromo porque ella es la única que tuvo suficiente tiempo para estudiarlo estando conmigo, además de ser la única con la habilidad de hacer una copia tan buena y ella lo intercambio por este falso.

Aang se mordió el labio, había intentado apartar a Hermione del problema pero Viktor lo había resuelto en un santiamén.

-… ¿Por qué? –Blaise habló de nuevo -¿Por qué robaron el cromo?

-…Harry quería volver a hablar contigo, quería tener noticias tuyas pero solo hablabas con Viktor, estaba preocupado. Yo también.

-Si le di el cromo a Viktor es por una razón, ¿no crees? No lo hice por gusto aunque Viktor sea mi amigo, lo hice porque él era el único que me podía ayudar.

-¡Pero nosotros-…!

-¡NO! ¡Mira lo que pasó! ¡Ustedes no me pueden ayudar, si Viktor tuviera el cromo hubiera llegado aquí solo con una herida en el abdomen y otra en el hombro pero por su capricho no solo yo estoy herido, pero tú también! ¡Podría haber sido peor! ¡¿Quién tiene el verdadero cromo?! –Sabía que estaba siendo especialmente duro pero no los podía arriesgar. Aang bajó la vista con dolor en sus ojos.

-…Harry.

-En cuanto me sane iremos y los dos me devolverán ese cromo y empezarán a meterse en sus propios asuntos.

-Pero Blaise…

-Quien-ustedes-saben. Ustedes deben ocuparse de él, no puedo acompañarlos, hay otras cosas a hacer.

-¡Entonces te acompañaré!

-¡No! Tú eres el último que puede acompañarme. No podré hacer nada con alguien más, necesito pasar desapercibido y un grupo solo llama la atención. ¿Cuánto tiempo llevo inconsciente?

-Cuatro días desde que llegaste.

-¿Cuándo podré moverme en paz?

-4 días, tenías órganos internos dañados. Aang, ¿podría hablar un momento a solas con Blaise?

Aang estaba enojado, no entendía las razones de su hermano, era justo que ellos supieran dónde iba y le habían quitado el cromo a Viktor por una buena razón. No tenía la menor intención de irse aunque ambos lo miraran esperando que se fuera. Hasta que escuchó dos voces.

-Nos preguntábamos dónde estaban…

-Sinceramente creíamos que estaban con nuestro hermano y Harry.

Los tres voltearon y vieron a los gemelos Weasley en la puerta. Se apoyaban tranquilamente en el marco de la puerta, aunque ambos habían notado el ambiente tenso.

-¡Fred! ¡George!

-Esos son nuestros nombres –los dos sonrieron al decir eso.

Aang corrió y los saludó con cariño, se entendían bien por la naturaleza bromista de los hermanos, siempre animaban a Aang. Cuando Aang le asegurara a Ron que todo estaba bien con su familia seguramente se alegraría. Viktor fue detrás de Aang y cerró la puerta aprovechando la distracción del chico. Puso hechizos de privacidad y de silencio cuando los golpes de Aang en la puerta se escucharon. Hizo caso omiso y fue hasta la silla al lado de la cama de Blaise.

-¿Puedo saber dónde estabas y qué hacías allí? –Blaise suspiró.

-África, barrio mágico que seguramente fue destruido. ¿Salió en el periódico?

-Sí, muertes y secuestros como es usual. Aunque hubo una enorme explosión en la entrada, todos los aurores que estaban ahí murieron, igual muggles.

-No me sorprende, eran demasiados, aún para aurores. Encontré una pista tal vez para matarlos, a los 8.

-¿Encontraste lo que necesitabas?

-No sé lo que necesito la verdad.

Viktor lo miró cuestionándolo y Blaise le contó lo del templo. Lo dicho por el monje y su viaje a África.

-¿No es la respuesta obvia?

-¿A qué te refieres?

-Blaise, te he conocido ya por casi 4 años pero si hay algo sobre lo que siempre te lamentas es mentir. Mentir a tu hermano, a Harry.

-Pero eso no lo puedo cambiar, debo seguir mintiéndoles por su propio bien.

-¿Alguna vez te disculpaste? ¿Los reuniste y pediste perdón por esconder tantas cosas aunque no puedas contarlas?

-No pero… ¿cómo ayudaría eso si voy a seguir mintiéndoles?

-Porque sabrán que lo haces por un bien mayor. Sabrán que estás de su lado y lamentas mentirles, no importa si aun debes esconder cosas. Sé muy bien que hay cosas que no me has contado, sé que hay cosas que no les cuentas a ellos, sé que hay cosas que incluso te las escondes a ti mismo pero si lo aceptas y te disculpas… sabremos que estamos del mismo lado aun si no estas cerca nuestro y así cuando necesites ayuda estaremos ahí para ti, debes confiar más en nosotros para que podamos ayudarte.

Blaise se quedó sin habla ante las palabras de su amigo, Viktor soltó una ligera sonrisa.

-Ahora hablemos de otra cosa antes de que llores en mi hombro. –Blaise soltó una ligera risa.

-Ya quisieras. Prefiero apoyarme en un trol antes de apoyarme en ti y que Mione me lance un cruciatus.

-Ella no tiene por qué enterarse. –Los dos rieron, antes de que Viktor volviera a poner expresión seria.

-Estamos creando un equipo de entrenamiento, no sé cuanto puedas quedarte pero deberías tener al menos unas sesiones con ellos.

-No creo que pueda aprender más de lo que ya sé, no tengo el tiempo al menos. Bastará con lo que me enseño Nikolay, pero volveré si puedo después de reunirme de nuevo con los monjes.

-Te aseguro que será un entrenamiento diferente, después de todo son Muggles los que nos enseñan. –Viktor sonrió al ver la sorpresa en el rostro de Blaise. –Resulta que el invitado del que te conté sirve más que para dar trabajo a mis elfos de las cocinas. Con un poco de ayuda el Muggle pudo relacionar personas del mundo mágico con otras del mundo Muggle, no sé exactamente como, pero lo logró. Algunos familiares Muggles de magos no están enseñando a luchar como ellos, a usar sus armas, a condición de que ayudemos a sus familiares y que paremos la lucha o cacería, incluso nos ayudaron a comprar armas muggles. Les encantará saber que tú vas detrás de los 8 pero guardaremos ese secreto.

Blaise sintió esperanza, eran magos y muggles trabajando juntos. El avatar como lo suponía no tenía que hacer todo, bastaba con que ciertas personas lo entiendan para repartir esa armonía, aun se podía solucionar ese desastre.

-En definitiva tendré unas cuantas secciones de entrenamiento en cuanto me recupere. Tengo dos cosas que quiero que me expliquen. Por cierto, Aang no lo sabe ¿cierto?

-No. Harry aun no debe saberlo y Aang le diría, aunque podría ayudar a Harry, hasta donde sé está buscando algo, no puede preocuparse más y eso es lo que pasaría si sabe que nos entrenamos para una guerra. Sabes que no podrás contra ellos solo ¿cierto?

-No solo lo sé, estoy seguro de ello. Pero debo averiguar lo máximo sobre ellos para no guiar a muchos a una muerte inútil. Ya tuve un encuentro con ellos y Nicolas Flamel junto a su esposa están muertos probablemente. –o lo que sea que pasara con inmortales, pensó Blaise.

Aang había intentado derivar la puerta pero nada había funcionado, los gemelos intentaban sacar información hasta que se cansaron.

-Entenderás un día que tenernos de aliados es mejor que ignorarnos Aang.

-Entendemos tu frustración, pero si te apartas de la puerta.

-Podremos escuchar lo que dicen. –terminaron los dos y Aang se detuvo.

-¡¿En serio pueden lograrlo?!

-¡Nos ofendes!

-¡Claro que podemos!

-Pero… no queremos.

-¡Oh vamos! ¡Haré lo que sea! –sonrieron de oreja a oreja.

-Esas, querido Aang…

-Son las palabras mágicas.

-Verás, Viktor es muy cuidadoso pero…

-No está acostumbrado a tratar con nosotros. –Fred sacó un oído extensible de su bolsillo.

-Y no le preguntó a madre de nuestros trucos.

Colocaron el oído en la puerta, habían tardado bastante para darle tiempo a Blaise a hablar con Viktor pero era lo máximo. La voz de Viktor se pudo escuchar.

-…-se secreto.

-En definitiva tendré unas cuantas secciones de entrenamiento en cuanto me recupere. Tengo dos cosas que quiero que me expliquen. Por cierto, Aang no lo sabe ¿cierto?

Escucharon la charla y Aang se sentía frustrado al no saber de qué hablaban, habían escuchado algo sí. Pero no la parte que servía para averiguar qué pasaba. Y ahora el nombre de Nicolas Flamel volvía a aparecer, lo lamentaba mucho por Blaise pero si el insistía en guardar secretos y no se los diría nada obligaba a Aang a guardarlos él y más cuando era algo que parecía importante.

-No es tu culpa, necesitas averiguar todo lo posible. Si sabes que necesitarás ayuda es suficiente confiaré en que me llames en ese momento. Ahora tengo una reunión con los Weasley y luego otra con mi padre. Concéntrate en recuperarte. –la voz de Viktor dijo.

-Viktor, cuando me cure iré por el cromo, luego iré al templo y solo después de eso volveré.

-Como quieras, solo asegúrate de volver y que Hermione no te dé un cromo falso.

Se escucharon pasos y Fred jaló el hilo sacando el oído extensible.

-Disimulen.

-Respira Aang –La puerta se abrió –te prometo que lo hechizaremos por esto.

-¿Hechizar a quién?

-Viktor, mi buen Viktor…

-Por supuesto no hablábamos de ti.

-No, no, hablábamos de otro cabeza de trol que nos cerró la puerta en la cara.

Viktor rodó los ojos.

-Vamos al despacho si quieren hablar. Aang, Blaise está durmiendo, sería bueno que lo dejes descansar.

Aang lo vio con enojo pero no dijo nada. Viktor se fue con los gemelos y Aang se acercó a la puerta, al abrirla vio que efectivamente Blaise estaba echado y respiraba pausadamente. Se apoyó en la pared derrotado deslizándose hasta el suelo, no podría ni advertirle a Harry y ese encuentro no parecía ser uno a esperar.

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Gracias por los reviews a pesar de todo este tiempo, intentaré no dejar de actualizar.